1 abr 2010

Una tarde con Elizabeth May

Abandonados les tengo, pero digo yo que más vale el silencio que no decir nada. Ya saben, la primavera llega, la tesis comienza y las neuronas dejan de funcionar. Primavera, dice usted? Pues digo, digo, y digo bien: este finde nos vamos a degustar sirope de arce a 22 graditos. Y yo que pensaba que iba a pasar frío. Je.

De todas formas de vez en cuando pasa algo interesante en esta vida de molusco escribiente que llevo. Sin ir más lejos ayer, justo cuando hastiada de la vida miraba al infinito, sonó el teléfono. Era Eloge: "esta tarde viene Elizabeth May a dar una charla, os venís?". Hummm ... palomitas en el sofá o Elizabeth May? Dura decisión, pero 20 minutos más tarde estábamos en lo alto de la colina comiendo queso francés y bebiendo vino español mientras esperábamos a la señora. Casi tan rico como mis palomitas, pero sólo casi.

Y quién es Elizabeth May?, se preguntarán ustedes si aún siguen atent@s a mis disgresiones. Pues esta señora es la líder de los Verdes en Canadá. Es una especie de híbrido entre la profesora de literatura del instituto esa que era tan madraza, una enciclopedia con patas y una activista política de las que una se imagina con una hazada en una mano y un micrófono en la otra; en definitiva, una de esas personalidades políticas que una querría ver más a menudo.

Elizabeth May, foto de The Lawyers Weekly.

En la audiencia éramos unas 25 personas. La señora May habló un poco de todo, sobre todo (como era de esperar) de la desastrosa actuación del gobierno de Harper en temas medioambientales (por ejemplo y por ejemplo). Enfocó su charla en torno a tres déficits que, según ella, existen en Canadá y se están exhacerbando por culpa de la gestión del actual gobierno: la medioambiental, la democrática y la fiscal, por orden de importancia. Así sin entrar en más detalle para no aburrir, lo que dijo (y cómo lo dijo) me pareció muy convincente. Pero no pude dejar de pensar en todo momento es cómo (quizás cambiando el orden) esto se parece a lo que está pasando en España. Será que vivimos en una época con mayoría absoluta de políticos absurdos, sin carisma, aptitud ni programa definido? Será que la política cada vez atrae menos a la gente (normal, inteligente, trabajadora y con vocación) que debería dedicarse al negocio de gestionar bien un país? Quién sabe.

El caso es que disfruté muchísimo de la charla. La sección de preguntas del público fue especialmente espectacular: ahí es cuando una se da cuenta si el personaje en cuestión sabe o simplemente ha aprendido a leer lo que alguien le ha escrito en un trozo de papel. Me recordó a uno de mis libros favoritos con los "mejores" discursos políticos del siglo XX (en realidad son sólo los más famosos y los archivos sonoros están aquí, pero el que avisa no es traidor: saltan varias ventanas con publicidad). Mi decepción ha sido siempre que el perfil de los discursos que se hacen famosos sea tan monocromático, monogenérico y tan monolingüístico. Raramente están las Pasionarias, las Soujourner Truths, las Tank Girls, las Marie Curies y las Claras Campoamor en estos libros. Y no será porque no dijeron cosas importantes o no las dijeron bien.

Ayer, por fin, escuché en vivo y en directo a alguien que merece estar en uno de esos libros. Y no sólo eso: al terminar la charla la señora May se pasó un rato contándonos (al señor Lunatrix y servidora) los trapos sucios de la política federal canadiense, que son unos cuantos y tienen manchas que no salen ni con lejía. Una joya de tarde. Si el señor Cardenal hubiera estado allí, habría salido convertido al veganismo. Yo sé lo que me digo :o)

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