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21 ago 2012

Plastilina (entrada un poco ñoña)

Para los que no lo sepais, Inara está hecha una gamberra. Es una edad estupenda, es cierto, pero tiene el aguante de un conejillo de Duracell, la testarudez de un burro, la curiosidad de un gato y no comprende eso de acción - reacción (e.g., si me pongo a dar saltos en la cama probablemente me caiga y me parta la crisma). Tengo la sensación de que me paso los días con los brazos estirados gritando "nooooooooooooooo!!" e intentanto evitar un desastre. A pesar de eso, disfruto como una enana viendo cómo se desarrolla su personalidad y las diferentes estrategias que se inventa para afrontar los desafíos que encuentra todos los días alguien de su estatura y condición. Total: que incluso cuando me tiene frita consigue hacerme reír.

 Una de mis fotos favoritas del último viaje. Está hecha en Burton Island, en el lago Champlain (Vermont).

En casa tenemos más bien pocos juguetes. Ella hace muy bien su trabajo de esparcirlos por todas partes para que parezcan más, pero en realidad son más bien pocos. Eso se debe en parte a que los abuelos españoles están, ejem, en España, y los canadienses no son muy "regaladores" (aún no sé si se trata de una diferencia cultural o si mis suegros son un poco raritos). Aunque pensándolo bien, con lo quisquillosos que somos en casa quizás sea lo mejor: a ver quién convence a mis padres de que no compren muñecos de plástico, ni que vayan a pilas, ni que ocupen mucho espacio, ni que sean rosas con flores ... etc etc.

Como no tenemos muchos juguetes a veces los hacemos o nos los inventamos. Por ejemplo, el otro día hice plastilina. Aquí el resultado de usar una receta casi idéntica a esta. Facilísimo.


 

Una amiga me dijo que era la bomba y otra que su hija no le hizo ni caso. Yo puse mis esperanzas más o menos a mitad de camino, pensando que le gustaría durante un rato. Pero me equivoqué: la primera vez que la tocó le dio repelús y un espanto terrible, tanto que se pasó llorando 10 minutos. Esa misma tarde la pinchó con el dedo, mirándola de refilón, y echó una sonrisa traviesa.

Desde entonces la cocina no ha vuelto a ser la misma. Con la plastilina verde me pide que haga guisantes y habichuelas verdes para dárselas de comer a Pablo, que es su nuevo amigo del alma después de soplarles un rato "para que no quemen" (Pablo es un muñeco, por si quedan dudas). Con la roja hacemos bolas que acaban convertidas en tortitas a base de pisotones; el pobre Pablo también tiene que sufrir que Inara se las meta por el gaznate.

Total, que parece que hemos pasado a la fase de usar la imaginación en los juegos. Entre eso y que está empezando hablar (dice ya unas 30 palabras mezclando inglés y español) la cosa se está poniendo de lo más interesante :)

18 may 2012

Con casco, sin (media) paleta

Hace unos días por fin se asentó el buen tiempo. Llevé la bici a la tienda para que le dieran un repaso (que después de tres años en una caja, ya iba siendo hora) y le pusimos una sillita para llevar a Inara. Decir que le encanta es poco. Montarla en la bici y explotar de alegría es uno, y la obsesión ha llegado a tal punto que Inara se niega a quitarse el casco. Lo único que le falta es dormir con él puesto (no será porque no lo ha intentado, pero es un poco incómodo XD).

No me creen? Pasen y vean:

Tiene guasa (?) que la foto se la hiciera lavándose los dientes: hoy precisamente se ha caído en la bañera y se ha partido la paleta izquierda en sentido diagonal. Con el trabajo que le (nos) costó sacarla. De eso, me disculpan, no hay fotos. Se trata del último incidente en una semana de gastroenteritis y fiebres que al parecer vienen de la guardería. Menos mal que ya es viernes.

Estoy empezando a comprender eso que dicen de que tener niños te cambia la vida. Creo que, principalmente, se refieren a que tener peques en casa significa que no podrás hacer planes hasta que las criaturas se independicen. Ni trabajo, ni vacaciones, ni nada: en casa bailamos al ritmo de una mona de medio metro. Ains.

24 abr 2012

Allá donde fueres ...

Después de un mes en Granada, de una Semana Santa de las de toda la vida (con vírgenes, trompetas y tambores) y una invasión de gérmenes más, hemos vuelto a Montreal. Estamos todavía poniéndonos al día con un millón de cosas. Que si hay que hacer la declaración de la renta porque ha llegado esa época del año (sobrevivimos otra vez!). Que si hay que terminar la tesis y tengo la motivación a niveles históricamente bajos (...). Que si hay que empezar a llevar a la peque a la guardería (pero todavía tendremos que esperar un par de semanas a que nos den plaza).Que si es el Día de la Tierra y nos ha tocado ser parte del pulgar en la foto aérea. Etc.

 Una mano humana gigante para celebrar el día de la Tierra. Aquí la familia se encontraba en la base del pulgar.

Una de las cosas que teníamos pendientes era abrir un plan de ahorros para la educación post-secundaria de Inara. Efectivamente: todavía no anda y ya estamos ahorrando para libros. Es ... una idea un poco extraña, pero que en un país donde la educación sale cara tiene sentido, sobre todo ahora que parece inevitable (y en cierto sentido, lógico) que a pesar del lío que están montando los estudiantes en Quebec suba el precio de la matrícula universitaria en esta provincia, donde llevaba congelada unos cuantos años.

En cualquier caso, los RESPs (Registered Education Savings Plans) son algo relativamente común entre las familias de nuestro entorno. Desde que Inara nació de vez en cuando alguien nos preguntaba: "y con quién tenéis vuestro RESP?", a lo que debíamos responder, en voz baja "pues es que todavía no hemos tenido tiempo ..." Mi objetivo era que el RESP fuera nuestro regalo de primer cumpleaños, y así ha sido!! Hoy nos hemos reunido con la representante del grupo de padres que comenzó el programa, allá por los años 60, y hemos recibido toda la información que nos hacía falta y más.

La idea es muy sencilla: tú (en este caso, con apoyo familiar transatlántico) pones dinero todos los años / meses y el gobierno añade un 30% de lo que una invierta para animar a los padres a que ahorren lo máximo posible. Aparte de eso la fundación (sin ánimo de lucro) hace inversiones en bonos del estado (no en bolsa) y te hace partícipe de los beneficios que ellos obtengan a partir de otras actividades que tienen ellos, principalmente una empresa de márketing. La inversión está libre de impuestos. Y en una fecha ridículamente lejana, cuando Inara cumpla los 19 años, tenemos 2 opciones: si decide seguir estudiando después de ir al instituto el total se le ingresa en su cuenta en saldos mensuales; y si decide no estudiar, sacamos el dinero y nos damos un (grandísimo) homenaje, aunque eso sí, es este último caso la cantidad final es menor porque parte de los beneficios se los queda la fundación. Si en algún momento no se puede pagar, te sales del plan y ya está.

Estoy describiendo el lío este en el que nos acabamos de meter y la verdad, no acabo de creérmelo. Desde que nació Inara esta es una más de esas situaciones en las que no acabo de verme (yo firmando un contrato con una entidad financiera más allá de una cuenta de ahorros? Válgame dios!!). Pero vivimos en esta parte del charco, donde he visto a gente inteligentísima no poder permitirse una educación y quedar condenada a trabajos míseros, y no quiero que mi hija acabe perteneciendo a ese grupo. Así que ya ven: aquí estamos, irreconocibles y metidos de lleno en eso que llaman  la vida de una familia de clase media.

10 mar 2012

Wagamese -- Butterfly teachings


Ayer por la noche estaba leyendo un libro de un autor Ojibway (una de las tribus nativas de América del Norte) cuando me topé con esa pequeña historia. El libro es algo así como una compilación de momentos personales, a ratos lecciones de vida: se titula "A Native Life" y el autor es Richard Wagamese. Hace tiempo que no copio una parrafada en el blog, pero Inara está a punto de dar sus primeros pasos y es una historia tan, tan bonita que no podido evitarlo :)

It was the butterflies, my people say, who brought the first human babies to their feet. Before that, the New Ones sat in innocence beneath a tree, watching the world around them in wonder. But Creator had planned more for them. Their destiny called for them to move throughout the world. These human babies were meant to walk upon their two legs, and as long as they sat under that tree their destiny could not be fulfilled.

So the Animal People came.

The weasels came to dart and dance around them. The babies just clapped their hands and laughed. Then the fox came, and in her wily way tried to cajole the babies into following her. But the human babies merely hooted in glee. The crows came, and hopped and danced about in hopes that the New Ones would stand and join them. But they never moved.

Creature after creature arrived. Each one tried to entice the New Creations from their seat beneath that tree, and each one came up short. There was a seemingly endless parade of Animal People, and the human babies marveled at all of them. But they wouldn't stand and walk.

Then, across the meadow, a brilliant cloud appeared. In the sunlight its colors danced and dipped and shone wildly. The New Ones watched this living rainbow approach, and they grew excited. The cloud seemed to float in all directions at once, and when it came near them, the New Ones laughed like never before.

That cloud of butterflies drifted under the branches of the tree where the human babies were sitting. They fluttered among the leaves, dropping lower and lower until they were only inches from the New Ones' heads. They hovered there. The human babies reached out there arms to catch them. But the butterflies inched a little higher.

The air seemed to tremble with butterflies. The human babies were entranced. Each time they tried to snare a handful of color, the cloud drifted away. They stretched their arms higher. They thrust out their hands. But it was to no avail. When the butterflies danced just out of reach a final time, the New Ones lurched to their feet and raced after them across the meadow.

The Animal People celebrated quietly, then returned to their dens and burrows and nests. The Human Babies never caught those butterflies, but they kept on running, right into the face of their destiny. Sometimes you can still hear them laughing in the sunshine.

27 jun 2011

El primer resfriado

Durmiendo plácidamente entre ataque de tos y estornudos.

Hace un par de días empezó el Festival de Jazz. Fue el día de San Juan, el día de Quebec, el día del festival de mi calle. Nuestro objetivo para este año era modesto: tantos conciertos como dedos hay en una mano, todos al aire libre por si había que salir corriendo. El sábado llovió. El domingo llovió. Hoy teníamos planeado ir a ver tocar a Michel Berthiaume con Jenn y Amelée (pareja e hija, respectivamente). Pero ayer se desencadenó un desastre.

Retrocedamos: un desastre de pequeñas proporciones: Inara tiene fiebre con 4 meses, lo cual no es bueno pero tampoco es el fin del mundo.

Para los no-padres esto quizás esto sea como poner una foto de un pañal sucio en el perfil de FB. Disiento. Si no quieren seguir leyendo ya saben ustedes qué hacer.

El caso es que Inara ayer estaba resfriada, eso ya lo sabíamos. Pero al volver a casa de cenar en la calle la sentí un poco caliente. Pues sí: 38.3. Alex y yo nos miramos (oh-oh) y le dimos un poco de Tylenol. A la cama (las dos) a las 8 de la tarde, y despiertas cada 2 horas para darle de comer y que no se deshidrate. 12 horas más tarde, la temperatura era de 38.6. A los 39 grados hay que ir a urgencias sin parar en los semáforos, así que esta vez cuando Alex y yo cruzamos miradas teníamos la frente surcada de arrugitas finas, de las que dicen: "hmmmm...".

Miramos los libros (este y este): hasta los 39 o los 3 días seguidos de fiebre no hay que preocuparse. Qué valor tienen 4 décimas de fiebre? En serio me esperan un par de noches como la de ayer? Y de postdata: hoy la tesis me la trae al pairo, así de claro. Llamo a Info-Santé y me atiende una enfermera muy amable que mira en su ordenador el historial de Inara.

Le cuesta respirar?, pregunta. Sí, pero porque tiene la nariz taponada. Entonces no importa.
Sigue ensuciando pañales como de costumbre? No señora, porque ayer se pasó la noche comiendo como una burra y esta mañana hemos batido récords. Ah, bien, eso es bueno.
Llora desconsoladamente y sin parar? Por suerte no, si ese fuera el caso además de hecha polvo y preocupada estaría lista para tirarme a las vías del tren. De hecho ahora está partiéndose de risa delante del espejo. Pues entonces no te preocupes, mujer, sigue manteniendo la fiebre baja y si sube vas al médico sin llamarnos antes.

En esas estamos. En cama, las dos, haciendo el perro y esperando a que este lo que sea se vaya ya, que la primera fiebre me va a quitar horas de vida con tanta preocupación y tantísima falta de sueño.

7 jun 2011

La crisis de los tres meses

Pañales al sol.

Tengo que reconocer que lo de dar el pecho nunca ha sido mi vocación, aunque cuando nació Inara era uno de mis 4 proyectos prioritarios para su primer año. Eso, usar pañales reutilizables, que Alex y yo repartiéramos las tareas de casa de la forma más equitativa posible, y que fuéramos a España antes de que tocara ponerle una vela en la tarta. No necesariamente en ese orden de importancia.

Las razones por las que la lactancia materna era una prioridad para mi las puse ya hace tiempo en el blog. Pero como la mayoría de las madres saben, que dar el pecho sea lo más natural del mundo no significa que sea lo más fácil. Yo, que en eso tuve mucha suerte, sólo lo pasé mal durante una semana. Cada vez que la dificultad y el dolor me parecían excesivos, pensaba: si mi abuela ha hecho esto 9 veces, yo tengo que poder hacerlo por lo menos una vez. Y así, a fuerza de repetirlo, pasaron las tomas, los días y esa semana atroz.

Pero un día mi padre, sorprendido ante mi temeridad ("lactancia materna exclusiva? Y no está muerta de hambre?") y con su habitual diplomacia ("pues va a ser que eres la vaca lechera de la familia, porque ni tu abuela ni ninguna de tus 7 tías tuvieron leche") me hizo darme cuenta de que esa frase que me dije mil y una veces cumplió el papel de la pluma en la historia de Dumbo. Mi abuela no dio el pecho. Mis tías tampoco. Y yo sí? Hm. Pionera de la familia en aventuras exóticas, una vez más.

Tras eso y durante unos meses (tres, para ser exactos) me he regocijado en todos los beneficios que la lactancia materna tendrá a lo largo y ancho de la vida de la criatura en cuestión.

Domingos en el parque, sana y 100% biberón-free.

Hasta la semana pasada, que me cansé y empezaron a entrarme las dudas.

Ese hombre tan sabio que escribió Un regalo para toda la vida dice que alrededor de los tres meses muchas madres tienen una crisis. Les da la impresión de que lo mismo no producen suficiente leche, por tres razones: los bebés se sacian muchísimo más rápido que de costumbre, no les duele el pecho cuando sube la leche y la rutina ... intestinal del bebé cambia. Es verdad que la idea se me ha pasado por la cabeza, sobre todo cuando veo que los bebés de mis amigas crecen a lo ancho y la mía parece un esparraguito, larga como un día sin pan pero afiladita como su padre. Si no fuera porque se me parece en todo (alta, rubia y con los ojos azules) pensaría que no es mía.

Pero mi crisis es algo más que dudas sobre mi capacidad como mamífera madre. El problema es que me aburro como una lapa durante las tomas, incluso ahora que son de 10 minutos más o menos. Inara come cada dos horas (a veces más, por el calor) con un descanso de 6 horas por la noche. Y yo no sé qué hacer. Ya lo he probado todo: mirarla como para grabar estos momentos que todo el mundo dice que no durarán mucho (puf!), hacer ejercicios de respiración, escribir secciones de la tesis que luego se me olvidan cuando me levanto. Hasta he probado a leer el periódico, pero se me queda el brazo dormido. Así que me sigo aburriendo.

Creo que darle el biberón no sería mucho más divertido. Pero no crean ustedes que no lo estoy considerando, aunque sólo sea porque así de vez en cuando podría tener 4 horas seguidas para mí solita.

24 abr 2011

Todos los sueños

No hace demasiado tiempo leí el libro The Man Who Mistook his Wife for a Hat, en el que el neurólogo Oliver Sacks cuenta las historias curiosas de algunos de sus pacientes. En una de ellas (Reminiscence) Sacks habla de Mrs O'C: una señora ya mayor que "soñaba", de manera particularmente vívida y mientras estaba despierta, con la Irlanda que dejó a los 4 años. Después de una vida sin esas memorias, los recuerdos (de su madre, de noches alrededor de un fuego, pero sobre todo de canciones) le inundaron un día tras un pequeño infarto cerebral. Lo que parece increíble es que todas esas memorias estaban ahí, intactas, esperando simplemente un desencadenante para salir a la luz.

Al fin y al cabo esas eran vivencias, recuerdos de una infancia lejana pero existente ... en la vida real.

En otra parte leí que la falta de sueño provoca cambios bruscos de humor, pérdida de autocontrol, menor capacidad para concentrarse, más dificultad para resolver problemas de la vida diaria de forma eficaz y que incluso las habilidades motoras se ven afectadas.


Dakota del Sur
Originally uploaded by Lunatrix_

Lo que nadie me dijo es que la falta de descanso (y relativa, porque la mayoría de las noches duermo en sesiones de 4-5 horas, que no está nada mal) me iba a traer de vuelta a todos mis sueños. Pero es así: a cualquier hora del día me atacan sueños que tuve hace 10 años y que olvidé, con la nitidez de la experiencia vivida hace horas. Como en un flash, como si fuera la actriz de un melodrama de bajo presupuesto, me sorprenden los nombres de gente que nunca existió, caras que no recuerdo haber visto nunca, lugares que sé que estuvieron un día en mis noches porque de alguna manera sé que los soñé cuando tuvieron sentido (o no). Visito un metro de Madrid que es un laberinto donde las vías del tren acaban en cualquier parte y al fondo del túnel, donde está la luz, hay una estación de Renfe donde se puede tomar el sol; las calles de alrededor del Johnny son otras pero siguen estando cuesta arriba; a un edificio al borde de un acantilado lleno de personas a las que quise no conocer lo lamen las olas del sur; espero el autobús en el campus de una ciudad con mar delante de un mural morado y naranja; tengo todas las edades y ninguna, pero cada historia tiene su principio y su fin, y me llegan decenas de ellas cada día, fascículos atrasados de una revista a la que no supe que me había suscrito.

A cualquier hora del día, pero sobre todo cuando cambio pañales a las 4 de la mañana, me visitan los sueños de toda una vida.

15 abr 2011

Gracias

Aquí seguimos. Las horas, los días, pasan de forma inexorable, como las olas del mar, y cada vez que miro el calendario me da vértigo. Qué ha sido de las últimas semanas, dónde han ido a parar? La respuesta la conozco demasiado bien: a algún lugar que se encuentra entre la mecedora y la mesa de cambiar. Si no lo pienso demasiado y vivo al día me da un poco igual, la verdad, porque cada vez que Inara se ríe o hace gorgoritos se me quitan las penas.

Quién me iba a decir a mi que acabaría cayendo en tanto estereotipo, jeje: se me cae la baba.

Disfruto, y mucho, en parte por el apoyo que tengo, que me permite seguir con la cabeza encima de los hombros. Me han preguntado varias veces en los últimos días quién me ayuda estando tan lejos. Yo sé, porque lo he visto, que hay mujeres que pasan por esto solas (o peor aún: con familias -- en particular parejas -- que les hacen la vida aún más difícil). Creo que si ese fuera mi caso hace tiempo que habría tirado la toalla, porque esto de tener un bebé es un trabajo de 24 horas al día. Como no podía ser de otra manera, aquí van los créditos.

El primero es una oda a mi madre, que en cuanto supo que no me podía ni mover al salir del hospital lo dejó todo, se montó en un avión con un cargamento de ropa que me va a durar hasta dentro de 5 años y se pasó aquí tres semanas cambiando pañales, limpiando la casa, cocinando para que no nos tuviéramos que preocupar cuando se fuera (todavía tengo el congelador, tipo arcón, lleno de sus delicias, ñam!) y haciendo el turno de noche conmigo. Tres semanas suenan a eternidad cuando se trata de tener a la madre/suegra en casa ... pero cada minuto fue imprescindible para recuperarme y empezar esta etapa en condiciones. Así que gracias.

Abuela Inma.

La segunda oda va dedicada (como no podía ser de otra manera) a super A, que toma el relevo de las noches a las 6 de la mañana y me hace las comidas, cambia pañales, y se encarga de "llevar a la niña a la escuela" (es decir, ponerla encima de una alfombra para que haga sus ejercicios de cuello y se entretenga mirando contrastes, que por lo visto son muy buenos para estimular el cerebro ... o algo así). También está a cargo de las mañanas y los turnos de biberón que me permiten perderme varias horas al día por las calles de Montreal. Sí, señoras: el espacio personal es imprescindible para la salud mental incluso cuando hay un bebé muy cuco esperando en casa. Así que gracias, super A, por hacer mi vida más fácil!!

Alex en acción.

Y luego están los padres de Alex, los amigos de aquí (que me la tienen vestida -- Hannah S.! -- y nos sacan de paseo), y todos y todas los que me mandan mensajes y otras cositas por internet y a la puerta de mi casa, haciendo mis días muchísimo más llevaderos. Sin nuestra gente no somos nadie, así que gracias!!

8 abr 2011

100!!

Esta semana hemos batido records todos los días. El lunes pasamos la barrera psicológica de los 100 pañales reutilizables (hace dos semanas que no usamos desechables). Lo sé porque usamos un sistema que tiene cubierta + pañal de algodón + una capa de celulosa desechable que se pone encima del pañal para que lo más "sustancial" del asunto vaya directamente a la basura, y el lunes terminamos el primer paquete de 100.

Al día siguiente salí a la calle con mi portabebés yo solita. Es verdad que fui sólo hasta el videoclub de la esquina a por el último dvd de Weeds, pero sigue siendo un récord. Esa noche, por primera vez, conseguí terminarme un Walrus entre toma y toma nocturna.

También fui a yoga por primera vez desde que llegó Inara.

Y acabo de llegar de un paseo de 2 horas con el carrito.

Pero el récord más importante no tiene nada que ver con los pañales ni con servidora: Inara sonríe cuando le da la gana y está para comérsela :o)

16 mar 2011

Dos semanas después, mis noches

Los días pasan y no sé dónde van las horas. El mundo exterior, con sus tsunamis y sus revoluciones, no existe. No me puedo quejar, las cosas van bien. Poco a poco Inara se va volviendo interactiva: mira, enfoca, tiene ratos en los que está despierta curioseando. En sólo dos semanas le ha dado la vuelta a nuestras vidas. No sólo no importa, sino que además es genial.

Al final, como era de esperar, el parto no salió como a mi me hubiera gustado. Los dos primeros días (no hay error) fueron como yo los imaginé aunque más largos, y de repente todo se fue al traste y acabé con una cesárea de emergencia. Bueno. Bien está lo que bien acaba, que dicen los que saben. Después de un comienzo más bien espinoso entre los puntos, las dificultades con la lactancia y más días en el hospital de los que tengo ganas de contar, hace algo más de una semana que estamos en casa. Con mi madre, que cocina, limpia y da esplendor a los suelos y me ayuda por las noches; y con Alex, que nos cuida durante el día y me saca de paseo para que no pierda el norte. Nota: por ahora la brújula funciona, lubricada por el viento fresquito, que no helado, de estas tierras del norte.

Piececitos

Y las noches, las temidas noches, van bien. Me veo episodios de todas las series que caen en mis manos mientras hago de madonna. Sir David Attenborough me cuenta historias de criaturas marinas que parecen sacadas de Julio Verne y leopardos en peligros de extinción a eso de las 4. Antes de dormir, me sumerjo en un poco de ciencia ficción con Battlestar Galactica. Estoy por volver a verme Firefly. En la lista tengo The Wire y Cosmos, de Carl Sagan.

Alguna recomedación para mis noches de lactancia? :o)

9 mar 2011

Inara

Como ya sabeis algunos, Inara llamó a la puerta el día de Andalucía, como yo llevaba diciendo un par de meses :o) No me deja mucho tiempo para el blog así que ... nos vemos ... pronto??

Mil abrazos!!

25 feb 2011

Cosas curiosas sobre el embarazo y el parto (II): el síndrome de Couvade

Couver significa incubar en francés, y el síndrome de couvade (o embarazo empático) es como se conoce al hecho de que algunos hombres presenten síntomas típicos del embarazo cuando su pareja está en estado. Un hecho de lo más curioso que aún hoy en día sigue sin entenderse del todo.

El síndrome de couvade (que por lo visto viene de una expresión que se usaba en el País Vasco francés y que significa "no hacer nada" -- después del parto) es más común en culturas matriarcales y en aquellas en las que los roles de género son más flexibles. A Marco Polo, por ejemplo, ya le llamó la atención que en algún lugar de China que visitó en sus viajes los hombres pasaran 40 días de reposo absoluto tras el nacimiento del bebé. En otras partes del mundo ha habido o sigue habiendo costumbres similares: entre los Dinka de Sudán los padres se quedan en casa durante días tras el parto para ayudar a alimentar al bebé; entre algunas tribus de América del Sur, los hombres se hacen cortes para compartir el dolor de la mujer, se cubren de tintura roja para simular sangre y pasan días en reposo tras el nacimiento; durante el parto los huicholes de México atan los testículos del padre con una cuerda, y la parturienta tira de ella en cada contracción para que el hombre comparta al menos un poco del sufrimiento (!!). Los antropólogos tienen teorías de todo tipo para explicar estas costumbres. Unos dicen que es una expresión de celos por parte del hombre (ver más abajo), otros una forma de expresar su solidaridad con la mujer, y por último hay quien dice que las mujeres se lo inventaron todo para mantener a su pareja más cerca gracias a la empatía que, se supone, resulta de este tipo de comportamientos.



Originally uploaded by Velocity Girl - Christina Børding

En las sociedades actuales el síndrome de couvade parece estar en alza. Puede que se deba a que en las últimas décadas se ha involucrado mucho más a los hombres en todo el proceso del embarazo y el parto. Mientras que nuestros padres ni siquiera podían estar presentes en el paritorio en la mayoría de los casos, hoy es de lo más normal que una pareja diga que "estamos embarazados," "vamos a hacernos una ecografía," etc. Se espera de los padres que vayan a clases de preparación al parto, que ayuden a sus parejas a mantener una dieta equilibrada, en ocasiones que corten el cordón umbilical tras el nacimiento, que cambien pañales, den biberones, cojan la baja de paternidad, etc. Un padre que se niegue a estar presente durante el parto sufre el mismo estigma que aquel que hace sólo unas décadas reivindicara su intención de estar en la misma habitación en ese momento.

No es tan raro por tanto que cada vez haya más hombres que muestran los síntomas típicos del embarazo, incluyendo naúseas, un aumento considerable de peso, problemas de sueño, antojos, calambrazos en el abdomen, estreñimiento, contracciones e incluso depresión postparto (aunque normalmente los síntomas suelen desaparecer tras el nacimiento del bebé no siempre es así). Se estima que entre el 10 y el 60% de los hombres experimentan alguno de estos síntomas en sociedades como la española, pero la cifra exacta se desconoce. Los padres primerizos y los que han tenido problemas para engendrar son más propensos que los que tienen más de una criatura o han tenido eso que algunos llaman concepción espontánea.

Hay quien dice que el origen del embarazo empático es psicosomático, es decir, que se trata de un proceso psicológico que se manifiesta físicamente. En este caso los causantes serían ansiedad con respecto a ser padre o simplemente los celos. Otros opinan que, por ejemplo, el aumento de peso se debe a que los hombres se adaptan un poco a los nuevos hábitos alimenticios de su pareja y la alteración del sueño a que cuando duermes en la misma cama con alguien que se levanta varias veces para ir al baño es normal que no descanses bien. Sin embargo hay estudios que han demostrado que los hombres experimentan cambios hormonales similares a los de sus parejas durante el embarazo: los niveles de testosterona caen bruscamente y los de estrógenos suben; el cortisol (la hormona que libera el cuerpo para responder al estrés) y la prolactina (la hormona que estimula la producción de leche en las glándulas mamarias) también aumentan en las semanas anteriores al parto. Algunos investigadores han comparado esta sincronización en los cambios hormonales entre el hombre y la mujer durante el embarazo con lo que sucede cuando varias o muchas mujeres viven juntas: que después de un tiempo tienen tendencia a tener la regla al mismo tiempo.


B is for "Bun in the Oven"!!
Originally uploaded by Capa12

Después de leer sobre esto he vuelto a pensar en un par de historias que he conocido en mi entorno cercano en los últimos tiempos. Una de ellas, ocurrida en España, es la historia del representante de una empresa farmaceútica que se llevó de cena a un grupo de médicos que conozco. Como de costumbre en estas ocasiones la cena fue pantagruélica para todos menos para este buen hombre, que se pidió "un puré de patatas más bien líquido." Un conocido que estaba sentado a su lado comiendo un osobucco de esos que te dejan tieso se dio cuenta y le preguntó por qué no se pedía algo más sabroso, a lo que el representante, ruborizado, contestó que desde que nació su bebé (unas semanas antes) no sabía por qué pero no podía comer sólidos. Probablemente, dijo, se resentía de que su mujer no le prestara tanta atención y comer sólo papillas y similares le acercaba de alguna manera al bebé que acaparaba toda la energía de su pareja. Lo curioso es que este señor era totalmente consciente de que lo que hacía no tenía mucho sentido.


El otro caso es más extremo (o al menos, más violento). Una amiga cercana, canadiense de origen surcoreano y de familia muy conservadora, tuvo un hijo hace unos años con un hombre con un perfil parecido al suyo con el que estaba (y sigue estando) casada. Ella estaba escribiendo la tesis. Cuando el hijo nació su marido se quedó sin trabajo, de manera que era ella la que mantenía a la familia y la que trabajaba, y cuando estaba en casa toda su atención era para el bebé. En un ataque de celos, o rabia o qué sé yo, el hombre decidió que si él no valía (así se veía a sí mismo) ella tampoco: cogió su ordenador y todas las copias de la tesis ya terminada que encontró y los destrozó. Por suerte mi amiga tenía una copia extra en la oficina.

No me queda claro cuál es la relación de estas dos historias con el síndrome de couvade, pero creo que algo tienen que ver. A alguien más (que haya leído esta entrada super larga) también le parece de lo más curioso este asunto?

21 feb 2011

El síndrome de la cuna vacía y otras cosas

Y así pasan los días, y yo desesperando ...

Ya queda poco, o eso dice todo el mundo. Tengo una amiga que anda ya con una tripa de 42 semanas (42 semanas!) porque no quiere que le provoquen el parto. Yo no creo que dure tanto. La idea de andar por la vida de esta manera durante casi 6 semanas más (42 días, 42 noches, 1.008 horas más) me desespera. A partir del jueves puedes venir cuando quieras, pequeño ser sin nombre.

El mundo sigue dando vueltas, pero hace unos días que parece que el ombligo del mundo es ese cuarto naranja que da al lado soleado de la calle. El canastillo, la cuna, la mecedora, la montaña de ropa diminuta (todo regalos o "herencias") se han convertido en el centro del universo alrededor del cual giramos todos. Ayer tuvimos una fiesta en casa. Todas las preguntas y conversaciones en las que participé, por supuesto, fueron sobre mi inmensa figura, la fecha prevista del parto, hospitales, médicos, etc. Probablemente sea la última fiesta en bastante tiempo, y si hasta ahora los "potlucks" eran mensuales y por la noche, mucho me temo que a partir de ya nos lo vamos a tener que tomar más con más tranquilidad.

Dragonfly de Manitoba.

Fuera del universo que gira alrededor de ese canastillo vacío la vida continúa como si no pasara nada y, de vez en cuando, me hace sentir hasta persona normal. La semana pasada sin ir más lejos tuve una aventura interesante que me llevó hasta la oficina de "mi" "representante" en el parlamento. Lo de representante va entre comillas porque me queda un año para poder votar aquí. El caso es que el gobierno federal, que es el que me da la beca y me paga los 4 meses de baja de maternidad a los que tengo derecho, decidió el miércoles que ese derecho no era tal, y por tanto que no me pagarían durante el resto del cuatrimestre y que el dinero que me han ingresado desde principios de enero lo tengo que devolver. Si a alguien le suena a una artimaña ilegal para ahorrarse dinero ahora que están trajinando con el presupuesto oficial del estado, bingo. Lo que no lo hace menos ilegal, porque cuando aceptas una beca firmas un papel que es un documento oficial donde se detallan todas estas cosas. Tampoco lo hace menos estresante, porque a ver quién es la hermosa que se va con esta tripa a buscarse el pan.

Mis supervisores estaban trabajando uno en Ottawa y otro en Hong Kong, con lo cual me pasé una noche en vela dándole vueltas a la sandía y a la cabeza, tratando de averiguar cómo salir de ésta. Uno de mis supervisores (el que estaba en HK) sugirió que llamara a "mi" "representante" en el parlamento canadiense, un señor del Nuevo Partido Democrático (NDP) que se llama Thomas Mulcair y parece muy majo. A mi no se me hubiera ocurrido *jamás* ir a contarle mis penas a un político electo que trabaja en el parlamento, pero imagínense mi desesperación que a la mañana siguiente a las 10 estaba marcando su número.

"Bonjour?"

"Esto ... buenos días. Le llamo porque tengo un problema."

"Vives en Outremont?"

"Sí."

"Es un asunto relacionado con el gobierno federal?"

"Esto ... sí."

"Te paso ahora mismo."

Imagen ... relajante? Este verano en St Sauveur, en la región des Laurentides.

Pensaba que me mandarían a la mierda (educadamente, eso sí, que para eso estamos en Canadá). Sin embargo me dieron cita para las 11, pasé 45 minutos en la oficina del asistente de Mulcair respondiendo a sus preguntas y examinando con lupa los documentos que tenía, y a las 12 ese señor tan simpático estaba cantándole las 40 a la persona responsable de finanzas en el ministerio que me da la beca. Para cuando llegué a casa tenía un correo electrónico diciendo que había sido todo un error, por supuesto, y que no me preocupara por nada. Esa misma tarde el señor simpático me llamó para asegurarse de que la señora Tal se habían puesto en contacto conmigo. Im-presionante. En cuanto tenga tiempo me voy a hacer una camiseta que diga "MY MP MADE ME BELIEVE IN DEMOCRACY AGAIN."

Ese mismo día me llegó otro mensaje del mismo ministerio. Esta vez era una carta al a vieja usanza en la que se me informaba de que no me dan la beca para hacer un postdoctorado. La abrí, la leí, no sentí nada y pensé que lo mismo al rato me daría un bajón. Pero pasaron las horas y los días y lo único que sentí fue alivio. El proyecto era muy interesante, pero creo que ha llegado la hora de poner fin a esta etapa y buscar un trabajo en el que no me pase el día, sola, delante del ordenador poniendo mis pensamientos en orden. Tengo ganas de ver gente. De tener una oficina, de hacer algo que no implique postponer la satisfacción de ver el trabajo bien hecho de forma constante, de un poco de acción. Lo mismo son las endorfinas, pero sinceramente desde que me llegó la carta estoy mucho más contenta.

Así que ya sabes, pequeño ser sin nombre: a partir del jueves puedes venir cuando quieras. Cuanto antes, mejor, que ya sabes que lo tenemos todo listo :o)

El hombre de las pompitas en el Winnipeg Folk Fest.

12 feb 2011

Cuando nestlé llama a tu puerta

Ayer recibí una notificación de que me esperaba un paquete en la oficina de correos que está cerca de donde vivía antes, a una hora de mi apartamento. Pensando que, por fin! habrían llegado los Stroopwafels de Kelly (larga historia) fui directamente a recogerlo ... relamiéndome los bigotes por el camino. Así que imaginaos la sorpresa cuando abrí el paquete y me encontré: una mochila con un biberón, una superficie para cambiar pañales, un par de sobres de café descafeinado y una lata de leche en polvo para bebés. Todo cortesía de Nestlé. Cómo han descubierto dónde vivo y que estoy embarazada es un misterio. La estrategia me resultó también un poco rastrera, como cuando estaba de voluntaria en el Pozo del Tío Raimundo y los camellos esperaban a la salida de la escuela para darle a "mis" niños de 12 años su primera muestra de droga gratis. Prueba, que no pasa nada, ya me pagarás más tarde. Pues mira Nestlé, sí que pasa.

Símbolo de la lactancia materna, de Wikicommons.

Hay muchas y buenas razones por las que existe un código internacional de comercialización de sucedáneos de la leche materna. La promoción de la lactancia materna no es cuestión baladí, ya que según la Organización Mundial de la Salud:
la lactancia materna reduce la mortalidad infantil y tiene beneficios sanitarios que llegan hasta la edad adulta. Para el conjunto de la población se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y a partir de entonces su refuerzo con alimentos complementarios al menos hasta los dos años.
Entre esos beneficios, la leche materna:
  1. Favorece el desarrollo sensorial y auditivo del bebé. Hay muchos estudios que demuestran que los bebés amamantados son más listos.
  2. Favorece el sistema inmunológico del bebé, y es muy eficaz para prevenir infecciones gastrointestinales y respiratorias. También aumenta la efectividad de las vacunas.
  3. Hay una relación directa entre la lactancia materna y una menor incidencia de mortalidad infantil.
  4. Protege de alergias y eccema.
  5. Protege de diabetes y está relacionada con una menor incidencia de obesidad infantil.
  6. Los bebés amamantados tienen menos probabilidad de desarrollar cáncer antes de los 12 años (en particular, el linfoma de Hodgkin), enfermedades del tracto digestivo (como la enfermedad de Chron) o artritis reumatoide juvenil.
  7. Todas estas ventajas son aún mayores en el caso de bebés prematuros.

Imagen de mychildhealth.

En el caso de la madre, la lactancia:
  1. Disminuye de manera importante el riesgo de cáncer de pecho, de útero, de ovarios y de endometrio. Cuanto más tiempo dura la lactancia, menor es la probabilidad de desarrollar estas enfermedades.
  2. Sirve como método anticonceptivo (aunque no es del todo fiable).
  3. Ayuda a establecer un lazo afectivo entre la madre y el bebé.
  4. Disminuye la incidencia de osteoporosis y anemia.
  5. Disminuye la probabilidad de depresión post-parto y es bueno para la salud mental de la madre.
  6. Ayuda a perder peso después del parto.
  7. Disminuye la hemorragia (lochia)
  8. Disminuye la incidencia de enfermedades cardiovasculares.
Aparte de eso, dar el pecho es más barato (se calcula que la diferencia es de al menos 3.000 dólares), más ecológico, y más "cómodo", en el sentido de que no hay que preparar la fórmula ni calentarla ni limpiar el biberón, etc. Y, dadas las ventajas para la salud de la lactancia materna, obviamente a nivel social es más beneficioso (véase, menos costoso) tener más niños que han sido amamantados.

Conclusión:

Imagen de Surebaby.com

Es positivo que los sucedáneos de la leche materna estén disponibles? Sí. Porque hay veces (pocas) que la lactancia materna simplemente no funciona por la razón que sea. Porque no vivimos en un mundo en el que se favorezca que las madres den el pecho de manera exclusiva hasta los 6 meses, y los trabajos, tiempos y espacios en los que es posible no son suficientes. Porque se nos presiona de muchas maneras diferentes para que dejemos la teta para pasarnos al biberón. Porque, al fin y al cabo, hay que respetar las decisiones de cada mujer y de cada familia. No se trata de juzgar a nadie.

Pero todos, todas, sabemos que los sucedáneos están ahí. Así que no hace falta acosar a las madres principiantes para que los usen (eso va por el paquete de Nestlé).

Dicen mujeres más sabias y con más experiencia que yo que dar el pecho no es tan fácil como parece. Hace falta tiempo para hacerse al hábito, y si durante esas primeras semanas en las que la cosa no marcha bien estás rodeada de panfletos con fotos de madres felices (y descansadas!) con un biberón, y tu madre te dice que el bebé llora porque tiene hambre, y al fin al cabo ella te dio biberón y mira que lista has salido, pues las probabilidades de que dejes de intentarlo son mayores, incluso si sabes de todos los beneficios de la lactancia. Si además el uso de sucedáneos lo promueven médicos y enfermeros/as en centros de salud (que es ilegal, pero pasa) es aún más probable que una se fíe de ellos, que al fin y al cabo son los profesionales.

Ya sabeis que todavía me queda un mes para comprobar hasta dónde puedo llegar con estas cosas. Quién sabe si al final yo podré o querré darle el pecho al bebé durante un año, 6 meses, o el tiempo que sea. Pero que sepa Nestlé que si lo hago no compraré su marca, aunque sea solamente porque ayer a las 7 de la tarde me encontré un chantaje cuando esperaba los Stroopwafels de Kelly.

He dicho.

Imagen de la campaña de boycott a Nestlé. Más información aquí y aquí.

Enlaces útiles:

Libro: Un regalo para toda la vida, de Carlos González (gracias J+E!)
Clínica de lactancia del Dr. Jack Newman (en inglés).
Colectivo La Leche (el enlace es al grupo de Sevilla, pero están por todo el mundo como "La Leche League)
Gobierno de Canadá, "10 useful tips for successful breastfeeding"
Breastfeeding Committee of Canada
Mimos y Teta, Lactancia

Fuentes:

Unicef, Lactancia Materna.
SINA.
Breasfeeding.com, Advantages of breastfeeding
Un regalo para toda la vida, de Carlos González

7 feb 2011

10 cosas curiosas sobre el embarazo y el parto (I)

- La razón por la que el parto es tan complicado entre los humanos es porque andamos a dos patas. Esto hace que la pelvis sea más estrecha que la de otros mamíferos y tenga una forma diferente, que es la responsable de que durante el nacimiento el bebé tenga que hacer una rotación interna de hasta 45 grados después de asomar la cabeza.

Pelvis de hembra de chimpancé, Lucy y humana. Imagen de la Cambridge Encyclopedia of Human Evolution, tomada del artículo "Brain development and the female pelvis"

- En la actualidad se considera que durante un embarazo "normal" una mujer debería ganar entre 8 y 20 kgs (más si para empezar era muy delgada, menos si era más gruesa). De esos, al final del embarazo la media es de:
  • 3-4 kgs - bebé
  • Entre 3 y 3.5 kgs - reservas extra de proteinas, grasa y otros nutrientes
  • Unos dos kilos de sangre extra (la cantidad de sangre en el cuerpo aumenta casi el doble durante el embarazo, y el corazón se expande para poder bombearla)
  • 2 kgs: otros fluidos corporales
  • 1 kg: útero
  • 0.5-1kg: nuevos y rotundos pechos
  • 0.5-1kg: líquido amniótico
  • Alrededor de 600 gramos: placenta y cordón umbilical
- Hasta no hace demasiado tiempo se consideraba que fumar no era perjudicial para la madre o el feto. La siguiente cita es de una guía para madres embarazadas de 1944 (Safe Convoy):

No hay una razón científica para dejar de fumar durante el embarazo. De hecho, hacerlo puede ser más perjudicial que beneficioso, porque afecta a los nervios. La regla a seguir es: "menos de un paquete al día."

- En general el primer parto es largo, el segundo corto y el tercero imprevisible.

- Médicos, matronas y enfermeras coinciden en que cuanto más información tiene una mujer sobre el parto, más posibilidades hay de que éste se desarrolle sin complicaciones. No obstante, cuanto más inflexible sea la idea que la parturienta tenga de cómo quiere que sea su parto, mayor es la probabilidad de que acabe en cesárea.

Viñeta de Kelly, en CartoonStock.com

- Como regla de supervivencia, los mamíferos nocturnos suelen dar a luz durante el día y los diurnos durante la noche. Esto explica que la mayoría de las mujeres se pongan de parto tras la caída del sol. Sin embargo, las tasas de mortalidad en los hospitales son mucho más altas durante el turno de noche, porque por lo general el personal tiene menos experiencia y está más cansado. Es más seguro dar a luz a partir de las 7-8 de la mañana, cuando cambia el turno.

- La oxitocina es un elemento fundamental durante el parto y la hormona que provoca las contracciones. El estrés y sobre todo el miedo interrumpen su secreción. Además la adrenalina, que es la hormona que secretan las glándulas suprarrenales en situaciones de peligro, inhibe los efectos de la oxitocina. Se cree que por esta razón los partos en el hospital (un medio hostil en el que la mujer está rodeada de desconocidos, y nerviosa) tienden a ser más complicados y largos que los partos en casa o en un centro maternal ("birthing centre").

Estructura química de la adrenalina. De Wikicommons.

- Entre un 2 y un 3 % de las parturientas no sienten (mucho) dolor durante las contracciones y el parto. Un 100% de las mujeres embarazadas desearía pertenecer a ese grupo.

- La primera cesárea registrada tuvo lugar en un pequeño pueblo suizo en 1580 (hay otras anteriores, pero no se sabe con certeza si son un mito). La mujer del castrador de cerdos Jacob Nufer llevaba varios días de parto y Jacob fue a pedirle a las autoridades que le dejaran abrir el vientre de su mujer. Al principio se negaron, pero en un segundo intento le dieron permiso y todo salió bien. La mujer tuvo varios partos después de la experiencia (todos vaginales) y la "criatura" vivió hasta los 77 años.

- En Río de Janeiro el 90% de las mujeres que dan a luz en (ciertas) clínicas privadas piden cesáreas, no por razones médicas sino estéticas, etc. (lo llaman "el corte bikini"). El porcentaje de partos por cesárea es del 46% en China, el 30% en EEUU y en España parece que se situa entre el 20 y el 35% de los nacimientos, en función de si el centro es público o privado. La Organización Mundial de la Salud establece el límite de lo razonable (y deseable) por debajo del 15% -- en los países más ricos, se recomienda que el porcentaje no supere el 9.5%.

27 ene 2011

"Spontaneous conception"

Imagen de la Inmaculada Concepción, de origen tan incierto como la paternidad de Jesús. Encontrada en internet, sin referencia.

Ayer tuvo lugar una inesperada y larguísima visita al hospital que se saldó sin novedades. Todo está perfectamente, aunque como de todo se aprende, en esta ocasión pude comprobar que estar atada a la cama y sin comer (que me expliquen qué sentido tiene eso) durante 7 horas para que el monitor fetal funcione adecuadamente es una tortura. Lección: los métodos obstetras y yo no estamos hechos para convivir en armonía.

En fin.

El caso es que en una de las visitas del médico me sometieron a un interrogatorio en toda regla. En una de estas, después de preguntarme todo lo que se pregunta en estas ocasiones, escucho:

"Was it a spontaneous conception?"

Una concepción espontánea! Demonios, y eso qué es? Es posible que en mi hospital (judío a menos de nombre) aún crean en la inmaculada concepción, y anden buscando un mesías al que llamar suyo? O será esto algo parecido a la combustión espontánea, en la que la gente estalla en llamas sin mediar provocación? Acaso la expresión concepción espontánea no suena a algo milagroso, ajeno a la ciencia, casi paranormal?

Pasaron unos segundos. Miro al médico, que espera; a Alex, que también parece perdido en reflexiones metafísicas. Y el señor doctor, muy amable, decide aclarar:

"I mean, did anyone assist you in conceiving this baby?"

La sorpresa da lugar a la perplejidad más absoluta. Le voy a tener que explicar a un obstetra cómo se hacen los bebés? O al preguntarme si nos han echado una mano durante la concepción me está llamando mujer de moral ligera?

Por fin, aclara:

"Was the baby conceived in vitro or did you go through any kind of fertility treatment?"

Aaaaaaahhhh! Ahora está usted hablando en cristiano, caballero!

Desde luego, a veces una tiene que preguntarse en qué mundo vive esta gente.

22 ene 2011

Ventajas y desventajas de la epidural

A menos de dos meses del día X, llevo algunas semanas dándole vueltas a varias técnicas para hacer frente a los dolores del parto. Las técnicas incluyen relajación, posturas específicas para aliviar el dolor y aceleral el proceso, puntos de presión y masajes (método Bonapace, made in Quebec), frío-calor y anestesias de distinto tipo, incluyendo, por supuesto, la epidural.

En mi hospital, más del 90% de las madres primerizas dan a luz con ayuda de la epidural. Si tantos médicos y sobre todo tantas mujeres no dudan en utilizarla, por qué, entonces, considerar otras opciones? Pues por dos razones: una, porque mi médico se ha empeñado (y con razón) en que me informe bien de todas las opciones y sea yo quien tome la decisión. Y dos, porque al parecer están empezando a aparecer muchos estudios sobre las ventajas e inconvenientes de esta anestesia, relativamente reciente. Más abajo lo que he descubierto, cortesía de Dr. R, las matronas, mi doula y unas cuantas horas de lectura.

Creo que lo fundamental es concebir la epidural como lo que es: una herramienta que en algunos casos es necesaria. Por ejemplo: cuando el bebé está en posición posterior y el dolor es verdaderamente insoportable (aunque hay maneras de forzar un cambio de posición del bebé, que funcionan la mayoría de las veces), cuando el parto se alarga y la mujer está demasiado cansada para empujar, cuando el parto es inducido con hormonas sintéticas y las contracciones son mucho más dolorosas, o cuando la mujer ha sufrido algún tipo de violencia sexual cuyo trauma el dolor del parto desentierra. En cualquier caso cada una tiene su nivel de tolerancia al dolor y una historia personal que es sólo suya. Tampoco nadie tiene control absoluto sobre cómo se va a desarrollar el parto, así que, aunque está bien informarse y tomar una decisión, creo que es una tontería decir que la anestesia epidural es buena un mala o juzgar (a los demás o a una misma) basándonos en esta decisión. Es sólo cuestión de saber lo que hay y actuar en consecuencia.


Epidural
Originally uploaded by fcamd


Ventajas de la anestesia epidural:

La ventaja evidente de la epidural es, por supuesto, que disminuye o elimina el dolor del parto en el 90% de los casos. A diferencia de otras anestesias, lo hace sin disminuir las facultades mentales de la madre. Dependiendo del caso y de la fórmula específica que usen los anestesistas del hospital donde se de a luz, la epidural puede no ser incompatible con que la mujer se mueva a su antojo, algo que se ha probado acelera y facilita el proceso de dilatación. La epidural es además una de las anestesias más seguras para el bebé, siempre según los estudios que se han hecho, que la verdad, no son muchos. El uso de la epidural significa que si surgen imprevistos se pueden realizar otras intervenciones rápidamente sin tener que inyectar otro tipo de anestesia, ahorrando un tiempo que puede ser vital. Pero desde mi punto de vista, una de las mayores ventajas de la epidural es que reduce la ansiedad que produce el miedo al dolor que (creo) todas tenemos. Y eso ... no tiene precio.

Esas son las ventajas, que no son pocas.

Inconvenientes de la epidural:

Un parto con epidural no es un parto normal, aunque las estadísticas en países como España o Canadá digan lo contrario. La epidural tiene efectos en el proceso natural del parto. En primer lugar, los partos con epidural son más prolongados: el proceso de dilatación se alarga. Debido a la pérdida de sensibilidad, es más difícil para la mujer saber cuándo y cómo empujar, lo que resulta a menudo en un esfuerzo físico mal encaminado. Porque el empuje no eficaz, los desgarros son más comunes. Quizás el lado más negativo de la epidural sea que su uso desencadena una intervención detrás de otra: los partos con epidural tienen unas tasas mucho más altas de episiotomías (antaño tan frecuentes como hoy en día la epidural), uso de ventosas y forceps, antibióticos (no se sabe por qué, pero a veces la epidural produce fiebre que ha de tratarse por los riesgos que conlleva para el bebé), uso de hormonas sintéticas para acelerar el parto y cesáreas.* Cada intervención, claro, con sus propios riesgos e inconvenientes.


Natural Childbirth
Originally uploaded by mark ovaska


Otros inconvenientes a considerar son el riesgo de una caída rápida de presión que puede afectar al bebé, y que hace que la madre tenga que estar con un monitor fetal y suero (y por tanto relativamente inmóvil) durante todo el proceso. Es muy probable que al bebé que nace con epidural le cueste más tomar el pecho. Existe asimismo el riesgo de que la madre tenga dolores de cabeza terribles durante días después del parto, que requieren volver al hospital para su tratamiento (no son dolores de cabeza normales, no se van solos ni con la medicación habitual). Puede haber otros dolores o incluso infecciones en torno al lugar donde se ha inyectado la anestesia, en la espalda o en las piernas. Y por supuesto no hay que olvidar que la epidural no siempre es posible (existen varias contraindicaciones) o eficaz, porque en cada hospital la fórmula varía, cada mujer es un mundo y no todos los anestesistas saben lo que hacen.

Así que la pregunta sigue en pie: epidural o no epidural? Quizás sea una comeflores, pero no creo que exista una respuesta, depende de cada una. Para mi, una mujer que ha dado a luz con la epidural no es ni mejor ni peor que una que ha tenido un parto natural, porque entiendo que hay muchas cosas que están fuera de nuestro control y circunstancias personales que no me incumben.

Sin embargo, creo que es inevitable que cada una se monte su historia conforme se acerca el temido día. Para mi, lo ideal sería quedarme en casa hasta el último momento escuchando música, haciendo mis posturitas de yoga y tai chi y quizás haciendo un bizcocho con Alex y mi estupendísima doula. Llamar a un taxi. Llegar al hospital, tranquila y descansada, encontrarme con mi médico que sabe lo que quiero. Poner un cartel como el de abajo en la puerta de mi habitación. Que no me pongan tubos ni me pinchen, que me dejen andar por el pasillo y comerme una manzana a bocados, que me dejen en paz a no ser que surjan imprevistos y no corten el cordón umbilical hasta que haya dejado de latir. Muchos partos son así en mi hospital. Sin embargo sé que probablemente el mío no lo sea; tampoco se me van a caer los anillos si al final acabo pidiendo una epidural a gritos, al fin y al cabo lo importante es que las dos salgamos bien del trance.


outta my face
Originally uploaded by intersubjectiv



Así que nada, que cada una tome su decisón. Como ya sabeis que ni soy médico ni experta en esto de los partos, se aceptan testimonios y opiniones en la zona de comentarios. Como siempre :o)

* Los estudios sobre la relación entre el uso de la epidural y un mayor riesgo de cesárea no son concluyentes al respecto (unos dicen que sí hay una relación causal, otros que no).

Internet sources:

Ser Padres: la anestesia epidural
Anestesia epidural
Ventajas y desventajas de la epidural


Wikipedia, Epidural
Midwife info, Epidural anestesia in labour
Childbirth solutions, Weighing the Pros and Cons of the Epidural

12 ene 2011

Yoga que te quiero yoga

Confieso, con la media sonrisa de quien mira hacia atrás, que eso del yoga siempre me pareció un poco de yuppies o de hippies trasnochados. La moda de Lulu Lemon (pantalones de gimnasio a 100 euros, señora) arrasó Vancouver cuando vivía allí, y cada vez que veía a alguien con el logo hasta en la frente y una alfombra de yoga me aferraba con más fuerza a las barras de mi bici. Power yoga, Hot yoga, Hatha yoga ... en Canadá hay yoga para todo y para todos. Y yo, como me gusta llevar la contraria, me dediqué al tai chi.

Entonces, un día, me quedé embarazada. Y mis amigas lo primero que me decían era: te has apuntado ya a clases de yoga prenatal? Y no, no me había apuntado. Pero me dolía la espalda, las caderas, el coxis y hasta los párpados parecían resentirse con el mínimo esfuerzo, y eso que yo no soy precisamente del tipo pasivo-sedentario ... Así que me apunté a yoga. Y me compré mi alfombrita mágica (roja y con pececitos) que llevaba, día sí y día también, a mi clase. En las clases de yoga prenatal hacíamos (hacemos) ejercicios directamente relacionados con los dolores y molestias propios de este estado incómodo en todas sus fases: algo tiene que tener cuando viene gente hasta el mismísimo día del parto (no miento, hace tres semanas vino una mujer con contracciones, y a la pareja la dejó esperando en el coche para ir directamente al hospital). Además de los beneficios puramente físicos, la clase de yoga es el lugar donde nos pasamos consejos, nos damos ánimos y aclaramos dudas (que aquí a todo el mundo le gusta opinar sobre epidurales y médicos, pero saber, saben pocos).

De prenatal pasé a Hatha, luego a Flow, y después de unos meses me he hecho adicta al Yin y a las posiciones más raras que mi pobre cuerpo ha experimentado. Y a día de hoy (a falta de 2 meses para el día P) me encuentro genial cuando hago yoga, y hecha una porquería cuando no.


Jill haciendo acroyoga, foto de Studio Bliss

Supongo que es algo que no le sirve a todos/as y que por desgracia no todo el mundo tiene la suerte de toparse con profesoras como las mías: Leah R. Vineberg y Jill Campbell (esta última también conocida como la mujer chicle, los perfiles los podeis encontrar aquí). Pero si a alguien no le amarga un consejo, aquí van dos:

a.- No juzgueis al vecino por llevar una alfombra de yoga por la calle, aunque sus gustos en ropa deportiva os parezcan cuestionables o incluso obscenos.

b.- Si conoceis a una mujer embarazada, regaladle un pase para clases de yoga prenatal. Si sois el padre, ganareis puntos; si no lo sois, también.

:o)