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27 may 2012
Esta semana en Montreal
Esta semana ha sido movidita y, sobre todo, ruidosa. Hemos (ya que vivo aquí me incluiré en el "nos") salido en la prensa nacional y la internacional en primera y segunda plana. Según los periodistas los responsables de las manifestaciones diarias, las caceroladas y el caos que reina en la ciudad cuando se pone el sol son los estudiantes que se oponen a la subida de la matrícula universitaria. Pero en mi calle no hay estudiantes, y sin embargo no hay vecino que no tenga ya las cacerolas abolladas a base de golpes. Las protestas, las más numerosas y longevas que ha visto este país, están llenas de abuelos, de familias y de gente que hace tiempo que dejó de pagar su deuda estudiantil o a la que le falta mucho para empezar a hacerlo.
En resumen, decir que lo que pasa en Montreal hoy es por la subida de las tasas universitarias es como decir que a Francisco Javier Guerrero Benítez se le daba mal la contabilidad: dudoso.
Es cierto que todo esto empezó con el tema de la subida de la matrícula. Las primeras protestas comenzaron allá por febrero por ese motivo, cuando se propuso aumentar la matrícula universitaria un 82% entre 2012 y 2019. En dinero contante y sonante estamos hablando de pasar de poco más de 2.000 a casi 4.000 dólares canadienses al año de media. Eso, que en España puede sonar a una barbaridad, aquí es poco: actualmente los estudiantes de universidades quebecois pagan la mitad que el resto de los canadienses y una tercera parte que los americanos (estamos hablando de medias, claro). Por decirlo de otra manera, se trata de poner el coste de la educación universitaria en Quebec a la par que el resto de las provincias.
Se ha hablado mucho de que los estudiantes de Quebec son unos privilegiados que no saben lo que tienen. Sin meterme en el debate sobre la educación gratuita vs. educación pública de pago, el problema es que subir las tasas abre (o debería abrir) un debate que se cerró en los años 60 fundamentalmente en un documento: el informe de la Comisión Parent. En aquella época, quizás la más turbulenta que ha visto Quebec en su historia (fueron los años de la Revolución tranquila) se decidieron tres cosas: la secularización de la sociedad, la fragmentación del debate político entre federalistas y separatistas y la creación de un estado de bienestar, todo esto a nivel provincial. Clave en este proyecto fue la secularización de la educación, que pasó de ser el privilegio de unos pocos que tenían acceso a educación fundamentalmente católica a ser un derecho. Consecuentemente, se congelaron las tasas y se creó un sistema de colleges (o CEGEPs) gratuitos. Para ayudar a los estudiantes con menos posibilidades además se puso en marcha un sistema de becas y ayudas en función de los ingresos.
Es posible que haya que subir las matrículas. El problema no es ése, sino la percepción (no limitada a los estudiantes) de que hacerlo requiere un debate abierto y pluralista sobre el significado de esta medida. La reforma de la educación superior que se llevó a cabo tras el informe Parent es hoy un pilar de la identidad quebecois: modificar las normas que regulan el acceso a la universidad y la forma de financiarla, según este grupo, es un proyecto demasiado importante como para que se lleve a cabo a puerta cerrada. Así fue como nació el movimiento de la "Primavera del Arce" (printemps érable) y con él su emblema, los cuadrados rojos. Se oponían tanto al aumento del coste de la educación universitaria como a la modificación de las reglas del juego sin que se les tuviera en cuenta. Se organizaron huelgas, piquetes y todo tipo de acciones. Luego vinieron los cuadrados verdes: el símbolo de los estudiantes que, cansados de perder clases (ellos siguen pagando) querían volver a las aulas para terminar el curso. Finalmente, los cuadrados blancos, a través de los cuales los padres de estudiantes mostraban su preocupación ante la crisis social que se ha desencadenado en la provincia y pedían al gobierno que pusiera de su parte para resolverla.
El gobernador de la provincia, Charest, tenía que hacer algo ante un movimiento estudiantil que no amainaba. De hecho, tras alcanzar un controvertido y breve acuerdo con los líderes de los sindicatos, hubo unos días en las que el asunto empezó a decaer un poco. Al mismo tiempo los que iban quedando comenzaron a usar estrategias cada vez más violentas: amenazaban a políticos concretos, se enfrentaban con otros estudiantes, atacaban a la policía ... En medio del caos creciente, en un momento casi irreal de mi estancia en este país, una mañana cuatro estudiantes paralizaron el sistema de metro de la ciudad usando bombas de humo.
Es difícil saber qué habría pasado si Charest hubiera optado por la inacción en ese momento, pero mi impresión es que el movimiento habría pasado a mejor vida. El ataque al metro fue la gota que colmó el vaso para muchos, un acto de estupidez supina que molestó a todos y no benefició a nadie.
Charest no sólo hizo algo, sino que decidió que la mejor defensa era una buena ofensiva y una semana después de los ataques del metro pasó el Decreto 78, que básicamente borra de un plumazo muchos de los derechos civiles que tenemos todos los ciudadanos de países democráticos. Con un lenguaje marcadamente vago, se eliminan el derecho de manifestación y asamblea se hace a los sindicatos responsables de cualquier protesta contra la subida de las tasas. Quien quiera saber más que lea esto.
El patinazo fue brutal. Charest no es un líder querido. Dicen de él que es lo más conservador que se ha visto por aquí en algún tiempo. En Montreal no gusta su actitud hacia los escándalos de corrupción en el sector de la infraestructura pública, menos aún cuando el derrumbe de varios puentes y túneles está fresco en la memoria (y en los bolsillos) de los que por aquí vivimos. Su Plan Nord (que prevee la explotación de recursos naturales en áreas del norte del país habitadas mayoritariamente por amerindios) es muy poco popular. Eso, entre otras cosas.
Así que cuando Charest pasó su temporal pero devastadora ley de emergencia, los montrealeses en lugar de amilanarse se echaron a la calle en masa. 250.000 ni más ni menos en una manifestación no autorizada. 700 detenidos. Y al día siguiente, cada uno en su balcón y muchos en las esquinas, los vecinos de la ciudad entera se citaron a las 8 de la tarde para dar un pucherazo.
El ritual se repite todas las noches. La prensa del resto de Canadá y la internacional dice que se trata de estudiantes que protestan contra la sudiba de las tasas. Pero en mi calle no hay estudiantes y los que salen a la calle todos los días hace tiempo que no pisan las aulas. No, ya no estamos hablando de estudiantes. Estamos hablando de gente que no está dispuesta a que le quiten lo que nos ha costado tanto ganar.
Y aunque signifique pasar una hora más meciendo a Inara para que se duerma porque el vecino de al lado saca todos los día su batería al balcón ... la verdad, la verdad, es que si yo me sintiera un poco menos extranjera también les seguiría el ritmo.
8 may 2012
Mi Piedra de Rosetta
Desde hace unos años paso un montón de tiempo en la cocina. Es una mezcla de placer, obligación y curiosidad (no necesariamente en ese orden) la que me lleva allí prácticamente todos los días. Los que me conoceis desde hace tiempo ya sabeis lo que me gusta cocinar. Pero estar aquí, en un país diferente, con ingredientes que o no son los mismos o por la razón que sea saben distinto y con gente (potenciales degustadores!!) cuyas papilas gustativas han crecido por otros derroteros, es un reto que me encanta.
Para superarlo y seguir aprendiendo suelo echar mano a internet y, sobre todo, a los libros. Esta es la estantería donde los guardo.
Es casi un mapa de mi vida desde 2005. Empezamos con una carpeta amarillo pollo que contiene las recetas de la abuela (hmm ... rellenos ... paella ... hmm...). Luego las inevitables 1080 recetas de cocina, edición española (que hay otras). Y a partir de ahí, la aventura: un montón de libros de cocina vegana / vegetariana de mis años en una comuna de hippies comeflores en Vancouver, un libro de referencia de los años 70 que usa como principal ingrediente la levadura (como si fuera sal, como si fuera queso, como si fuera ... levadura), varios libros de medicina natural y otros tantos de mis "lociones y pociones", como diría una buena amiga de por aquí.
Creo poder decir que he aprendido a negociar dos tradiciones culinarias bastante bien, la andaluza de toda la vida y la neo-hippy vegetariana-o-casi. Pero hay algo a lo que no me acostumbro, que me trae por la calle de la amargura, que me irrita y me molesta y me hace tirarme de los pelos y maldecir la bendita paciencia de estos canadienses, que siempre andan entre Pinto y Valdemoro como si la vida se tratara de negociar con todos sin que al final nadie quede satisfecho. Y que parecen tener pocos problemas en aceptar lo que se impone desde (ejem) el sur.
Está el tema de los idiomas, con dos oficiales y tropecientos usados de forma cotidiana en todo tipo de establecimientos. Quien haya comido en un restaurante chino en Vancouver y pedido de una carta que sólo está en cantonés a camareros que no hablan otro idioma sabe a lo que me refiero. Aquí en Quebec, claro, está todo por ley en francés, aunque la mayoría de las veces también se ofrece una traducción inglesa. A no ser que el restaurante sea italiano, o griego o portugués (o de donde sea) en cuyo caso con el idioma original sobra y basta, que queda muy mono y más exótico aún. [Que conste que no he comenzado a quejarme: a mi esto del plurilingüismo me parece más cool que el Old Spice.]
Y luego la cuestión de las medidas de longitud, que están en kilómetros si se trata de distancias, en millas si son velocidades, en pies si se trata de superficies o alturas de personas y en pulgadas si se habla de trozos de papel o accesorios de electrónica; las de capacidad, que pueden estar en litros o en onzas, según les de, o incluso en cuartos, cucharadas soperas o de té y tazas (sí, tazas); las temperaturas, que pueden estar en grados Celsius o Farenheit dependiendo de la edad de quien te hable; o los pesos, que lo mismo están en kilos que en libras. Si hasta las horas del día se dan en dos formatos, 12h + AM / PM y 24 horas como se hace en España!!
De modo que, cuando quiero cocinar, tengo siempre a mi lado:
- Una balanza que pasa de gramos a onzas.
- Un termómetro que mide Celsius y Farenheit.
- Una tabla de conversión de Celsius a Farenheit para decidir la temperatura a la que debe estar el horno.
- Un juego de medidas de tazas y otro de cucharas.
- Y dos recipientes que más o menos me pasan de una medida de capacidad a otra cuando me encuentro en un apuro, a las que vengo llamando últimamente mi Piedra de Rosetta.
Y yo preguntándome por qué cada vez que pruebo una receta nueva me entra dolor de cabeza!!
Para superarlo y seguir aprendiendo suelo echar mano a internet y, sobre todo, a los libros. Esta es la estantería donde los guardo.
Es casi un mapa de mi vida desde 2005. Empezamos con una carpeta amarillo pollo que contiene las recetas de la abuela (hmm ... rellenos ... paella ... hmm...). Luego las inevitables 1080 recetas de cocina, edición española (que hay otras). Y a partir de ahí, la aventura: un montón de libros de cocina vegana / vegetariana de mis años en una comuna de hippies comeflores en Vancouver, un libro de referencia de los años 70 que usa como principal ingrediente la levadura (como si fuera sal, como si fuera queso, como si fuera ... levadura), varios libros de medicina natural y otros tantos de mis "lociones y pociones", como diría una buena amiga de por aquí.
Creo poder decir que he aprendido a negociar dos tradiciones culinarias bastante bien, la andaluza de toda la vida y la neo-hippy vegetariana-o-casi. Pero hay algo a lo que no me acostumbro, que me trae por la calle de la amargura, que me irrita y me molesta y me hace tirarme de los pelos y maldecir la bendita paciencia de estos canadienses, que siempre andan entre Pinto y Valdemoro como si la vida se tratara de negociar con todos sin que al final nadie quede satisfecho. Y que parecen tener pocos problemas en aceptar lo que se impone desde (ejem) el sur.
Está el tema de los idiomas, con dos oficiales y tropecientos usados de forma cotidiana en todo tipo de establecimientos. Quien haya comido en un restaurante chino en Vancouver y pedido de una carta que sólo está en cantonés a camareros que no hablan otro idioma sabe a lo que me refiero. Aquí en Quebec, claro, está todo por ley en francés, aunque la mayoría de las veces también se ofrece una traducción inglesa. A no ser que el restaurante sea italiano, o griego o portugués (o de donde sea) en cuyo caso con el idioma original sobra y basta, que queda muy mono y más exótico aún. [Que conste que no he comenzado a quejarme: a mi esto del plurilingüismo me parece más cool que el Old Spice.]
Y luego la cuestión de las medidas de longitud, que están en kilómetros si se trata de distancias, en millas si son velocidades, en pies si se trata de superficies o alturas de personas y en pulgadas si se habla de trozos de papel o accesorios de electrónica; las de capacidad, que pueden estar en litros o en onzas, según les de, o incluso en cuartos, cucharadas soperas o de té y tazas (sí, tazas); las temperaturas, que pueden estar en grados Celsius o Farenheit dependiendo de la edad de quien te hable; o los pesos, que lo mismo están en kilos que en libras. Si hasta las horas del día se dan en dos formatos, 12h + AM / PM y 24 horas como se hace en España!!
De modo que, cuando quiero cocinar, tengo siempre a mi lado:
- Una balanza que pasa de gramos a onzas.
- Un termómetro que mide Celsius y Farenheit.
- Una tabla de conversión de Celsius a Farenheit para decidir la temperatura a la que debe estar el horno.
- Un juego de medidas de tazas y otro de cucharas.
- Y dos recipientes que más o menos me pasan de una medida de capacidad a otra cuando me encuentro en un apuro, a las que vengo llamando últimamente mi Piedra de Rosetta.
Y yo preguntándome por qué cada vez que pruebo una receta nueva me entra dolor de cabeza!!
24 abr 2012
Allá donde fueres ...
Después de un mes en Granada, de una Semana Santa de las de toda la vida (con vírgenes, trompetas y tambores) y una invasión de gérmenes más, hemos vuelto a Montreal. Estamos todavía poniéndonos al día con un millón de cosas. Que si hay que hacer la declaración de la renta porque ha llegado esa época del año (sobrevivimos otra vez!). Que si hay que terminar la tesis y tengo la motivación a niveles históricamente bajos (...). Que si hay que empezar a llevar a la peque a la guardería (pero todavía tendremos que esperar un par de semanas a que nos den plaza).Que si es el Día de la Tierra y nos ha tocado ser parte del pulgar en la foto aérea. Etc.
Una de las cosas que teníamos pendientes era abrir un plan de ahorros para la educación post-secundaria de Inara. Efectivamente: todavía no anda y ya estamos ahorrando para libros. Es ... una idea un poco extraña, pero que en un país donde la educación sale cara tiene sentido, sobre todo ahora que parece inevitable (y en cierto sentido, lógico) que a pesar del lío que están montando los estudiantes en Quebec suba el precio de la matrícula universitaria en esta provincia, donde llevaba congelada unos cuantos años.
En cualquier caso, los RESPs (Registered Education Savings Plans) son algo relativamente común entre las familias de nuestro entorno. Desde que Inara nació de vez en cuando alguien nos preguntaba: "y con quién tenéis vuestro RESP?", a lo que debíamos responder, en voz baja "pues es que todavía no hemos tenido tiempo ..." Mi objetivo era que el RESP fuera nuestro regalo de primer cumpleaños, y así ha sido!! Hoy nos hemos reunido con la representante del grupo de padres que comenzó el programa, allá por los años 60, y hemos recibido toda la información que nos hacía falta y más.
La idea es muy sencilla: tú (en este caso, con apoyo familiar transatlántico) pones dinero todos los años / meses y el gobierno añade un 30% de lo que una invierta para animar a los padres a que ahorren lo máximo posible. Aparte de eso la fundación (sin ánimo de lucro) hace inversiones en bonos del estado (no en bolsa) y te hace partícipe de los beneficios que ellos obtengan a partir de otras actividades que tienen ellos, principalmente una empresa de márketing. La inversión está libre de impuestos. Y en una fecha ridículamente lejana, cuando Inara cumpla los 19 años, tenemos 2 opciones: si decide seguir estudiando después de ir al instituto el total se le ingresa en su cuenta en saldos mensuales; y si decide no estudiar, sacamos el dinero y nos damos un (grandísimo) homenaje, aunque eso sí, es este último caso la cantidad final es menor porque parte de los beneficios se los queda la fundación. Si en algún momento no se puede pagar, te sales del plan y ya está.
Estoy describiendo el lío este en el que nos acabamos de meter y la verdad, no acabo de creérmelo. Desde que nació Inara esta es una más de esas situaciones en las que no acabo de verme (yo firmando un contrato con una entidad financiera más allá de una cuenta de ahorros? Válgame dios!!). Pero vivimos en esta parte del charco, donde he visto a gente inteligentísima no poder permitirse una educación y quedar condenada a trabajos míseros, y no quiero que mi hija acabe perteneciendo a ese grupo. Así que ya ven: aquí estamos, irreconocibles y metidos de lleno en eso que llaman la vida de una familia de clase media.
Una mano humana gigante para celebrar el día de la Tierra. Aquí la familia se encontraba en la base del pulgar.
Una de las cosas que teníamos pendientes era abrir un plan de ahorros para la educación post-secundaria de Inara. Efectivamente: todavía no anda y ya estamos ahorrando para libros. Es ... una idea un poco extraña, pero que en un país donde la educación sale cara tiene sentido, sobre todo ahora que parece inevitable (y en cierto sentido, lógico) que a pesar del lío que están montando los estudiantes en Quebec suba el precio de la matrícula universitaria en esta provincia, donde llevaba congelada unos cuantos años.
En cualquier caso, los RESPs (Registered Education Savings Plans) son algo relativamente común entre las familias de nuestro entorno. Desde que Inara nació de vez en cuando alguien nos preguntaba: "y con quién tenéis vuestro RESP?", a lo que debíamos responder, en voz baja "pues es que todavía no hemos tenido tiempo ..." Mi objetivo era que el RESP fuera nuestro regalo de primer cumpleaños, y así ha sido!! Hoy nos hemos reunido con la representante del grupo de padres que comenzó el programa, allá por los años 60, y hemos recibido toda la información que nos hacía falta y más.
La idea es muy sencilla: tú (en este caso, con apoyo familiar transatlántico) pones dinero todos los años / meses y el gobierno añade un 30% de lo que una invierta para animar a los padres a que ahorren lo máximo posible. Aparte de eso la fundación (sin ánimo de lucro) hace inversiones en bonos del estado (no en bolsa) y te hace partícipe de los beneficios que ellos obtengan a partir de otras actividades que tienen ellos, principalmente una empresa de márketing. La inversión está libre de impuestos. Y en una fecha ridículamente lejana, cuando Inara cumpla los 19 años, tenemos 2 opciones: si decide seguir estudiando después de ir al instituto el total se le ingresa en su cuenta en saldos mensuales; y si decide no estudiar, sacamos el dinero y nos damos un (grandísimo) homenaje, aunque eso sí, es este último caso la cantidad final es menor porque parte de los beneficios se los queda la fundación. Si en algún momento no se puede pagar, te sales del plan y ya está.
Estoy describiendo el lío este en el que nos acabamos de meter y la verdad, no acabo de creérmelo. Desde que nació Inara esta es una más de esas situaciones en las que no acabo de verme (yo firmando un contrato con una entidad financiera más allá de una cuenta de ahorros? Válgame dios!!). Pero vivimos en esta parte del charco, donde he visto a gente inteligentísima no poder permitirse una educación y quedar condenada a trabajos míseros, y no quiero que mi hija acabe perteneciendo a ese grupo. Así que ya ven: aquí estamos, irreconocibles y metidos de lleno en eso que llaman la vida de una familia de clase media.
5 feb 2012
Una de vaqueros
El 2011 fue un buen año para la literatura Canadiense. He de admitir que tengo una debilidad por los escritores nacidos o adoptados en este país: si alguien me pregunta, le diré que así tomada en general es lo mejorcito que me he encontrado nunca. No digo que todos los autores sean buenos, claro, sólo que hay muchos que escriben libros de una calidad excepcional (quizás haya que culpar al apoyo que el gobierno da a la gente del gremio). Es una pena que el negocio de las editoriales funcione de manera que la mayoría de la literatura canadiense no pase de las fronteras del país, creo yo que más por cómo funciona el negocio que por la calidad del producto nacional.
En cualquier caso, como iba diciendo, el año pasado fue espectacular. Publicaron libros algunos de los grandes, como Ondaatje (autor de El Paciente Inglés). Y otros ganaron premios. Por ejemplo, Patrick DeWitt se llevó nada menos que 2 y le nominaron para otros 2 muy prestigiosos.
Olisqueando premios llegué a su novela The Sisters Brothers. Me duró tres días. Es la historia de dos hermanos (uno bueno, uno malo, los dos feos) en la época de la fiebre del oro en la California de finales del siglo XIX. Es como leer una película de Clint Eastwood con un poco de picaresca y una buena dosis de novela gráfica. Resultado: engancha.
Como suele pasar con los libros buenos, al terminar el capítulo final ya tenía hambre de más historias. No había pasado una hora cuando ya estaba en la librería de mi barrio, Drawn & Quarterly, pidiendo una novela gráfica canadiense sobre la misma temática. Lo que cayó en mis manos no es algo que recomendaría a todo el mundo: Klondike, de Zach Worton. Pertenece a un género que no sé como se llama pero yo describiría como novela gráfica histórica (aquí entra también la biografía del visionario métis Louis Riel), y no está mal, pero tiene una narrativa muy fragmentada. Si The Sisters Brothers era del género spagetti western, The Klondike es un libro de historia del instituto con unas ilustraciones espectaculares.
Una de las ilustraciones que se consideraron para la portada de Klondike, imagen de aquí.
De ahí, aún medio hambrienta, llegué a Guy Vanderhaeghe. Me recomendaron empezar con The Englishman's Boy (1996) y eso hice. La historia está también ambientada en el siglo XIX, pero esta vez en la frontera entre Canadá y los Estados Unidos. Aunque el centro neurálgico de la novela es la masacre de Cypress Hills (origen de los mounties, esos hombrecillos de chaqueta roja montados a caballo que representan a Canadá en la imaginación de muchos) la historia está dividida en dos ejes narrativos. Uno sucede en el Hollywood de los años 20, donde un director de cine sueña con capturar el espíritu americano en una película del oeste. Shorty McAdoo es el engranaje que conecta esa historia con la otra, más importante, que revisa los acontecimientos que marcarían la historia canadiense.
A estas alturas mi adicción al género era total. A pesar de eso, resentía un poco el papel de las mujeres en todas estas novelas era demasiado limitado: putas y tontas. (Siempre he tenido problemas con los libros que huelen a hombre rancio.) El segundo libro de la saga de Vanderhaeghe (The Last Crossing) comenzaba con la violación y brutal asesinato de una joven, de modo que el panorama no era prometedor ...
Y sin embargo, de repente cambia todo, y The Last Crossing (2002) se convierte en la criatura de un trío curioso: novela policíaca meets novela historia meets romance. Todo a caballo entre Inglaterra, Saskatchewan y Montana. Si alguien decide leer uno y sólo uno de los libros de los que hablo en esta entrada, que sea este. Y no digo más porque no quiero fastidiarle la diversión a nadie.
Toro Sentado es un personaje crucial en A Good Man. Imagen del blog Tonny's Book World, que revisa la triología de Vanderhaeghe aquí.
Ahora estoy con el último libro de la triología, A Good Man, que se publicó el año pasado. Aquí la parte de ficción pierde importancia a favor de la historia pura y dura, contada, eso sí, con gran maestría. A través del principal protagonista (Case) vemos las luchas de poder sobre lo que es hoy Canadá de los británicos, los estadounidenses, los irlandeses y los diferentes grupos de First Nations que convergieron en la zona de Sastkatchewan durante esos años. En medio, con un papel fundamental pero raramente reconocido, los métis. También hay algo de romance para hacer la lectura más amena. Salvando las (muchas) distancias, si El Señor de los Anillos tuviera un equvalente basado en hechos reales, en el caso de Canadá sin duda sería esta "triología". Tan fascinada estoy con estos libros que estoy dispuesta a decir herejías de ese tipo, así que imagínense.
Y ahora se me está acabando el libro. Me acerco al abismo de una mesita de noche sin nada que me atraiga. Quiero más, y más de lo mismo. O como poco, más que sea igual de bueno. Voy a retomar mis intrusiones por el terreno de los autores First Nations (me han recomendado Three Day Road de Boyden y alguno más). Si alguien tiene alguna recomendación para alimentar mi vicio, sea del tipo que sea, les ruego me lo hagan saber en la zona de comentarios :)
En cualquier caso, como iba diciendo, el año pasado fue espectacular. Publicaron libros algunos de los grandes, como Ondaatje (autor de El Paciente Inglés). Y otros ganaron premios. Por ejemplo, Patrick DeWitt se llevó nada menos que 2 y le nominaron para otros 2 muy prestigiosos.
Olisqueando premios llegué a su novela The Sisters Brothers. Me duró tres días. Es la historia de dos hermanos (uno bueno, uno malo, los dos feos) en la época de la fiebre del oro en la California de finales del siglo XIX. Es como leer una película de Clint Eastwood con un poco de picaresca y una buena dosis de novela gráfica. Resultado: engancha.
Como suele pasar con los libros buenos, al terminar el capítulo final ya tenía hambre de más historias. No había pasado una hora cuando ya estaba en la librería de mi barrio, Drawn & Quarterly, pidiendo una novela gráfica canadiense sobre la misma temática. Lo que cayó en mis manos no es algo que recomendaría a todo el mundo: Klondike, de Zach Worton. Pertenece a un género que no sé como se llama pero yo describiría como novela gráfica histórica (aquí entra también la biografía del visionario métis Louis Riel), y no está mal, pero tiene una narrativa muy fragmentada. Si The Sisters Brothers era del género spagetti western, The Klondike es un libro de historia del instituto con unas ilustraciones espectaculares.
Una de las ilustraciones que se consideraron para la portada de Klondike, imagen de aquí.De ahí, aún medio hambrienta, llegué a Guy Vanderhaeghe. Me recomendaron empezar con The Englishman's Boy (1996) y eso hice. La historia está también ambientada en el siglo XIX, pero esta vez en la frontera entre Canadá y los Estados Unidos. Aunque el centro neurálgico de la novela es la masacre de Cypress Hills (origen de los mounties, esos hombrecillos de chaqueta roja montados a caballo que representan a Canadá en la imaginación de muchos) la historia está dividida en dos ejes narrativos. Uno sucede en el Hollywood de los años 20, donde un director de cine sueña con capturar el espíritu americano en una película del oeste. Shorty McAdoo es el engranaje que conecta esa historia con la otra, más importante, que revisa los acontecimientos que marcarían la historia canadiense.
A estas alturas mi adicción al género era total. A pesar de eso, resentía un poco el papel de las mujeres en todas estas novelas era demasiado limitado: putas y tontas. (Siempre he tenido problemas con los libros que huelen a hombre rancio.) El segundo libro de la saga de Vanderhaeghe (The Last Crossing) comenzaba con la violación y brutal asesinato de una joven, de modo que el panorama no era prometedor ...
Y sin embargo, de repente cambia todo, y The Last Crossing (2002) se convierte en la criatura de un trío curioso: novela policíaca meets novela historia meets romance. Todo a caballo entre Inglaterra, Saskatchewan y Montana. Si alguien decide leer uno y sólo uno de los libros de los que hablo en esta entrada, que sea este. Y no digo más porque no quiero fastidiarle la diversión a nadie.
Toro Sentado es un personaje crucial en A Good Man. Imagen del blog Tonny's Book World, que revisa la triología de Vanderhaeghe aquí.
Ahora estoy con el último libro de la triología, A Good Man, que se publicó el año pasado. Aquí la parte de ficción pierde importancia a favor de la historia pura y dura, contada, eso sí, con gran maestría. A través del principal protagonista (Case) vemos las luchas de poder sobre lo que es hoy Canadá de los británicos, los estadounidenses, los irlandeses y los diferentes grupos de First Nations que convergieron en la zona de Sastkatchewan durante esos años. En medio, con un papel fundamental pero raramente reconocido, los métis. También hay algo de romance para hacer la lectura más amena. Salvando las (muchas) distancias, si El Señor de los Anillos tuviera un equvalente basado en hechos reales, en el caso de Canadá sin duda sería esta "triología". Tan fascinada estoy con estos libros que estoy dispuesta a decir herejías de ese tipo, así que imagínense.
Y ahora se me está acabando el libro. Me acerco al abismo de una mesita de noche sin nada que me atraiga. Quiero más, y más de lo mismo. O como poco, más que sea igual de bueno. Voy a retomar mis intrusiones por el terreno de los autores First Nations (me han recomendado Three Day Road de Boyden y alguno más). Si alguien tiene alguna recomendación para alimentar mi vicio, sea del tipo que sea, les ruego me lo hagan saber en la zona de comentarios :)
1 nov 2011
Esperando impacientemente el momento de ponerme las bragas largas
Aventuras desastrosas aparte (como la de Mortiziia, pobre) ya tengo ganas de que llegue el fresquito a Montreal. Confieso sin ningún tipo de vergüenza que una de las razones por las que me fui de Granada es que no aguanto el calor (con esas fui a aterrizar en esta ciudad de extremos en la que una disfruta de los beneficios de los muchos bajo cero en invierno y unos veranos asquerosamente bochornosos). Por si a alguien le interesa, mi temperatura ideal son unos - 10 grados con sol y sin viento.
No debo ser la única que se levanta todas las mañanas con la anticipación de la primera nevada. La prueba es que en la radio no dejan de buscar excusas para hablar del frío y de la nieve o, en este caso, de la ropa interior que mucha gente utiliza en invierno. Efectivamente: hablo de los long johns.
Imagen de la web de The Edmontonian, aquí.
No debo ser la única que se levanta todas las mañanas con la anticipación de la primera nevada. La prueba es que en la radio no dejan de buscar excusas para hablar del frío y de la nieve o, en este caso, de la ropa interior que mucha gente utiliza en invierno. Efectivamente: hablo de los long johns.
Imagen de la web de The Edmontonian, aquí.El problema de las bragas largas es que como no haga el frío necesario te tuestas y bien, pero si no las llevas cuando lo hace al poco tiempo dejas de sentir las piernas. Así que a un albertano se le ha ocurrido una genial idea: crear un indicador que te dirá antes de salir de casa si necesitas o no llevar dos pantalones uno encima del otro. El experimento se llama The Long John Index Service of Canada. Según esto: 1) sólo los más debiluchos (entre ellos los vancuveritas, jeje) necesitan llevar bragas largas entre los 0 y los -10 sin viento, 2) no son necesarias si hay una brisa gélida pero la temperatura no baja de los -10, 3) entre los -10 y los -20 empiezan a ser una buena idea, y 4) a partir de ahí esta segunda capa se hace imprescindible. A partir de los -30, dicen, es mejor no salir de casa. En eso estoy de acuerdo.
Me da la impresión de que vamos a tardar aún en llegar a los -10, pero yo por si acaso ya tengo mis dos pares listos. Y no, no voy a poner ninguna foto en el blog. He dicho que no. Punto.
Me da la impresión de que vamos a tardar aún en llegar a los -10, pero yo por si acaso ya tengo mis dos pares listos. Y no, no voy a poner ninguna foto en el blog. He dicho que no. Punto.
21 sept 2011
Un par de agujeros nauseabundos
El bicho responsable de las aventuras que relato en esta entrada tiene de apellido Orthomyxoviridae, que es una manera muy guay de que no te llamen gripe corriente, moliente y cabrona. Gripe, que según dice Wikipedia, viene del suizo-alemán grupi que significa acurrucarse: eso es lo que llevo haciendo yo desde el jueves pasado, acurrucarme en una esquina de mi cama con 39.5 de fiebre y unos tiritones del averno. Pero fui, miré a la muerte a los ojos, le arranqué las pestañas de una dentellada y estoy aquí para contárselo a todos ustedes.Bueno. Tonterías aparte (no me dirán que no les ha gustado la introducción) la experiencia me ha enseñado una lección muy importante: que en el sistema de salud candiense, y más en concreto en el quebequá, hay muchos problemas. Eso no era ningún secreto, lo admito, pero yo he tenido la suerte de no tener que verlo hasta ahora, porque llegué con médico de familia puesto (más bien heredado). Y luego, en el embarazo, me enchufaron con nocturnidad y alevosía a la mejor médico de cabecera que existe en el universo entero, y así, por suerte y por descuido, sólo me he topado con clínicas relucientes, médicos a las que no encontré fallo y hospitales de los que he salido llorando de gratitud. Riánse, pero es cierto.
.... o lo era, hasta hace unos días que me subió la fiebre, perdí la razón, se me olvidó que tengo médico de cabecera (!!) y comencé un periplo por los CLSC y otras clínicas sans rendez vous de la magnífica ciudad que me ve levantarme todos los días.
La culpa, creo, la tuvo una enfermera con un chicle muy grande y muy mal vocabulario. Cuando fui a verla, el domingo las 8 de la mañana en uno de esos CLSC bien limpios y bonitos, después de 4 días con fiebre y la garganta cayéndoseme a trozos, necesitaba un antibiótico porque la cosa se había convertido en una infección tremenda. La tipa me mandó a la mierda y me dio un papel de las clínicas esas. Al día siguiente, lunes, me levanté muy malamente y en cuanto pude (a las dos) me arrastré a la clínica más cercana.
Al abrir la puerta me encontré en un antro. La sala de espera era un cuchitril lleno de cubos de basura y montoncitos de pañuelos sanguinolentos esparcidos por el suelo. Los sorteé, con más inercia que pericia, y llegué al mostrador de la secretaria. De ella me separaba un cristal guarro -- no guarro, más allá de lo guarro, de lo repulsivo, de lo que incluso debería ser legal en una clínica que algo recibirá del gobierno, digo yo. El cristal estaba cubierto de escupitajos de yo no sé cuantos pacientes y de quién sabe qué antigüedad. También había marcas de frentes sudorosas. Y un pañuelo con sangre en el mostrador. Así que medio muerta y todo me di media vuelta y salí de esa pocilga sin mediar palabra con la secretaria.
La siguiente clínica estaba, la verdad, mucho más limpia, y me quedé allí a esperar mi turno ... durante 4 horas. En esas 4 horas pasaron tantas cosas absurdas que, si se las contara, no me creerían; a ratos pensé que había una cámara oculta en algún lugar de la pulcra aunque anticuada sala de espera. Les contaré tres momentos, prometiendo que no exagero.
Momento 1
Durante las 3 primeras horas no deja de entrar un hombre extraño (y evidentemente un poco loco) que no para de rascarse el ojete por encima del pantalón. Se ríe, le dice algo al secretario en un idioma que no entiendo, el secretario se pone rojo, el tipo va al baño, del que durante 15 minutos salen ruidazos que (espero) vienen de distintas partes de su cuerpo, incluyendo gritos, y acto seguido sale a la calle hechando humo, de nuevo rascándose el ojete a través del chándal y riéndose con una risa histérica. Así, un total de 5 veces hasta que lo ve el médico (su consulta duró UNA hora).
Momento 2
En el que el secretario, más simple que un folio en blanco, quiere llevarse bien con el grupo de griposos pacientes. Investiga quién tiene mejores pulgas y descubre a un chico joven que está allí para saltarse una semana de clases a través de un justificante médico. Acto seguido, el secretario le pide que por favor le conjugue un par de verbos en francés, en subjuntivo si puede ser, porque le cuestan un poco de trabajo. Acto seguido los pacientes-pacientes asistimos, atónitos, a dos hombres adultos conjugando verbos en la sala de una clínica -- creo que el más sorprendido fue el chico que no tuvo tiempo de reaccionar.
Momento 3
A las 4.30 el secretario se levanta de la silla y camino de la puerta dice: "findemijornadalaboral --mepiro -- túereslapróxima (señalándome a mi) -- elrestodeficherosenlamesaparaladoctora" y desaparece por la puerta. Tras lo cual tres señoras se lanzan sobre los ficheros, que efectivamente estaban encima de la mesa, y empiezan a rebuscar (recordatorio: ficheros médicos = información super confidencial) tirando papeles por el suelo, etc. Como gallinas picamierdas, pues igual.
No sé qué pasaría con ellas, porque efectivamente a mi me tocaba después, la buena doctora me dio mi receta y yo me fui a casa a seguir cocinando el virus, pero por si no ha quedado claro esta ha sido mi experiencia más surrealista en el sistema de salud canadiense. Quería compartirla con ustedes y dejar por escrito esto para que no se me vuelva a olvidar: no quiera nadie que eso vuelva a ocurrir, y me vuelva a encontrar en uno de estos agujeros nauseabundos a donde van a parar los casi 3 millones de desgraciados que no tienen médico de cabecera en esta provincia.
Y de regalo, para quien comprenda francés, un video.
3 may 2011
Oops Canada
Para variar, las elecciones generales canadienses han quedado eclipsadas por algo ocurrido al sur de la frontera: la muerte de Bin Laden. Ayer, mientras a unos cientos de kilómetros de Montreal los newyorkinos se daban palmaditas en la espalda por la muerte del príncipe del mal, los ciudadanos de este país no hablaban de otra cosa camino de las urnas. Y sin embargo, estas elecciones han sido de todo menos aburridas, con predicciones cambiantes y sorprendentes, aunque no tan sorprendentes como el resultado final.
Harper (conservadores) ha conseguido una mayoría absoluta. A ver quién reconoce Canadá de aquí a las próximas elecciones. El archienemigo Kenney, actual ministro de inmigración, ha sido elegido en una circunscripción llena de inmigrantes!! Shocking.
Los liberales se han hundido, pasando de ser partido de la oposición a un triste tercer lugar sin precedentes en la historia de Canadá. Trudeau no ha renacido de sus cenizas, qué pena, aunque algunos insisten en que ahora que Ignatieff ha conseguido hundir al partido del todo quizás Trudeau Jr. tome el relevo.
El NDP ha conquistado Quebec, barriendo al Bloc!! Se trata de un partido de izquierda de la vieja escuela (más o menos). Personalmente, esperaba que en mi circunscripción se re-eligiera a Mulcair por razones que ya comenté en otra ocasión, pero la victoria del partido a nivel nacional (ahora son la oposición oficial) y sobre todo en Quebec ha sido totalmente inesperada, incluso para ellos. Bien hecho, Layton.
Y el Bloc Quebecois, cuyo líder decidió resucitar el fantasma de la soberanía de Quebec en las últimas semanas en un intento desesperado por quitarle votos al NDP, se ha hundido miserablemente. Y digo: miserablemente. A cada uno, lo suyo.
Duceppe deja su puesto como líder del BQ tras conocer los desastrosos resultados en la provincia. Imagen del Daily Life..... peroperopero ... y qué más, dirán ustedes (si han llegado hasta aquí)? Pues que la señora May ha conserguido el primer asiento de los Verdes en el Parlamento!! Nos quitamos el sombrero ante su tenacidad y hasta le perdonamos el triste espectáculo de anoche, porque sabemos que habitualmente es un crack.
Ahora, a contener la respiración y el miedo (qué será de nosotros con Harper y su mayoría?) y prepararnos para las próximas elecciones, en las que servidora irá a las urnas no sólo para curiosear. Y a volver a la tesis que ya va siendo hora.
28 mar 2011
Cuidado que viene Harper! (again)
Cuando tenía doa años mi padre se trasladó a London, Ontario, para hacer un postdoc. Detrás de él fuimos mi madre y yo.
Ya he contado en otras entradas la influencia que esos años tuvieron en mi interés por venir a Canadá desde mi más tierna infancia. Recuerdo apagar las luces para ver las diapositivas en la pared del comedor: ríos, árboles, montañas, lagos ... Las conversaciones a la hora de cenar, la nostalgia. Mis padres (sobre todo mi madre) hablaban de Canadá como un país de ensueño donde la gente era agradable, los paisajes idílicos, las oportunidades inacabables para quien quisiera cogerlas al vuelo y los políticos honestos.
Una de las diapositivas se parecía mucho a esta foto que hice (por esa razón) en St. Sauveur el año pasado.Cuatro meses después de mudarme a este país, se convocaron elecciones. La moción de censura [motion of no confidence??] tuvo lugar, principalmente, debido a un escándalo de corrupción en el partido liberal, entonces en el poder. El escándalo lo destapó (no puedo evitar mencionarlo) la increíble Sheila Fraser, pesadilla de políticos y digna heredera de una estirpe de auditor generals que se toman su trabajo en serio [a quien le interese esto le recomiendo leer el artículo Auditing the Auditor General del Walrus].
Desde que el partido conservador ganó esas elecciones en el 2006 y volvió a salir victorioso en las del 2008 (que no captaron la atención de nadie, ni siquiera de los canadienses, porque coincidieron con las de los EEUU) he visto a Harper desarmar, una a una, muchas de las bases que hicieron de Canadá el paraíso que cautivó a mis padres. Pero lo cierto es que en ninguna de esas elecciones Harper tuvo rivales válidos: sin ofender, los políticos de este país tienen menos carisma que Rajoy recién levantado y con un resacón del 15 a las 7 de la mañana.
Por ejemplo: este es Dion, líder de los liberales en las elecciones de 2008.
Stéphane Dion of the Liberal Party of Canada praises Avaaz from Ben Wikler on Vimeo.
Bendito sea, que hombre más SOSO!!Por suerte, Dion es historia. Por desgracia, no parece que Harper se vaya a ir a su casa aún, a pesar de todo.
Hace dos días se convocaron elecciones federales para el 2 de mayo. De nuevo fue una moción de censura (motion of no confidence??) pero con una diferencia: esta vez el resto de los partidos declararon que el gobierno conservador (minoritario) estaba "in contempt of parliament". Wikipedia define esto como:
the offence of obstructing the parliament in the carrying out of its functions, or of hindering any Member of Parliament in the performance of his or her duties.
Es decir, que el gobierno de Harper ha estado haciendo lo que le ha dado la gana, como le ha dado la gana, cuando le ha dado la gana, porque sí. Nada que no supiéramos. Lo tremendo es que va a dar igual. Harper sigue gozando de la preferencia del público, por razones que escapan a mi comprensión. Ignatieff (liberal) tiene sus momentos de lucidez pero siguen siendo insuficientes. Layton (NDP) ni promete ni se compromete. El Bloc Quebecois del Señor Duceppe seguirá recogiendo los beneficios de la discordia separatista. Y Elizabeth May, una de las pocas personas de la casta política de este país que tiene sesos, carisma y clase lleva la bandera de los verdes, simpáticos pero con poco peso en la política federal.
Así que sólo nos queda esperar que el próximo gobierno conservador siga siendo minoritario y para las próximas elecciones sea posible clonar a Trudeau Sr. Porque si no, señores, me mudo a Cambodia.
11 sept 2010
Un fin de semana de relax
Hace unas semanas tuve la ocasión de seguir explorando las afueras de Montreal. No salgo mucho de la ciudad, entre otras cosas porque no tengo coche y aquí hay más actividades de las que puedo hacer, todas de lo más interesante. Pero (ejem) nos habían regalado un fin de semana en un spa en las Laurentides y quedaba feo rechazar la oferta. Así que fuimos y sufrimos.

Mucho.

Entre spa y masajes, para relajarnos, nos fuimos a dar unos paseos por los pueblos de los alrededores. Se ve que andaba muy estresada, porque no me acuerdo del nombre de ningún pueblo, aunque se me quedó grabado ese en el que paramos para ir a la feria. La atracción principal era un concurso de verduras autóctonas (véase: competición para ver quién tiene el calabacín más grande). También había un grupo de jóvenes y jóvenas desfilando con vacas de distinta edad que ellos mismos habían cuidado desde el día de su nacimiento. El desfile, la verdad, un poco lento, aunque aprendí muchísimo de ubres y portes bovinos.

Las Laurentides es una región de Quebec preciosa y llena de turistas. También es donde está el pueblo de Saint Saveur, un lugar hermoso una vez fuera del centro. Aquí estuvimos visitando a la abuela del señor Lunatrix, que por desgracia se ha mudado, hoy mismo, a una residencia para mayores, dejando a la venta uno de los hogares más bonitos que he visto en mi vida.

La casa de Bárbara.

Puntos feng shui extra por emplazamiento. Esta es la vista desde la ventana del comedor.
Supongo que dentro de poco, cuando empiecen a cambiar las hojas de color y el tiempo sea mucho más fresco, volveremos a admirar el paisaje de esta esquina del mundo. Estoy contando los días para que llegue el otoño, con sus árboles de mil colores y las noches en las que lo único que apetece comer es una poutine bien grande con doble de queso (le fromage qui fait "cui cui"!).

Mucho.

Entre spa y masajes, para relajarnos, nos fuimos a dar unos paseos por los pueblos de los alrededores. Se ve que andaba muy estresada, porque no me acuerdo del nombre de ningún pueblo, aunque se me quedó grabado ese en el que paramos para ir a la feria. La atracción principal era un concurso de verduras autóctonas (véase: competición para ver quién tiene el calabacín más grande). También había un grupo de jóvenes y jóvenas desfilando con vacas de distinta edad que ellos mismos habían cuidado desde el día de su nacimiento. El desfile, la verdad, un poco lento, aunque aprendí muchísimo de ubres y portes bovinos.

Las Laurentides es una región de Quebec preciosa y llena de turistas. También es donde está el pueblo de Saint Saveur, un lugar hermoso una vez fuera del centro. Aquí estuvimos visitando a la abuela del señor Lunatrix, que por desgracia se ha mudado, hoy mismo, a una residencia para mayores, dejando a la venta uno de los hogares más bonitos que he visto en mi vida.

La casa de Bárbara.

Puntos feng shui extra por emplazamiento. Esta es la vista desde la ventana del comedor.
Supongo que dentro de poco, cuando empiecen a cambiar las hojas de color y el tiempo sea mucho más fresco, volveremos a admirar el paisaje de esta esquina del mundo. Estoy contando los días para que llegue el otoño, con sus árboles de mil colores y las noches en las que lo único que apetece comer es una poutine bien grande con doble de queso (le fromage qui fait "cui cui"!).
1 sept 2010
El maltrato de los nombres
Ayer conocí al Señor Pepino, así, tal cual. Íbamos a ver un apartamento en Outremont y el dueño del edificio, un señor de negocios chino, nos dio el teléfono de "Mr. Pepino", el conserje. El hombre (Pepino) era de lo más majo, todo nervios y carcajadas: un sol. Yo pensé que lo mismo era italiano y de ahí el exótico nombre ... pero me sorprendió con un "no señora, yo, de Valparaíso, como el ilustre Salvador Allende." De ahí a una conversación sobre Chile hubo un paso, y después España, y después ... "Pues nada señora, si desean alquilar este apartamento ya sabe, Don Benito, a su servicio."
Don Pepino no es tal, el buen hombre se llama Benito (un nombre mucho más digno, no me digan que no ...)
Los que hayais vivido fuera o visitado algún país extranjero habreis sufrido, casi seguramente, la mutilación de vuestro nombre. Hay distintos grados de maltrato, desde el abuso fonético (Pahcou Pahkitou Pahcou, Lora en lugar de Laura) o escrito: juntar los dos apellidos con un guión, hacer de la hermosa "ñ" una vulgar "n", etc. En Canadá la gente no hace estas cosas a propósito porque están acostumbrados a lidiar con personas de todos lados, pero a veces a alguien se le escapa una sonrisa ("así que te llamas vibes, vibraciones, no? Pfffff"). Otras veces te cambian el nombre de principio a fin. Véase si no como Don Benito acabo convirtiéndose en un producto de la huerta.
Normalmente esos inconvenientes no pasan de la mera anécdota. Una aprende a vivir con estas cosas y a insistir que los apellidos son dos, que en la tarjeta de crédito no puede decir Sánchez porque Ibáñez no es mi segundo nombre sino mi primer apellido. Las posibilidades de problemas con inmigración, bancos y otros asuntos varios son infinitas.
Pero por lo menos, con eso de que estamos en Quebec y esto is different ya no me preguntan todo el tiempo por mi nombre de soltera, porque aquí las señoras son muy suyas y no se cambian el nombre como los anglos, que adoptan y abandonan los apellidos de sus esposos a golpe de firma en el Ministerio de la Familia. Aquí mi nombre sonará ridículo, lo escribirán mal y me dará dolores de cabeza con los sistemas informáticos, pero es mío. Y además por alguna razón a los francófonos no les cuesta nada :o)
Don Pepino no es tal, el buen hombre se llama Benito (un nombre mucho más digno, no me digan que no ...)
Los que hayais vivido fuera o visitado algún país extranjero habreis sufrido, casi seguramente, la mutilación de vuestro nombre. Hay distintos grados de maltrato, desde el abuso fonético (Pahcou Pahkitou Pahcou, Lora en lugar de Laura) o escrito: juntar los dos apellidos con un guión, hacer de la hermosa "ñ" una vulgar "n", etc. En Canadá la gente no hace estas cosas a propósito porque están acostumbrados a lidiar con personas de todos lados, pero a veces a alguien se le escapa una sonrisa ("así que te llamas vibes, vibraciones, no? Pfffff"). Otras veces te cambian el nombre de principio a fin. Véase si no como Don Benito acabo convirtiéndose en un producto de la huerta.
Normalmente esos inconvenientes no pasan de la mera anécdota. Una aprende a vivir con estas cosas y a insistir que los apellidos son dos, que en la tarjeta de crédito no puede decir Sánchez porque Ibáñez no es mi segundo nombre sino mi primer apellido. Las posibilidades de problemas con inmigración, bancos y otros asuntos varios son infinitas.
Pero por lo menos, con eso de que estamos en Quebec y esto is different ya no me preguntan todo el tiempo por mi nombre de soltera, porque aquí las señoras son muy suyas y no se cambian el nombre como los anglos, que adoptan y abandonan los apellidos de sus esposos a golpe de firma en el Ministerio de la Familia. Aquí mi nombre sonará ridículo, lo escribirán mal y me dará dolores de cabeza con los sistemas informáticos, pero es mío. Y además por alguna razón a los francófonos no les cuesta nada :o)
12 ago 2010
Mañanas de radio
Dicen que la CBC (el equivalente de Radio Nacional en las tierras del vaquero Harper) ha pasado por una serie de contorsiones y decisiones equivocadas en los últimos años, mientras se intentaba adaptar a una audiencia que ya no compraba eso de que la única música culta (y por tanto, digna de ser difundida con los impuestos de los ciudadanos) era la música clásica. Dicen, pero yo no lo sé, porque mi aterrizaje en las ondas canadienses es, digamos, reciente.
Ya saben que no tengo televisión. Tener tengo, pero se encuentra (como en el resto de las casas de alquiler en las que he vivido en los últimos años) de cara a la pared en la esquina más oscura del armario. Así que en mis ratos sueltos, cuando preparo el desayuno o tengo ganas de no pensar en nada, pongo la radio.
Esto suele suceder por las mañanas, de manera que me despierto con CBC 2, más en concreto con el programa Radio 2 Morning que suele llevar Bob Mackowycz, un señor tan nerd como su nombre indica, que hace que hasta escuchar los BSB sea una nueva experiencia (los fines de semana el placer se multiplica por mil con el Vinyl Café de Stuart McLean's y sus historias). También tienen otros programas muy interesantes como ReVision Quest, hecho por y (principalmente) para aborígenes canadienses en el que promueven una visión diferente de esta comunidad en el país y "revisan" (de ahí el nombre) la Historia Canadiense escrita por los colonizadores.*
Pero diantres!! En Canadá también es agosto y todo el mundo está de vacaciones. Eso incluye a Bob Mackoycz (y a McLean's), que nos ha dejado con el señor Tom Power, que normalmente lleva el programa de música folk Deep Roots, como sustituto. Y no hay derecho ni a que nos hagan esto a nosotros, ni a que se lo hagan a él.
Camión abandonado en algún lugar de las praderas canadienses, donde "conocí" a Tom Power.
Empecemos por el principio: quizás no se acuerden, pero ya les he hablado de Tom Power con anterioridad. Es el líder de The Dandanelles, otro nerd como la copa de un pino que nunca ha ido más allá de Winnipeg pero que sabe todo, todo lo que se puede saber sobre música tradicional de la región más oriental del país (uno de estos tipos de música que conozco gracias a Power tiene como ejemplo al increíble Matthew Byrne, al que hay que ver en directo para valorar en su justa medida).
Y yo me pregunto: tan poca palabra tienen los locutores de radio sustitutos que tienen a este pobre hombre encadenando canciones de Lighthouse Family con Seal? Con lo que sabe este hombre, madre mía del amor hermoso, y sólo le han dejado ponerse las botas con la historia que hay detrás de la canción Jolene de Dolly Parton! Ni un poco de Neil Young, nada de Gordon Lightfoot, ni de la extraordinaria familia Wainright ... por no hablar de música de su tierra (Newfoundland) que se la deben tener vedada.
Si ya lo digo yo, que agosto es un asco. Hasta la buena música se llevan los que están de vacaciones. En fin. Os dejo con una canción de los Winnipegonians The Duhks, amigos muy amigos de Power, para descargar mi frustración con este mes de cutre-radio.
* Si os interesan estos programas, todos se pueden escuchar por internet y el Vinyl café tiene los últimos episodios semanales listos para descargar.
Ya saben que no tengo televisión. Tener tengo, pero se encuentra (como en el resto de las casas de alquiler en las que he vivido en los últimos años) de cara a la pared en la esquina más oscura del armario. Así que en mis ratos sueltos, cuando preparo el desayuno o tengo ganas de no pensar en nada, pongo la radio.
Esto suele suceder por las mañanas, de manera que me despierto con CBC 2, más en concreto con el programa Radio 2 Morning que suele llevar Bob Mackowycz, un señor tan nerd como su nombre indica, que hace que hasta escuchar los BSB sea una nueva experiencia (los fines de semana el placer se multiplica por mil con el Vinyl Café de Stuart McLean's y sus historias). También tienen otros programas muy interesantes como ReVision Quest, hecho por y (principalmente) para aborígenes canadienses en el que promueven una visión diferente de esta comunidad en el país y "revisan" (de ahí el nombre) la Historia Canadiense escrita por los colonizadores.*
Pero diantres!! En Canadá también es agosto y todo el mundo está de vacaciones. Eso incluye a Bob Mackoycz (y a McLean's), que nos ha dejado con el señor Tom Power, que normalmente lleva el programa de música folk Deep Roots, como sustituto. Y no hay derecho ni a que nos hagan esto a nosotros, ni a que se lo hagan a él.
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| From Portland Seattle Vancouver Winnipeg - Summer 2010 |
Empecemos por el principio: quizás no se acuerden, pero ya les he hablado de Tom Power con anterioridad. Es el líder de The Dandanelles, otro nerd como la copa de un pino que nunca ha ido más allá de Winnipeg pero que sabe todo, todo lo que se puede saber sobre música tradicional de la región más oriental del país (uno de estos tipos de música que conozco gracias a Power tiene como ejemplo al increíble Matthew Byrne, al que hay que ver en directo para valorar en su justa medida).
Y yo me pregunto: tan poca palabra tienen los locutores de radio sustitutos que tienen a este pobre hombre encadenando canciones de Lighthouse Family con Seal? Con lo que sabe este hombre, madre mía del amor hermoso, y sólo le han dejado ponerse las botas con la historia que hay detrás de la canción Jolene de Dolly Parton! Ni un poco de Neil Young, nada de Gordon Lightfoot, ni de la extraordinaria familia Wainright ... por no hablar de música de su tierra (Newfoundland) que se la deben tener vedada.
Si ya lo digo yo, que agosto es un asco. Hasta la buena música se llevan los que están de vacaciones. En fin. Os dejo con una canción de los Winnipegonians The Duhks, amigos muy amigos de Power, para descargar mi frustración con este mes de cutre-radio.
* Si os interesan estos programas, todos se pueden escuchar por internet y el Vinyl café tiene los últimos episodios semanales listos para descargar.
6 abr 2010
El dulce sabor del sirope de arce
(o como diría una gran artista, "assssuca!!")
Una de las cosas que más me gusta de ser una deni-ciudadana española en Canadá es que en Semana Santa no tengo que aguantar Cristos Sangrantes, Vírgenes con nombres macabros llorando por las esquinas, caperuzos tipo KuKluxKlan (ver similitud entre esta y esta foto), atascos interminables en las calles de mi ciudad ni llevarle huevos a las Claritas para que recen para que no llueva el Jueves Santo.
No. Sin Cristo sangrante ni perro que me ladre, me he pasado el puente haciendo cosas típicas de aquí, como buscar huevos de pascua, comer conejitos de chocolate y ponerme hasta las patillas de las gafas de sirope de arce. Lo de los conejos y los huevos de colores aún no lo entiendo muy bien así que paso al sirope de arce (maple syrup), símbolo nacional de este país en el que si las cosas siguen así lo mismo hasta tengo que pedir asilo.
Lo que es la naturaleza: le enchufas un grifo a un árbol en primavera y flus! sale savia que después de cocer durante horas y horas se convierte en un sirope de lo más rico. No sé si teneis la suerte de tener una abuela que haga carne de membrillo, pero el proceso es más o menos el mismo. En zonas frías como Canadá los árboles acumulan azúcar en las raíces que en primavera, cuando mejoran las temperaturas, sube por el tronco. Lo del grifo no es broma:

Después de sus horas hirviendo lo que resulta es un líquido denso y pegajoso (es decir, un sirope) muy, muy dulce, algo parecido a la miel pero con un sabor diferente. Aquí se pone un poco en todo desde pancakes hasta salchichas pasando por galletas.
Resulta que Quebec es el principal productor de sirope de arce del mundo mundial. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid en primavera algunas de las ... fábricas?? artesanales de producción de sirope de arce abren sus puertas a los turistas. Son lo que se llama cabane à sucre o sugar shack. Según mi experiencia de este año la actividad consiste en ir, comer y beber hasta que no puedes más y luego darte un paseo por un bosque de arces con grifo hasta que se te pase el dolor de tripa.
Ah, sí, se me olvidaba hablaros del postre: sirope de arce congelado ...

y liado en un palo!!

Claro que nada podía ser perfecto: menos los huevos revueltos con sirope de arce, la sopa de guisantes con sirope de arce, los pancakes con sirope de arce, las patatas cocidas con sirope de arce y la tarta de sirope de arce todo lo demás es cerdo (bañado en sirope de arce). Mal paisaje culinario para una vegetariana (aunque creo que con tanto sirope de arce el beicon probablemente sabía igual que la sopa de guisantes).
En fin, un fin de semana entretenido. Y ya que estamos, qué habeis hecho vosotr@s?? :o)
Una de las cosas que más me gusta de ser una deni-ciudadana española en Canadá es que en Semana Santa no tengo que aguantar Cristos Sangrantes, Vírgenes con nombres macabros llorando por las esquinas, caperuzos tipo KuKluxKlan (ver similitud entre esta y esta foto), atascos interminables en las calles de mi ciudad ni llevarle huevos a las Claritas para que recen para que no llueva el Jueves Santo.
No. Sin Cristo sangrante ni perro que me ladre, me he pasado el puente haciendo cosas típicas de aquí, como buscar huevos de pascua, comer conejitos de chocolate y ponerme hasta las patillas de las gafas de sirope de arce. Lo de los conejos y los huevos de colores aún no lo entiendo muy bien así que paso al sirope de arce (maple syrup), símbolo nacional de este país en el que si las cosas siguen así lo mismo hasta tengo que pedir asilo.
Lo que es la naturaleza: le enchufas un grifo a un árbol en primavera y flus! sale savia que después de cocer durante horas y horas se convierte en un sirope de lo más rico. No sé si teneis la suerte de tener una abuela que haga carne de membrillo, pero el proceso es más o menos el mismo. En zonas frías como Canadá los árboles acumulan azúcar en las raíces que en primavera, cuando mejoran las temperaturas, sube por el tronco. Lo del grifo no es broma:

Después de sus horas hirviendo lo que resulta es un líquido denso y pegajoso (es decir, un sirope) muy, muy dulce, algo parecido a la miel pero con un sabor diferente. Aquí se pone un poco en todo desde pancakes hasta salchichas pasando por galletas.
Resulta que Quebec es el principal productor de sirope de arce del mundo mundial. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid en primavera algunas de las ... fábricas?? artesanales de producción de sirope de arce abren sus puertas a los turistas. Son lo que se llama cabane à sucre o sugar shack. Según mi experiencia de este año la actividad consiste en ir, comer y beber hasta que no puedes más y luego darte un paseo por un bosque de arces con grifo hasta que se te pase el dolor de tripa.
Ah, sí, se me olvidaba hablaros del postre: sirope de arce congelado ...

y liado en un palo!!

Claro que nada podía ser perfecto: menos los huevos revueltos con sirope de arce, la sopa de guisantes con sirope de arce, los pancakes con sirope de arce, las patatas cocidas con sirope de arce y la tarta de sirope de arce todo lo demás es cerdo (bañado en sirope de arce). Mal paisaje culinario para una vegetariana (aunque creo que con tanto sirope de arce el beicon probablemente sabía igual que la sopa de guisantes).
En fin, un fin de semana entretenido. Y ya que estamos, qué habeis hecho vosotr@s?? :o)
1 abr 2010
Una tarde con Elizabeth May
Abandonados les tengo, pero digo yo que más vale el silencio que no decir nada. Ya saben, la primavera llega, la tesis comienza y las neuronas dejan de funcionar. Primavera, dice usted? Pues digo, digo, y digo bien: este finde nos vamos a degustar sirope de arce a 22 graditos. Y yo que pensaba que iba a pasar frío. Je.
De todas formas de vez en cuando pasa algo interesante en esta vida de molusco escribiente que llevo. Sin ir más lejos ayer, justo cuando hastiada de la vida miraba al infinito, sonó el teléfono. Era Eloge: "esta tarde viene Elizabeth May a dar una charla, os venís?". Hummm ... palomitas en el sofá o Elizabeth May? Dura decisión, pero 20 minutos más tarde estábamos en lo alto de la colina comiendo queso francés y bebiendo vino español mientras esperábamos a la señora. Casi tan rico como mis palomitas, pero sólo casi.
Y quién es Elizabeth May?, se preguntarán ustedes si aún siguen atent@s a mis disgresiones. Pues esta señora es la líder de los Verdes en Canadá. Es una especie de híbrido entre la profesora de literatura del instituto esa que era tan madraza, una enciclopedia con patas y una activista política de las que una se imagina con una hazada en una mano y un micrófono en la otra; en definitiva, una de esas personalidades políticas que una querría ver más a menudo.
Elizabeth May, foto de The Lawyers Weekly.
En la audiencia éramos unas 25 personas. La señora May habló un poco de todo, sobre todo (como era de esperar) de la desastrosa actuación del gobierno de Harper en temas medioambientales (por ejemplo y por ejemplo). Enfocó su charla en torno a tres déficits que, según ella, existen en Canadá y se están exhacerbando por culpa de la gestión del actual gobierno: la medioambiental, la democrática y la fiscal, por orden de importancia. Así sin entrar en más detalle para no aburrir, lo que dijo (y cómo lo dijo) me pareció muy convincente. Pero no pude dejar de pensar en todo momento es cómo (quizás cambiando el orden) esto se parece a lo que está pasando en España. Será que vivimos en una época con mayoría absoluta de políticos absurdos, sin carisma, aptitud ni programa definido? Será que la política cada vez atrae menos a la gente (normal, inteligente, trabajadora y con vocación) que debería dedicarse al negocio de gestionar bien un país? Quién sabe.
El caso es que disfruté muchísimo de la charla. La sección de preguntas del público fue especialmente espectacular: ahí es cuando una se da cuenta si el personaje en cuestión sabe o simplemente ha aprendido a leer lo que alguien le ha escrito en un trozo de papel. Me recordó a uno de mis libros favoritos con los "mejores" discursos políticos del siglo XX (en realidad son sólo los más famosos y los archivos sonoros están aquí, pero el que avisa no es traidor: saltan varias ventanas con publicidad). Mi decepción ha sido siempre que el perfil de los discursos que se hacen famosos sea tan monocromático, monogenérico y tan monolingüístico. Raramente están las Pasionarias, las Soujourner Truths, las Tank Girls, las Marie Curies y las Claras Campoamor en estos libros. Y no será porque no dijeron cosas importantes o no las dijeron bien.
Ayer, por fin, escuché en vivo y en directo a alguien que merece estar en uno de esos libros. Y no sólo eso: al terminar la charla la señora May se pasó un rato contándonos (al señor Lunatrix y servidora) los trapos sucios de la política federal canadiense, que son unos cuantos y tienen manchas que no salen ni con lejía. Una joya de tarde. Si el señor Cardenal hubiera estado allí, habría salido convertido al veganismo. Yo sé lo que me digo :o)
De todas formas de vez en cuando pasa algo interesante en esta vida de molusco escribiente que llevo. Sin ir más lejos ayer, justo cuando hastiada de la vida miraba al infinito, sonó el teléfono. Era Eloge: "esta tarde viene Elizabeth May a dar una charla, os venís?". Hummm ... palomitas en el sofá o Elizabeth May? Dura decisión, pero 20 minutos más tarde estábamos en lo alto de la colina comiendo queso francés y bebiendo vino español mientras esperábamos a la señora. Casi tan rico como mis palomitas, pero sólo casi.
Y quién es Elizabeth May?, se preguntarán ustedes si aún siguen atent@s a mis disgresiones. Pues esta señora es la líder de los Verdes en Canadá. Es una especie de híbrido entre la profesora de literatura del instituto esa que era tan madraza, una enciclopedia con patas y una activista política de las que una se imagina con una hazada en una mano y un micrófono en la otra; en definitiva, una de esas personalidades políticas que una querría ver más a menudo.
Elizabeth May, foto de The Lawyers Weekly.En la audiencia éramos unas 25 personas. La señora May habló un poco de todo, sobre todo (como era de esperar) de la desastrosa actuación del gobierno de Harper en temas medioambientales (por ejemplo y por ejemplo). Enfocó su charla en torno a tres déficits que, según ella, existen en Canadá y se están exhacerbando por culpa de la gestión del actual gobierno: la medioambiental, la democrática y la fiscal, por orden de importancia. Así sin entrar en más detalle para no aburrir, lo que dijo (y cómo lo dijo) me pareció muy convincente. Pero no pude dejar de pensar en todo momento es cómo (quizás cambiando el orden) esto se parece a lo que está pasando en España. Será que vivimos en una época con mayoría absoluta de políticos absurdos, sin carisma, aptitud ni programa definido? Será que la política cada vez atrae menos a la gente (normal, inteligente, trabajadora y con vocación) que debería dedicarse al negocio de gestionar bien un país? Quién sabe.
El caso es que disfruté muchísimo de la charla. La sección de preguntas del público fue especialmente espectacular: ahí es cuando una se da cuenta si el personaje en cuestión sabe o simplemente ha aprendido a leer lo que alguien le ha escrito en un trozo de papel. Me recordó a uno de mis libros favoritos con los "mejores" discursos políticos del siglo XX (en realidad son sólo los más famosos y los archivos sonoros están aquí, pero el que avisa no es traidor: saltan varias ventanas con publicidad). Mi decepción ha sido siempre que el perfil de los discursos que se hacen famosos sea tan monocromático, monogenérico y tan monolingüístico. Raramente están las Pasionarias, las Soujourner Truths, las Tank Girls, las Marie Curies y las Claras Campoamor en estos libros. Y no será porque no dijeron cosas importantes o no las dijeron bien.
Ayer, por fin, escuché en vivo y en directo a alguien que merece estar en uno de esos libros. Y no sólo eso: al terminar la charla la señora May se pasó un rato contándonos (al señor Lunatrix y servidora) los trapos sucios de la política federal canadiense, que son unos cuantos y tienen manchas que no salen ni con lejía. Una joya de tarde. Si el señor Cardenal hubiera estado allí, habría salido convertido al veganismo. Yo sé lo que me digo :o)
23 mar 2010
Sobre inmigración y cambio en este rincón del reino
Hace unos días estaba en una conferencia a la que asistieron, entre otros personajes importantes de la política canadiense, Jason Kenney (Ministro de Inmigración) y Lisa Raitt (Ministra de Trabajo). La ocasión dio lugar a encuentros con gente a la que conozco desde hace años y la marcada ausencia de unas caras conocidas por otras por conocer, mucho más jóvenes pero con iguales responsabilidades dentro del gobierno. Dicen las malas lenguas que la desaparición de tecnócratas experimentados es una estrategia del gobierno de Harper, líder del Partido Conservador y Primer Ministro desde 2006. Dicen, y quizás sea cierto, que el gobierno quiere gente joven que no se asiente en un puesto determinado para así facilitar la toma de decisiones (quién se enfrenta a un superior sin comprender del todo de qué va el circo?)
Supongo que saben que la derecha no me llama en ninguna de sus encarnaciones: soy zurda para todo. Así que, sabiendo lo que se avecinaba respiré profundamente antes de entrar a cada una de las sesiones con sendos ministros de este gobierno de cowboys, si me permiten la expresión y sin faltar a nadie (no creo que para ellos sea un insulto). La Ministra de Trabajo se presentó en vaqueros y con tacón de aguja, una vestimenta poco convencional para un encuentro de estas características pero que le daba una impresión campechana muy acorde con su concepción de la política ("I'm one of you, folks"). Y en cierto sentido no le falta razón: clase media hasta el tuétano su padre era un minero que a juzgar por lo empinado de su ascensión profesional debió ser un zorro político, y su madre se las arregló para llevar sus negocios con 7 hijos. Pero su carrera no ha estado libre de escándalos de malversación y tráfico de influencias, y sus brillantes dotes de oradora no hicieron sino adornar un argumento mercantilista de la inmigración: tienen los solicitantes riqueza material que aportar? Sí? Mi casa es tu casa. No? Ni te acerques, maldito, y me dan igual los acuerdos internacionales que haya firmado Canadá o esa cursilada de Derechos Humanos.
El mismo argumento se filtraba entre las líneas del discurso de Kenney, Católico Apostólico Romano, opositor declarado del matrimonio homosexual y objetor de conciencia de la Convención de Ginebra, según parece. Que quede claro: no tengo ningún prejuicio contra Ministros que no hayan terminado una carrera, aunque creo que este en concreto tiene serias lagunas en su conocimiento sobre las leyes inter/nacionales de asilo y refugio y las virtudes de la separación de poderes (explicación alternativa: le importa un rábano). No hay nada que destacar en su intervención aparte de su brevedad y su falta de contenido. Aunque quizás el señor estaba nervioso. De hecho, en la calle había protestas contra su actuación desde hacía varios días, y de alguna manera un activista se había colado con él en el ascensor para decirle unas cuantas cosas. La gente de No one is illegal estaba allí, en la sala, cuando Kenny llegó rodeado de policías. La corbata (él sí que iba vestido de Ministro) se le quedó chica cuando le tuvieron que llevar a empujones a una habitación separada para protegerle, al parecer, de un activista de la misma organización que venía con un banner para protestar contra las políticas "racistas, homófobas y discriminatorias" del Ministro. En la audiencia no fueron pocos los que aplaudieron (un tercio de la audiencia eran trabajadores de ONGs pro-inmigrantes y anti-racismo) mientras que alguien subía el volumen para que sus palabras se perdieran en los acordes de la música, camino de la puerta hacia la que le "guiaba" un burócrata joven e inexperimentado del gobierno.
El incidente dio lugar a más de una conversación en los pasillos del hotel donde tuvo lugar la conferencia. La actuación de esta persona puso un signo de interrogación sobre la posición de muchos de los asistentes a la conferencia, en su mayoría opuestos a las vejaciones de Kenney al sistema de inmigración y refugio canadiense. Y aunque no soy del todo partidaria del uso de la violencia y del enfrentamiento (me gusta pensar que las cosas se pueden cambiar desde dentro) me quedó claro el papel de asociaciones como No one is Illegal, que hacen el trabajo sucio de despertar conciencias.
Hoy estamos tod@s de nuevo en casa, delante de nuestro ordenador. Y más que nunca, el hombre que le gritó a Kenney, el triunfo de Obama y el corto de Frederico Teixeira (ver video más abajo) me hacen cuestionarme la vieja pregunta: de verdad se pueden cambiar las cosas desde dentro? Y aún así, es suficiente la reforma, o necesitamos algo más radical?
Supongo que saben que la derecha no me llama en ninguna de sus encarnaciones: soy zurda para todo. Así que, sabiendo lo que se avecinaba respiré profundamente antes de entrar a cada una de las sesiones con sendos ministros de este gobierno de cowboys, si me permiten la expresión y sin faltar a nadie (no creo que para ellos sea un insulto). La Ministra de Trabajo se presentó en vaqueros y con tacón de aguja, una vestimenta poco convencional para un encuentro de estas características pero que le daba una impresión campechana muy acorde con su concepción de la política ("I'm one of you, folks"). Y en cierto sentido no le falta razón: clase media hasta el tuétano su padre era un minero que a juzgar por lo empinado de su ascensión profesional debió ser un zorro político, y su madre se las arregló para llevar sus negocios con 7 hijos. Pero su carrera no ha estado libre de escándalos de malversación y tráfico de influencias, y sus brillantes dotes de oradora no hicieron sino adornar un argumento mercantilista de la inmigración: tienen los solicitantes riqueza material que aportar? Sí? Mi casa es tu casa. No? Ni te acerques, maldito, y me dan igual los acuerdos internacionales que haya firmado Canadá o esa cursilada de Derechos Humanos.
El mismo argumento se filtraba entre las líneas del discurso de Kenney, Católico Apostólico Romano, opositor declarado del matrimonio homosexual y objetor de conciencia de la Convención de Ginebra, según parece. Que quede claro: no tengo ningún prejuicio contra Ministros que no hayan terminado una carrera, aunque creo que este en concreto tiene serias lagunas en su conocimiento sobre las leyes inter/nacionales de asilo y refugio y las virtudes de la separación de poderes (explicación alternativa: le importa un rábano). No hay nada que destacar en su intervención aparte de su brevedad y su falta de contenido. Aunque quizás el señor estaba nervioso. De hecho, en la calle había protestas contra su actuación desde hacía varios días, y de alguna manera un activista se había colado con él en el ascensor para decirle unas cuantas cosas. La gente de No one is illegal estaba allí, en la sala, cuando Kenny llegó rodeado de policías. La corbata (él sí que iba vestido de Ministro) se le quedó chica cuando le tuvieron que llevar a empujones a una habitación separada para protegerle, al parecer, de un activista de la misma organización que venía con un banner para protestar contra las políticas "racistas, homófobas y discriminatorias" del Ministro. En la audiencia no fueron pocos los que aplaudieron (un tercio de la audiencia eran trabajadores de ONGs pro-inmigrantes y anti-racismo) mientras que alguien subía el volumen para que sus palabras se perdieran en los acordes de la música, camino de la puerta hacia la que le "guiaba" un burócrata joven e inexperimentado del gobierno.
El incidente dio lugar a más de una conversación en los pasillos del hotel donde tuvo lugar la conferencia. La actuación de esta persona puso un signo de interrogación sobre la posición de muchos de los asistentes a la conferencia, en su mayoría opuestos a las vejaciones de Kenney al sistema de inmigración y refugio canadiense. Y aunque no soy del todo partidaria del uso de la violencia y del enfrentamiento (me gusta pensar que las cosas se pueden cambiar desde dentro) me quedó claro el papel de asociaciones como No one is Illegal, que hacen el trabajo sucio de despertar conciencias.
Hoy estamos tod@s de nuevo en casa, delante de nuestro ordenador. Y más que nunca, el hombre que le gritó a Kenney, el triunfo de Obama y el corto de Frederico Teixeira (ver video más abajo) me hacen cuestionarme la vieja pregunta: de verdad se pueden cambiar las cosas desde dentro? Y aún así, es suficiente la reforma, o necesitamos algo más radical?
21 mar 2010
Georges Laraque

Foto de Zimbio.com
Para quien aún no lo sepa, no tengo tele. Tampoco me gustan mucho los deportes, y si hay uno del que sé poco es el hockey, bote insignia del orgullo canadiense al que me aficioné, brevemente, durante una estancia en Suecia. Por lo primero suelo escuchar mucho la radio. Mi favoritos son los distintos canales de la CBC (Canadian Broadcasting Corporation o, lo que es lo mismo, la radio pública). Por lo segundo hasta hoy no he sabido quién es Georges Laraque. Pues bien. Este hombre se ha ganado a pulso un lugar en este blog, por original.
Laraque nació en Montreal en el seno de una familia haitiana. Sus familia era una de muchas: dicen que la comunidad haitiana en Canadá (concentrada sobre todo en Montreal) es la más numerosa fuera de Haití. No eran especialmente pobres pero tampoco lo pasaron bien, según cuenta el mismo, porque debieron enfrentarse al racismo de la comunidad, sobre todo durante la época en la que la familia (los padres y los tres hijos) vivieron en un pequeña ciudad de Quebec llamada Tracy. Religión, deporte y una lucha constante contra los insultos y los prejuicios raciales parecen resumir su infancia, que él mismo tacha de privilegiada pero no especialmente fácil.
Lo interesante de su vida (desde mi punto de vista) viene después. Resulta que a este señor el hockey no le gusta especialmente. "Es mi trabajo", dice, "pero a mi lo que me gusta realmente es el fútbol." Dice, y debe ser verdad por lo poco que sé, que decidió meterse a hockey para demostrar que un Negro también puede hacer esas cosas y servir de modelo y referencia a los niños de su comunidad. Y a pesar de que su posición dentro del equipo siempre ha sido la de enforcer (básicamente el matón que va dando de hostias) fuera del hielo es un pacifista convencido, voluntario por una lista de causas más larga de la que cabría en esta entrada que ha donado cantidades ingentes de dinero, en particular, para ayudar a la comunidad haitiana tanto en Canadá como en Haití.
Pero aún hay más: Laraque es vegano. Un jugador de hockey profesional, más grande que un armario empotrado, vegano! Pues sí, y le va de perlas, anoten en sus agendas: no le falta ni calcio, ni proteínas, ni vitaminas, ni hierro ni ninguna de esas cosas que se suelen creer. Resulta que hasta no hace mucho tiempo él era un come-carne, pero ... empezó a conocer un poco más la industria de la carne y decidió no colaborar con la barbarie por tres razones principales: para no contribuir a la tortura animal, no contribuir a dañar el medio ambiente y por su propia salud. Después de eso se hizo activista por los derechos de los animales y se afilió a los Verdes de Canadá. Increíble.
Quizás quien tenga tele y/o disfrute viendo partidos de hockey ya conocía a este hombre, que aparte de vegano y activista es profundamente cristiano y, siento decirlo, con más corazón que vocabulario. A mi me ha llamado la atención, y por tanto les dejo con este video un poco cursi, pero entretenido. Si queréis saber más, su página personal está aquí.
2 mar 2010
Tim Hortons y el multiculturalismo canadiense
Vale, lo admito: he visto partes, aquí y allí, de los Juegos Olímpicos de Invierno, Vancouver 2010. Sobre todo he leído, principlamente voces críticas con las que simpatizo y he trabajado en los últimos años como David Eby. La CBC, las teles del gimnasio ... increíble escapar al fenómeno mediático estando en el ojo del huracán. Además, hay que reconocer que ha habido momentos impresionantes como la historia de Rochette, quebecois y femme puissante o el partido del domingo (vi un poquito, Thiago); algun@s comprenderán que mi debilidad, sin embargo, haya sido el esquí artístico, modalidad baches, sección mujeres :o)
Pero no es de eso de lo que quería hablar, sino del genio de los publicistas de Tim Hortons, una cadena de café para llevar 100% canadiense que ha insertado sus anuncios entre eventos y nos ha enturbiado la mirada a más de uno. No se trata de café: se trata de enfatizar eso que unos Juegos Olímpicos promueven: el orgullo patrio. Se trata también de hacer que un producto (una taza de café de calidad dudosa) se relacione con una construcción de Canadá como un país multicultural y hermoso que es el hogar de todos. Se trata de vender un sueño.
Buscando, buscando, he encontrado este otro que tampoco tiene precio. Hasta me han entrado ganas de tomarme un café.
Pero no es de eso de lo que quería hablar, sino del genio de los publicistas de Tim Hortons, una cadena de café para llevar 100% canadiense que ha insertado sus anuncios entre eventos y nos ha enturbiado la mirada a más de uno. No se trata de café: se trata de enfatizar eso que unos Juegos Olímpicos promueven: el orgullo patrio. Se trata también de hacer que un producto (una taza de café de calidad dudosa) se relacione con una construcción de Canadá como un país multicultural y hermoso que es el hogar de todos. Se trata de vender un sueño.
Buscando, buscando, he encontrado este otro que tampoco tiene precio. Hasta me han entrado ganas de tomarme un café.
5 oct 2009
I'm a *permanent* resident of the True North
Ya estoy en Canadá, de vuelta en Vancouver. Llegué el jueves a las 7, a las 8 estaba comiendo sushi, el viernes tomé un brunch en el Templeton, por la noche comí palomitas en la Cinematéque y el sabado me tomé el almuerzo desde las alturas del Chief, en Squamish. Las fotos las tengo en casa esperando a ser bajadas de la cámara, pero como tengo buenas noticias no puedo esperar .... y es que ... tachán, tachán ... CITIZEN & IMMIGRATION CANADA HA DECIDIDO CONCEDERME EL ESTATUS DE RESIDENTE PERMANENTE!!
Adiós a pagar más impuestos, más seguridad social, a no tener derecho a una tarjeta de crédito en condiciones y a que por cualquier cosa me pidan unos depósitos del infierno. Señoras y señores, soy una cuasi-ciudadana del país de Lobezno. Oh, el chai latte hoy sabe más dulce que nunca .... :o)
Adiós a pagar más impuestos, más seguridad social, a no tener derecho a una tarjeta de crédito en condiciones y a que por cualquier cosa me pidan unos depósitos del infierno. Señoras y señores, soy una cuasi-ciudadana del país de Lobezno. Oh, el chai latte hoy sabe más dulce que nunca .... :o)
19 nov 2008
Una vez fui mujer caracol ...
Una vez fui mujer caracol. En aquella época, como cualquier mujer caracol que se precie, llevaba la casa a cuestas. Nunca mucho más de lo necesario, si acaso y si las circunstancias lo requerían un par de buenas novelas -- algo que a duras penas se puede considerar superfluo en tiempos de transición.

Sin embargo fue descuidarme y empezar a acumular cosas: ropa, cacharros, recuerdos. En las paredes desnudas puse fotos y postales de tierras lejanas, mandadas por amigos que siempre llevo conmigo. Un libro le hizo compañía a otro que andaba solo y a los pocos meses, mira por dónde, apareció una estantería para ordenar la nueva ciudad de historias que invadió mi habitación sin darme cuenta; y eso que fueron invitadas por mí. Otro día me compré un edredón para sustituir al cascarón que había dejado aparcado en la puerta de la casa. Y así, poco a poco, dejé de ser mujer caracol y me convertí en mujer tortuga. En mujeris vulgaris, como quien dice.
Qué cosas. Desde que cumplí los 18 y me fui a Madrid a estudiar, esta es la única vez que he estado en un sitio más de nueve meses seguidos (en el colegio mayor estuve más, pero como nos echaban durante el verano no me dio tiempo a olvidar los hábitos caracolenses). Dos años y medio y ahora que tengo que meterlo todo en cajas no me explico de dónde ha salido tanta cosa. Evaluación final de daños colaterales: 1 caja mediana con ropa y cosas para la casa, 5 cajas pequeñas pero rotundas (es que están llenas de libros), una bici y una silla. Eso, y las dos maletas que se vienen conmigo a España. Más las cosas que ya he vendido, regalado y donado. Con razón ya no encuentro mi carnet de mujer caracol, seguro que cuando vino la inspección me quitaron todos los puntos de una vez. Y yo ni me di cuenta porque estaba en otras cosas. Acumulando.
Organizando todas estas posesiones materiales me he encontrado muchas historias. Algunas las había olvidado y otras no ... porque no puedo. Gomas del pelo de cuando me podía hacer coleta (ja), el libro 1080 recetas de cocina y unas cuantas cartas; calcetines viejos, calendarios del 2005, un zapato que se quedó viudo. ¿Cuándo y cómo sucedió todo esto? Me miro al espejo y veo que tengo tres canas, y le digo a la imagen del espejo: pues va a ser que ha pasado el tiempo. Y ella responde agarrándose las tres canas a modo de venganza: no uno, sino tres.
Así que vuelvo a mis paquetes y empiezo a meter las cartas importantes de los que se acordaron y se acuerdan de mi en una cajita de lata. No caben, pero no me importa. Empujoncito por aquí, empujoncito por allí, una carta salta, brinca y se queda en el suelo mirándome con la boca abierta. Sé quién eres, le digo, y no me he olvidado de ti. Llegaste un día de Mayo, al poco de morir mi abuelo, y casi me matas del susto. Pero mis bravuras no le cierran la boca, y sin atreverme a tocarla repito en voz baja lo que dice la carta, con sus letras inclinadas y temblorosas y sus frases cortas, directas.
"Querida nieta:
Espero que estés bien. Me da mucha pena que estés tan lejos, pero lo que te haga feliz a ti me hace feliz a mi. Sólo quería decirte que no te preocupes si no hablamos mucho, yo sé que me quieres y es lo único que importa. Ojalá te vaya bien. Estoy muy orgulloso de ti. Te quiere, siempre, tu abuelo José María."
Ay, qué pila de cosas no caben en mi maleta ...
{Imagen tomada del álbum de Sleep_Pictures en Flicker}

Sin embargo fue descuidarme y empezar a acumular cosas: ropa, cacharros, recuerdos. En las paredes desnudas puse fotos y postales de tierras lejanas, mandadas por amigos que siempre llevo conmigo. Un libro le hizo compañía a otro que andaba solo y a los pocos meses, mira por dónde, apareció una estantería para ordenar la nueva ciudad de historias que invadió mi habitación sin darme cuenta; y eso que fueron invitadas por mí. Otro día me compré un edredón para sustituir al cascarón que había dejado aparcado en la puerta de la casa. Y así, poco a poco, dejé de ser mujer caracol y me convertí en mujer tortuga. En mujeris vulgaris, como quien dice.
Qué cosas. Desde que cumplí los 18 y me fui a Madrid a estudiar, esta es la única vez que he estado en un sitio más de nueve meses seguidos (en el colegio mayor estuve más, pero como nos echaban durante el verano no me dio tiempo a olvidar los hábitos caracolenses). Dos años y medio y ahora que tengo que meterlo todo en cajas no me explico de dónde ha salido tanta cosa. Evaluación final de daños colaterales: 1 caja mediana con ropa y cosas para la casa, 5 cajas pequeñas pero rotundas (es que están llenas de libros), una bici y una silla. Eso, y las dos maletas que se vienen conmigo a España. Más las cosas que ya he vendido, regalado y donado. Con razón ya no encuentro mi carnet de mujer caracol, seguro que cuando vino la inspección me quitaron todos los puntos de una vez. Y yo ni me di cuenta porque estaba en otras cosas. Acumulando.
Organizando todas estas posesiones materiales me he encontrado muchas historias. Algunas las había olvidado y otras no ... porque no puedo. Gomas del pelo de cuando me podía hacer coleta (ja), el libro 1080 recetas de cocina y unas cuantas cartas; calcetines viejos, calendarios del 2005, un zapato que se quedó viudo. ¿Cuándo y cómo sucedió todo esto? Me miro al espejo y veo que tengo tres canas, y le digo a la imagen del espejo: pues va a ser que ha pasado el tiempo. Y ella responde agarrándose las tres canas a modo de venganza: no uno, sino tres.
Así que vuelvo a mis paquetes y empiezo a meter las cartas importantes de los que se acordaron y se acuerdan de mi en una cajita de lata. No caben, pero no me importa. Empujoncito por aquí, empujoncito por allí, una carta salta, brinca y se queda en el suelo mirándome con la boca abierta. Sé quién eres, le digo, y no me he olvidado de ti. Llegaste un día de Mayo, al poco de morir mi abuelo, y casi me matas del susto. Pero mis bravuras no le cierran la boca, y sin atreverme a tocarla repito en voz baja lo que dice la carta, con sus letras inclinadas y temblorosas y sus frases cortas, directas.
"Querida nieta:
Espero que estés bien. Me da mucha pena que estés tan lejos, pero lo que te haga feliz a ti me hace feliz a mi. Sólo quería decirte que no te preocupes si no hablamos mucho, yo sé que me quieres y es lo único que importa. Ojalá te vaya bien. Estoy muy orgulloso de ti. Te quiere, siempre, tu abuelo José María."
Ay, qué pila de cosas no caben en mi maleta ...
{Imagen tomada del álbum de Sleep_Pictures en Flicker}
17 nov 2008
Estudios de postgrado en Canadá (I): el proceso de solicitud
Últimamente varias personas se han puesto en contacto conmigo para preguntar sobre estudios de doctorado en Canadá, así que he decidido escribir una entrada con un poco de información por si le sirve a alguien (habrá más entregas). Como siempre, la información que tengo se limita a mi experiencia como estudiante en este país y algunas cosas serán útiles para estudiar en los EEUU, pero otras no. Por ejemplo, una de las grandes diferencias es que en nuestro vecino del sur te piden que además del TOEFL (Test of English as a Foreign Language, básicamente una prueba de nivel de inglés) pases el GRE (Graduate Record Examination, mucho más complicado). Otros requisitos varían no sólo de país a país sino entre departamentos dentro del mismo país, así que lo mejor es que si tienes una idea de qué departamentos te interesan hagas una lista de los requisitos de cada programa.
Ahí van unos consejillos que me dieron a mí y no seguí nunca, pero que son muy buenos :o) Como siempre, se aceptan correcciones y sugerencias.
{{Foto de Alex.}}
La regla de oro: vas a pagar unos cuantos miles de dólares por tu educación, lo que te convierte en cliente (una posición diferente de la de estudiante). La expectativa es que seas activ@ y expreses tus necesidades. Nada que ver con la universidad española.
Cómo seleccionar departamentos
Cada persona tiene unas necesidades diferentes y todas son igual de válidas. Hay cuerpos que no aguantan el calor y otros que no pueden con el frío; personas a las que les gustan las ciudades grandes y otras que se agobian en ellas; para quienes el trabajo en la vida lo es todo y otras que dependen de una oferta cultural amplia o deportes de alto riesgo. Los programas de postgrado son largos (y con frecuencia parecen aún más largos) así que es una buena idea tener en cuenta qué personalidad tienes antes de hacer la lista de posibles universidades. Si puedes, visita la universidad y ponte en contacto con estudiantes de postgrado para que te cuenten su experiencia (normalmente la secretaria se encarga de buscar a estudiantes que quieran dedicarte un poco de tiempo).
Con los programas pasa lo mismo: si quieres ser un/a académico/a estrella (los hay que tienen vocación) tus opciones están limitadas a unas cinco universidades de Norteamérica (en Canadá como mucho dos) que además son las más competitivas y las que cuestan más pasta. Tod@s sabemos los nombres de los departamentos importantes de nuestra disciplina, pero no siempre merece la pena. Si lo que quieres es tener un máster y una profesión normalita cuando acabes, búscate un sitio donde te sientas a gusto y que te puedas permitir. En otras palabras: pide plaza en los programas que tengan sentido para tus expectativas profesionales.
¿Cuántas universidades?
Pedir plaza en una universidad extranjera es caro. A las tasas de solicitud (unos 100 euros) le tienes que añadir el precio de exámenes como el TOEFL o el GRE, los certificados académicos, las traducciones juradas y el precio de mandarlo todo por correo certificado (a lo que le tendrás que sumar mucho más si decides pedir el visado y mudarte). Mucha gente lo que hace es poner 1,000 euros en una cuenta dedicada exclusivamente a solicitudes y hacen los trámites para 5 o 10, lo cual personalmente me parece una burrada. Cinco bien seleccionadas (2 opciones por encima de tus expectativas por si cuela, 2 a la altura de tus circunstancias, y una de reserva) es más que suficiente. Para que veáis que no predico con el ejemplo, yo sólo pedí una :o)
El proceso de solicitud
Es recomendable seguir los siguientes pasos:
1. Empieza el proceso con un mínimo 6 meses de antelación. Yo recomendaría un año (pero eso soy yo, que soy una lenta).
2. Una vez que tengas decidida la disciplina y un tema amplio que te interesa, decide las universidades que te gustan y mira la lista de profesores. Si hay algún tema que te apasiona, investiga quién se dedica a eso y qué es lo que ha publicado. Si tienes mucho interés ponte en contacto con alguien que te gustaría que fuera tu director/a de tesis y dile lo que quieres hacer de forma general, infórmale de tu interés en el programa y pregúntale si estaría interesado/a en trabajar contigo (o si hay alguien en el departamento que pudiera estarlo). Esto, que en España suena muy raro, es práctica normal – de hecho está mal visto que los estudiantes no hagan pesquisas antes de pedir plaza.
3. Pasa los exámenes estandarizados que te pidan. No son difíciles, pero requieren tiempo y dinero.
4. Invéntate un proyecto de investigación y empieza a pensar cómo enfocarlo. Todo el mundo sabe que no vas a arreglar el mundo y que probablemente, si entras diciendo que vas a estudiar los diarios de mercaderes beduinos en el siglo XIII acabarás escribiendo la tesis sobre la huerta orgánica de cuatro metros cuadrados que hay en tu barrio ;o). Da igual. Lo que quieren saber es que sabes elaborar una idea original y diseñar un proyecto de investigación. Esto significa, ni más ni menos, que puedes: identificar una idea interesante y ponerla en contexto; expresarla en los términos de la disciplina que has elegido; proponer 3 preguntas y /o hipótesis que tengan sentido; y hacer un plan de trabajo. Tienes dos páginas a espacio simple.
5. Empieza a juntar papeles con tiempo. La de horas que me he pasado haciendo cola en la secretaría de la Complutense para que me dieran el expediente … Si lo dejáis para el último momento, os da un infarto.
6. Búscate un traductor jurado que no te saque los ojos.
7. El papeleo incluye las cartas de recomendación (normalmente dos, en inglés) de profesores y/o empleadores. Este es el segundo elemento más importante de la solicitud después de poder presentar todos los papeles en regla y dentro de plazo. El problema es que en España no se nos dan bien las cartas de recomendación, pero en Norteamérica si no reciben una carta diciendo que cagas oro ya te puedes ahorrar el dinero. Mi consejo es si estás en España busques a profesor@s jóvenes que hayan estudiado o trabajado fuera, porque sabrán a qué dificultades te enfrentas. Mejor aún, si vives o has vivido en el extranjero pídele cartas de recomendación a especímenes del terruño.
8. Envía todo con tiempo. Lo último que necesitas es gastarte la pasta y que luego el sobre llegue un par de días tarde, o que falte un papelito y no te de tiempo a mandarlo antes de que cumpla el plazo.
Bienvenid@ a Nerdiland. Ahora sólo te queda esperar ...
Ahí van unos consejillos que me dieron a mí y no seguí nunca, pero que son muy buenos :o) Como siempre, se aceptan correcciones y sugerencias.
{{Foto de Alex.}}La regla de oro: vas a pagar unos cuantos miles de dólares por tu educación, lo que te convierte en cliente (una posición diferente de la de estudiante). La expectativa es que seas activ@ y expreses tus necesidades. Nada que ver con la universidad española.
Cómo seleccionar departamentos
Cada persona tiene unas necesidades diferentes y todas son igual de válidas. Hay cuerpos que no aguantan el calor y otros que no pueden con el frío; personas a las que les gustan las ciudades grandes y otras que se agobian en ellas; para quienes el trabajo en la vida lo es todo y otras que dependen de una oferta cultural amplia o deportes de alto riesgo. Los programas de postgrado son largos (y con frecuencia parecen aún más largos) así que es una buena idea tener en cuenta qué personalidad tienes antes de hacer la lista de posibles universidades. Si puedes, visita la universidad y ponte en contacto con estudiantes de postgrado para que te cuenten su experiencia (normalmente la secretaria se encarga de buscar a estudiantes que quieran dedicarte un poco de tiempo).
Con los programas pasa lo mismo: si quieres ser un/a académico/a estrella (los hay que tienen vocación) tus opciones están limitadas a unas cinco universidades de Norteamérica (en Canadá como mucho dos) que además son las más competitivas y las que cuestan más pasta. Tod@s sabemos los nombres de los departamentos importantes de nuestra disciplina, pero no siempre merece la pena. Si lo que quieres es tener un máster y una profesión normalita cuando acabes, búscate un sitio donde te sientas a gusto y que te puedas permitir. En otras palabras: pide plaza en los programas que tengan sentido para tus expectativas profesionales.
¿Cuántas universidades?
Pedir plaza en una universidad extranjera es caro. A las tasas de solicitud (unos 100 euros) le tienes que añadir el precio de exámenes como el TOEFL o el GRE, los certificados académicos, las traducciones juradas y el precio de mandarlo todo por correo certificado (a lo que le tendrás que sumar mucho más si decides pedir el visado y mudarte). Mucha gente lo que hace es poner 1,000 euros en una cuenta dedicada exclusivamente a solicitudes y hacen los trámites para 5 o 10, lo cual personalmente me parece una burrada. Cinco bien seleccionadas (2 opciones por encima de tus expectativas por si cuela, 2 a la altura de tus circunstancias, y una de reserva) es más que suficiente. Para que veáis que no predico con el ejemplo, yo sólo pedí una :o)
El proceso de solicitud
Es recomendable seguir los siguientes pasos:
1. Empieza el proceso con un mínimo 6 meses de antelación. Yo recomendaría un año (pero eso soy yo, que soy una lenta).
2. Una vez que tengas decidida la disciplina y un tema amplio que te interesa, decide las universidades que te gustan y mira la lista de profesores. Si hay algún tema que te apasiona, investiga quién se dedica a eso y qué es lo que ha publicado. Si tienes mucho interés ponte en contacto con alguien que te gustaría que fuera tu director/a de tesis y dile lo que quieres hacer de forma general, infórmale de tu interés en el programa y pregúntale si estaría interesado/a en trabajar contigo (o si hay alguien en el departamento que pudiera estarlo). Esto, que en España suena muy raro, es práctica normal – de hecho está mal visto que los estudiantes no hagan pesquisas antes de pedir plaza.
3. Pasa los exámenes estandarizados que te pidan. No son difíciles, pero requieren tiempo y dinero.
4. Invéntate un proyecto de investigación y empieza a pensar cómo enfocarlo. Todo el mundo sabe que no vas a arreglar el mundo y que probablemente, si entras diciendo que vas a estudiar los diarios de mercaderes beduinos en el siglo XIII acabarás escribiendo la tesis sobre la huerta orgánica de cuatro metros cuadrados que hay en tu barrio ;o). Da igual. Lo que quieren saber es que sabes elaborar una idea original y diseñar un proyecto de investigación. Esto significa, ni más ni menos, que puedes: identificar una idea interesante y ponerla en contexto; expresarla en los términos de la disciplina que has elegido; proponer 3 preguntas y /o hipótesis que tengan sentido; y hacer un plan de trabajo. Tienes dos páginas a espacio simple.
5. Empieza a juntar papeles con tiempo. La de horas que me he pasado haciendo cola en la secretaría de la Complutense para que me dieran el expediente … Si lo dejáis para el último momento, os da un infarto.
6. Búscate un traductor jurado que no te saque los ojos.
7. El papeleo incluye las cartas de recomendación (normalmente dos, en inglés) de profesores y/o empleadores. Este es el segundo elemento más importante de la solicitud después de poder presentar todos los papeles en regla y dentro de plazo. El problema es que en España no se nos dan bien las cartas de recomendación, pero en Norteamérica si no reciben una carta diciendo que cagas oro ya te puedes ahorrar el dinero. Mi consejo es si estás en España busques a profesor@s jóvenes que hayan estudiado o trabajado fuera, porque sabrán a qué dificultades te enfrentas. Mejor aún, si vives o has vivido en el extranjero pídele cartas de recomendación a especímenes del terruño.
8. Envía todo con tiempo. Lo último que necesitas es gastarte la pasta y que luego el sobre llegue un par de días tarde, o que falte un papelito y no te de tiempo a mandarlo antes de que cumpla el plazo.
Bienvenid@ a Nerdiland. Ahora sólo te queda esperar ...
13 nov 2008
Jaboncito que es gerundio
Una de las cosas que me llaman más la atención de Norteamérica (y en particular de Canadá) es lo limpios que están los cuartos de baño públicos. Parecerá una tontería, pero recuerdo que durante el primer mes aquí siempre flipaba al entrar a los baños en todos lados: bares, la universidad, la estación de autobuses ... Al principio pensaba que lo mismo lo acababan de limpiar, pero al final te das cuenta de que no: es que aquí la gente (o por lo menos las mujeres) tienen la costumbre de dejarlo como cuando entraron. Algo que parece una cuestión de educación básica pero que no debe serlo si juzgamos el estado de los baños públicos en España ... Por ejemplo: ¿quién ha ido a un camping en la Costa del Sol y se ha encontrado un baño con este aspecto?
Pues eso. Y no sólo están limpios, sino que además todos tienen jabón -- ya sabéis, esa cosita líquida o sólida que sirve para lavarse las manitas bien y no ir desperdigando gérmenes por el mundo. Y lo usan!! La gente tiene la costumbre de lavarse las manos después de ir al baño y, de hecho, quien no lo hace recibe malas miradas de la gente de alrededor. La que menos, como poco, disimula y se enjuaga las manos rápidamente, que digo yo que algo hará.
El tiempo nos hace a todo y al final acabé por acostumbrarme a lo primorosos que están los baños aquí, y ahora lo que me cuesta es volver a España. Cada vez que vuelvo me cuesta más hacer como que no me importa. Ya sé, ya sé: alguien me saltará con que si la guarra soy yo porque en su casa son muy limpios y no se mean en la taza del váter, y con que soy una mala patriota por hablar mal de España, blablabla. Quien quiera entender, que entienda: estoy hablando de los baños públicos, que están siempre hechos una guarrada y en los que nunca, nunca, nunca hay jabón. Ni en los bares, ni en el tren, ni en las estaciones de autobuses, ni en el aeropuerto, parece que las jaboneras están para hacer juego con el color de los azulejos. Juro que he estado en restaurantes en los que he visto a cocineras entrar al baño y volver al trabajo sin haber jabón en el cuarto de baño. Y yo seré una exquisita, pero eso me quita las ganas de comer.
Así que ahí va, mi primera entrada de despedida a Canadá es un canto de elogio al baño público autóctono. Y al jaboncito. Cómo os voy a echar de menos!
PD. ¿Creéis que es una diferencia cultural, como el tema del que hablaba Marco en relación con las armas de fuego en los EEUU, o una cuestión de educación, como lo que decía Urban de los críos de hoy en día?
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| From Kettle Valley Railway |
Pues eso. Y no sólo están limpios, sino que además todos tienen jabón -- ya sabéis, esa cosita líquida o sólida que sirve para lavarse las manitas bien y no ir desperdigando gérmenes por el mundo. Y lo usan!! La gente tiene la costumbre de lavarse las manos después de ir al baño y, de hecho, quien no lo hace recibe malas miradas de la gente de alrededor. La que menos, como poco, disimula y se enjuaga las manos rápidamente, que digo yo que algo hará.
El tiempo nos hace a todo y al final acabé por acostumbrarme a lo primorosos que están los baños aquí, y ahora lo que me cuesta es volver a España. Cada vez que vuelvo me cuesta más hacer como que no me importa. Ya sé, ya sé: alguien me saltará con que si la guarra soy yo porque en su casa son muy limpios y no se mean en la taza del váter, y con que soy una mala patriota por hablar mal de España, blablabla. Quien quiera entender, que entienda: estoy hablando de los baños públicos, que están siempre hechos una guarrada y en los que nunca, nunca, nunca hay jabón. Ni en los bares, ni en el tren, ni en las estaciones de autobuses, ni en el aeropuerto, parece que las jaboneras están para hacer juego con el color de los azulejos. Juro que he estado en restaurantes en los que he visto a cocineras entrar al baño y volver al trabajo sin haber jabón en el cuarto de baño. Y yo seré una exquisita, pero eso me quita las ganas de comer.
Así que ahí va, mi primera entrada de despedida a Canadá es un canto de elogio al baño público autóctono. Y al jaboncito. Cómo os voy a echar de menos!
PD. ¿Creéis que es una diferencia cultural, como el tema del que hablaba Marco en relación con las armas de fuego en los EEUU, o una cuestión de educación, como lo que decía Urban de los críos de hoy en día?
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