19 nov 2008

Una vez fui mujer caracol ...

Una vez fui mujer caracol. En aquella época, como cualquier mujer caracol que se precie, llevaba la casa a cuestas. Nunca mucho más de lo necesario, si acaso y si las circunstancias lo requerían un par de buenas novelas -- algo que a duras penas se puede considerar superfluo en tiempos de transición.



Sin embargo fue descuidarme y empezar a acumular cosas: ropa, cacharros, recuerdos. En las paredes desnudas puse fotos y postales de tierras lejanas, mandadas por amigos que siempre llevo conmigo. Un libro le hizo compañía a otro que andaba solo y a los pocos meses, mira por dónde, apareció una estantería para ordenar la nueva ciudad de historias que invadió mi habitación sin darme cuenta; y eso que fueron invitadas por mí. Otro día me compré un edredón para sustituir al cascarón que había dejado aparcado en la puerta de la casa. Y así, poco a poco, dejé de ser mujer caracol y me convertí en mujer tortuga. En mujeris vulgaris, como quien dice.

Qué cosas. Desde que cumplí los 18 y me fui a Madrid a estudiar, esta es la única vez que he estado en un sitio más de nueve meses seguidos (en el colegio mayor estuve más, pero como nos echaban durante el verano no me dio tiempo a olvidar los hábitos caracolenses). Dos años y medio y ahora que tengo que meterlo todo en cajas no me explico de dónde ha salido tanta cosa. Evaluación final de daños colaterales: 1 caja mediana con ropa y cosas para la casa, 5 cajas pequeñas pero rotundas (es que están llenas de libros), una bici y una silla. Eso, y las dos maletas que se vienen conmigo a España. Más las cosas que ya he vendido, regalado y donado. Con razón ya no encuentro mi carnet de mujer caracol, seguro que cuando vino la inspección me quitaron todos los puntos de una vez. Y yo ni me di cuenta porque estaba en otras cosas. Acumulando.

Organizando todas estas posesiones materiales me he encontrado muchas historias. Algunas las había olvidado y otras no ... porque no puedo. Gomas del pelo de cuando me podía hacer coleta (ja), el libro 1080 recetas de cocina y unas cuantas cartas; calcetines viejos, calendarios del 2005, un zapato que se quedó viudo. ¿Cuándo y cómo sucedió todo esto? Me miro al espejo y veo que tengo tres canas, y le digo a la imagen del espejo: pues va a ser que ha pasado el tiempo. Y ella responde agarrándose las tres canas a modo de venganza: no uno, sino tres.

Así que vuelvo a mis paquetes y empiezo a meter las cartas importantes de los que se acordaron y se acuerdan de mi en una cajita de lata. No caben, pero no me importa. Empujoncito por aquí, empujoncito por allí, una carta salta, brinca y se queda en el suelo mirándome con la boca abierta. Sé quién eres, le digo, y no me he olvidado de ti. Llegaste un día de Mayo, al poco de morir mi abuelo, y casi me matas del susto. Pero mis bravuras no le cierran la boca, y sin atreverme a tocarla repito en voz baja lo que dice la carta, con sus letras inclinadas y temblorosas y sus frases cortas, directas.

"Querida nieta:
Espero que estés bien. Me da mucha pena que estés tan lejos, pero lo que te haga feliz a ti me hace feliz a mi. Sólo quería decirte que no te preocupes si no hablamos mucho, yo sé que me quieres y es lo único que importa. Ojalá te vaya bien. Estoy muy orgulloso de ti. Te quiere, siempre, tu abuelo José María."

Ay, qué pila de cosas no caben en mi maleta ...

{Imagen tomada del álbum de Sleep_Pictures en Flicker}

6 comentarios:

Marcoiris dijo...

Asi llevo unos años,tambien con la casa a cuestas. Ya van varias mudanzas encima.
Tu proceso me recuerda a nosotros hace unos meses... o un poco mas de un año... y despues de una buena limpia de regalar, vender, donar, reciclar y tirar, nos vinimos con 2 maletas cada uno y el perro. Era todo lo que teniamos, mas una estanteria de libros en España (con libros). Pero ahora, aqui que alquilan las casas vacias (normalmente), con regalos de boda, una mesa y un sofa, etc necesitamos un pequeño camión para la mudanza... De todas formas soy muy desapegado, en general, y salvo pequeñas cosas no me cuesta desprenderme. Las cartas son una de esas pequeñas cosas. Y las personas, eso si me cuesta mas desapegarme. Un abrazo caracola.
Jeje, tu tampoco te quedas corta de acento en V.O. sin subtitulos :D

Javi dijo...

Yo, como Marcos, me estoy quitando...
A medida que pasa el tiempo, me he ido despojando de casi todo, y llevo lo justo para que me entre en una bolsa de deporte(guitarra aparte, eso sí).

Menos mal que los recuerdos no ocupan nada...que esos como a tí, no creo que entrasen ni en un bombo de "Luzil", ¡y mira que cabían cosas dentro!.

Cosas de nómadas.

¡Un abrazo enorme, y a ver si da tiempo a quedar antes de que te escapes!

Urban dijo...

Que onda chulita!! jeje

Es lo que tiene viajar, yo hace dias que he aprendido viajar sin 'esto por si acaso'
Cuando haga las maletas, ropa llevaré poca, pero material deportivo voy muy cargado, varios esquis, botas, trajes, equipo de escalada, que anda que no hay hierros e historias!! trajes de neopreno, raquetas, joder ahora que lo pienso demasiadas movidas.

Cuando te vas chulita???
Estaria bien hacer una quedada por Vancouver antes de iros.
Yo la verdad no es mi mejor momento, i'm broke! eso nunca me cambiara, jeje, pero puedo bajarme a Vancu sin el tronkomovil y me sale mucho mas barato.

Javi vosotros cuando llegáis a Canadá?

Bueno lo dicho poner fecha y hora y yo llegare 10 minutos tarde como buen español!

laiabird dijo...

¡Que imagen mas preciosa! y me gusta mucho la forma en que lo cuentas. Ultimamente me siento muy tortuga. Si, me he vuelto bastante vulgaris... con la ropa, muebles, libros y todo. Y estoy con contrato y sin vacaciones, sin vistas a poder moverme. Ay!

Lunatrix dijo...

Uy Laia, qué penita, sin vacaciones ... algún día te tocarán, no? Me alegra que te haya gustado la entrada. Hacer las maletas me pone un poco trascendental.

Javi: y ahora llevarás otra bolsa para la cámara, no? Qué envidia, sólo una bolsa y la guitarra. Yo ya ni me acuerdo de lo que es eso. Habrá vuelta atrás?

Dr. Chulín ... jejejeje ... ya me contarás cuando hagas la maleta para volverte donde metes todos esos hierros. Por cierto, qué ha pasado al final con tus papeles, hay alguna novedad? Ay, pena que no acepted en matrimonio triple, que si no te hacíamos una operación de savamento ... ;o)

Por cierto: la quedada es un hecho, lo único que hay que encontrar es la fecha propicia. Javi, ya nos dirás. Y cuando eso pase cogemos el teléfono y le damos un toque a Marco y a Laia, vais a ver qué mezcla de acentos: catalán, asturiano, vasco, granaíno ... y el de Oscar que no sé de dónde es. Como la torre de babel.

Un abrazo caracoles :o)

Jules dijo...

snif, snif, muy emotivo el post.
Cuando vengas te mereces un abrazo gordo.
Nos vemos pronto
Besos
Jules