Desde hace unos años paso un montón de tiempo en la cocina. Es una mezcla de placer, obligación y curiosidad (no necesariamente en ese orden) la que me lleva allí prácticamente todos los días. Los que me conoceis desde hace tiempo ya sabeis lo que me gusta cocinar. Pero estar aquí, en un país diferente, con ingredientes que o no son los mismos o por la razón que sea saben distinto y con gente (potenciales degustadores!!) cuyas papilas gustativas han crecido por otros derroteros, es un reto que me encanta.
Para superarlo y seguir aprendiendo suelo echar mano a internet y, sobre todo, a los libros. Esta es la estantería donde los guardo.
Es casi un mapa de mi vida desde 2005. Empezamos con una carpeta amarillo pollo que contiene las recetas de la abuela (hmm ... rellenos ... paella ... hmm...). Luego las inevitables 1080 recetas de cocina, edición española (que hay otras). Y a partir de ahí, la aventura: un montón de libros de cocina vegana / vegetariana de mis años en una comuna de hippies comeflores en Vancouver, un libro de referencia de los años 70 que usa como principal ingrediente la levadura (como si fuera sal, como si fuera queso, como si fuera ... levadura), varios libros de medicina natural y otros tantos de mis "lociones y pociones", como diría una buena amiga de por aquí.
Creo poder decir que he aprendido a negociar dos tradiciones culinarias bastante bien, la andaluza de toda la vida y la neo-hippy vegetariana-o-casi. Pero hay algo a lo que no me acostumbro, que me trae por la calle de la amargura, que me irrita y me molesta y me hace tirarme de los pelos y maldecir la bendita paciencia de estos canadienses, que siempre andan entre Pinto y Valdemoro como si la vida se tratara de negociar con todos sin que al final nadie quede satisfecho. Y que parecen tener pocos problemas en aceptar lo que se impone desde (ejem) el sur.
Está el tema de los idiomas, con dos oficiales y tropecientos usados de forma cotidiana en todo tipo de establecimientos. Quien haya comido en un restaurante chino en Vancouver y pedido de una carta que sólo está en cantonés a camareros que no hablan otro idioma sabe a lo que me refiero. Aquí en Quebec, claro, está todo por ley en francés, aunque la mayoría de las veces también se ofrece una traducción inglesa. A no ser que el restaurante sea italiano, o griego o portugués (o de donde sea) en cuyo caso con el idioma original sobra y basta, que queda muy mono y más exótico aún. [Que conste que no he comenzado a quejarme: a mi esto del plurilingüismo me parece más cool que el Old Spice.]
Y luego la cuestión de las medidas de longitud, que están en kilómetros si se trata de distancias, en millas si son velocidades, en pies si se trata de superficies o alturas de personas y en pulgadas si se habla de trozos de papel o accesorios de electrónica; las de capacidad, que pueden estar en litros o en onzas, según les de, o incluso en cuartos, cucharadas soperas o de té y tazas (sí, tazas); las temperaturas, que pueden estar en grados Celsius o Farenheit dependiendo de la edad de quien te hable; o los pesos, que lo mismo están en kilos que en libras. Si hasta las horas del día se dan en dos formatos, 12h + AM / PM y 24 horas como se hace en España!!
De modo que, cuando quiero cocinar, tengo siempre a mi lado:
- Una balanza que pasa de gramos a onzas.
- Un termómetro que mide Celsius y Farenheit.
- Una tabla de conversión de Celsius a Farenheit para decidir la temperatura a la que debe estar el horno.
- Un juego de medidas de tazas y otro de cucharas.
- Y dos recipientes que más o menos me pasan de una medida de capacidad a otra cuando me encuentro en un apuro, a las que vengo llamando últimamente mi Piedra de Rosetta.
Y yo preguntándome por qué cada vez que pruebo una receta nueva me entra dolor de cabeza!!
Mostrando entradas con la etiqueta tonterias. Mostrar todas las entradas
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8 may 2012
10 ene 2012
Desde mi oficina, comiendo habichuelas
No tengo una foto para demostrarlo, pero desde mi nueva oficina tengo una vista de la ciudad. Un campanario asoma detrás del monitor y por la izquierda, con poca modestia, el Puente Jaques-Cartier me avisa que es la hora del almuerzo. Más allá del mediodía, y sin embargo rodeada de francófonos vuelvo a la timidez pueril que un día me condenó a comer anchoas con yogur. Creo que hoy, para celebrar el regreso al trabajo, voy a calentarme las habichuelas en el microondas del pasillo. Mañana me aventuraré a ir a la cocina de la planta baja, a sentarme en una mesa donde no conoceré a nadie (o quizás sí) a comer con prisa, a ponerme roja, a atragantarme, a que me siente mal el bocadillo. No tengo prisa, créanme.
No, no me han contratado en ningún sitio. Un alma caritativa me ha ofrecido una mesa en su despacho a cambio de regar una planta. Ahora tengo un espacio para terminar la tesis y acceso a las librerías de la institución, a los amigos que aún no he hecho, a proyectos que no se me ocurre imaginar. De hecho, estar aquí hoy es algo estupendo: significa que en unas semanas tendré el borrador final de la tesis.
Año nuevo, oficina nueva, y los mismos problemas para almorzar en público. Si es que no tengo remedio :)
No, no me han contratado en ningún sitio. Un alma caritativa me ha ofrecido una mesa en su despacho a cambio de regar una planta. Ahora tengo un espacio para terminar la tesis y acceso a las librerías de la institución, a los amigos que aún no he hecho, a proyectos que no se me ocurre imaginar. De hecho, estar aquí hoy es algo estupendo: significa que en unas semanas tendré el borrador final de la tesis.
Año nuevo, oficina nueva, y los mismos problemas para almorzar en público. Si es que no tengo remedio :)
1 nov 2011
Esperando impacientemente el momento de ponerme las bragas largas
Aventuras desastrosas aparte (como la de Mortiziia, pobre) ya tengo ganas de que llegue el fresquito a Montreal. Confieso sin ningún tipo de vergüenza que una de las razones por las que me fui de Granada es que no aguanto el calor (con esas fui a aterrizar en esta ciudad de extremos en la que una disfruta de los beneficios de los muchos bajo cero en invierno y unos veranos asquerosamente bochornosos). Por si a alguien le interesa, mi temperatura ideal son unos - 10 grados con sol y sin viento.
No debo ser la única que se levanta todas las mañanas con la anticipación de la primera nevada. La prueba es que en la radio no dejan de buscar excusas para hablar del frío y de la nieve o, en este caso, de la ropa interior que mucha gente utiliza en invierno. Efectivamente: hablo de los long johns.
Imagen de la web de The Edmontonian, aquí.
No debo ser la única que se levanta todas las mañanas con la anticipación de la primera nevada. La prueba es que en la radio no dejan de buscar excusas para hablar del frío y de la nieve o, en este caso, de la ropa interior que mucha gente utiliza en invierno. Efectivamente: hablo de los long johns.
Imagen de la web de The Edmontonian, aquí.El problema de las bragas largas es que como no haga el frío necesario te tuestas y bien, pero si no las llevas cuando lo hace al poco tiempo dejas de sentir las piernas. Así que a un albertano se le ha ocurrido una genial idea: crear un indicador que te dirá antes de salir de casa si necesitas o no llevar dos pantalones uno encima del otro. El experimento se llama The Long John Index Service of Canada. Según esto: 1) sólo los más debiluchos (entre ellos los vancuveritas, jeje) necesitan llevar bragas largas entre los 0 y los -10 sin viento, 2) no son necesarias si hay una brisa gélida pero la temperatura no baja de los -10, 3) entre los -10 y los -20 empiezan a ser una buena idea, y 4) a partir de ahí esta segunda capa se hace imprescindible. A partir de los -30, dicen, es mejor no salir de casa. En eso estoy de acuerdo.
Me da la impresión de que vamos a tardar aún en llegar a los -10, pero yo por si acaso ya tengo mis dos pares listos. Y no, no voy a poner ninguna foto en el blog. He dicho que no. Punto.
Me da la impresión de que vamos a tardar aún en llegar a los -10, pero yo por si acaso ya tengo mis dos pares listos. Y no, no voy a poner ninguna foto en el blog. He dicho que no. Punto.
12 sept 2011
En busca del francés perdido
Es la historia de una mujer inmigrante. No sabemos de dónde viene ... ni adónde va.[teatro callejero, verano 2007, Montreal.]
Mi relación con el idioma del siempre elegantemente vestido Rey Sol es, cuando menos, problemática, y cuando más poco constante. En los últimos años he asistido a unas cuantas lecciones de francés y he hecho una inmersión a pelo en un entorno mayoritariamente francófono (Senegal). Yo diría que no me fue mal. Pero entonces decidí mudarme a Montreal, provincia de Quebec, y se me fastidió el invento. Desde que el Honorable Jean Charest (o, más apropiadamente, alguien en su nombre) aceptó mi solicitud de residencia en este lugar del mundo, sólo uso el idioma oficial de esta provincia para ir al super y decir "no necesito que me de una bolsa de plástico, muchas gracias."
Es de lo más frustrante: cada día se me caen dos palabras del área de Broca y no puedo hacer nada para evitarlo.
El problema es que aquí mucha gente habla los dos idiomas, pero no conmigo. En esta ciudad los únicos monolingües funcionales son los mayores de 50 años y la gente del resto de Canadá (a este último grupo pertenecen la mayoría de mis amistades). El resto son, como poco, bilingües, y a menudo trilingües.
Los bilingües me traicionan pasándose al inglés cuando me notan el acento. Del resto, como hay tantos inmigrantes y muchos de ellos vinieron hace mucho tiempo, un número elevado son trilingües sólo nominalmente, porque en realidad hablan un batiburrillo de idiomas que es todo y nada al mismo tiempo. Como el espanglis pero con mercis y bonjours desparramados en cada costura.
Viendo que, por contradictorio que parezca, el entorno no acompaña, he decidido volver a desempolvar mis libros de gramática francesa: esos que llevo arrastrando de un país a otro desde hace 7 (7!!) años. He borrado una vez más las 22 primeras páginas (lo más lejos que he llegado jamás) y me he puesto otra vez con las conjugaciones verbales intentando no dormirme. El siguiente hallazgo me ha hecho sonreír un poco:
[página 17, ejercicio hecho en Diciembre de 2004] Me llamo Lunatrix, nací en Granada y actualmente vivo en Karlstad, Suecia. Soy soltera y sin hijos; no creo que me case nunca y si algún día me establezco definitivamente en algún lugar del mundo me gustaría adoptar a varios hijos o hijas. La maternidad biológica nunca me ha interesado demasiado. Trabajo como diseñadora de páginas web. De aquí a 5 años me gustaría vivir en algún lugar de Canadá, Vancouver a ser posible, y ganarme la vida como investigadora. Quiero vivir en muchas ciudades, unos 4 años en cada una: es suficiente para conocer un lugar sin aburrirse de él.... :)
8 ago 2011
Pan y circo en Mile End
A mis vecinos se les ha escapado el gorila. Típico poster hecho por y para hipsters.
Al lado de la tienda de juegos de la comunidad jasídica.
Y pronto el barrio estará lleno de húngaros. Lo que nos faltaba.
Bienvenidos a Mile End, una isla de convivencia pacífica entre Outremont, Plateau y Mont Royal.
Pensaba servidora que la falta de emociones fuertes del barrio le atontaría el alma. Nada puede perturbarte demasiado cuando tienes una reserva ilimitada de bagels en un radio de 5 minutos. Pero ah, hoy me he dado cuenta de que si no me sobra pan tampoco ando corta de circo.
Les cuento.
Llámenme lo que quieran, el caso es que volvía de hacer yoga en el parque con mi grupo de madres cuando me ha atacado un hambre feroz. Pasaba en ese momento por delante de una tintorería / café donde hacen unos paninis de muerte, y no me he podido resistir. ¿Y quién había detrás del mostrador? Pues no lo sé, porque no era el hombre dicharachero de siempre, sino un joven muy redondito que hablaba por los codos. Haciendo de confesora desde el otro lado de la barra me he enterado de que tiene tres trabajos: dos días a la semana hace sandwiches y durante tres noches es el protagonista de un espectáculo de drag queens. El tercer trabajo comienza justo cuando cierran los bares: es el manager y principal pastelero en un comercio regentado por una familia ortodoxa. Como no le da tiempo a ir a casa a cambiarse, tres días a la semana entra por la puerta de atrás de la pastelería con el atuendo al completo, de las plataformas a la peluca. Y se pone a hacer baclava. Unas horas más tarde, antes de que salga el sol y sus jefes se presenten en la pastelería, él sale por donde entró y se va a dormir. El truco, me ha dicho con un guiño pícaro, es no olvidarse las pestañas postizas encima del mostrador.
Lo tendremos en cuenta.
Ya de nuevo camino a casa, digiriendo estaba yo toda la información (y un bocadillo buenísimo que me ha preparado el hombre) cuando he visto algo raro aproximándose. Primero era un hombre ... ¿negro? ¿Totalmente desnudo? ¿Me cambio de acera? Pero ... no tiene zapatos! Ni pelo! Ni boca! Ni ojos! ¿Es una sombra que se ha despegado del suelo y ha empezado a caminar? ¿El manicomio más cercano por dónde caerá? Si ahora estoy rodeada de sombras de mil colores!!! Me miran, me saludan, y una sombra púrpura se da la vuelta y menea el trasero a 5 metros de mi mirada incrédula. Un cachete dice "Morph", el otro "Suit". Y descubro que es una compañía que vende trajes integrales ... de colores. Tal que así:
Todavía me estoy recuperando. Desde luego, como estrategia publicitaria no tiene precio.
2 ago 2011
Las cosas de internet
En las últimas horas este blog ha tenido más de 3.500 visitas [EDITO: van 6.000 hoy], un récord desde que comencé a escribir aquí hace más de 4 años. Para alguien cuyo objetivo es practicar el castellano (que, seamos sinceros, utilizo unos 20 minutos a la semana si no contamos el blog) y mantenerse en contacto con la familia y los amigos, pues no está nada mal.
El truco:
1) Hablar de una noticia que merece la pena pero cometiendo un error de precisión.
2) Hacerlo desde un punto de vista controvertido.
3) Que un amigo con muchos amigos ponga un enlace en twitter.
3) Que un tipo arrogante, tendencioso y con un blog-negocio te critique en su bitácora.
4) Que, a raíz de eso, alguien lo Menee.
Todos los días se aprende algo nuevo. Gracias a todos ;o)
El truco:
1) Hablar de una noticia que merece la pena pero cometiendo un error de precisión.
2) Hacerlo desde un punto de vista controvertido.
3) Que un amigo con muchos amigos ponga un enlace en twitter.
3) Que un tipo arrogante, tendencioso y con un blog-negocio te critique en su bitácora.
4) Que, a raíz de eso, alguien lo Menee.
Todos los días se aprende algo nuevo. Gracias a todos ;o)
17 may 2011
must.finish.thesis.now!
Parece que han vuelto las nubes (y el frío!) para reflejar las diatribas de mi existencia: una semana es primavera y a la siguiente, de nuevo, estamos a 5 grados. Demonios.
La realidad de mi vida cotidiana no es triste, de verdad, aunque como el tiempo en Montreal anda con nubosidad variable. La semana pasada me revolqué sobre mis gafas cuando intentaba escabullirme de la cama tras darle de comer a Inara, crok! y a la mierda los ojos que ven, de vuelta a las gafas que tenía cuando llegué a Canadá en 2005 (y menos mal que las guardaba). Desde entonces, y ya va más de una semana, ando medio a tientas porque no he tenido tiempo de ir a una óptica. Me dirán que los días tienen 24 horas y tiempo de sobra para un recado tan simple y les diré que es verdad, pero que a mi los días se me escurren entre las manos como si fueran un pescado recién sacado del mar. Mande?!? Qué ya es medianoche?!?! Pues eso. Cuando tenga tiempo les pongo una foto de mis gafas heridas en el combate de la maternidad.
Después de la heroica batalla contra la vista a largo plazo de la que salí victoriosa llegó una conferencia, que fue una porquería como la copa un pino pero me ayudó a apreciar, aún más si cabe, lo majo que es este hombre al que hicimos padre. Machos del mundo, desplieguen sus orejas y escuchen con atención, porque eso de estar a favor de la igualdad de oportunidades de las mujeres-madres requiere que los padres arrimen el hombro. Ejemplo que viene al caso: super A deja de trabajar mientras yo estoy en la conferencia, y se dedica a pasear a Inara por el campus de la universidad mientras yo presento y hago mis cosas. Cada dos horas la trae para que le de el pecho (que a la criatura ahora le ha dado por ahí y dice que el biberón me lo tome yo, qué le vamos a hacer). Así cualquiera puede participar en dos conferencias (la mierdosa mencionada más arriba y otra mucho mejor) y presumir de bebé de dos meses y flamante señor esposo. Cuando tenga tiempo (bis) les mando una foto de la preciosa estampa.
Ese es el sol de todos los días. Las nubes, variables como ya he dicho, se llaman tesis. Por todos los Santos tocando trompetillas e instrumentos varios en las alturas, como no termine de escribir este tocho en los dos próximos meses voy a acabar desquiciada. Pero diantres, si es que NO tengo un segundo ni para escribir una coma!!! Eso sí: cuando tenga tiempo les mando una foto de la mega-pantalla en la que, cuando vea, escribiré esta obra maestra. Desde el salón no se me ve nada más que el flequillo asomando por encima de la pantalla. Hasta las cosas más tontas parecen importantes cuando se ven tan grandes!!
Cuando tenga tiempo.
La realidad de mi vida cotidiana no es triste, de verdad, aunque como el tiempo en Montreal anda con nubosidad variable. La semana pasada me revolqué sobre mis gafas cuando intentaba escabullirme de la cama tras darle de comer a Inara, crok! y a la mierda los ojos que ven, de vuelta a las gafas que tenía cuando llegué a Canadá en 2005 (y menos mal que las guardaba). Desde entonces, y ya va más de una semana, ando medio a tientas porque no he tenido tiempo de ir a una óptica. Me dirán que los días tienen 24 horas y tiempo de sobra para un recado tan simple y les diré que es verdad, pero que a mi los días se me escurren entre las manos como si fueran un pescado recién sacado del mar. Mande?!? Qué ya es medianoche?!?! Pues eso. Cuando tenga tiempo les pongo una foto de mis gafas heridas en el combate de la maternidad.
Después de la heroica batalla contra la vista a largo plazo de la que salí victoriosa llegó una conferencia, que fue una porquería como la copa un pino pero me ayudó a apreciar, aún más si cabe, lo majo que es este hombre al que hicimos padre. Machos del mundo, desplieguen sus orejas y escuchen con atención, porque eso de estar a favor de la igualdad de oportunidades de las mujeres-madres requiere que los padres arrimen el hombro. Ejemplo que viene al caso: super A deja de trabajar mientras yo estoy en la conferencia, y se dedica a pasear a Inara por el campus de la universidad mientras yo presento y hago mis cosas. Cada dos horas la trae para que le de el pecho (que a la criatura ahora le ha dado por ahí y dice que el biberón me lo tome yo, qué le vamos a hacer). Así cualquiera puede participar en dos conferencias (la mierdosa mencionada más arriba y otra mucho mejor) y presumir de bebé de dos meses y flamante señor esposo. Cuando tenga tiempo (bis) les mando una foto de la preciosa estampa.
Ese es el sol de todos los días. Las nubes, variables como ya he dicho, se llaman tesis. Por todos los Santos tocando trompetillas e instrumentos varios en las alturas, como no termine de escribir este tocho en los dos próximos meses voy a acabar desquiciada. Pero diantres, si es que NO tengo un segundo ni para escribir una coma!!! Eso sí: cuando tenga tiempo les mando una foto de la mega-pantalla en la que, cuando vea, escribiré esta obra maestra. Desde el salón no se me ve nada más que el flequillo asomando por encima de la pantalla. Hasta las cosas más tontas parecen importantes cuando se ven tan grandes!!
Cuando tenga tiempo.
5 may 2011
Fotos curiosas VI: la foto que no me dejará dormir esta noche
Madre mía del amor hermoso, para qué se me habrá ocurrido abrir El País antes de irme a la cama. Ahora voy a soñar con un Rajoy folclórico de pulgar alzado al cielo (se le ve cómodo en la foto, eh?) y un PP que se las da de feminista.
Lo peor es que seguro que es uno de esos sueños que me visitarán a todas horas.
Ay.
Qué pena.
Lo peor es que seguro que es uno de esos sueños que me visitarán a todas horas.
Ay.
Qué pena.
31 ene 2011
Y yo que creía que ya no se me notaba
No sé cómo ni por qué sucede, pero un día le das un mordisco a un bagel y dices: "pero si esto es una mierda!" El día anterior las interminables discusiones de los montrealeses nativos sobre las diferencias en color, textura, sabor y corteza entre las bagels de Fairmount y las de St. Viateur te parecían fruto de una imaginación florida. Y sin embargo a partir de entonces cada vez que alguien menciona "bagel" sientes ese impulso irrefrenable: dándote golpes en el pecho, te identificas como una amante de las Fairmount bagels. Si tu interlocutor sonríe y asiente, sabes que os une un vínculo fuerte; si no, se desata una apasionada discusión que ambos sabeis que no vais a ganar, porque estas lealtades no se hacen: se nacen.

Bagel de St. Viateur. Eeeww!
Lo que, en el caso de una montrealesa adoptada recientemente, no tiene ningún sentido. Pero tampoco lo tiene que mi temperatura ideal sean los -10 grados, o que me pirre una buena poutine con queso de cabra (mucho más burguesa que la tradicional con cheese curds qui font "cui cui") acompañada de una buena cerveza de abeto Marco (sí, sabe a ambientador de coche, pero engancha).

Poutine con cerveza de abeto, primera cata.
Otros logros alcanzados desde mi llegada a Canadá en 2005 incluyen manejarme bien en los dos idiomas oficiales del estado, ser (por fin!) una residente permanente y algo que muchos quebecois de pedigrí no tienen: un médico de familia (explicación, en francés, aquí). Además leo The Globe and Mail entre semana, los sábados me tomo un croissant en la cafetería de la esquina mientras leo La Presse y devoro el Walrus una vez al mes, eso sin olvidar que me paso el día enganchada a la CBC. Pero dejándonos de tonterías: qué hay más canadiense que una inmigrante?
Por todo esto y más, me sorprendió abrir un regalo de mi suegra la semana pasada y encontrarme con un libro titulado "How to be a Canadian:" "una guía que informa sobre todos los aspectos de la cultura canadiense, incluyendo gastronomía nacional, rituales de apareamiento, política, moda, normas de decoro, estructura social y cerveza." Con lo que me lo he currado, y todavía necesito un libro de estos? Bueno, vale: se trata más bien una (medio?) broma, así que me lo he tomado tan en serio como la cabra que me regaló mi suegro (una donación via Free the Children). Es una familia curiosa. De todas formas, el libro es bueno para pasar el tiempo, y sin darme cuenta las páginas van cayendo una detrás de otra ... a ratos matándome de risa. Mi broma favorita hasta ahora? Esta:

Bagel de St. Viateur. Eeeww!
Lo que, en el caso de una montrealesa adoptada recientemente, no tiene ningún sentido. Pero tampoco lo tiene que mi temperatura ideal sean los -10 grados, o que me pirre una buena poutine con queso de cabra (mucho más burguesa que la tradicional con cheese curds qui font "cui cui") acompañada de una buena cerveza de abeto Marco (sí, sabe a ambientador de coche, pero engancha).

Poutine con cerveza de abeto, primera cata.
Otros logros alcanzados desde mi llegada a Canadá en 2005 incluyen manejarme bien en los dos idiomas oficiales del estado, ser (por fin!) una residente permanente y algo que muchos quebecois de pedigrí no tienen: un médico de familia (explicación, en francés, aquí). Además leo The Globe and Mail entre semana, los sábados me tomo un croissant en la cafetería de la esquina mientras leo La Presse y devoro el Walrus una vez al mes, eso sin olvidar que me paso el día enganchada a la CBC. Pero dejándonos de tonterías: qué hay más canadiense que una inmigrante?
Por todo esto y más, me sorprendió abrir un regalo de mi suegra la semana pasada y encontrarme con un libro titulado "How to be a Canadian:" "una guía que informa sobre todos los aspectos de la cultura canadiense, incluyendo gastronomía nacional, rituales de apareamiento, política, moda, normas de decoro, estructura social y cerveza." Con lo que me lo he currado, y todavía necesito un libro de estos? Bueno, vale: se trata más bien una (medio?) broma, así que me lo he tomado tan en serio como la cabra que me regaló mi suegro (una donación via Free the Children). Es una familia curiosa. De todas formas, el libro es bueno para pasar el tiempo, y sin darme cuenta las páginas van cayendo una detrás de otra ... a ratos matándome de risa. Mi broma favorita hasta ahora? Esta:
The unit of currency in Canada is the Canadian dollar. Canadians affectionately refer to their dollar as "the loonie," because there is a picture of a large crazed woman on it.Quien quiera entender, que entienda ... jejeje ... y quien no, obviamente, me tiene que hacer una visita :o)
27 ene 2011
"Spontaneous conception"
Imagen de la Inmaculada Concepción, de origen tan incierto como la paternidad de Jesús. Encontrada en internet, sin referencia.Ayer tuvo lugar una inesperada y larguísima visita al hospital que se saldó sin novedades. Todo está perfectamente, aunque como de todo se aprende, en esta ocasión pude comprobar que estar atada a la cama y sin comer (que me expliquen qué sentido tiene eso) durante 7 horas para que el monitor fetal funcione adecuadamente es una tortura. Lección: los métodos obstetras y yo no estamos hechos para convivir en armonía.
En fin.
El caso es que en una de las visitas del médico me sometieron a un interrogatorio en toda regla. En una de estas, después de preguntarme todo lo que se pregunta en estas ocasiones, escucho:
"Was it a spontaneous conception?"
Una concepción espontánea! Demonios, y eso qué es? Es posible que en mi hospital (judío a menos de nombre) aún crean en la inmaculada concepción, y anden buscando un mesías al que llamar suyo? O será esto algo parecido a la combustión espontánea, en la que la gente estalla en llamas sin mediar provocación? Acaso la expresión concepción espontánea no suena a algo milagroso, ajeno a la ciencia, casi paranormal?
Pasaron unos segundos. Miro al médico, que espera; a Alex, que también parece perdido en reflexiones metafísicas. Y el señor doctor, muy amable, decide aclarar:
"I mean, did anyone assist you in conceiving this baby?"
La sorpresa da lugar a la perplejidad más absoluta. Le voy a tener que explicar a un obstetra cómo se hacen los bebés? O al preguntarme si nos han echado una mano durante la concepción me está llamando mujer de moral ligera?
Por fin, aclara:
"Was the baby conceived in vitro or did you go through any kind of fertility treatment?"
Aaaaaaahhhh! Ahora está usted hablando en cristiano, caballero!
Desde luego, a veces una tiene que preguntarse en qué mundo vive esta gente.
9 ene 2011
Producto sorpresa en craigslist
Craigslist y otros sitios web donde se venden cosas de segunda mano son un remedio recomendado para quien busca mucho con pocos medios, o no tiene ganas de gastarse una fortuna en las mil millones de chorradas que las criaturas parecen necesitar en esta era que nos ha tocado: cunas, toallas, ropita ... Acaso nuestros ancestros necesitaban tantos trastos para sobrevivir? No les bastaba con una teta y un trapito durante el invierno, para que no pille un aire? Ay, los tiempos han cambiado.
En esas estaba hoy, buscando una cosa en la zona de Jean Talon, cuando me he topado con este anuncio.

144 condones nuevos por $20!! Caja nueva y sin abrir, tengo dos pero no voy a terminar nunca la primera!!
Si lo llego a saber antes, la de pasta que me habria ahorrado ...
Para quien no lo conozca, otros anuncios mejores y mas sorprendentes en The Best of Craigslist.
En esas estaba hoy, buscando una cosa en la zona de Jean Talon, cuando me he topado con este anuncio.
144 condones nuevos por $20!! Caja nueva y sin abrir, tengo dos pero no voy a terminar nunca la primera!!
Si lo llego a saber antes, la de pasta que me habria ahorrado ...
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2 ene 2011
Morir con las bragas limpias
Hace años, cuando vivía en Madrid, un amigo me contó la historia de una mujer de su familia que siempre iba con unas bragas limpias en el bolso "por si le pasaba algo". Su peor pesadilla era tener un accidente y que durante la autopsia los médicos encontraran su ropa interior algo menos que pulcra. Qué dirían los eminentes señores? Sin duda, siguiendo la moda impuesta por Oliver Sacks, su caso pasaría a los anales de la medicina moderna como "La mujer que no se cambió de bragas justo antes de morir". Shocking.
Cuando Javi me contó esa historia me entró la risa. De verdad a alguien le importan esas cosas? De qué tamaño deberían ser nuestros bolsos de mano si tenemos que llevar antídotos para cualquier situación embarazosa? Y los médicos, no tendrán otra cosa que hacer que mirar con lupa la ropa interior de los recientemente fenecidos? Pero de alguna manera la curiosa historia se me quedó grabada en la mente, resurgiendo de vez en cuando para alegrarme los momentos de aburrimiento.
Por eso, cuando casi 10 años más tarde me encuentro con este pequeño homenaje a las bragas limpias, la sorpresa (de verdad hay más de una mujer en este planeta que se preocupa por estas cosas?) da paso a una necesidad imperiosa de compartirlo con ustedes en este, su blog.
FELIZ 2011!!!!

Asegúrate de llevar ropa interior limpia, decía ella siempre, por si acaso tienes un accidente. Yo pensaba que esa sería la menor de mis preocupaciones, pero ahora que ya estoy mayor me doy cuenta de que hay muchas cosas que no puedes controlar y unas pocas que sí puedes, y llevar ropa interior limpia es una de las que quedan dentro de nuestro alcance -- casi siempre.
Cuando Javi me contó esa historia me entró la risa. De verdad a alguien le importan esas cosas? De qué tamaño deberían ser nuestros bolsos de mano si tenemos que llevar antídotos para cualquier situación embarazosa? Y los médicos, no tendrán otra cosa que hacer que mirar con lupa la ropa interior de los recientemente fenecidos? Pero de alguna manera la curiosa historia se me quedó grabada en la mente, resurgiendo de vez en cuando para alegrarme los momentos de aburrimiento.
Por eso, cuando casi 10 años más tarde me encuentro con este pequeño homenaje a las bragas limpias, la sorpresa (de verdad hay más de una mujer en este planeta que se preocupa por estas cosas?) da paso a una necesidad imperiosa de compartirlo con ustedes en este, su blog.
FELIZ 2011!!!!

Asegúrate de llevar ropa interior limpia, decía ella siempre, por si acaso tienes un accidente. Yo pensaba que esa sería la menor de mis preocupaciones, pero ahora que ya estoy mayor me doy cuenta de que hay muchas cosas que no puedes controlar y unas pocas que sí puedes, y llevar ropa interior limpia es una de las que quedan dentro de nuestro alcance -- casi siempre.
1 sept 2010
El maltrato de los nombres
Ayer conocí al Señor Pepino, así, tal cual. Íbamos a ver un apartamento en Outremont y el dueño del edificio, un señor de negocios chino, nos dio el teléfono de "Mr. Pepino", el conserje. El hombre (Pepino) era de lo más majo, todo nervios y carcajadas: un sol. Yo pensé que lo mismo era italiano y de ahí el exótico nombre ... pero me sorprendió con un "no señora, yo, de Valparaíso, como el ilustre Salvador Allende." De ahí a una conversación sobre Chile hubo un paso, y después España, y después ... "Pues nada señora, si desean alquilar este apartamento ya sabe, Don Benito, a su servicio."
Don Pepino no es tal, el buen hombre se llama Benito (un nombre mucho más digno, no me digan que no ...)
Los que hayais vivido fuera o visitado algún país extranjero habreis sufrido, casi seguramente, la mutilación de vuestro nombre. Hay distintos grados de maltrato, desde el abuso fonético (Pahcou Pahkitou Pahcou, Lora en lugar de Laura) o escrito: juntar los dos apellidos con un guión, hacer de la hermosa "ñ" una vulgar "n", etc. En Canadá la gente no hace estas cosas a propósito porque están acostumbrados a lidiar con personas de todos lados, pero a veces a alguien se le escapa una sonrisa ("así que te llamas vibes, vibraciones, no? Pfffff"). Otras veces te cambian el nombre de principio a fin. Véase si no como Don Benito acabo convirtiéndose en un producto de la huerta.
Normalmente esos inconvenientes no pasan de la mera anécdota. Una aprende a vivir con estas cosas y a insistir que los apellidos son dos, que en la tarjeta de crédito no puede decir Sánchez porque Ibáñez no es mi segundo nombre sino mi primer apellido. Las posibilidades de problemas con inmigración, bancos y otros asuntos varios son infinitas.
Pero por lo menos, con eso de que estamos en Quebec y esto is different ya no me preguntan todo el tiempo por mi nombre de soltera, porque aquí las señoras son muy suyas y no se cambian el nombre como los anglos, que adoptan y abandonan los apellidos de sus esposos a golpe de firma en el Ministerio de la Familia. Aquí mi nombre sonará ridículo, lo escribirán mal y me dará dolores de cabeza con los sistemas informáticos, pero es mío. Y además por alguna razón a los francófonos no les cuesta nada :o)
Don Pepino no es tal, el buen hombre se llama Benito (un nombre mucho más digno, no me digan que no ...)
Los que hayais vivido fuera o visitado algún país extranjero habreis sufrido, casi seguramente, la mutilación de vuestro nombre. Hay distintos grados de maltrato, desde el abuso fonético (Pahcou Pahkitou Pahcou, Lora en lugar de Laura) o escrito: juntar los dos apellidos con un guión, hacer de la hermosa "ñ" una vulgar "n", etc. En Canadá la gente no hace estas cosas a propósito porque están acostumbrados a lidiar con personas de todos lados, pero a veces a alguien se le escapa una sonrisa ("así que te llamas vibes, vibraciones, no? Pfffff"). Otras veces te cambian el nombre de principio a fin. Véase si no como Don Benito acabo convirtiéndose en un producto de la huerta.
Normalmente esos inconvenientes no pasan de la mera anécdota. Una aprende a vivir con estas cosas y a insistir que los apellidos son dos, que en la tarjeta de crédito no puede decir Sánchez porque Ibáñez no es mi segundo nombre sino mi primer apellido. Las posibilidades de problemas con inmigración, bancos y otros asuntos varios son infinitas.
Pero por lo menos, con eso de que estamos en Quebec y esto is different ya no me preguntan todo el tiempo por mi nombre de soltera, porque aquí las señoras son muy suyas y no se cambian el nombre como los anglos, que adoptan y abandonan los apellidos de sus esposos a golpe de firma en el Ministerio de la Familia. Aquí mi nombre sonará ridículo, lo escribirán mal y me dará dolores de cabeza con los sistemas informáticos, pero es mío. Y además por alguna razón a los francófonos no les cuesta nada :o)
12 ago 2010
Mañanas de radio
Dicen que la CBC (el equivalente de Radio Nacional en las tierras del vaquero Harper) ha pasado por una serie de contorsiones y decisiones equivocadas en los últimos años, mientras se intentaba adaptar a una audiencia que ya no compraba eso de que la única música culta (y por tanto, digna de ser difundida con los impuestos de los ciudadanos) era la música clásica. Dicen, pero yo no lo sé, porque mi aterrizaje en las ondas canadienses es, digamos, reciente.
Ya saben que no tengo televisión. Tener tengo, pero se encuentra (como en el resto de las casas de alquiler en las que he vivido en los últimos años) de cara a la pared en la esquina más oscura del armario. Así que en mis ratos sueltos, cuando preparo el desayuno o tengo ganas de no pensar en nada, pongo la radio.
Esto suele suceder por las mañanas, de manera que me despierto con CBC 2, más en concreto con el programa Radio 2 Morning que suele llevar Bob Mackowycz, un señor tan nerd como su nombre indica, que hace que hasta escuchar los BSB sea una nueva experiencia (los fines de semana el placer se multiplica por mil con el Vinyl Café de Stuart McLean's y sus historias). También tienen otros programas muy interesantes como ReVision Quest, hecho por y (principalmente) para aborígenes canadienses en el que promueven una visión diferente de esta comunidad en el país y "revisan" (de ahí el nombre) la Historia Canadiense escrita por los colonizadores.*
Pero diantres!! En Canadá también es agosto y todo el mundo está de vacaciones. Eso incluye a Bob Mackoycz (y a McLean's), que nos ha dejado con el señor Tom Power, que normalmente lleva el programa de música folk Deep Roots, como sustituto. Y no hay derecho ni a que nos hagan esto a nosotros, ni a que se lo hagan a él.
Camión abandonado en algún lugar de las praderas canadienses, donde "conocí" a Tom Power.
Empecemos por el principio: quizás no se acuerden, pero ya les he hablado de Tom Power con anterioridad. Es el líder de The Dandanelles, otro nerd como la copa de un pino que nunca ha ido más allá de Winnipeg pero que sabe todo, todo lo que se puede saber sobre música tradicional de la región más oriental del país (uno de estos tipos de música que conozco gracias a Power tiene como ejemplo al increíble Matthew Byrne, al que hay que ver en directo para valorar en su justa medida).
Y yo me pregunto: tan poca palabra tienen los locutores de radio sustitutos que tienen a este pobre hombre encadenando canciones de Lighthouse Family con Seal? Con lo que sabe este hombre, madre mía del amor hermoso, y sólo le han dejado ponerse las botas con la historia que hay detrás de la canción Jolene de Dolly Parton! Ni un poco de Neil Young, nada de Gordon Lightfoot, ni de la extraordinaria familia Wainright ... por no hablar de música de su tierra (Newfoundland) que se la deben tener vedada.
Si ya lo digo yo, que agosto es un asco. Hasta la buena música se llevan los que están de vacaciones. En fin. Os dejo con una canción de los Winnipegonians The Duhks, amigos muy amigos de Power, para descargar mi frustración con este mes de cutre-radio.
* Si os interesan estos programas, todos se pueden escuchar por internet y el Vinyl café tiene los últimos episodios semanales listos para descargar.
Ya saben que no tengo televisión. Tener tengo, pero se encuentra (como en el resto de las casas de alquiler en las que he vivido en los últimos años) de cara a la pared en la esquina más oscura del armario. Así que en mis ratos sueltos, cuando preparo el desayuno o tengo ganas de no pensar en nada, pongo la radio.
Esto suele suceder por las mañanas, de manera que me despierto con CBC 2, más en concreto con el programa Radio 2 Morning que suele llevar Bob Mackowycz, un señor tan nerd como su nombre indica, que hace que hasta escuchar los BSB sea una nueva experiencia (los fines de semana el placer se multiplica por mil con el Vinyl Café de Stuart McLean's y sus historias). También tienen otros programas muy interesantes como ReVision Quest, hecho por y (principalmente) para aborígenes canadienses en el que promueven una visión diferente de esta comunidad en el país y "revisan" (de ahí el nombre) la Historia Canadiense escrita por los colonizadores.*
Pero diantres!! En Canadá también es agosto y todo el mundo está de vacaciones. Eso incluye a Bob Mackoycz (y a McLean's), que nos ha dejado con el señor Tom Power, que normalmente lleva el programa de música folk Deep Roots, como sustituto. Y no hay derecho ni a que nos hagan esto a nosotros, ni a que se lo hagan a él.
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| From Portland Seattle Vancouver Winnipeg - Summer 2010 |
Empecemos por el principio: quizás no se acuerden, pero ya les he hablado de Tom Power con anterioridad. Es el líder de The Dandanelles, otro nerd como la copa de un pino que nunca ha ido más allá de Winnipeg pero que sabe todo, todo lo que se puede saber sobre música tradicional de la región más oriental del país (uno de estos tipos de música que conozco gracias a Power tiene como ejemplo al increíble Matthew Byrne, al que hay que ver en directo para valorar en su justa medida).
Y yo me pregunto: tan poca palabra tienen los locutores de radio sustitutos que tienen a este pobre hombre encadenando canciones de Lighthouse Family con Seal? Con lo que sabe este hombre, madre mía del amor hermoso, y sólo le han dejado ponerse las botas con la historia que hay detrás de la canción Jolene de Dolly Parton! Ni un poco de Neil Young, nada de Gordon Lightfoot, ni de la extraordinaria familia Wainright ... por no hablar de música de su tierra (Newfoundland) que se la deben tener vedada.
Si ya lo digo yo, que agosto es un asco. Hasta la buena música se llevan los que están de vacaciones. En fin. Os dejo con una canción de los Winnipegonians The Duhks, amigos muy amigos de Power, para descargar mi frustración con este mes de cutre-radio.
* Si os interesan estos programas, todos se pueden escuchar por internet y el Vinyl café tiene los últimos episodios semanales listos para descargar.
29 jul 2010
De ratones y polillas
Mi piso es una jungla. De las esquinas, de agujeros diminutos y de paredes que parecen sólidas emerge la fauna urbana: ratones, polillas, insectos con demasiadas patas. Nunca me he considerado una urbanita asfáltica temerosa de otras especies (las cosas cambian, eso sí, cuando salgo de la ciudad, que ya sabeis que aquí hay osos y pumas). Pero estos bichejos me molestan y ya no sé qué hacer.
Mi odio se dirige sobre todo hacia las polillas, que durante mis vacaciones se han comido toda mi despensa. Fíjense que no sólo les gusta la piel de los garbanzos, la harina y los copos de avena del desayuno; también les pirran las especias (cuanto más caras, mejor), el chile picante y hasta los ajos parecen un buen lugar para poner esos huevecitos tan monos. En la última semana he conseguido disminuir la población local de polillas en un 99%, aunque todavía me tropiezo con alguna a la que castigo con mi ira de animal mamífero en posesión de un trapo de cocina. Malditas.
Pero si las polillas reciben el peso de mi odio inter-especies y mi mayor tamaño, con los ratones me tiembla el pulso. Lo único que me molesta de su comportamiento es que me anden dejando regalitos en el poyete de la cocina. Pero no puedo odiarles con la misma intensidad que a otros intrusos domésticos.
Creo que la culpa la tiene Berta. Berta, un hamster enano que vivió en mi habitación durante mis años de instituto, que pasó la mayor parte de su juventud entre mis apuntes de latín y tenía la costumbre de darse baños en mi taza de té. Berta, que no tenía rabo y murió de vieja casi sin pelo en la Navidad del 98. Sniff.
imagen de origen desconocido.
Yo creo que los ratones de mi edificio conocen mi debilidad y se aprovechan de ella. Hoy, por ejemplo, he ido a la cocina a preparame el almuerzo y me encontrado con un ratón encima de la hornilla. Descarado, el ratón se ha tomado su tiempo para decirme adiós con una cola laarga mientras escondía su cuerpecito peludo en la tostadora. Así que les escribo desde el balcón, al lado de una bolsa de la basura en la que se encuentra una tostadora con un ratón gris claro que está encajado en la rendija del pan.
Si alguien lo quiere, le ruego me avise.
Mi odio se dirige sobre todo hacia las polillas, que durante mis vacaciones se han comido toda mi despensa. Fíjense que no sólo les gusta la piel de los garbanzos, la harina y los copos de avena del desayuno; también les pirran las especias (cuanto más caras, mejor), el chile picante y hasta los ajos parecen un buen lugar para poner esos huevecitos tan monos. En la última semana he conseguido disminuir la población local de polillas en un 99%, aunque todavía me tropiezo con alguna a la que castigo con mi ira de animal mamífero en posesión de un trapo de cocina. Malditas.
Pero si las polillas reciben el peso de mi odio inter-especies y mi mayor tamaño, con los ratones me tiembla el pulso. Lo único que me molesta de su comportamiento es que me anden dejando regalitos en el poyete de la cocina. Pero no puedo odiarles con la misma intensidad que a otros intrusos domésticos.
Creo que la culpa la tiene Berta. Berta, un hamster enano que vivió en mi habitación durante mis años de instituto, que pasó la mayor parte de su juventud entre mis apuntes de latín y tenía la costumbre de darse baños en mi taza de té. Berta, que no tenía rabo y murió de vieja casi sin pelo en la Navidad del 98. Sniff.
imagen de origen desconocido.Yo creo que los ratones de mi edificio conocen mi debilidad y se aprovechan de ella. Hoy, por ejemplo, he ido a la cocina a preparame el almuerzo y me encontrado con un ratón encima de la hornilla. Descarado, el ratón se ha tomado su tiempo para decirme adiós con una cola laarga mientras escondía su cuerpecito peludo en la tostadora. Así que les escribo desde el balcón, al lado de una bolsa de la basura en la que se encuentra una tostadora con un ratón gris claro que está encajado en la rendija del pan.
Si alguien lo quiere, le ruego me avise.
24 jun 2010
La Mac-Secta
Sucede que tengo un mac recién resucitado, con placa de control nueva, disco duro nuevo, y no sé cuántas que han pasado por una revisión técnica tras el misterioso accidente del que hablé hace unos días. Ahora voy a todas partes con mi termo bien tapadito y tengo un protector para el teclado, que no están las cosas como para andar perdiendo documentos. Por cierto: la broma sin seguro me hubiera salido por unos 1.000 euros, casi nada.
Pero a lo que iba. No sé si saben que hoy han puesto a la venta el nuevo, impresionante, rimbombante iPhone4. Por lo visto el aparatejo es la leche y (agárrense los pantalones) un tercio menos grueso que la versión anterior, que ha quedado desfasada de un plumazo. Y hoy, precisamente, me tocaba ir a recoger mi ordenador de manos del médico-técnico.
Aquí una quinta parte de la cola para entrar a la tienda:

... que se rizaba, subía y bajaba por las escaleras y se enroscaba cariñosamente alrededor de las columnas y demás elementos arquitectónicos del centro comercial. Los primeros consumidores llevaban más de 24 horas haciendo cola (!!).

No sé, quizás estos días escribiendo sobre papel me han vuelto aún más carca, aunque -- la verdad sea dicha -- nunca me han gustado mucho los aparatos electrónicos (con la excepción de mi cámara y un posible Kindle). El iPad me parece la cosa más inútil de la historia, no consigo conectar con esa necesidad casi obsesiva de estar disponible en todo momento que parecen tener los portadores de iPhones y Crackberries, y, sinceramente, cuando entro a una tienda Apple me da la impresión de estar en un templo de pitufos adoradores de la diosa manzana. Cada vez estoy más segura de que se trata de una secta. Debe ser por eso que inician a sus discípulos temprano.

*MUY* temprano.

Para que nunca dejen de comprar aparatos extraños y olviden el idioma hablado.
Bienvenidos a la secta, pequeños -- hua hua hua hua!!
Pero a lo que iba. No sé si saben que hoy han puesto a la venta el nuevo, impresionante, rimbombante iPhone4. Por lo visto el aparatejo es la leche y (agárrense los pantalones) un tercio menos grueso que la versión anterior, que ha quedado desfasada de un plumazo. Y hoy, precisamente, me tocaba ir a recoger mi ordenador de manos del médico-técnico.
Aquí una quinta parte de la cola para entrar a la tienda:

... que se rizaba, subía y bajaba por las escaleras y se enroscaba cariñosamente alrededor de las columnas y demás elementos arquitectónicos del centro comercial. Los primeros consumidores llevaban más de 24 horas haciendo cola (!!).

No sé, quizás estos días escribiendo sobre papel me han vuelto aún más carca, aunque -- la verdad sea dicha -- nunca me han gustado mucho los aparatos electrónicos (con la excepción de mi cámara y un posible Kindle). El iPad me parece la cosa más inútil de la historia, no consigo conectar con esa necesidad casi obsesiva de estar disponible en todo momento que parecen tener los portadores de iPhones y Crackberries, y, sinceramente, cuando entro a una tienda Apple me da la impresión de estar en un templo de pitufos adoradores de la diosa manzana. Cada vez estoy más segura de que se trata de una secta. Debe ser por eso que inician a sus discípulos temprano.

*MUY* temprano.

Para que nunca dejen de comprar aparatos extraños y olviden el idioma hablado.
Bienvenidos a la secta, pequeños -- hua hua hua hua!!
24 feb 2010
Through rain and snow
Hago un alto en mis quehaceres cotidianos (que en los tiempos que corren son muchos y muy variados) para celebrar / informar a quien le importe que han pasado varias cosas.
En primer lugar, me he convertido en un número; bueno, en muchos: hoy soy ... un número de expediente para el gobierno de Quebec y otro para el canadiense, un número de la seguridad médica, un número (nuevo) de la seguridad social, un número PIN que tiene el número 25 mientras espera en la sala 3 a que le atienda la eficiente señora del puesto 27. Un, dos, tres, responda otra vez: como qué numero se siente? Como un 3. A la izquierda o a la derecha? Ah, yo pensaba que ese era el cero, disculpe Madame.
En segundo lugar y continuando con los números, este su blog cumplió 3 años hace dos días. Mi teclado y yo lo celebramos intercambiando caricias cómplices y sólo hoy, pasada la resaca del reencuentro y la nostalgia de recordar tres años de secretos a voces, después de secarnos tres lagrimillas como tres pepitas de limón, nos sentimos en recuperados mi teclado y yo para darles las gracias por su dedicación y amistad. Va por aquellos y aquellas a los que conocí por este cibermundo y a los que habéis seguido mis no siempre elegantes pasitos por los tres continentes de mis tres últimos años de historias. Es un privilegio tenerles ahí.
En tercer lugar, hoy empiezo a esecribir mi tesis de doctorado. En realidad, han sido los ojos saltones de una página en blanco los que me han hecho cambiar de ventana para mandarles una llamada de socorro. May the force be with me!!
--((... fuera, cae aguanieve.))--
En primer lugar, me he convertido en un número; bueno, en muchos: hoy soy ... un número de expediente para el gobierno de Quebec y otro para el canadiense, un número de la seguridad médica, un número (nuevo) de la seguridad social, un número PIN que tiene el número 25 mientras espera en la sala 3 a que le atienda la eficiente señora del puesto 27. Un, dos, tres, responda otra vez: como qué numero se siente? Como un 3. A la izquierda o a la derecha? Ah, yo pensaba que ese era el cero, disculpe Madame.
En segundo lugar y continuando con los números, este su blog cumplió 3 años hace dos días. Mi teclado y yo lo celebramos intercambiando caricias cómplices y sólo hoy, pasada la resaca del reencuentro y la nostalgia de recordar tres años de secretos a voces, después de secarnos tres lagrimillas como tres pepitas de limón, nos sentimos en recuperados mi teclado y yo para darles las gracias por su dedicación y amistad. Va por aquellos y aquellas a los que conocí por este cibermundo y a los que habéis seguido mis no siempre elegantes pasitos por los tres continentes de mis tres últimos años de historias. Es un privilegio tenerles ahí.
En tercer lugar, hoy empiezo a esecribir mi tesis de doctorado. En realidad, han sido los ojos saltones de una página en blanco los que me han hecho cambiar de ventana para mandarles una llamada de socorro. May the force be with me!!
--((... fuera, cae aguanieve.))--
19 feb 2010
Hoy por fin ha nevado
Sí, ya sé que cambio mucho de tema pero así es mi vida y así es mi blog, qué le vamos a hacer. Hoy por fin ha nevado de verdad. No como los otros días, tres tristes copos amorfos que llegaban casi derretidos a ras del suelo dejando un charquito de agua. Hoy ha nevado y ha cuajado. En mi emoción (porque hasta ahora Montreal no parecía Montreal) he salido a la calle con mis 5 capas de rigor, modelo cilindro con tres apéndices (dos brazos y una cabeza pelotilla). No hacía ninguna falta, pero me lo he pasado pipa haciendo como que estábamos a -15. Si ya lo digo yo siempre, que nací en tierras del Sur pero se les olvidó ponerme el termostato.
Oh, el fresquito ... :o)
Oh, el fresquito ... :o)
1 feb 2010
St Louis (reflexiones personales sobre todo y nada)
Hoy llevo casi todo el día dándole vueltas a por qué un sitio tan difícil como este (porque Senegal no es siempre thieboudienne y mbalax) engancha tanto. No sé si será precisamente por lo difícil que es. Exige tanto a nivel personal que no hay lugar para el término medio: o te gusta o no lo puedes soportar. Y es que Senegal es muy diferente de otros sitios en los que he vivido y en los que se puede llevar una existencia sin demasiadas relaciones sociales. Estoy segura de que en Canadá puedes pasarte un mes sin necesidad de hablar con nadie, pero aquí no: todo requiere un intercambio bastante intenso, incluso (sobre todo?) cosas diarias como por ejemplo comprar la comida. Y como comes o te comen, pues hay que lanzarse a pegar moriscos y participar en la lucha por la supervivencia.
Turistas en St Louis.
Hablando de mordiscos y esas cosas, hoy nos han dado uno bien gordo. Yo no sé por qué, la verdad, pero fuera de cobrarme un poco más por algo de lo que no sabía el precio nunca me han robado, ni timado, ni nada de eso (por lo menos que yo sepa, por lo menos hasta ahora). Esas cosas sólo me pasan cuando viene alguien de visita y además no falla. Ejemplos curiosos:
Hace unos meses, Alex y yo íbamos andando por la zona del embarcadero de Gorée cuando se nos acercó un hombre preguntando cosas y Alex le dio conversación en francés. En inglés le dije: "déjalo y vamos al bus." Seguimos andando y a los cinco minutos se nos acercó un hombre muy bien vestido. Este hombre se acercó a Alex y le dijo: "hola Alex, ¿qué tal estás? Estás un poco lejos de tu barrio, Ouakam, ¿no? Yo también estoy de vuelta después de ir a Isla Gorée con mis hijos y ahora nos volvemos a la base. Por cierto, te quería pedir una cosa: como trabajamos en el mismo regimiento y a mi se me ha olvidado traerme dinero para la gasolina, te importa prestarme un poco y te lo devuelvo el lunes?" La respuesta a por qué este hombre se inventó esta historia es simple: a) (auto)bús en inglés se pronuncia como base (militar) en francés, y hay una en nuestro antiguo barrio, y b) "los blancos pensamos que todos los negros son iguales físicamente."
En otra ocasión, también con Alex, íbamos en un car rapide cuando se sentó al lado de Alex (y enfrente mía) un hombre impecablemente vestido. Durante unos 10 minutos rezó con tal devoción que yo no podía dejar de mirarle: la cara concentrada, las perlas de su tasbih pasando entre los dedos de su mano derecha a un ritmo exacto. Por eso me sorprendió cuando se levantó y salió corriendo ... hasta que vimos que con la siniestra había cortado el pantalón de Alex con una cuchilla para sacarle el dinero. En misa rezando y con el mazo dando, lección práctica.
Niños jugando en el río en St Louis.
Un par de meses más tarde, a mi padre y un amigo les sedujo un pseudo-guía en Isla Gorée. El hombre no sabía apenas nada de la Isla, aparte de dónde estaba el bar donde este autodescrito como buen musulmán de nombre Ibrahima se pimpló unas 4 cervezas a nuestra costa. En cuanto me vio despistada se acercó a mi padre y le dijo: "este (comillas comillas comillas) tour (comillas comillas comillas) vale no sé cuántos francos CFA, dámelo ahora que esa mujer (yo) me da miedo, seguro que dice que es demasiado." Demasiado: el sueldo de medio mes por llevarte a que le invites a 4 cervezas a un bar!! Como no tenían ni idea, el dinero se lo llevó, fijo, pero le estuve llamando sirvengüenza en 4 idiomas hasta que llegamos al ferry. Por sinvergüenza.
Mezquita con reloj, St Louis.
... en fin, mil otras historias.
Hoy he descubierto otra forma nueva de engañar, que es simplemente meterte el dinero en el bolsillo cuando alguien se despista y luego decir que no lo tienes. Nos ha pasado en el Hotel de la Poste, en St Louis, y por si a alguien le interesa el ladrón es el encargado de recepción, de apariencia muy respetable. Se lo ha hecho a una compañera de trabajo que se ha liado con el precio de la habitación durante sólo unos segundos. Se ha pimplado otra cantidad jugosa con una habilidad tal que la lucha estaba perdida desde el principio. Eso después de que un tío que conoce al primo del amigo de un amigo de mis visitantes les haya estado dando la brasa durante dos días hasta que han soltado algo de pasta. Suficiente para hundirle la moral a cualquiera.
El lugar de los hechos: Hotel de la Poste, St Louis.
A mí, viniendo de Granada donde este tipo de tejemanejes (el timo del guiri) están a la orden del día, la verdad es que me molesta que me tomen por idiota, aunque sólo ocurra cuando estoy en compañía y la principal víctima no sea yo. Alex dice que soy muy orgullosa, que no tengo que tomarme estas cosas como si fueran conmigo cuando en realidad las hace gente que lo único que sabe de mi es que soy blanca y por tanto debo tener pasta. También me han dicho que me tome el "impuesto toubab" como una forma de redistribución de la riqueza. Pero yo no estoy de acuerdo y me sigue enfadando que hagan estas cosas. Por eso a la una, cuando hemos llegado a casa de Bernard, estaba emocionalmente exhausta, después de luchar y pelear para que no desplumen a mis visitantes, y frustrada porque sea tan difícil que en ciertos contextos simplemente por ser blanca no se me tome más que por un billete (dinero), un pasaporte (para ir a Europa) o sexo fácil. En fin, estaba enfadada con el mundo en general y los senegaleses ladrones en particular (y que conste que son sólo una minoría, pero se han llevado toda mi ira).
En estas estaba cuando hemos llegado a casa de Bernard y me he desplomado en una silla, dándole vueltas a por qué siendo este sitio tan hostil en según qué tiempos y lugares estoy totalmente enganchada a él, y sintiendo un resentimiento profundo a todo el que maquina trucos de estos que te hacen sentir tan idiota. Entonces Bernard, con el semblante muy aflijido, ha sacado una tarjeta y un papelito con su dirección, para que no me olvide de que está aquí, en St Louis, y le escriba de vez en cuando contándole cómo me va. Yo me he puesto a llorar porque me ha pillado a traición. En las 4 veces que le he visto no me ha pedido nada aparte de conversación; al contrario, las más de las veces ha sido él quien me ha dado de comer y quien ha cuidado que estuviera a gusto. Situación: él que lo da todo no pide nada, los otros que no dan nada lo piden todo, y yo llorando como una macarena porque yo no sé qué tiene esta gente, no sé qué tiene este sitio, que cada vez que se empieza a acercar el día de irme me sale la vena sensible y hasta el balido de una cabra me da ganas de llorar.
Carmen.
En fin. Será que estoy cansada, así que me voy a dormir.
(Por cierto: también me ha regalado una mini kora de juguete).
Sniff.
Turistas en St Louis.Hablando de mordiscos y esas cosas, hoy nos han dado uno bien gordo. Yo no sé por qué, la verdad, pero fuera de cobrarme un poco más por algo de lo que no sabía el precio nunca me han robado, ni timado, ni nada de eso (por lo menos que yo sepa, por lo menos hasta ahora). Esas cosas sólo me pasan cuando viene alguien de visita y además no falla. Ejemplos curiosos:
Hace unos meses, Alex y yo íbamos andando por la zona del embarcadero de Gorée cuando se nos acercó un hombre preguntando cosas y Alex le dio conversación en francés. En inglés le dije: "déjalo y vamos al bus." Seguimos andando y a los cinco minutos se nos acercó un hombre muy bien vestido. Este hombre se acercó a Alex y le dijo: "hola Alex, ¿qué tal estás? Estás un poco lejos de tu barrio, Ouakam, ¿no? Yo también estoy de vuelta después de ir a Isla Gorée con mis hijos y ahora nos volvemos a la base. Por cierto, te quería pedir una cosa: como trabajamos en el mismo regimiento y a mi se me ha olvidado traerme dinero para la gasolina, te importa prestarme un poco y te lo devuelvo el lunes?" La respuesta a por qué este hombre se inventó esta historia es simple: a) (auto)bús en inglés se pronuncia como base (militar) en francés, y hay una en nuestro antiguo barrio, y b) "los blancos pensamos que todos los negros son iguales físicamente."
En otra ocasión, también con Alex, íbamos en un car rapide cuando se sentó al lado de Alex (y enfrente mía) un hombre impecablemente vestido. Durante unos 10 minutos rezó con tal devoción que yo no podía dejar de mirarle: la cara concentrada, las perlas de su tasbih pasando entre los dedos de su mano derecha a un ritmo exacto. Por eso me sorprendió cuando se levantó y salió corriendo ... hasta que vimos que con la siniestra había cortado el pantalón de Alex con una cuchilla para sacarle el dinero. En misa rezando y con el mazo dando, lección práctica.
Un par de meses más tarde, a mi padre y un amigo les sedujo un pseudo-guía en Isla Gorée. El hombre no sabía apenas nada de la Isla, aparte de dónde estaba el bar donde este autodescrito como buen musulmán de nombre Ibrahima se pimpló unas 4 cervezas a nuestra costa. En cuanto me vio despistada se acercó a mi padre y le dijo: "este (comillas comillas comillas) tour (comillas comillas comillas) vale no sé cuántos francos CFA, dámelo ahora que esa mujer (yo) me da miedo, seguro que dice que es demasiado." Demasiado: el sueldo de medio mes por llevarte a que le invites a 4 cervezas a un bar!! Como no tenían ni idea, el dinero se lo llevó, fijo, pero le estuve llamando sirvengüenza en 4 idiomas hasta que llegamos al ferry. Por sinvergüenza.
Mezquita con reloj, St Louis.... en fin, mil otras historias.
Hoy he descubierto otra forma nueva de engañar, que es simplemente meterte el dinero en el bolsillo cuando alguien se despista y luego decir que no lo tienes. Nos ha pasado en el Hotel de la Poste, en St Louis, y por si a alguien le interesa el ladrón es el encargado de recepción, de apariencia muy respetable. Se lo ha hecho a una compañera de trabajo que se ha liado con el precio de la habitación durante sólo unos segundos. Se ha pimplado otra cantidad jugosa con una habilidad tal que la lucha estaba perdida desde el principio. Eso después de que un tío que conoce al primo del amigo de un amigo de mis visitantes les haya estado dando la brasa durante dos días hasta que han soltado algo de pasta. Suficiente para hundirle la moral a cualquiera.
El lugar de los hechos: Hotel de la Poste, St Louis.A mí, viniendo de Granada donde este tipo de tejemanejes (el timo del guiri) están a la orden del día, la verdad es que me molesta que me tomen por idiota, aunque sólo ocurra cuando estoy en compañía y la principal víctima no sea yo. Alex dice que soy muy orgullosa, que no tengo que tomarme estas cosas como si fueran conmigo cuando en realidad las hace gente que lo único que sabe de mi es que soy blanca y por tanto debo tener pasta. También me han dicho que me tome el "impuesto toubab" como una forma de redistribución de la riqueza. Pero yo no estoy de acuerdo y me sigue enfadando que hagan estas cosas. Por eso a la una, cuando hemos llegado a casa de Bernard, estaba emocionalmente exhausta, después de luchar y pelear para que no desplumen a mis visitantes, y frustrada porque sea tan difícil que en ciertos contextos simplemente por ser blanca no se me tome más que por un billete (dinero), un pasaporte (para ir a Europa) o sexo fácil. En fin, estaba enfadada con el mundo en general y los senegaleses ladrones en particular (y que conste que son sólo una minoría, pero se han llevado toda mi ira).
En estas estaba cuando hemos llegado a casa de Bernard y me he desplomado en una silla, dándole vueltas a por qué siendo este sitio tan hostil en según qué tiempos y lugares estoy totalmente enganchada a él, y sintiendo un resentimiento profundo a todo el que maquina trucos de estos que te hacen sentir tan idiota. Entonces Bernard, con el semblante muy aflijido, ha sacado una tarjeta y un papelito con su dirección, para que no me olvide de que está aquí, en St Louis, y le escriba de vez en cuando contándole cómo me va. Yo me he puesto a llorar porque me ha pillado a traición. En las 4 veces que le he visto no me ha pedido nada aparte de conversación; al contrario, las más de las veces ha sido él quien me ha dado de comer y quien ha cuidado que estuviera a gusto. Situación: él que lo da todo no pide nada, los otros que no dan nada lo piden todo, y yo llorando como una macarena porque yo no sé qué tiene esta gente, no sé qué tiene este sitio, que cada vez que se empieza a acercar el día de irme me sale la vena sensible y hasta el balido de una cabra me da ganas de llorar.
Carmen.En fin. Será que estoy cansada, así que me voy a dormir.
(Por cierto: también me ha regalado una mini kora de juguete).
Sniff.
28 ene 2010
Inseguridad capilar
Cuando estaba en el instituto tuve un profesor de geografía de lo más curioso: era listo, muy listo, pero tenía un humor de perros y una calva que le llegaba de oreja a oreja y le mataba la autoestima. Para tapar su calva y exponer su dignidad se dejaba crecer unos cuantos pelos del lado izquierdo de su cabeza, que cada mañana mesaba cuidadosamente y colocaba, siguiendo un patrón muy complejo, por encima de la brillante superficie de su cráneo. Tal era su complejo capilar, que cada vez que alguien sonreía o se movía en clase su acto reflejo era llevarse la mano a lo alto de la frente para ver si se le había movido un pelo. Lo peor eran los días de viento: siempre acababa echándonos a alguno de clase bajo el pretexto de que no estábamos atendiendo, cuando la realidad era que este hombre no podía soportar la idea de que alguien se estuviera riendo de su calva. Pobre hombre, lo feliz que podría haber sido si hubiera querido a expléndida cabeza rasa tal y como era.
Unos años más tarde tuve una conversación fortuita con otro señor en la calle, no me acuerdo por qué. Lo que no se me olvidará es que llevaba a modo de tupé una especie de minifelpudo (sin duda made in su casa) que se había pegado al flequillo con una horquilla, mientras que para "solucionar" la sobreexposición de su coronilla había acudido a la pintura en spray ... mal aplicada. Una solución poco elegante que nos llevó a pintar un graffiti en su honor, títulado "al hombre felpudo se le acabó el spray."
Juventud, divino tesoro que te vas para no volver ... qué recuerdos.
Estas historias se me habían olvidado. Pero hoy (alas!) he descubierto que las inseguridades capilares no conocen fronteras. En una conferencia en Dakar me he sorprendido hipnotizada por un brillo extraño y unas líneas de perfección absoluta, y tras una observación más cuidadosa me he percatado de que el señor de mi lado (calvo, calvo, calvo) disimulaba la ausencia de pelo con pintándose la superficie que debía haber estado cubierta con una suave pelusilla con ... pintura!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Tan bien marcada estaba la línea del pelo que el señor parecía un cuadro.
Tal que así:
Imagen de Ghanacraft
A todo esto yo, muy humildemente, tengo que decir que los hombres que llevan su calva con orgullo me parecen de lo más sexy. Qué ganas tengo de afeitar la cabeza de Alex!! XD XD XD
Unos años más tarde tuve una conversación fortuita con otro señor en la calle, no me acuerdo por qué. Lo que no se me olvidará es que llevaba a modo de tupé una especie de minifelpudo (sin duda made in su casa) que se había pegado al flequillo con una horquilla, mientras que para "solucionar" la sobreexposición de su coronilla había acudido a la pintura en spray ... mal aplicada. Una solución poco elegante que nos llevó a pintar un graffiti en su honor, títulado "al hombre felpudo se le acabó el spray."
Juventud, divino tesoro que te vas para no volver ... qué recuerdos.
Estas historias se me habían olvidado. Pero hoy (alas!) he descubierto que las inseguridades capilares no conocen fronteras. En una conferencia en Dakar me he sorprendido hipnotizada por un brillo extraño y unas líneas de perfección absoluta, y tras una observación más cuidadosa me he percatado de que el señor de mi lado (calvo, calvo, calvo) disimulaba la ausencia de pelo con pintándose la superficie que debía haber estado cubierta con una suave pelusilla con ... pintura!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Tan bien marcada estaba la línea del pelo que el señor parecía un cuadro.
Tal que así:
Imagen de GhanacraftA todo esto yo, muy humildemente, tengo que decir que los hombres que llevan su calva con orgullo me parecen de lo más sexy. Qué ganas tengo de afeitar la cabeza de Alex!! XD XD XD
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