El síndrome de couvade (que por lo visto viene de una expresión que se usaba en el País Vasco francés y que significa "no hacer nada" -- después del parto) es más común en culturas matriarcales y en aquellas en las que los roles de género son más flexibles. A Marco Polo, por ejemplo, ya le llamó la atención que en algún lugar de China que visitó en sus viajes los hombres pasaran 40 días de reposo absoluto tras el nacimiento del bebé. En otras partes del mundo ha habido o sigue habiendo costumbres similares: entre los Dinka de Sudán los padres se quedan en casa durante días tras el parto para ayudar a alimentar al bebé; entre algunas tribus de América del Sur, los hombres se hacen cortes para compartir el dolor de la mujer, se cubren de tintura roja para simular sangre y pasan días en reposo tras el nacimiento; durante el parto los huicholes de México atan los testículos del padre con una cuerda, y la parturienta tira de ella en cada contracción para que el hombre comparta al menos un poco del sufrimiento (!!). Los antropólogos tienen teorías de todo tipo para explicar estas costumbres. Unos dicen que es una expresión de celos por parte del hombre (ver más abajo), otros una forma de expresar su solidaridad con la mujer, y por último hay quien dice que las mujeres se lo inventaron todo para mantener a su pareja más cerca gracias a la empatía que, se supone, resulta de este tipo de comportamientos.
En las sociedades actuales el síndrome de couvade parece estar en alza. Puede que se deba a que en las últimas décadas se ha involucrado mucho más a los hombres en todo el proceso del embarazo y el parto. Mientras que nuestros padres ni siquiera podían estar presentes en el paritorio en la mayoría de los casos, hoy es de lo más normal que una pareja diga que "estamos embarazados," "vamos a hacernos una ecografía," etc. Se espera de los padres que vayan a clases de preparación al parto, que ayuden a sus parejas a mantener una dieta equilibrada, en ocasiones que corten el cordón umbilical tras el nacimiento, que cambien pañales, den biberones, cojan la baja de paternidad, etc. Un padre que se niegue a estar presente durante el parto sufre el mismo estigma que aquel que hace sólo unas décadas reivindicara su intención de estar en la misma habitación en ese momento.
No es tan raro por tanto que cada vez haya más hombres que muestran los síntomas típicos del embarazo, incluyendo naúseas, un aumento considerable de peso, problemas de sueño, antojos, calambrazos en el abdomen, estreñimiento, contracciones e incluso depresión postparto (aunque normalmente los síntomas suelen desaparecer tras el nacimiento del bebé no siempre es así). Se estima que entre el 10 y el 60% de los hombres experimentan alguno de estos síntomas en sociedades como la española, pero la cifra exacta se desconoce. Los padres primerizos y los que han tenido problemas para engendrar son más propensos que los que tienen más de una criatura o han tenido eso que algunos llaman concepción espontánea.
Hay quien dice que el origen del embarazo empático es psicosomático, es decir, que se trata de un proceso psicológico que se manifiesta físicamente. En este caso los causantes serían ansiedad con respecto a ser padre o simplemente los celos. Otros opinan que, por ejemplo, el aumento de peso se debe a que los hombres se adaptan un poco a los nuevos hábitos alimenticios de su pareja y la alteración del sueño a que cuando duermes en la misma cama con alguien que se levanta varias veces para ir al baño es normal que no descanses bien. Sin embargo hay estudios que han demostrado que los hombres experimentan cambios hormonales similares a los de sus parejas durante el embarazo: los niveles de testosterona caen bruscamente y los de estrógenos suben; el cortisol (la hormona que libera el cuerpo para responder al estrés) y la prolactina (la hormona que estimula la producción de leche en las glándulas mamarias) también aumentan en las semanas anteriores al parto. Algunos investigadores han comparado esta sincronización en los cambios hormonales entre el hombre y la mujer durante el embarazo con lo que sucede cuando varias o muchas mujeres viven juntas: que después de un tiempo tienen tendencia a tener la regla al mismo tiempo.
Después de leer sobre esto he vuelto a pensar en un par de historias que he conocido en mi entorno cercano en los últimos tiempos. Una de ellas, ocurrida en España, es la historia del representante de una empresa farmaceútica que se llevó de cena a un grupo de médicos que conozco. Como de costumbre en estas ocasiones la cena fue pantagruélica para todos menos para este buen hombre, que se pidió "un puré de patatas más bien líquido." Un conocido que estaba sentado a su lado comiendo un osobucco de esos que te dejan tieso se dio cuenta y le preguntó por qué no se pedía algo más sabroso, a lo que el representante, ruborizado, contestó que desde que nació su bebé (unas semanas antes) no sabía por qué pero no podía comer sólidos. Probablemente, dijo, se resentía de que su mujer no le prestara tanta atención y comer sólo papillas y similares le acercaba de alguna manera al bebé que acaparaba toda la energía de su pareja. Lo curioso es que este señor era totalmente consciente de que lo que hacía no tenía mucho sentido.
El otro caso es más extremo (o al menos, más violento). Una amiga cercana, canadiense de origen surcoreano y de familia muy conservadora, tuvo un hijo hace unos años con un hombre con un perfil parecido al suyo con el que estaba (y sigue estando) casada. Ella estaba escribiendo la tesis. Cuando el hijo nació su marido se quedó sin trabajo, de manera que era ella la que mantenía a la familia y la que trabajaba, y cuando estaba en casa toda su atención era para el bebé. En un ataque de celos, o rabia o qué sé yo, el hombre decidió que si él no valía (así se veía a sí mismo) ella tampoco: cogió su ordenador y todas las copias de la tesis ya terminada que encontró y los destrozó. Por suerte mi amiga tenía una copia extra en la oficina.
No me queda claro cuál es la relación de estas dos historias con el síndrome de couvade, pero creo que algo tienen que ver. A alguien más (que haya leído esta entrada super larga) también le parece de lo más curioso este asunto?







