Así que he decidido empezar una serie de fotos curiosas.
No sé por qué siento la necesidad imperiosa de comenzar con esta foto en la que Ted y yo estamos delante de la casa de Stephen King en Bangor, Main.

Acabábamos de llegar en autobús desde Halifax. Ted se había mudado allí después de 3 años de compañeros en Vancouver. Durante una visita a la ciudad para ir a una conferencia, decidimos hacer un intercambio: alojamiento gratis a cambio de una noche de cargar asfalto en un maletero para ir descargándolo en distintos contenedores de la ciudad, pasamontañas incluido para soportar el frío. Andábamos los dos pelados de dinero y es caro pagarle a una compañía para que te limpie el jardín de escombros. La noche de aventura fue relativamente exitosa, sobre todo si ignoramos los gritos y las amenazas de una señora mayor (armada con un bastón) a las que nuestro comportamiento le resultó sospechoso, no sé por qué. Pero esa es harina para otra tarta.
Para nosotros la primavera es temporada de conferencias. De modo que poco después de mi conferencia en Halifax Ted y yo teníamos que irnos a Boston para otro encuentro donde estarían otros compañeros del departamento, tan pelados como nosotros, con los que compartiríamos una habitación con 10 camas en un albergue. No sé cómo se me ocurrió delegar en él la organización del viaje: después de 3 años viviendo juntos debería haber sabido que sus ideas son tan peregrinas como estupenda es su persona. Pero lo hice, y el resultado fueron dos días de viaje entre Halifax y Boston que, por si no lo saben, no están tan lejos.
La primera parte del plan era ir en autobús de Halifax a Bangor, Maine. Eso fue fácil a pesar de un traumático paso por la frontera. Lo divertido empezó después. Porque en el autobús, y no antes, Ted decidió revelarme los secretos y recovecos que nos esperaban durante el resto del viaje.
Primero, una noche en Bangor, Maine. "En casa de quién, Ted?" "No sé, de alguien que tiene una habitación libre." "Los conoces?" "No, pero parecen majos, los encontré en la página de Couch Surfing." Genial. Voy a pasar una noche durmiendo en casa de completos desconocidos. Pero la verdad es que todo salió bien y el único problema con los desconocidos es que no tenían vida social, así que nos estuvieron dando la chapa hasta las 3 de la mañana. Muy majos, pero qué aburridos estaban los pobres en Bangor, Maine ...
La tercera parte del viaje requería un rato de espera en la carretera y que alguien, de nuevo un desconocido que iba a la misma conferencia que nosotros, nos recogiera en coche. Resultó que el tal desconocido había sido profesor en nuestro departamento, y se pasó el resto de la conferencia tomándole el pelo a mis supervisores porque, al parecer, los estudiantes de mi universidad somos tan pobres que para ir a conferencias tenemos que dormir en camas ajenas (en realidad un saco) y hacer autoestop. Qué tiempos aquellos :o)
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