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24 ago 2012

La araña

 Araña en Tokio, octubre 2010.

En el patio de mi casera, donde aparco la bici, vive una araña. Se ha empeñado en que el hueco de mi aparcamiento es ideal para desplegar su trampa y cazar bichos. Probablemente tenga razón. Pero el caso es que también es un sitio perfecto para dejar mi bici, de modo que todos los días, una vez por la mañana y otra por la tarde, le destrozo el trabajo de muchas horas.

Retrocedamos un poco: le tengo un cariño especial a las arañas. Para mi, víctima preferida de todo bicho chupasangre con alas, los enemigos de mis enemigos son mis amigos, y las arañas ocupan un lugar muy especial en mi corazón por ese motivo (menos cuando me despiertan acariciándome el rostro con sus patitas peludas, en ese caso me dan mucho repelús).

A pesar de la simpatía que me inspiran esos bichitos, a menudo tengo pocas opciones aparte de destrozar la tela de araña para aparcar o sacar la bici. Cada mañana le pido perdón mentalmente e intento buscar un sitio para amarrar el cimiento norte de su casa, pero no hay manera. Ayer mismo llegué por la mañana, rompí la tela por la mitad, me fui a visitar una organización pro derechos humanos en la que voy a estar de voluntaria un tiempo y al volver la tela estaba ahí de nuevo. Esperando a ser demolida. Otra vez.

Hace semanas que intento comprender por qué me importa tanto esta araña en particular. Ayer, por fin, lo descubrí. Tiene que ver con las decisiones sobre mi futuro. En otras palabras, con quién quiero ser, no sólo qué tipo de profesional sino también qué tipo de persona.

Básicamente tengo dos opciones. La primera opción es buscar un trabajo donde gane mucho dinero, cuanto más mejor, probablemente dejándome los cuernos en el camino, quién sabe si, de paso, sacrificando momentos que podría pasar con mi familia con el fin de acumular y gastar y recibir elogios y hacer que otros (mis jefes) se hagan mucho más ricos que yo con mi trabajo. Es la opción investigación de mercado o similar para una compañía privada. La vida de una abeja en un panal, al servicio de la reina. No la descarto porque es un trabajo que me atrae, pero me pregunto si merece la pena tanto sacrificio. También me pregunto (porque me conozco) en quién me convertiría si tomase ese camino. Sin duda en alguien muy diferente a quien soy hoy, alguien más ambicioso, más estresado, con prioridades distintas.

La otra opción es trabajar en una causa perdida, como por ejemplo los derechos humanos o el medio ambiente o todas esas cosas tan interesantes que no dan ni demasiado dinero ni tanpoco prestigio, pero que te dejan tener una vida y disfrutarla. En cierto sentido, tomar esta ruta sería como dar un apretón de manos a la señora araña y seguir siendo quien soy. Me pasaría el día tejiendo una tela que sé que no va a durar, frágil pero necesaria, con un horario definido y una línea clara entre mi vida personal y mi vida profesional.

Abeja o araña, araña o abeja. No necesito tomar esa decisión aún, pero cada vez que la veo tejiendo su tela contra toda posibilidad de éxito me pregunto qué tipo de persona quiero ser, y cuál acabaré siendo.

6 jul 2011

Desde la era donde aventé la mies




El otro día fuimos a visitar a la abuela de Alex a la residencia. Hicimos fotos de 4 generaciones de una misma familia juntas: Inara, el padre de Inara, el abuelo paterno de Inara y la bisabuela paterna de Inara. Sentaditos, uno al lado del otro, en un banco.

Y me dio por pensar.

Los que llevan mucho tiempo fuera siempre dicen lo mismo: que lo más difícil de ser emigrante es estar lejos de los tuyos. Tú, recién llegada al país de las maravillas donde tienes trabajo y una vida que no querrías cambiar por la que se te ofrece en casa, asientes de forma educada mientras piensas en otra cosa. Es un poco como cuando estás embarazada y alguien te dice con mirada medio ausente: "no sabes lo que te va a cambiar la vida cuando nazca la niña." El caso es que lo sabes, pero no lo entiendes. No entiendes que te vas a quedar sin tiempo libre o que de la noche a la mañana toda y cada una de tus decisiones dependerá de las necesidades de un ser que te reclama constantemente, ni tampoco que de repente dejar tus prioridades de lado para responder a las de otra persona no te parecerá un sacrificio. O que sin venir a cuento los calcetines rosas con corazones y moñas te van a parecer lo más mono del mundo. Hay cosas que dices porque las piensas, otras que sabes porque te las dicen, y unas pocas que entiendes porque las has vivido.

Yo, que nunca he sido ni muy familiar ni excesivamente efusiva con mis expresiones de cariño, me fui de Granada hace ya 12 años (que se dice pronto) pensando que echaría de menos a poca gente. A mi hermana, mis abuelos y, por supuesto, a mis amigos. No sé cómo ni porqué la distancia mejoró mi relación con mis padres y, como en Madrid hice amistades, me distancié de las que ya tenía. A lo largo de los años me he dado cuenta de que hay una relación directa entre distancia y nostalgia familiar: a más distancia mejor relación con los familiares más próximos y más ganas de achucharlos poquito a poco y sin prisa. A mi hermana. A mis padres. A mi abuela. A mis trillones de tías y mis dos tíos, especiales los dos, cada uno a su manera. De los amigos del instituto que me costó tanto dejar cuando me fui (y me van a perdonar los que me quedan) me acuerdo más bien poco.

Pienso en estas cosas y me doy cuenta de que la distancia es el aire y el tiempo la era donde se aventa la mies que son mis amores. Afectos al viento al borde del tajo y zas! El grano queda limpio, la paja se pierde. (traducción)

El lunes, al ver a la bisabuela salir de esa cerrazón malhumorada que dan los años y sonreir, sonreir una sonrisa sin fin, al abrazar a su bisnieta (una con 94 años de arrugas, la otra con la piel tersa y suave de los 4 meses, las dos con pañales) me di cuenta de que se ha completado el círculo. Ya no soy de las que sonríen educadamente mientras piensan en otra cosa. Ahora soy -- irrevocablemente, decididamente, y con un poco de tristeza -- de las que dicen: "lo más difícil de ser emigrante es estar lejos de tu familia."

Ojalá no llegue tarde para hacer una foto de otras 4 generaciones al otro lado del Atlántico.

6 dic 2010

Housewarming potluck

El sábado pasado tuvimos nuestro propio y particular housewarming potluck. Un potluck, como creo que expliqué en otra ocasión, es una celebración a la que todo el mundo contribuye con algo de comer o beber. Una housewarming party, por otro lado, es una fiesta que se suele organizar al poco de mudarte para hacer tu nuevo hogar un poco más cálido con la ayuda de tus amigos y familiares.

Es la segunda vez que organizamos algo en casa así, a lo grande. Lo otro fue una cena de "acción de gracias" (era la excusa, poco más) con 12 personas de la familia. Y es verdad que entre los muebles y estas muestras de cariño la casa tiene, no sé, como más alma.

Hoy está nevando pero de verdad, capas y capas de nieve blanca. Casi ni se ven los coches. A Alex se le ha ido la cabeza con las luces de navidad (de hecho, con todo lo que tiene que ver con la navidad: vamos a tener que comprar 5 árboles para poner todas las decoraciones que tenemos) y veo el mundo a través de un marco de mil colores.

Qué sensación esta de sentirse en casa después de tanto años de mudanzas. Qué sensación prepararse para celebrar las fiestas aquí sabiendo que si estuvieras allí también te quedarías a medias. Qué cosa esta de ser emigrante. Yo me entiendo :o)

Y para despedirme ... la música que quedó entre dos orillas.

25 nov 2010

Futuros inciertos


Una tarde de concierto en el Winnipeg Folk Fest 2010

Hace apenas un momento me despedía de Alex. Él, bajando las escaleras con traje y corbata, maletín en mano, sonrisa en ristre, camino de la primera de una serie de entrevistas de trabajo que tendrá en los próximos días. Ella sujetando el pomo de la puerta con ropa de casa en lo alto de las escaleras, pensando en la próxima sección de la tesis que empezará a escribir esta mañana mientras pregunta si lo tiene todo (llaves - dinero - carnet - tienes suficiente para el taxi o quieres que te baje más?).

Antes de cerrar la puerta se cuela una ráfaga de aire frío con olor a cambio. A muchos cambios.

Entrevistas de trabajo no para cualquier cosa temporal que te ayude a pagar facturas, sino para empezar una carrera profesional cuando termines el doctorado, algo para lo que yo tendré que esperar al menos un año. Hasta ahora las entrevistas han sido o bien de poca importancia o innecesarias, porque nos contrataban según referencias o a través de contactos para proyectos de investigación o como profesores asistentes para un par de trimestres. Pero esto es otra cosa. Hay tensión en el aire, la diferencia entre un sí y un no tendrá consecuencias a largo plazo que es imposible anticipar.

Entrevistas de trabajo que pondrán un punto final a una situación que viene durando ya 5 años, y durante la cual hemos compartido trabajo y oficina a mientras nos preparábamos para superar las distintas pruebas de la gincana académica: mi tesis de maestría, nuestros comps, dos años de trabajo de campo, dos tesis doctorales. Hay gente que se sorprende de que hayamos conseguido hacer todo esto sin pelearnos ni distraernos en una oficina de unos pocos metros cuadrados. A mi, sin embargo, lo que me parece casi intolerable es cómo hacerlo en una soledad aún más inmensa -- sin nadie que sepa lo que es escribir 400 páginas de disgresiones sesudas y sin poder tomarte un descanso de vez en cuando para hablar de cómo va la cosa.

No se trata de miedo ni tampoco de envidia, aunque reconozco que siempre me ha dado repelús darme cuenta del poco control que tenemos sobre nuestro destino y no me importaría haber sido yo la que bajaba las escaleras mientras Alex me preguntaba si me faltaba algo. No hay nada que hacer al respecto, sólo esperar que pase lo que pase, todo vaya bien.



Música.

24 oct 2010

Días de sol y bricolaje



De esos tiempos, hoy lejanos en el tiempo y la distancia, a veces me vienen recuerdos que desata un olor, un color, unas notas sueltas, un tornillo perdido en una esquina del comedor. Son restos de los veranos de mi infancia, que solíamos pasar en Vélez de Benaudalla o entre Motril y Almuñécar. A veces también me llega un recuerdo suelto de Torvizcón, donde pasé menos tiempo en casa de mis abuelos maternos. A menudo en esos recuerdos está mi padre, que en su aburrimiento (supopngo) se inventaba aventuras para mantenernos entretenidos a los dos: cazar mariposas, ir a pillar culebras y ranas al río, ir en la "Vicky" (un barquito de remos hecho de fibra de vidrio) de Almuñécar a Motril a ver a los primos, ir a pescar pulpos, jugar al tenis a la hora de la siesta en pleno agosto ...


Mi padre cuando aún tenía pelo.

Un verano (tendría yo unos 5 años) estábamos en la casa de Vélez y le dio, no sé muy bien por qué, por restaurar los muebles antiguos de la casa, que eran muchos. Entre ellos se encontraba una casa de muñecas estilo palacio de al menos un metro de alto, con tres plantas y una azotea para las fiestas de sociedad (digo yo). La casa esaba hecha un desastre. Mi padre y yo nos pasamos al menos un mes poniendo la instalación eléctrica (farolas exteriores incluidas), reconstruyendo las barandillas originales a base de serrucho y una lija, barnizando, pintando y empapelando paredes. Un día encendimos las luces de la casa de muñecas y nos dimos cuenta de que sólo le faltaban dos cosas: muebles y habitantes. Y esa tarde, harta de mi situación de dependencia laboral y muerta de ganas de darle una sorpresa a mi padre, me hice autónoma. Me acerqué a la pared de molino donde siempre había un montón de caracoles tomando el sol y haciendo ... ejem ... sus cositas, cogí los que tenían la concha más linda y, con mucho cuidado, los llevé a su nueva vivienda de lujo. A la mañana siguiente arrastré a mi padre hasta la casita a primera hora de mañana para que viera la sorpresa que se tornó en desastre: los caracoles se habían zampado el papel de las paredes, las lámparas y hasta los trozos de madera más finos, dejando los cables a la vista y nuestra recién reconstruida casita hecha una ruina.

La casa de muñecas desapareció, no sé muy bien cómo ni dónde, y creo que a día de hoy no hemos vuelto a hablar del tema, aunque la historia debe haber circulado porque mi hermana (que no había nacido aún, creo) de vez en cuando me toma el pelo con el tema de los caracoles.


Sobre la "mula parda-colorá" en el molino. El señor que lleva las riendas se llamaba José (/Hozé/) y era un primor, aunque a ratos hablaba un idioma de lo más misterioso.

El caso es que llevo dos días montando muebles del IKEA destornillador en ristre. Por alguna combinación extraña a menudo me acuerdo de esa historia, y me entra la risa al recordar mi hazaña gasterópoda. Por suerte el nuevo apartamento parece estar libre de toda fauna y las paredes ... bueno, digamos que no las vamos a empapelar, por si acaso me da por traer amigos a casa y resulta que les gusta chupar muros :o)

26 sept 2010

Pre/parados, deprimidos, exiliados

Los que me conoceis bien sabeis que yo siempre quise irme un tiempo al extranjero. Mis primera cuenta bancaria creció (lentamente!!) a base de los 20 duros de mi paga semanal, más los 20 duros de más de una tarde pegando sellos y una vez que me tocaron 4.000 pesetas en la lotería en la época en la que aprendí a leer. También curré en una tienda los veranos deshaciendo paquetes de ropa y con eso y mucha ayuda de mis padres me hice el primer viaje a Vancouver en 1995. Luego vino Irlanda para seguir aprendiendo inglés, Londres para currar de camarera y darme cuenta de que ganar más, cuando los gastos se multiplican, no significa necesariamente ahorrar; Minneapolis con una beca, Suiza para trabajar en los Alpes, Suecia por capricho y, de nuevo, Canadá, donde por fin a los 22 me emancipé (económicamente hablando) de mis padres. Tuve la suerte de que aquí a nadie le importó que fuera mujer, ni extranjera, ni bajita, ni que me fascinaran temas raros como el significado de la raza o las posibilidades del feminismo transnacional.

Las últimas veces que he vuelto a España para hacer el trabajo de campo siempre me he encontrado con profesores de la carrera que me dicen: "por qué no te vuelves?". Otros, menos comedidos, se enzarzan en un debate sobre responsabilidad y deber hacia un país que me ha costeado los estudios; quizás según esta gente todos los que nos hemos ido deberíamos volver con el rabo entre las piernas a golpe de culpa (zas! zas!) para darles la razón. Y es cierto que se nos han dado muchas oportunidades como estudiantes. Pero lo que era una intuición antes es una certeza ahora, visto desde el "exilio" intelectual: si allí no se me va a valorar por quién soy y lo que hago como profesional, si en España no me quieren, yo a ellos tampoco.

Hubo un día en que todo fueron sombras. En el Juan de Fuca trail, verano de 2006.

Y hoy he visto exactamente la misma frase en uno de los reportajes del especial pre/parados que está publicando El País sobre la situación laboral de los jóvenes en España.

Muchos de los que os pasais por el blog sois expatriados o emigrantes, como yo. Muchos os habeis ido de España porque allí no veíais un futuro claro. Todos echamos de menos nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra gente y nuestras tardes de tapas con los amigos hablando de todo y también de nada, porque es lo que tienen las amistades de toda la vida, que lo concreto no importa y las explicaciones son innecesarias. Se extraña no abrir la boca y que en seguida te pregunten, "de dónde eres?". No poder situar una historia que te contó tu abuela en la esquina del Callejón de las Arremangás, ni pasar todas las mañanas por la esquina donde por primera vez te echaste un novio. No conocer los recovecos de gente y lugares y, a un nivel mucho más práctico, no poder mandar a alguien a la mierda cuando te toca las narices porque eres extranjera: la extraña, la que está fuera de (su) sitio. Tenemos eso en común y otra cosa: que a pesar de las muchas tribulaciones sabemos de nuestra suerte. Porque nadie nos corta las alas, porque nadie nos ofrece un trabajo a tiempo completo a cambio de aire (y a eso no se le llama exclavitud??).

Hoy el reportaje de El País no es un reportaje, sino una serie de testimonios de gente que se quiere ir, o que se ha ido ya, al extranjero. Yo siempre le he dicho a quien me ha querido oir que un día nuestros políticos se van a dar cuenta del desperdicio de medios y talento al que ellos mismos han dado lugar. Nos vamos, nos vamos corriendo: los preparados y los aventureros, los ricos y los pobres, los ellos y las ellas, y el último que apague la luz, que está muy cara.

Yo se lo decía a quien me quisiera oír, pero decirlo y verlo pasar son dos cosas distintas. "Me duele España", que dijo alguien. A mi estos reportajes me están abriendo un agujero en el alma por el que se me escapa la tristeza de lo que dejamos atrás.


Fotografía de Der.Thes (la mano es mía).

19 sept 2010

Hasta siempre

Me vais a perdonar, pero hoy, hoy más que nunca, hoy más que siempre; hoy que los que llevan el país nos siguen sacando los colores con su incompetencia; hoy que perdí la poca fe que me quedaba en esos que se llaman socialistas pero alimentan con su aliento el sinsentido del racismo y la persecución de minorías étnicas en un Estado (en una Europa) que se dice de Derecho; hoy que en nuestro parlamento sobra el gris, la burocracia y la apartía pero faltan soñadores honestos que se atrevan a cambiar el mundo; hoy quiero gritar: A la mierda!

Ojalá que pronto entre nuestra clase política vuelva a brillar una luz como la tuya.

Hasta siempre, Labordeta.

16 jun 2010

"I'm a writer"

Me contaba un compañero del departamento que cuando un desconocido le pregunta a qué se dedica, él contesta que es escritor. Cuando me lo dijo me resultó un poco raro; total, por qué no decir que eres estudiante de doctorado? El problema es que esa respuesta tiene como resultado impepinable un interlocutor con cara de pez y el fin de la conversación (será que tenemos fama de raritos??). Así que el señor (llamémosle Mr. OB) en cuestión prefiere facilitar la conversación diciendo que es escritor. "Y qué escribes?" "Un libro sobre la intervención de los EEUU en Afganistán." Una frase sencilla que hace que pases de molusco antisocial a tipo interesante, que sabe mucho y además, lucha contra el lado oscuro. Y todo sin mentir.


[[Mi mano en acción.]]

Dicen las lenguas de los que comparten mi apellido que antes de saber montar en bici ya tenía planteado mi futuro. A la pregunta de tú que quieres ser de mayor, mini yo contestaba sin una sombra de duda: "escritora y viajera." Tuve que esperar a esta conversación para darme cuenta de que había alcanzado mi sueño infantil antes de los 30. Soy, supongo, escritora y viajera, y sin embargo me cuesta trabajo verme como tal.


[[Mis aventuras con Humpty-Dumpty, quien me inició en la literatura anglófona.]]

Pero es cierto que los estudiantes de doctorado somos escritores de profesión. En primer lugar, nos pasamos la jornada laboral (y muchas horas extras) escribiendo o acumulando material para escribir, como atestiguan nuestros muchos y variados problemas de espalda. En segundo lugar, nuestro trabajo se publica (aunque no lo lea mucha gente), lo que significa que se nos reconoce públicamente como escritores. Y por último, a la mayoría de nosotros nos pagan por ello, a menudo lo mismo o más que a un escritor no-doctorando. Así que la próxima que me pregunten cómo me gano el pan diré que escribo un libro sobre la militarización de la frontera sur de la UE, a ver si así gano en sex-appeal y amigos.

Pero si me ahora mismo alguien me pregunta qué opino de la vida de escritora no sabré contestar si es lo que esperaba. Estos días en los que tecleo sin fin delante de la pantalla del ordenador, en los que mis interacciones con otros seres humanos se limitan a los fines de semana y fiestas de guardar, me acuerdo más que nunca de algo que oí decir a La Gran Janis Joplin en una entrevista que le hicieron poco antes de morir. El entrevistador le preguntaba por su experiencia como pintora antes de dedicarse a la música. Janis contestaba que no había estado mal, pero que era una experiencia muy solitaria: empezar a cantar para ella le ayudó, entre otras cosas, a compartir su talento con otra gente y a disfrutar más de ser ella misma.

A mi por lo pronto me toca seguir escribiendo, solita. Sniff.

4 jun 2010

Redefiniendo los placeres sencillos de la vida

Esta entrada no tiene nada que ver con el tristemente abandonado blog del amigo Miguel, aunque el título haga pensar que sí.

Estoy en crisis, una crisis existencial galopante, y no encuentro médico que me trate. La mujer que me hospeda estos días (estupenda, por cierto) tiene de fondo la retransmisión en directo de BP desde el Golfo de México, en Facebook veo estas imágenes, mi libro destripa la industria agroalimentaria (agro-militar??) de los EEUU y fuera ... llueve. Recurro a Piaf, a Hardy, a Montand para que me rescaten de esta maraña de pensamientos negativos que atrapan mis dedos y enlazan mis pestañas. Pero ni siquiera mi bicicleta prestada, azul esperanza con guardabarros de la elegancia de Jackie Kennedy, me rescatan de mi postración airada.

Se preguntarán cómo la aflición puede ir de la mano de una rabia profunda. Yo no veo la contradicción por ninguna parte. Sé que soy parte del juego que hay detrás del desastre del Golfo de México (que siguen definiendo eufemísticamente como el mayor desastre medioambiental en la historia de los EEUU -- desde cuándo el medioambiente reconoce las fronteras políticas de los países??). Pero quisiera creer que algún día los intereses de la industria privada (militar, petrolera, médica) no serán tan fuertes como para dibujar las líneas maestras que definen nuestro mundo. No será hoy cuando eso suceda.

Luchando contra la rabia y la deseperación, decido correr la cortina y hacer lo que suelo hacer en estos casos: repasar mi lista de placeres sencillos. Parto de la idea de que todos estos problemas son un resultado de una lista de prioridades mal planteada (a nivel colectivo). Sé que la lista será diferente para cada uno, pero estos son mis placeres sencillos (aptos para todos los públicos):

Primer placer sencillo: cocinar sopas en una olla enorme, con música pasada de moda de fondo (chanson, música americana de los años 20, tango). Lo admito: soy una maruja.

Segundo placer sencillo: Alex :o)

Tercer placer sencillo: comer con mis amig@s y un vaso de vino tinto (no sé mucho de vinos, así que no voy a pretender). Desayunar tostadas de aceite de oliva ubetense. Aprovechar una buena mesa para celebrar rencuentros en cualquier esquina del mundo.

Cuarto placer sencillo: leer buenas obras de ciencia ficción, literatura afroamericana, clásicos. Que me atrape un/a autor/a y no poder parar hasta que he leído (casi) todos sus libros y olido el pelo de los personajes. Cerrar los ojos tras terminar una obra maestra e imaginarme otros mundos posibles.

Quinto placer sencillo: ir en bici, sobre todo si llueve y tengo la equipación necesaria. Sentir las gotitas de agua estrellarse contra mi nariz, escuchar las ruedas apartar el agua sobre el asfalto, llegar a mi destino y tomarme un te admirando las curvas de mi bici a través de la ventana por encima de un libro.

Sexto placer sencillo: agua + luz. Una ducha caliente por la tarde cuando el sol entra por la ventana. Taparme los oídos en la ducha y escuchar el agua que parece lluvia. Cantar bajito, porque en la ducha hasta parece que afino.

Séptimo placer sencillo: cine con palomitas. Las pelis buenas de lo que sea menos de terror: las tristes como La dentelliere, las alegres y tontas como When Harry met Sally, las de animación bien pensabas como Wall-E, documentales como Soundtrack for a Revolution, las raras como Kin-dza-dza y Kusturica entero, Kurosawa, las super clásicas y las clásicas a secas de cine negro, las reivindicativas como In the heat of the night, las de vaqueros honestos y hombres de la ley con seso, las españoladas del infierno.


Imagen de Wikipedia.

Octavo placer sencillo: sentir ... un abrazo bien dado, una sonrisa, la alegría de volver a ver viej@s amig@s, las montañas rusas.

Noveno placer sencillo: la música. Bailar durante una noche de buena música con un par de cervezas oscuritas. El festival de música folk de Winnipeg y similares.

Décimo placer sencillo: ser y estar, escuchar y decir poco.



Uf, ya me siento mucho mejor. Ya sabéis para qué está la zona de comentarios! :o)

4 mar 2010

Fotos curiosas I: delante de la casa de Stephen King en Bangor

Cambiar de ordenador te obliga a organizar tus archivos, supongo, y en esas estoy. Para alguien que utiliza el ordenador unas 8 horas al día para trabajar, entretenerse y perder el tiempo de mil formas distintas es una tarea tan ardua como entretenida, porque te encuentras cosas de las que te habías olvidado. También se da una de narices con unas cuantas bofetadas del tiempo: historias en una foto, un archivo, una canción.

Así que he decidido empezar una serie de fotos curiosas.

No sé por qué siento la necesidad imperiosa de comenzar con esta foto en la que Ted y yo estamos delante de la casa de Stephen King en Bangor, Main.



Acabábamos de llegar en autobús desde Halifax. Ted se había mudado allí después de 3 años de compañeros en Vancouver. Durante una visita a la ciudad para ir a una conferencia, decidimos hacer un intercambio: alojamiento gratis a cambio de una noche de cargar asfalto en un maletero para ir descargándolo en distintos contenedores de la ciudad, pasamontañas incluido para soportar el frío. Andábamos los dos pelados de dinero y es caro pagarle a una compañía para que te limpie el jardín de escombros. La noche de aventura fue relativamente exitosa, sobre todo si ignoramos los gritos y las amenazas de una señora mayor (armada con un bastón) a las que nuestro comportamiento le resultó sospechoso, no sé por qué. Pero esa es harina para otra tarta.

Para nosotros la primavera es temporada de conferencias. De modo que poco después de mi conferencia en Halifax Ted y yo teníamos que irnos a Boston para otro encuentro donde estarían otros compañeros del departamento, tan pelados como nosotros, con los que compartiríamos una habitación con 10 camas en un albergue. No sé cómo se me ocurrió delegar en él la organización del viaje: después de 3 años viviendo juntos debería haber sabido que sus ideas son tan peregrinas como estupenda es su persona. Pero lo hice, y el resultado fueron dos días de viaje entre Halifax y Boston que, por si no lo saben, no están tan lejos.

La primera parte del plan era ir en autobús de Halifax a Bangor, Maine. Eso fue fácil a pesar de un traumático paso por la frontera. Lo divertido empezó después. Porque en el autobús, y no antes, Ted decidió revelarme los secretos y recovecos que nos esperaban durante el resto del viaje.

Primero, una noche en Bangor, Maine. "En casa de quién, Ted?" "No sé, de alguien que tiene una habitación libre." "Los conoces?" "No, pero parecen majos, los encontré en la página de Couch Surfing." Genial. Voy a pasar una noche durmiendo en casa de completos desconocidos. Pero la verdad es que todo salió bien y el único problema con los desconocidos es que no tenían vida social, así que nos estuvieron dando la chapa hasta las 3 de la mañana. Muy majos, pero qué aburridos estaban los pobres en Bangor, Maine ...

La tercera parte del viaje requería un rato de espera en la carretera y que alguien, de nuevo un desconocido que iba a la misma conferencia que nosotros, nos recogiera en coche. Resultó que el tal desconocido había sido profesor en nuestro departamento, y se pasó el resto de la conferencia tomándole el pelo a mis supervisores porque, al parecer, los estudiantes de mi universidad somos tan pobres que para ir a conferencias tenemos que dormir en camas ajenas (en realidad un saco) y hacer autoestop. Qué tiempos aquellos :o)

2 mar 2010

Tim Hortons y el multiculturalismo canadiense

Vale, lo admito: he visto partes, aquí y allí, de los Juegos Olímpicos de Invierno, Vancouver 2010. Sobre todo he leído, principlamente voces críticas con las que simpatizo y he trabajado en los últimos años como David Eby. La CBC, las teles del gimnasio ... increíble escapar al fenómeno mediático estando en el ojo del huracán. Además, hay que reconocer que ha habido momentos impresionantes como la historia de Rochette, quebecois y femme puissante o el partido del domingo (vi un poquito, Thiago); algun@s comprenderán que mi debilidad, sin embargo, haya sido el esquí artístico, modalidad baches, sección mujeres :o)

Pero no es de eso de lo que quería hablar, sino del genio de los publicistas de Tim Hortons, una cadena de café para llevar 100% canadiense que ha insertado sus anuncios entre eventos y nos ha enturbiado la mirada a más de uno. No se trata de café: se trata de enfatizar eso que unos Juegos Olímpicos promueven: el orgullo patrio. Se trata también de hacer que un producto (una taza de café de calidad dudosa) se relacione con una construcción de Canadá como un país multicultural y hermoso que es el hogar de todos. Se trata de vender un sueño.



Buscando, buscando, he encontrado este otro que tampoco tiene precio. Hasta me han entrado ganas de tomarme un café.

6 dic 2009

Reconciliación inesperada

Dejemos clara una cosa: no soy ni votante ni muchísimo menos militante del PSOE.

Es cierto que de la Vega es una de mis personalidades políticas más admiradas. Poco después de que se la nombrara como tal un amigo, que lo sigue siendo a pesar de haber sido irrevocablemente abducido por el P(S?)(O?)E, me llevó a visitar el Congreso casi de noche. Fui directa al sillón de la Vicepresidenta, donde me senté y me emocioné muchísimo. Miré hacia arriba por eso de que las lágrimas tienen más lugar para la distracción cuando la superficie abierta del ojo es grande, y los vi. Desde allí sentada, los vi. "Carlitos Amarillo", le dije aún mirando al techo, porque si él me llama Enana Furiosa yo le puedo llamar como me de la gana, "¿eso no serán ...?" "Los tiros de Tejero", terminó él donde yo no podía. Y en ese momento, me sentí historia.

Por esa historia de España tengo más interés que conocimiento, que para eso ya están la inagotable sabiduría de alumnos aventajados como Thiago y las vivencias que mi abuela comparte al calor del brasero (ella no tiene blog). Ese interés me ha llevado esta mañana a encender la radio para escuchar la retransmisión de los actos conmemorativos del 31º Aniversario de la Constitución Española. Sólo haré dos observaciones.

La primera, la decepción: Zapatero ha hablado, pero lo ha hecho demasiado lentamente y sin un objetivo claro, demasiado mal para ser hoy. Seguía sus pausas interminables desde el fregadero pensando: "así nos luce el pelo". Vivimos en un país de políticos sin carisma, con una izquierda fragmentada, disfuncional y por tanto inexistente a efectos prácticos, con un gobierno que se dice socialista cuando sus políticas son de centro y una oposición de mierda que en lugar de aportar distrae. En resumen, este es un país que sufre de una clase gobernante que nos aliena de una de las facetas más bonitas de nuestra existencia: la de ciudadan@s libres en un mundo que se nos ofrece en bandeja. Un mundo que nos llega lleno de problemas y retos, pero nuestro para cambiarlo. Y esta clase política corrupta, sin carisma y que anda a traspiés la hemos elegido nosotros. Pues sí, así nos va, pensaba con la rabia dando patadas en la boca del estómago al escuchar a nuestro Presidente.

La segunda, la reconciliación. Ésta ha venido de manos del menos inesperado, del poco carismático, del "ejqueniano" Presidente del Congreso: José Bono. Al minuto de comenzar su intervención lo he dejado todo para sentarme delante de la radio con los ojos cerrados. Su discurso de 10 minutos se me ha hecho corto, devolviéndome a ese día, hace ya unos años, cuando miré al techo para que Carlos no me viera llorar sentada en un sillón del Congreso, abrumada por la historia. Las partes de su discurso que no han salido en las noticias del mediodía me han recordado una cosa muy importante: que la política no es de políticos con corbata, sino nuestra. Que la historia la hemos hecho y la seguimos haciendo tod@s. Que la ausencia de alternativas políticas no es excusa para la apatía.

Y así, de la mano del señor Bono, me he reconciliado con la política de este país, al menos hasta que hoy se ponga el sol.

30 nov 2009

Malditos bastardos

No hablaría de esta noticia si no fuera porque ha coincidido con un incidente personal, que me ha granjeado la enemistad de un familiar cercano que ahora me tacha de pro-Islamista, ignorante y en peligro de caer en las garras de Allah (o algo parecido). Todo, porque dije, digo y seguiré diciendo que musulmanes hay de todo tipo, de moderados a fanáticos, y porque no creo que una mujer española que se convierta al Islam es necesariamente una masoca sin seso. Vamos, no creía yo estar descubriendo la rueda, de modo que me sorprendió la lluvia de insultos y gritos que me cayeron encima. Así que, coincidiendo con esta noticia, voy a decir lo que pienso.

Mi primer pensamiento es este: que los textos de todas las religiones que conozco son igualmente misóginos -- la Biblia, la Torah y el Corán andan mano a mano con el tema de cuantas cabras vale una mujer, el castigo del adulterio (todo para ella, para que no se queje) y su marginación en la escena pública. Punto 1: religión organizada = textos misóginos.

Eso significa que en las sociedades actuales se suelen utilizar interpretaciones de los textos originales. Aún así, el punto dos es: si me das una religión organizada (de las grandes) que de verdad crea en la igualdad de hombres y mujeres te doy un gallifante.

Punto tres: Islam no es igual a intolerancia. El Islam es la segunda religión con más adeptos en el mundo, más o menos 1 billón y medio. El Cristianismo tiene más o menos 2 billones de seguidores, el Hinduismo un billón, el Budismo algo menos de medio billón, el Sikhismo (esos hombres con turbante) unos 25 millones y el Judaísmo unos 15. Eso significa que dentro del Islam hay muchas sectas, al igual que en el Cristianismo donde están los Católicos Romanos, Protestantes, Anglicanos, Anabaptistas como los Menonitas y los Amish, Ortodoxos de diverso tipo, etc. En el Islam hay unas 4 divisiones principales que a su vez se dividen, y se dividen, y se dividen ... En Senegal, por ejemplo, la mayoría de los musulmanes son de una de esas familias (los Sufis, que suelen ser Sunnis) que a su vez se dividen en más de 4 cofradías, que a su vez se dividen ...

Punto 4: país islámico no es igual a país intolerante. En cualquier caso, ¿qué significa intolerante? Si por intolerante nos referimos a intolerancia religiosa, si comparo mi experiencia en Senegal (95% de población musulmana) con lo que está pasando en Europa, he de confesar que salimos perdiendo. Senegal: país de mayoría musulmana, primer presidente electo tras la independencia -- L.S. Senghor, católico. Coexistencia del Islam, el Cristianismo y el Animismo -- sin problemas. No es raro encontrarse familias en las que los padres son animistas, la mitad de los hijos musulmanes, la otra mitad católicos, y los nietos protestantes casados con ... lo que sea. Visto lo visto, me voy a quedar con la intriga de qué pasaría si un día mi familia me encuentra rezando en dirección a la Meca ... sospecho que no se lo tomarían con mucha calma.

¿Hablamos de intolerancia? Vale. Pues aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y Suiza está en Europa, me voy a poner a generalizar yo también.

Suiza, cartel electoral del Partido del Pueblo en 2008:

Las ovejas blancas le dan una patada en el culo a la oveja negra (por si el entendedor no es tan bueno, le daremos más información).

(Imagen prestada de la BBC)

Suiza, cartel para el referéndum sobre la ley de nacionalidad, 2008:

Las manos negras y amarillas se pelean por "robar" un pasaporte suizo.

(Imagen prestada de World Radio Switzerland)

Suiza, cartel del referendum sobre los minaretes en 2009:

Una mujer con un burka (pregunta: ¿se supone que esto es una imagen representativa de la mujer musulmana?) en primer plano delante de minaretes - misiles.

(Imagen prestada del Partido Nacional Británico, BNP)

Pues sí, los intolerantes son ellos, malditos bastardos.

19 nov 2009

Una reflexión sin importancia

El martes inauguramos las Jornadas. Ya tenemos toda la cartelería, hemos mandado las invitaciones, y las fotos estarán listas mañana. El cartel ha quedado tal que así:


(diseño de Javi Acebal)

Si dijera que el trabajo de los últimos meses para que esto saliera adelante ha sido fácil, estaría mintiendo. He aprendido tres cosas confesables. Primero, que trabajar en España es mucho más difícil que trabajar en Canadá, donde la gente te toma en serio aunque seas una mujer joven y estudiante. Jamás, y digo jamás, me han tratado tan mal en mi vida: correos y más correos con fecha de caducidad y sin respuesta, retrasos en procesos burocráticos que han significado tener que poner dinero de mi bolsillo y rezar para que me lo devuelvan, y feos que si los contara ... mejor me callo. Segundo, que el mundo está lleno de humanoides con complejo de superioridad y egocentrismo agudo. Y tercero, que a pesar de todo y gracias a la gente fantástica que me ha apoyado en el camino, meterse en estos líos merece la pena. Y no me refiero sólo a mi compi el fotógrafo-diseñador, sino a personajes (e.j., María, que ha hecho la ilustración del cartel y Patri, que ha tenido que engullir unos cuantos malos ratos -- que vivan los gijonenses!) e instituciones que se han portado estupendamente. Por esos apoyos lo volvería a hacer mil veces.


(foto de Javier Acebal)

Aún así, sigo dándole vueltas a una cosa que me pasó ayer. La biblioteca por fin nos confirmó la fecha y hora de la inauguración oficial. Siendo el 25 el día contra la violencia de género y con la cercanía del día mundial de la inmigración, varios medios e instituciones públicas nos han puesto en el punto de mira (con esto no quiero decir que la expo no sea magnífica, que lo es!!). Así que he mandado muchas invitaciones para ese día, diciendo: señores, que viene la tele, la radio, etc. etc. Y de repente todos los correos que no habían tenido respuesta en los últimos 6 meses han tardado unos 10 minutos en ser contestados con la mayor de las diligencias. Después de meses de trabajar a pelo, todo el mundo quiere echarse flores delante de las cámaras de televisión. Y me he puesto a darle vueltas a la diferencia que significa aparecer o no aparecer en los medios. Y a la diferencia entre tener una posición de privilegio o hacer lo que una quiere y como quiere por amor al arte.

Lo mismo el martes soy más famosa, si mis humanoides lo permiten. Pero ahora mismo me siento más sabia a raíz de la experiencia acumulada. Como el maestro Yoda, pero un poco más rosácea :o)

25 oct 2009

Me voy a poner borde

Por definición, cuando termino la declaración de la renta estoy de mala hostia -- más que nada porque siempre la hago tarde y mal. Este año además he descubierto que leer el periódico antes de ir a la cama no ayuda nada.

Y es que mira que es fácil es decir ciertas cosas cuando llevas 30 años con un contrato indefinido y sin tener que dar palo al agua. Hablando de la generación a la que pertenezco y que según parece sufre el síndrome de Peter Pan, el Señor Navarrete emite su veredicto:

El síndrome de Peter Pan es la garantía de mantener la equidistancia entre sentirse integrado y, al tiempo, también libre. Aun pensando ya como adultos conservan más actitudes y atributos juveniles. Una lucha contracultural.
--Fuente--.

Claro.

Ahora resulta que somos adulescentes, inmaduros, ultra consumistas, nos aprovechamos de nuestros padres y encontrar un trabajo decente no es una de nuestras prioridades. No sólo eso, sino que además nos empeñamos en vivir solos y pedir hipotecas. Válgame la muestra de arrogancia, si resulta que quieren hacer lo que les hemos enseñado toda la vida: ¡trabajar y vivir en paz! Esto viniendo de alguien que en una de sus clases me enseñó algo que nunca olvidaré: que hagamos lo que hagamos, las mujeres nunca vamos a ser tan inteligentes como los hombres debido a la fisiología de nuestros cerebros. "Sería como pedirle a una araña que creciera 10 patas", dijo el día que consideré seriamente dejar la carrera.

El periodista, que probablemente también tiene un contrato fijo, concluye.

El único refugio que les queda ahora es su retorno a la etapa juvenil.



¿A qué etapa juvenil se refiere usted, si no le importa? ¿Y de quién demonios está hablando, y por qué se cree que puede interpretar unos datos del CIS que ni siquiera entiende, con la ayuda de personas que se hacen llamar profesores faltando a clase la mitad de los días, y sin preguntar a la gente de la que habla?

Si yo fuera usted, señor periodista, le preguntaría a los acusados:

... a Carlos, que ha estado tragando mierda unos cuantos años antes de conseguir su trabajo actual, con los 30 muy bien cumplidos. Sigue de alquiler.

A Javi, currante donde los haya, a quien he visto trabajar a tiempo completo a cambio de un abono de transportes y luego se ha dejado la salud (literalmente) echando más horas de las que son razonables.

A otro Javi, un gran profesional, que salió corriendo de España muerto de asco y ahora está de regreso, con naúseas al ver lo que se le ofrece y ganas de salir corriendo. Ahora vive con su abuela porque no tiene trabajo.

A Juan, que curra a tiempo completo por menos de 800 euros al mes y de milagro, porque la empresa casi le baja el sueldo (y también vive de alquiler).

A Esti, que trabaja más horas de las que debiera para que no le echen.

A Julio, que ha currado desde el día que terminó la carrera y a quien no le han regalado nada.

A Alicia, que con dos trabajos a tiempo completo no llega a los 800 euros al mes. Dile cuando se gasta 50 euros en un abrigo que es una consumista. Valiente hipócrita.

A Manolo, que se ha pasado dos años de reponedor en el Carrefour con su flamante título de licenciado, un turno que empezaba a las 5:30 de la mañana y un sueldo que no llegaba a los 550 euros.


Estos son sus Peter Panes. Y si no han conseguido estar mejor de lo que están, es porque las empresas en España se piensan que pueden tener titulados universitarios en prácticas con un sueldo de mierda de forma indefinida -- o hasta que haya que buscar al siguiente para no meterse en líos con hacienda. Quizás usted, y la gente a la que cita en su artículo, quiera algún día darse cuenta de que no somos unos inmaduros, sino que estamos hartos. De que nos estamos yendo. De que nos vamos, porque en España no se vive tan bien, ni el sol brilla tanto, ni a los que valen le reconocen lo que valen. De que las oportunidades laborales en esa España tan suya, tan nuestra, dependen más de quién sea tu padrino y por cuánto te vendas de tus capacidades y tus ganas de trabajar. Que no somos Peter Pans ni adulescentes ni gilipolleces por el estilo, sino gente con ganas de vivir en paz, trabajar en lo que nos guste y tener suficiente para vivir y disfrutar.

Si cuando termine, señor periodista, agotado por haberse levantado de su sillón de orejas en el centro de Madrid, sigue pensando que llamarnos Peter Pans y adulescentes es apropiado, quizás considere la opción de no ofenderme con tanta sandez y empezar a escuchar.

Mientras, acepto que usted me llame Peter Pan si yo le puedo llamar imbécil.

8 jul 2009

Bauman y una foto

[a quote by Zygmunt Bauman and one pic from my first adventure with a film camera.]

Siempre que leo esto me acuerdo de Javi, y como me ha mandado un remedio muy eficaz contra la tristeza se lo dejo aquí. Dijo el señor Bauman:

El truco no es no tener hogar, sino tener muchos, y estar al mismo tiempo fuera y dentro de cada uno de ellos, combinar la intimidad con la mirada crítica de lo ajeno, el involucramiento con el distanciamiento. Un truco que las personas sedentarias tienen pocas posibilidades de aprender. Aprenderlo es la oportunidad del exiliado: de alguien técnicamente exiliado. El que está en el lugar, pero no es de él.


Por otro lado ... hoy me han dado las fotos de la cámara analógica. Mi escáner tiene sus limitaciones y mi ojo analógico (prohibido bromas!) también, pero ahí va una de las que han quedado mejor. ¡Para la próxima vez tengo que recordar evitar los contrastes fuertes! Otra, mañana ;o)

6 jul 2009

Reencuentros y desencuentros

Todos los días me despierto con ganas de que acabe ya el descoloque, pero nada, seguimos cabeza abajo. Entre encuentros casuales, reencuentros intencionales y desencuentros desafortunados seguimos tirando. Y no todos los re/des/encuentros son con personas, que algunos sí, pero no todos: los hay también de cosas y bichitos malignos (algún día cercano entenderán a qué me refiero). Hay veces que me acuerdo de esa frase tan fina, tan fina, que resume tanto en tan poco: "mierda pá mí, y pá mi sola." Pues en esas estamos.

Como el alcohol lo dejé hace tiempo, ahogo mis penas a base de clicks. Que es otra de las razones por las que no he escrito desde hace unos días. Que no se lo va a creer nadie, pero esta semana he aparcado mi cámara digital y le he robado la analógica a mi señor padre. Bueno, la cámara y los 20 kgs de objetivos, que no vean cómo pesa el muerto. Hoy he llevado mi primer carrete en blanco y negro a revelar y estoy de lo más impaciente, porque me han dicho que hay que esperar hasta el jueves (el jueves!!) para recoger las fotos y yo no estoy acostumbrada a tanta espera. Eso sí, tres días haciendo fotos "a la antigua" y ya no veo igual a los fotógrafos de antaño: qué mérito hacer todo sin ver nada.

En fin, si sale alguna buena de ese carrete la pondré, y si no seguiré reciclando fotos antiguas. Como ésta, que es una radiografía de mi estado de ánimo: alta tensión en medio de una maraña de todo y de nada. Como sigamos así un día de estos les encasqueto un poema (si pasa venid a mi rescate que es grave).

28 jun 2009

Reflexiones sobre el II Salón Internacional de la cooperación (Dakar)

[También en Maneno]

Gracias al blog Héroes de Ébano (que detesto por varias razones* pero que sigo leyendo porque de vez en cuando tiene cosas interesantes) me he enterado de que ayer el cantante Cheikh Lô inauguró de forma no oficial el II Salón Internacional de la Cooperación en Dakar, Senegal. Según la página oficial del evento, que tendrá lugar del 29 de Junio al 1 de Julio, se trata de una iniciativa privada en la que están involucrados los Gobiernos de Senegal y España, así como el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de las Islas Canarias. Al salón acudirán representantes de diversas agencias de cooperación de países donantes, ONGs, empresas privadas y once países africanos beneficiarios (Burkina Faso, Cabo Verde, Níger, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Madagascar, Mali, Marruecos, R.D. del Congo, Senegal y Sudáfrica). El programa se encuadra bajo el título “Medidas para acabar con el hambre y para la creación de riqueza. El papel de la colaboración público privada por un desarrollo sostenible y responsable.” Entre las actividades programadas hay una serie de charlas a manos de expertos en la cooperación al desarrollo, así como mesas de trabajo en áreas tan importantes como agricultura, ecología y nutrición; agua y desarrollo sostenible; nuevas tecnologías; salud; descentralización y buenas prácticas de gobierno para el desarrollo; relaciones entre empresas, ONGs y organismos públicos; planeamiento urbano y desarrollo; migraciones y desarrollo; género y microcréditos. También, como no, tendrán lugar actividades sociales (no incluidas en el programa oficial) que incluyen conciertos, cócteles, etc.

No me tomen a mal: creo que estas iniciativas tienen su mérito, pero hay cosas que no entiendo. Por ejemplo, que el presupuesto para la organización de una conferencia solidaria que tiene como objetivo promover el desarrollo (económico) de algunos de los países más pobres del planeta sea de un cuarto de millón de euros** (eso sin incluir los gastos de desplazamiento y dietas de la mayoría de los conferenciantes, que pasarán las facturas a sus respectivos gobiernos o empresas). O que un evento que dice buscar “un desarrollo sostenido y responsable” tenga, sin embargo, como empresa financiadora estrella a REPSOL, que no se caracteriza precisamente por ser una empresa modelo en el terreno del empresariado sostenible y socialmente responsable. O que la conferencia tenga lugar en el hotel más exclusivo de África Occidental, Le Meridien President (ver foto más abajo), cuyas habitaciones individuales cuestan entre 200 y 600 euros por noche y cuyo cocinero jefe vive en el barrio popular de Guédiawaye porque su sueldo no le llega a más (lo sé porque he comido varias veces en su casa).

Hotel le Meridien President en Almadies donde tendrá lugar el encuentro, via Hotels of the Rich & Famous.

Puede ser que este domingo me haya levantado cínica, no sé, pero el caso es que esta no me parece la manera más adecuada, sostenible ni responsable de promover el bienestar socio-económico de los pueblos africanos. Aunque quizás me estoy equivocando y todo este tinglado tiene beneficiarios un poco más, digamos, selectos.

En cualquier caso y como hoy es día del señor les dejo con una oración de gracias a manos del Baye Fall Burkino-Senegalés Cheikh Lô, mencionado más arriba. Que disfruten ustedes.



* Principalmente porque el autor jamás se digna a responder a los comentarios de los lectores ni a darles las gracias cuando le echan una mano (ejem).

** Obviamente este dinero irá a parar a los bolsillos de los que no necesitan ninguna ayuda -- véase, los empresarios (blancos) que regentan los espacios donde tendrá lugar el encuentro.

17 jun 2009

C'est fini (really?)

Las mujeres diola tienen fama de tener un par de huevos (si me permiten la expresión). El ferry que va de Dakar a Ziquinchor luce el nombre de una de sus reinas, Aline Sioté Diatta, estandarte de la resistencia diola a la colonización francesa y de cualquier otro tipo desde los años 40. Dada la pobreza, guerras y ataques que aún hoy despuntan de vez en cuando en la zona, y la curiosa organización social de los diola, quizás no sea de extrañar que sus mujeres sean de armas tomar.

Ya en casa miro la foto de una de ellas y pienso que me gustaría tener su fuerza, pero sé que mucha de su fortaleza viene de saber su lugar en el mundo, literalmente. Y a mí eso es ni más ni menos lo que me falta.

No será la primera vez que me quejo de lo difícil que es volver. Dejar atrás paisajes, amigos y experiencias es duro; más lo es aún no poder transmitir todo lo vivido, todo lo sentido, las dudas y certezas que surgen de andar siempre metiendo las narices donde no me llaman. Senegal es totalmente diferente a cualquier otro sitio en el que haya estado antes. Mejor en muchas cosas, peor en muchas otras, siempre sorprendente. Nunca he entendido tan bien esa expresión anglosajona de estar "out of your comfort zone" como hasta ahora. Y no si será que al estar aquí ya no puedo evitar la realidad de una boda inminente, con todo lo que eso conlleva, pero desde que ayer llegué a Granada no dejo de preguntarme qué demonios es lo que estoy buscando, siempre dando vueltas de un lado para otro como gallina sin cabeza. Una parte de mi dice que ya va siendo hora de ir echando raíces en un sitio, de dejar de despedirse siempre de toda la gente estupenda que una encuentra por el camino. La otra quiere más, mucho más, seguir viajando, llenando la memoria de paisajes y momentos irrepetibles ...

... momentos como ese en el que una señora de nombre también Diatta, de la que dudo haya dos sobre este planeta, se recogió los bordes del pareo para sentarse en un taburete bajo y contarme un cuento en Diola en el fresquito de su casa de adobe. Si alguien me dice cómo diablos se postea un archivo mp3 en el blog subo su cuento (gallinas de fondo incluidas) y otros que he ido recopilando en los últimos meses en serer, wolof, mankaind, mandjac ... eso sí: van sin subtítulos.

Entre ella:

12 abr 2009

Post #301, from Dakar

[English below]

Ya instalados en la rutina tengo aliento para mirar alrededor e intentar comprender un montón de cosas, algunas tontas y otras no tanto. ¿Para llegar del punto A al punto B, es mejor el autobús urbano, el taxi, el car rapide o el ndiaga ndiaye? ¿Qué se regatea y qué no? ¿Por qué hay tanta basura por todas partes? ¿Qué hace ese bicho en mi vaso? ¿Se podrá nadar en esta playa, o habrá corriente? ¿Por qué en esta playa las únicas mujeres que hay son blancas? ¿Cómo llego a Casamance? ¿Por qué a la única a la que le pican los bichos es a mí? ¿Por qué el arroz que venden aquí está “roto”? ¿A quién tengo que escribirle para que me den permiso para entrar en el campo que tiene la Cruz Roja en Rosso? ¿Cómo se llama el pájaro que se posa todos los días delante de mi ventana? ¿Por qué la gente me invita a su casa a la hora de cenar en Canadá y para cuando nos vamos es la hora de cenar en España, pero nadie ha dicho de cenar? ¿Cuáles son las normas de cortesía básicas en este país en el que todo el mundo es tan amable? ¿Dónde diablos puedo encontrar hilo dental o pan integral?

Y hoy en el autobús, ¿por qué me mira la gente? Me he acordado de lo que me dijo un hombre muy inteligente al que entrevisté en Lavapiés hace unas semanas: “a veces voy andando por la calle y me siento ¡¡taaaan negro!! Y entonces me doy cuenta de que he salido de mi barrio”. Pues sí, he salido de mi barrio y me acuerdo mucho del dicho favorito de mi abuela: sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena …

En fin, adaptándose. Las tardes de djembe delante de la oficina de Teresa lo hacen mucho más llevadero ... :o)



We’re more or less settled here, and now I have the time and energy to look around and try to understand a trillion things – some of them absolutely stupid, that’s for sure. For example, what’s the best way to get from point A to point B: the city bus, taxi, car rapide o ndiage ndiaye? What can I bargain for, and what can’t I? Why is there trash everywhere? Is there too much current here to swim in the sea? Why is it that the only women on the beach are white women? How do I get to Casamance? Why do bugs bite me so much? Why is rice here “broken”? Who can give me permission to enter the camp that the Red Cross runs in Rosso? What’s the name of the bird that comes to my window every morning? Why do people invite me over to their places at dinner time in Canada, I leave by Spanish dinner time, and nobody has mentioned the possibility of eating? Have I broken a basic curtsy rule – which ones are they, anyways? Where can I find dental floss or whole wheat bread?

And today in the bus: why are people looking at me? Which made me remember something that a very intelligent dude told me a few weeks ago: “sometimes I feel sooooo black, and then I realize: I’m no longer in my neighbourhood.” Oh, yes. I’m no longer in mapped territory, and often remember my grandma’s favourite saying: a stupid (wo)man knows more at her place than a smart one at another’s.

So I’m still settling in. Every sunset happens at the beach listening to the djembe players in front of Teresa’s office, which makes everything much easier :o)