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31 mar 2012
Guiri, what guiri?
Volver, volver, nunca se vuelve. De vuelta en casa (por unas semanas) mi padre me dice que tengo horario guiri, mi madre que como como una guiri, y mis tías que tengo una niña que hasta cuando balbucea se le nota que es guiri. Para que vamos a mentir: es verdad que me he vuelto un poco guiri. Como prueba, cuando me tropiezo con alguien en la calle me sale un "sorry" antes que un "perdone". El pan ya no me gusta blanco, sino denso y morenito, del que mi abuela no soporta ver porque le recuerda a los tiempos de la guerra. Si como más tarde de las 2, muero, para descojone de toda mi familia que no suele sentarse a la mesa antes de las 3:30. Con la cena pasa lo mismo: yo como a las 8, el resto a eso de las 9 o las 10. Suma y sigue.
Cada vez que me llaman guiri sonrío a medias y me pregunto qué querrán decir. Qué es un guiri? Etimologías aparte, al menos en mi barrio un guiri de toda la vida ha sido un turista blanquito, preferentemente inglés o de América del norte, con cámara en ristre y sobre todo, sobre todo, un atuendo muy específico: gorra, camiseta blanca, pantalones caqui, sandalias y calcetines. Por supuesto, existen variaciones, por ejemplo un alemán o un francés blanquito, si se les ve muy fuera de sitio, puede ser considerado un guiri.
Y qué pasa con los extranjeros tan guiris como cualquier otro inglés rojo langosta, pero que no se adecúa al esterotipo del guiri-superguiri? Por ejemplo: es guiri una mujer japonesa que se pasea vestida con un kimono por Plaza Nueva, y a la que me encuentro mirando como un hombre le escribe su nombre en árabe (?) en un trozo de papel a cambio de un euro?
Pues no: esa mujer es una turista, pero no una guiri. [Para que luego los expertos digan que como eso de las razas no tiene base empírica no merece la pena hablar de ello. Ja.]
En cualquier caso el término no es necesariamente halagador. El guiri es un extranjero (probablemente con pasta, pero extranjero al fin y al cabo) al que por estar medio perdido y fuera de su contexto se le hace objeto de bromas y timos varios. Así que cuando en mi familia me dicen que estoy hecha una guiri porque, por ejemplo, me cuesta no quitarme los zapatos al entrar en casa (sobre todo ahora que tenemos a la peque gateando) pues no sé muy bien qué pensar. No crecí yo en estas calles? Alguna vez se me ha visto con calcetines y sandalias? No está más que comprobado que por mucho tiempo que viva fuera de aquí, en cuanto abro la boca todo el mundo sabe de dónde vengo (a veces, lo confieso, muy a mi pesar)? Acaso tengo yo pinta de guiri?
Quizás, más que pensar, lo que tengo que hacer es resignarme a que volver, volver, nunca se vuelve. Y tal y como están las cosas, la verdad, pues no es mal asunto volver como visitante a disfrutar de lo bueno y (con perdón) dejar atrás lo malo cuando me monte de nuevo en el avión para volver a Montreal.
16 nov 2011
Mi voto en las urnas!

Increíble pero cierto: me acaba de llegar el sobre con las papeletas y las instrucciones para votar en las generales. He llamado al consulado y dicen que han ampliado el plazo hasta el 18 a las 20:00 si se va personalmente y hasta el 19 si se vota por correo ... y que a ninguno de los que trabajan allí les ha llegado aún el sobre. Será que no han rogado lo suficiente.
En cualquier caso, si no me equivoco en alguno de los tropecientos pasos para ejercer mi derecho al voto desde el extranjero, mis dos sobres estará en las urnas por primera vez desde las elecciones del 12 de marzo de 2000. Y esta vez voto con muchas, muchas ganas, de modo que si alguien me iba a decir que para qué si son todos iguales ... que se espere un par de días :)
3 oct 2011
El futuro de España
No quiero hablar de política, ni meterme en una discusión sobre la que es probablemente una de las ideologías / movimientos políticos más malentendidos de nuestro tiempo (el feminismo), ni hablar sobre esta iniciativa para ayudar a los trabajadores autónomos, ni discutir sobre si las mujeres del PSOE son mujeres florero o a las del PP les falta una dosis de humanidad.
No.
Sólo quiero decir que a quien se le haya ocurrido hacer esta foto, la ha cagado y bien. Y que Rajoy o está imbécil o disimula de maravilla, porque canta, digo si canta, que en la portada de La Razón haya salido hoy esto:

Con todos mis respetos, es lo de menos si la mujer de la imagen es arquitecta e inteligente, como parece que es a juzgar por una entrada en su blog en el que se defiende de las muchas críticas que ha generado la foto.
No.
Lo que importa es que el título de este artículo, en primera plana, es "El futuro de España." Lo que importa es que se habla de innovación, de esperanza en estos tiempos tan fúnebres, de las mentes que sacarán a esa España nuestra del negro agujero en el que se encuentra. Lo que importa es que en la foto salen cuatro maromos y una mujer, de lo que se infiere que nosotras jugaremos un papel marginal en el futuro, en la supuesta recuperación, en el avance de España. Lo que importa es que mientras que uno tiene un rollo de cine, otro un avión, otro tiene pinta de banquero, otro se dedica a la biotecnología y Rajoy es el candidato a la presidencia, la señora lleva un roscón, de lo que se deduce que yo y mis semejantes, aunque listas y cualificadas, quedamos mejor entre fogones.
Yo no quiero hablar de política ni de feminismo y además eso de la fotografía y las campañas electorales se me dan nada más que regular. No quiero. Pero me está costando morderme la lengua.
PS Gracias a Cova y a Javi por compartir la foto en FB.
No.
Sólo quiero decir que a quien se le haya ocurrido hacer esta foto, la ha cagado y bien. Y que Rajoy o está imbécil o disimula de maravilla, porque canta, digo si canta, que en la portada de La Razón haya salido hoy esto:
Con todos mis respetos, es lo de menos si la mujer de la imagen es arquitecta e inteligente, como parece que es a juzgar por una entrada en su blog en el que se defiende de las muchas críticas que ha generado la foto.
No.
Lo que importa es que el título de este artículo, en primera plana, es "El futuro de España." Lo que importa es que se habla de innovación, de esperanza en estos tiempos tan fúnebres, de las mentes que sacarán a esa España nuestra del negro agujero en el que se encuentra. Lo que importa es que en la foto salen cuatro maromos y una mujer, de lo que se infiere que nosotras jugaremos un papel marginal en el futuro, en la supuesta recuperación, en el avance de España. Lo que importa es que mientras que uno tiene un rollo de cine, otro un avión, otro tiene pinta de banquero, otro se dedica a la biotecnología y Rajoy es el candidato a la presidencia, la señora lleva un roscón, de lo que se deduce que yo y mis semejantes, aunque listas y cualificadas, quedamos mejor entre fogones.
Yo no quiero hablar de política ni de feminismo y además eso de la fotografía y las campañas electorales se me dan nada más que regular. No quiero. Pero me está costando morderme la lengua.
PS Gracias a Cova y a Javi por compartir la foto en FB.
11 sept 2011
De nuevo aquí

El lunes pasado regresamos a Montreal después de un par de semanas en Granada. Todo fue bien, muy bien: el vuelo (directo Montreal - Málaga), el casi inexistente jet lag, el tiempo, la familia ... Cumplí casi todos mis objetivos, que incluían:
1. Ir a ver a mi abuela paterna todos los días. Se lo pasó pipa con la bisnieta. Este era el objetivo fundamental del viaje y las visitas hicieron que el esfuerzo mereciera la pena. Entrar por la puerta y que a una señora de 90 años a la que adoras, pero a la que la edad le ha borrado tu nombre de la memoria, se le iluminen los ojos durante 45 minutos de cuchi-cuchis con su bisnieta ... no tiene precio.
2. Pasar tiempo con mis padres en la playa, la montaña y los bosques de la Alhambra. Ni siquiera los mosquitos / chinches pudieron con nosotras -- yay!
3. Tomar una horchata de Los Italianos al menos dos veces al día. [Confirmado: mi récord de tolerancia está en 2 litros diarios. Me tendré que poner en ello el próximo verano.]
4. Comprarle a mi hermana una sartén por su cumpleaños.
Se me quedaron otras cosas en el tintero, pero ... la próxima vez será. Tampoco pude acompañar a mi familia durante el entierro de una mujer estupenda a la que hubiera querido ver muchas más veces; lo siento, Pedro.
En conjunto y a pesar de esa nota triste el viaje fue mucho mejor de lo esperado. Sé que las dos tenemos muchísimas ganas de volver a ver a toda la gente tan estupenda que no por estar lejos quedó atrás.
Gracias!
25 ago 2011
31 jul 2011
Torturas consulares
Siempre que me quejo de los trámites consulares que tenemos que hacer los españoles que vivimos en el extranjero, Thiago me recuerda que las ruedas de molino que tragan los ciudadanos brasileños que residen en España son aún mayores. No lo dudo, aunque me cuesta imaginar funcionarios más incompetentes que los que trabajan en los consulados y embajadas españoles ... por lo menos en Canadá.
Que conste que esta vez, al menos, me han servido con una sonrisa, lo cual es infinitamente mejor que el trato, entre cortante y directamente abusivo, que he(mos) recibido en otras ocasiones. La mala, malísima hostia que me encontré en otros lugares me llevó a asociar hacer un trámite consular con un tipo de tortura voluntaria, a la sazón una sesión de sadomasoquismo asexual en el que una recibe y encima paga. Viniendo de España y de un colegio de monjas, pensaba, no debería de ser tan difícil disfrutarlo por lo menos un poco.
Pero el caso es que el cilicio no fue nunca mi accesorio favorito, ni la autoflagelación el hobby de mis tardes ociosas. Por eso fui dejando la renovación del pasaporte hasta el último momento, véase, 4 meses antes de que se me caducara. Entonces arrastré mi barriga de 8 meses hasta donde Cristo perdió el mechero (que es donde está el Consulado de España en Montreal si tomamos como referencia mi apartamento) y empecé el primer trámite: darme de alta.
La aventura, en un principio, pareció dar buenos resultados: no me faltaba ningún papel. Cuando un mes después me llamaron para decirme que (sorpresa!) me faltaba la baja de la sección consular de Toronto la cosa quedó en que se habían equivocado ellos. Pero al volver para comenzar los trámites de renovación del pasaporte me informaron (con una sonrisa) de que les tendría que enviar el original del dichoso papelito por correo, y que no, no era posible renovar el pasaporte sin haberse dado de alta en el consulado. Esto, en medio de la huelga de Canada post y sin que el papel fuera necesario, porque el año pasado figuraba como residente en Granada. Pero qué sería una tortura sin sufrimiento, ¿verdad? Cargar con una niña de 2 meses berreando después de una hora de autobús hizo la experiencia aún más auténtica, una de esas que no se olvidan.
El caso es que al final, y gracias a las presiones de una señora muy amable desde Toronto, me dieron de alta, y me informaron de que tenía que ir al consulado otra vez para completar la solicitud de renovación del pasaporte y dejar mis huellas.
Allí que fui yo, con la niña colgando de la espalda, ilusionada con la perspectiva de un nuevo pasaporte sin mayores sobresaltos. Las trabajadoras de la oficina ya se sabían mi nombre y salían a la antesala a jugar con Inara y reírle las gracias. Me despedí de ellas incluso con un poco de pena y un mes más tarde, cuando me llamaron para decir que el pasaporte estaba listo, reflexioné sobre mis prejuicios contra la clase consular.
Durante mi cuarta visita, siendo ya una mujer canguro experimentada (ja!) Inara casi no lloró: estaba todo calculado al milímetro. Lo que no tenía planeado es que al abrir el pasaporte mi nombre no figurara en él. Todo lo demás estaba bien, menos mi nombre. Y como ya saben, no se puede viajar con un pasaporte con un nombre falso, a no ser, claro, que a una le vaya el sadomasoquismo avanzado de los controles fronterizos. Al final a Inara le dio tiempo a reír, llorar, comer y hacer otras cosas que no digo porque luego me llaman maruja.
Volví a hacer todos los papeles, volví a dejar mis huellas, volví a firmar, y mientras tanto las funcionarias jugaban con Inara. Dicen, pero yo no termino de creérmelo, que en un par de semanas tendrán mi pasaporte listo, esta vez con el nombre que figura en mi partida de nacimiento. O que si no está para el 22 de agosto me darán un pasaporte de emergencia para ir a España, y a mi regreso, cuando a mi me apetezca y me venga bien, puedo pasarme a hacerles una visita y continuar los trámites.
Yo, la verdad, creo que le he pillado gusto a esto. Voy a ver si cuando acabe con lo mío empiezo con la tortura del pasaporte español de Inara, que con un poco de suerte tardará un par de años y me costará unas 20 visitas. Para entonces seguro que habré encontrado otra excusa para prolongar el masaje de mi lado sadomasoquista.
Si sienten la necesidad imperiosa de compartir una experiencia similar, acérquense a la zona de comentarios.
Que conste que esta vez, al menos, me han servido con una sonrisa, lo cual es infinitamente mejor que el trato, entre cortante y directamente abusivo, que he(mos) recibido en otras ocasiones. La mala, malísima hostia que me encontré en otros lugares me llevó a asociar hacer un trámite consular con un tipo de tortura voluntaria, a la sazón una sesión de sadomasoquismo asexual en el que una recibe y encima paga. Viniendo de España y de un colegio de monjas, pensaba, no debería de ser tan difícil disfrutarlo por lo menos un poco.
Pero el caso es que el cilicio no fue nunca mi accesorio favorito, ni la autoflagelación el hobby de mis tardes ociosas. Por eso fui dejando la renovación del pasaporte hasta el último momento, véase, 4 meses antes de que se me caducara. Entonces arrastré mi barriga de 8 meses hasta donde Cristo perdió el mechero (que es donde está el Consulado de España en Montreal si tomamos como referencia mi apartamento) y empecé el primer trámite: darme de alta.
Ella ya está lista para el viaje.
La aventura, en un principio, pareció dar buenos resultados: no me faltaba ningún papel. Cuando un mes después me llamaron para decirme que (sorpresa!) me faltaba la baja de la sección consular de Toronto la cosa quedó en que se habían equivocado ellos. Pero al volver para comenzar los trámites de renovación del pasaporte me informaron (con una sonrisa) de que les tendría que enviar el original del dichoso papelito por correo, y que no, no era posible renovar el pasaporte sin haberse dado de alta en el consulado. Esto, en medio de la huelga de Canada post y sin que el papel fuera necesario, porque el año pasado figuraba como residente en Granada. Pero qué sería una tortura sin sufrimiento, ¿verdad? Cargar con una niña de 2 meses berreando después de una hora de autobús hizo la experiencia aún más auténtica, una de esas que no se olvidan.
El caso es que al final, y gracias a las presiones de una señora muy amable desde Toronto, me dieron de alta, y me informaron de que tenía que ir al consulado otra vez para completar la solicitud de renovación del pasaporte y dejar mis huellas.
Allí que fui yo, con la niña colgando de la espalda, ilusionada con la perspectiva de un nuevo pasaporte sin mayores sobresaltos. Las trabajadoras de la oficina ya se sabían mi nombre y salían a la antesala a jugar con Inara y reírle las gracias. Me despedí de ellas incluso con un poco de pena y un mes más tarde, cuando me llamaron para decir que el pasaporte estaba listo, reflexioné sobre mis prejuicios contra la clase consular.
Durante mi cuarta visita, siendo ya una mujer canguro experimentada (ja!) Inara casi no lloró: estaba todo calculado al milímetro. Lo que no tenía planeado es que al abrir el pasaporte mi nombre no figurara en él. Todo lo demás estaba bien, menos mi nombre. Y como ya saben, no se puede viajar con un pasaporte con un nombre falso, a no ser, claro, que a una le vaya el sadomasoquismo avanzado de los controles fronterizos. Al final a Inara le dio tiempo a reír, llorar, comer y hacer otras cosas que no digo porque luego me llaman maruja.
Volví a hacer todos los papeles, volví a dejar mis huellas, volví a firmar, y mientras tanto las funcionarias jugaban con Inara. Dicen, pero yo no termino de creérmelo, que en un par de semanas tendrán mi pasaporte listo, esta vez con el nombre que figura en mi partida de nacimiento. O que si no está para el 22 de agosto me darán un pasaporte de emergencia para ir a España, y a mi regreso, cuando a mi me apetezca y me venga bien, puedo pasarme a hacerles una visita y continuar los trámites.
Yo, la verdad, creo que le he pillado gusto a esto. Voy a ver si cuando acabe con lo mío empiezo con la tortura del pasaporte español de Inara, que con un poco de suerte tardará un par de años y me costará unas 20 visitas. Para entonces seguro que habré encontrado otra excusa para prolongar el masaje de mi lado sadomasoquista.
Si sienten la necesidad imperiosa de compartir una experiencia similar, acérquense a la zona de comentarios.
26 jul 2011
Veranos
No sé cómo fueron los veranos de vuestra infancia, aunque he de confesar que no me importaría saber si se parecieron a los míos y vieron sus días entre un algarrobo centenario y una playa cualquiera.
En Montreal hay playas, pero son de una especie distinta a las que viven en mi memoria. He visto las de Vancouver, donde el agua está para mirar y no tocar: hasta nutrias hay si te fijas asomando la cabeza en ese agua tan helada, y pepinos de mar, un bicho muy extraño que si se siente amenazado echa las tripas para distraer a los depredadores. También he metido los piececillos, muy brevemente, en las aguas del Atlántico canadiense en Halifax y Tadoussac. En las Gaspés fui a ver ballenas, y pasó una tan cerca cuando tenía la cara a un palmo del agua que di un salto y acabe en el regazo de una venerable y desconocida señora. Son aguas inhóspitas las de estas tierras.
A veces, cuando me puede la nostalgia, escucho esa canción de Serrat y entre las notas me llegan el olor a sardinas y risas. No sé como fueron los veranos de vuestra infancia, aunque he de confesar que no me importaría saber si a vosotros también os llamaban a las dos y media para subir a comer, si vuestras madres os hacían esperar dos horas antes de meteros en el agua y en ese rato tonto entre las 3 y las 5, cuando las manecillas del reloj retaban a las leyes de la física, veíais a los ciclistas del Giro atravesar campos de girasoles, a los ñus de la dos cruzar el río evitando los dientes de cocodrilos, o si, siendo de mi generación, décadas más tarde os acordais de cuando murió Chanquete. Ahora esa música me hace guiños desde lo alto del hombro izquierdo.
¿Quemabas nubes con un mechero o las congelabas antes de comértelas? ¿Te pillaste los dedos en los radios de la bici? A mi primo siempre se le metía el dedo meñique en la rueda y un verano le tuvimos que vendar el pie cuatro veces seguidas. Fue el mismo verano que yo me empeñé en pisar erizos al bajarme de la barca y la mujer de la caseta de la Cruz Roja (la coña de los vigilantes de la playa vino mucho después) acabó por aprenderse mi nombre.
También me acuerdo de las viejas comiendo pipas, llevándole la vida los vecinos desde el fresquito del portal. De jugar a tiburón en la piscina durante el día hasta que se nos ponían los dedos como garbanzos en remojo, a no ser que hubiera olas para ir a revolcarse. Por las noches después de una ducha en la que salía arena (o piedras, si sois de donde yo) de rincones inesperados y cenar a toda prisa hacíamos los equipos de polis y cacos, hasta que a la 1 nos llamaban desde la ventana para ir a dormir. Aún hoy si alguien menciona la palabra "merienda-cena" sufro una regresión en el tiempo; juro que algún adulto debió inventarla sólo para fastidiarnos la parte más interesante del día.
Con todo eso, de alguna manera seguíamos aburríendonos. Los veranos se hacían eternos, las tardes elásticas hasta el infinito, las noches frescas. A mediados de julio ya parecía que llevábamos la vida entera veraneando.
Pero en Montreal no hay playa. Hay alguna piscina que otra y parques con fuentes para que jueguen peques y no tan peques. Y yo me pregunto qué memorias del verano tendrán los niños que crecen aquí, sin el canto de las cigarras bajo el sol de agosto, sin quemarse la planta de los pies en la arena de la playa, sin bucear a pulmón en una cala vacía en busca de lapas, sin pasarse horas muertas flotando en el agua panza arriba, con el ruido de las olas metido en el cráneo.
Confieso que no me importaría saberlo.
En Montreal hay playas, pero son de una especie distinta a las que viven en mi memoria. He visto las de Vancouver, donde el agua está para mirar y no tocar: hasta nutrias hay si te fijas asomando la cabeza en ese agua tan helada, y pepinos de mar, un bicho muy extraño que si se siente amenazado echa las tripas para distraer a los depredadores. También he metido los piececillos, muy brevemente, en las aguas del Atlántico canadiense en Halifax y Tadoussac. En las Gaspés fui a ver ballenas, y pasó una tan cerca cuando tenía la cara a un palmo del agua que di un salto y acabe en el regazo de una venerable y desconocida señora. Son aguas inhóspitas las de estas tierras.
A veces, cuando me puede la nostalgia, escucho esa canción de Serrat y entre las notas me llegan el olor a sardinas y risas. No sé como fueron los veranos de vuestra infancia, aunque he de confesar que no me importaría saber si a vosotros también os llamaban a las dos y media para subir a comer, si vuestras madres os hacían esperar dos horas antes de meteros en el agua y en ese rato tonto entre las 3 y las 5, cuando las manecillas del reloj retaban a las leyes de la física, veíais a los ciclistas del Giro atravesar campos de girasoles, a los ñus de la dos cruzar el río evitando los dientes de cocodrilos, o si, siendo de mi generación, décadas más tarde os acordais de cuando murió Chanquete. Ahora esa música me hace guiños desde lo alto del hombro izquierdo.
¿Quemabas nubes con un mechero o las congelabas antes de comértelas? ¿Te pillaste los dedos en los radios de la bici? A mi primo siempre se le metía el dedo meñique en la rueda y un verano le tuvimos que vendar el pie cuatro veces seguidas. Fue el mismo verano que yo me empeñé en pisar erizos al bajarme de la barca y la mujer de la caseta de la Cruz Roja (la coña de los vigilantes de la playa vino mucho después) acabó por aprenderse mi nombre.
También me acuerdo de las viejas comiendo pipas, llevándole la vida los vecinos desde el fresquito del portal. De jugar a tiburón en la piscina durante el día hasta que se nos ponían los dedos como garbanzos en remojo, a no ser que hubiera olas para ir a revolcarse. Por las noches después de una ducha en la que salía arena (o piedras, si sois de donde yo) de rincones inesperados y cenar a toda prisa hacíamos los equipos de polis y cacos, hasta que a la 1 nos llamaban desde la ventana para ir a dormir. Aún hoy si alguien menciona la palabra "merienda-cena" sufro una regresión en el tiempo; juro que algún adulto debió inventarla sólo para fastidiarnos la parte más interesante del día.
Con todo eso, de alguna manera seguíamos aburríendonos. Los veranos se hacían eternos, las tardes elásticas hasta el infinito, las noches frescas. A mediados de julio ya parecía que llevábamos la vida entera veraneando.
Pero en Montreal no hay playa. Hay alguna piscina que otra y parques con fuentes para que jueguen peques y no tan peques. Y yo me pregunto qué memorias del verano tendrán los niños que crecen aquí, sin el canto de las cigarras bajo el sol de agosto, sin quemarse la planta de los pies en la arena de la playa, sin bucear a pulmón en una cala vacía en busca de lapas, sin pasarse horas muertas flotando en el agua panza arriba, con el ruido de las olas metido en el cráneo.
Confieso que no me importaría saberlo.
6 jul 2011
Desde la era donde aventé la mies

El otro día fuimos a visitar a la abuela de Alex a la residencia. Hicimos fotos de 4 generaciones de una misma familia juntas: Inara, el padre de Inara, el abuelo paterno de Inara y la bisabuela paterna de Inara. Sentaditos, uno al lado del otro, en un banco.
Y me dio por pensar.
Los que llevan mucho tiempo fuera siempre dicen lo mismo: que lo más difícil de ser emigrante es estar lejos de los tuyos. Tú, recién llegada al país de las maravillas donde tienes trabajo y una vida que no querrías cambiar por la que se te ofrece en casa, asientes de forma educada mientras piensas en otra cosa. Es un poco como cuando estás embarazada y alguien te dice con mirada medio ausente: "no sabes lo que te va a cambiar la vida cuando nazca la niña." El caso es que lo sabes, pero no lo entiendes. No entiendes que te vas a quedar sin tiempo libre o que de la noche a la mañana toda y cada una de tus decisiones dependerá de las necesidades de un ser que te reclama constantemente, ni tampoco que de repente dejar tus prioridades de lado para responder a las de otra persona no te parecerá un sacrificio. O que sin venir a cuento los calcetines rosas con corazones y moñas te van a parecer lo más mono del mundo. Hay cosas que dices porque las piensas, otras que sabes porque te las dicen, y unas pocas que entiendes porque las has vivido.
Yo, que nunca he sido ni muy familiar ni excesivamente efusiva con mis expresiones de cariño, me fui de Granada hace ya 12 años (que se dice pronto) pensando que echaría de menos a poca gente. A mi hermana, mis abuelos y, por supuesto, a mis amigos. No sé cómo ni porqué la distancia mejoró mi relación con mis padres y, como en Madrid hice amistades, me distancié de las que ya tenía. A lo largo de los años me he dado cuenta de que hay una relación directa entre distancia y nostalgia familiar: a más distancia mejor relación con los familiares más próximos y más ganas de achucharlos poquito a poco y sin prisa. A mi hermana. A mis padres. A mi abuela. A mis trillones de tías y mis dos tíos, especiales los dos, cada uno a su manera. De los amigos del instituto que me costó tanto dejar cuando me fui (y me van a perdonar los que me quedan) me acuerdo más bien poco.
Pienso en estas cosas y me doy cuenta de que la distancia es el aire y el tiempo la era donde se aventa la mies que son mis amores. Afectos al viento al borde del tajo y zas! El grano queda limpio, la paja se pierde. (traducción)
El lunes, al ver a la bisabuela salir de esa cerrazón malhumorada que dan los años y sonreir, sonreir una sonrisa sin fin, al abrazar a su bisnieta (una con 94 años de arrugas, la otra con la piel tersa y suave de los 4 meses, las dos con pañales) me di cuenta de que se ha completado el círculo. Ya no soy de las que sonríen educadamente mientras piensan en otra cosa. Ahora soy -- irrevocablemente, decididamente, y con un poco de tristeza -- de las que dicen: "lo más difícil de ser emigrante es estar lejos de tu familia."
Ojalá no llegue tarde para hacer una foto de otras 4 generaciones al otro lado del Atlántico.
30 nov 2010
Instintos asesinos
Hace meses que espero cobrar por un artículo que escribí (junto con otra persona) para una revista que publica un ministerio español. Parte de la culpa es mía: con tanto viaje y tanto lío he tardado muchísimo en enviar los formularios con mi información. Pero parte del retraso se debe a que cada vez me piden una cosa distinta. Total: 9 meses de espera.
Sin embargo lo de hoy no tiene nombre. Me mandan un correo electrónico pidiéndome que confirme mi información bancaria. Asunto: "datos de la cuenta bancaria". Contenido: nombre, número de cuenta, IBAN, BIC, nombre y dirección del banco. Toda la información que JAMÁS se debe enviar por correo electrónico cortesía de una funcionaria del ministerio.
Llamo al banco y me dicen que cierre la cuenta inmediatamente porque ahora, gracias a esta insensata, mi cuenta está en riesgo. Ir al banco, cerrar la cuenta, modificar las facturas y pagos que tengo domiciliados, pedir tarjetas y cheques nuevos. Total: más tiempo y dinero del que me van a pagar por el artículo.
Necesito hablar urgentemente con el departamento de distribución de neuronas del funcionariado* español para matar a alguien.
EDITO:
Gracias por los comentarios!!
* Me refiero a un tipo concreto de funcionario, no digo que tod@s sean un@s inept@s pero abundan sobre todo entre los administrativos. Y de los de la embajada ni hablamos.
Sobre el tema en cuestión, es cierto que los del banco se pasaron exagerando. No hacía falta cancelar la cuenta. Pero para quien le interese, aquí va la información de un asesor financiero de la misma entidad que por casualidad es también un amigo cercano:
"There is definitely a certain degree of danger associated with that info, and it basically comes down to identity theft. The worst case scenario would be someone using that info to access your accounts or produce ID in your name which could then be used to take out loans. Now, that being said, I don't want to alarm you at all, I'd say that these are highly unlikely in your case.
First of all, they don't have copies of any of your documents, and that is key. Things like bills or receipts or documents, if they had this info on them, would be much more dangerous. It's really important these days that if you throw out your phone bills or anything like that, rip them up first.
Second, If I understood your scenario correctly, the people involved were someone in the government and someone at the bank. These people are trustworthy, and their electronic communications tend to be quite secure (even if not encrypted).
Third, this type of fraud is difficult to carry out, the average guy up to no good would not be able to pull this off, it would take some degree of sophistication. And, there are measures in place to protect victims of identity theft (in the unlikely case that something actually came of this).
If you think about it, when you sign up for a credit card, or insurance, or whatever these days, you provide all these pieces of info, and ultimately have to trust that whoever is processing your file won't steal that info. So I don't think that your information is at much more risk than anyone else's.
All that to say, I don't think you have anything to worry about in this situation, BUT this is a very important lesson about how sensitive that info is. Address, name, phone number, these don't really matter because they can be accessed anywhere. But banking info and social insurance number you definitely want to be careful about providing to anyone. And as I said before, always rip any documents that you throw out."
Sin embargo lo de hoy no tiene nombre. Me mandan un correo electrónico pidiéndome que confirme mi información bancaria. Asunto: "datos de la cuenta bancaria". Contenido: nombre, número de cuenta, IBAN, BIC, nombre y dirección del banco. Toda la información que JAMÁS se debe enviar por correo electrónico cortesía de una funcionaria del ministerio.
Llamo al banco y me dicen que cierre la cuenta inmediatamente porque ahora, gracias a esta insensata, mi cuenta está en riesgo. Ir al banco, cerrar la cuenta, modificar las facturas y pagos que tengo domiciliados, pedir tarjetas y cheques nuevos. Total: más tiempo y dinero del que me van a pagar por el artículo.
Necesito hablar urgentemente con el departamento de distribución de neuronas del funcionariado* español para matar a alguien.
EDITO:
Gracias por los comentarios!!
* Me refiero a un tipo concreto de funcionario, no digo que tod@s sean un@s inept@s pero abundan sobre todo entre los administrativos. Y de los de la embajada ni hablamos.
Sobre el tema en cuestión, es cierto que los del banco se pasaron exagerando. No hacía falta cancelar la cuenta. Pero para quien le interese, aquí va la información de un asesor financiero de la misma entidad que por casualidad es también un amigo cercano:
"There is definitely a certain degree of danger associated with that info, and it basically comes down to identity theft. The worst case scenario would be someone using that info to access your accounts or produce ID in your name which could then be used to take out loans. Now, that being said, I don't want to alarm you at all, I'd say that these are highly unlikely in your case.
First of all, they don't have copies of any of your documents, and that is key. Things like bills or receipts or documents, if they had this info on them, would be much more dangerous. It's really important these days that if you throw out your phone bills or anything like that, rip them up first.
Second, If I understood your scenario correctly, the people involved were someone in the government and someone at the bank. These people are trustworthy, and their electronic communications tend to be quite secure (even if not encrypted).
Third, this type of fraud is difficult to carry out, the average guy up to no good would not be able to pull this off, it would take some degree of sophistication. And, there are measures in place to protect victims of identity theft (in the unlikely case that something actually came of this).
If you think about it, when you sign up for a credit card, or insurance, or whatever these days, you provide all these pieces of info, and ultimately have to trust that whoever is processing your file won't steal that info. So I don't think that your information is at much more risk than anyone else's.
All that to say, I don't think you have anything to worry about in this situation, BUT this is a very important lesson about how sensitive that info is. Address, name, phone number, these don't really matter because they can be accessed anywhere. But banking info and social insurance number you definitely want to be careful about providing to anyone. And as I said before, always rip any documents that you throw out."
26 sept 2010
Pre/parados, deprimidos, exiliados
Los que me conoceis bien sabeis que yo siempre quise irme un tiempo al extranjero. Mis primera cuenta bancaria creció (lentamente!!) a base de los 20 duros de mi paga semanal, más los 20 duros de más de una tarde pegando sellos y una vez que me tocaron 4.000 pesetas en la lotería en la época en la que aprendí a leer. También curré en una tienda los veranos deshaciendo paquetes de ropa y con eso y mucha ayuda de mis padres me hice el primer viaje a Vancouver en 1995. Luego vino Irlanda para seguir aprendiendo inglés, Londres para currar de camarera y darme cuenta de que ganar más, cuando los gastos se multiplican, no significa necesariamente ahorrar; Minneapolis con una beca, Suiza para trabajar en los Alpes, Suecia por capricho y, de nuevo, Canadá, donde por fin a los 22 me emancipé (económicamente hablando) de mis padres. Tuve la suerte de que aquí a nadie le importó que fuera mujer, ni extranjera, ni bajita, ni que me fascinaran temas raros como el significado de la raza o las posibilidades del feminismo transnacional.
Las últimas veces que he vuelto a España para hacer el trabajo de campo siempre me he encontrado con profesores de la carrera que me dicen: "por qué no te vuelves?". Otros, menos comedidos, se enzarzan en un debate sobre responsabilidad y deber hacia un país que me ha costeado los estudios; quizás según esta gente todos los que nos hemos ido deberíamos volver con el rabo entre las piernas a golpe de culpa (zas! zas!) para darles la razón. Y es cierto que se nos han dado muchas oportunidades como estudiantes. Pero lo que era una intuición antes es una certeza ahora, visto desde el "exilio" intelectual: si allí no se me va a valorar por quién soy y lo que hago como profesional, si en España no me quieren, yo a ellos tampoco.
Hubo un día en que todo fueron sombras. En el Juan de Fuca trail, verano de 2006.
Y hoy he visto exactamente la misma frase en uno de los reportajes del especial pre/parados que está publicando El País sobre la situación laboral de los jóvenes en España.
Muchos de los que os pasais por el blog sois expatriados o emigrantes, como yo. Muchos os habeis ido de España porque allí no veíais un futuro claro. Todos echamos de menos nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra gente y nuestras tardes de tapas con los amigos hablando de todo y también de nada, porque es lo que tienen las amistades de toda la vida, que lo concreto no importa y las explicaciones son innecesarias. Se extraña no abrir la boca y que en seguida te pregunten, "de dónde eres?". No poder situar una historia que te contó tu abuela en la esquina del Callejón de las Arremangás, ni pasar todas las mañanas por la esquina donde por primera vez te echaste un novio. No conocer los recovecos de gente y lugares y, a un nivel mucho más práctico, no poder mandar a alguien a la mierda cuando te toca las narices porque eres extranjera: la extraña, la que está fuera de (su) sitio. Tenemos eso en común y otra cosa: que a pesar de las muchas tribulaciones sabemos de nuestra suerte. Porque nadie nos corta las alas, porque nadie nos ofrece un trabajo a tiempo completo a cambio de aire (y a eso no se le llama exclavitud??).
Hoy el reportaje de El País no es un reportaje, sino una serie de testimonios de gente que se quiere ir, o que se ha ido ya, al extranjero. Yo siempre le he dicho a quien me ha querido oir que un día nuestros políticos se van a dar cuenta del desperdicio de medios y talento al que ellos mismos han dado lugar. Nos vamos, nos vamos corriendo: los preparados y los aventureros, los ricos y los pobres, los ellos y las ellas, y el último que apague la luz, que está muy cara.
Yo se lo decía a quien me quisiera oír, pero decirlo y verlo pasar son dos cosas distintas. "Me duele España", que dijo alguien. A mi estos reportajes me están abriendo un agujero en el alma por el que se me escapa la tristeza de lo que dejamos atrás.
Fotografía de Der.Thes (la mano es mía).
Las últimas veces que he vuelto a España para hacer el trabajo de campo siempre me he encontrado con profesores de la carrera que me dicen: "por qué no te vuelves?". Otros, menos comedidos, se enzarzan en un debate sobre responsabilidad y deber hacia un país que me ha costeado los estudios; quizás según esta gente todos los que nos hemos ido deberíamos volver con el rabo entre las piernas a golpe de culpa (zas! zas!) para darles la razón. Y es cierto que se nos han dado muchas oportunidades como estudiantes. Pero lo que era una intuición antes es una certeza ahora, visto desde el "exilio" intelectual: si allí no se me va a valorar por quién soy y lo que hago como profesional, si en España no me quieren, yo a ellos tampoco.
Hubo un día en que todo fueron sombras. En el Juan de Fuca trail, verano de 2006.Y hoy he visto exactamente la misma frase en uno de los reportajes del especial pre/parados que está publicando El País sobre la situación laboral de los jóvenes en España.
Muchos de los que os pasais por el blog sois expatriados o emigrantes, como yo. Muchos os habeis ido de España porque allí no veíais un futuro claro. Todos echamos de menos nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra gente y nuestras tardes de tapas con los amigos hablando de todo y también de nada, porque es lo que tienen las amistades de toda la vida, que lo concreto no importa y las explicaciones son innecesarias. Se extraña no abrir la boca y que en seguida te pregunten, "de dónde eres?". No poder situar una historia que te contó tu abuela en la esquina del Callejón de las Arremangás, ni pasar todas las mañanas por la esquina donde por primera vez te echaste un novio. No conocer los recovecos de gente y lugares y, a un nivel mucho más práctico, no poder mandar a alguien a la mierda cuando te toca las narices porque eres extranjera: la extraña, la que está fuera de (su) sitio. Tenemos eso en común y otra cosa: que a pesar de las muchas tribulaciones sabemos de nuestra suerte. Porque nadie nos corta las alas, porque nadie nos ofrece un trabajo a tiempo completo a cambio de aire (y a eso no se le llama exclavitud??).
Hoy el reportaje de El País no es un reportaje, sino una serie de testimonios de gente que se quiere ir, o que se ha ido ya, al extranjero. Yo siempre le he dicho a quien me ha querido oir que un día nuestros políticos se van a dar cuenta del desperdicio de medios y talento al que ellos mismos han dado lugar. Nos vamos, nos vamos corriendo: los preparados y los aventureros, los ricos y los pobres, los ellos y las ellas, y el último que apague la luz, que está muy cara.
Yo se lo decía a quien me quisiera oír, pero decirlo y verlo pasar son dos cosas distintas. "Me duele España", que dijo alguien. A mi estos reportajes me están abriendo un agujero en el alma por el que se me escapa la tristeza de lo que dejamos atrás.
7 abr 2010
La risa floja
A veces pasa: por circunstancias del destino (y la ayuda de unos amigos a los les estoy infinitamente agradecida) acabo enfrente de funcionarios interesantes, inteligentes y a los que les gusta su trabajo. No sucede a menudo, pero pasa.
El problema es que en la entrevista con este muy inteligente y muy amable señor se me olvidó hacer una pregunta práctica que llevaba revoloteándome la cabeza unas semanas: en qué parte exacta del reglamento se recoge durante cuánto tiempo debe cotizar a la seguridad social un inmigrante no comunitario para poder renovar su permiso de residencia? A pregunta sencilla, respuesta sencilla, no?
Pues claro.
PD Sigo recopilando información sobre la reforma de la ley electoral, pero aún no he encontrado lo que ando buscando.
El problema es que en la entrevista con este muy inteligente y muy amable señor se me olvidó hacer una pregunta práctica que llevaba revoloteándome la cabeza unas semanas: en qué parte exacta del reglamento se recoge durante cuánto tiempo debe cotizar a la seguridad social un inmigrante no comunitario para poder renovar su permiso de residencia? A pregunta sencilla, respuesta sencilla, no?
La renovación de las autorizaciones de residencia y trabajo por cuenta ajena está regulada por el Artículo 54 del Real Decreto 2393/2004, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social.
Dicho lo anterior, es preciso señalar que el citado Reglamento ha sido modificado por el Real Decreto 1162/2009, de 10 de julio (B.O.E. número 177, de 23 de julio). Concretamente, el citado Artículo 54 ha sido modificado parcialmente, añadiendose dos nuevos apartados (los 5 bis y 5 ter). En el apartado once del Artículo único del Real Decreto 1162/2009 se recogen los textos de los dos nuevos apartados. En archivo adjunto remito la pubicación en B.O.E. del citado Real Decreto.
Por otra parte, me parece conveniente indicar que, a su vez, la Ley Orgánica 4/2000 tambien ha sido modificada por la ley Orgánica 2/2009, de 11 de diciembre, (que tambíen adjunto), y que la Disposición final tercera de la nueva Ley Orgánica establece que el Gobierno, en el plazo de seis meses adaptará el Reglamento de la ley Orgánica 4/2000. Por si fuera poca, en breve dispondremos de más legislación en la materia.
Como el asunto es un poco jeroglifico he intentado ser lo más preciso posible.
Pues claro.
PD Sigo recopilando información sobre la reforma de la ley electoral, pero aún no he encontrado lo que ando buscando.
5 abr 2010
Quién habla de la reforma de la ley electoral que dejaría a los españoles residentes en el extranjero sin voz ni voto
Si conoceis más, por favor dejad una nota en la zona de comentarios. Veréis que las opiniones son variadas.
Con información
El País, PSOE y PP negocian que los emigrantes sólo puedan votar para el Senado.
Clarín (Argentina): Un acuerdo político busca limitar el voto de los españoles en el exterior
El Financiero (México): Buscan reforma para limitar al Senado voto de españoles en extranjero.
Diario Crítico, 700.000 españoles en América, sin poder votar.
Crónicas de la Emigración (Galicia) Los partidos consideran que los emigrantes no voten en municipales ni autonómicas.
E-thepeople, Reforma electoral.
Thiago desde Madrid: CERA para todos (que no esté de acuerdo contigo no significa que no te agradezca la entrada).
En alemán para quien lo entienda:
- Europa online magazine: Spanien will Wahlrecht für Emigranten einschränken.
- NZZ: Weniger Rechte für Spanier in der Fremde.
... y además con sentimiento
Javi desde la carretera: Democracia basura.
Marco desde Florida: No nos quieren dejar votar y Politicuchos españoles 2 - semiespañoles expatriados 12
Saray desde León: ¿Invitándonos a cambiar de nacionalidad?, Primeros indicios de que los poíticos empiezan a recular?
Mortiizia desde Nueva York: Alegría, alegría.
Mireia desde París: Cómo pisotear la democracia pasando de puntillas
Mariano desde Seattle, Washington: España siempre ha tratado bien a sus hijos, Lo que está detrás de la eliminación del voto emigrante, reacciones en la blogosfera, De cómo la gente docta quiere pasar el camello por el ojo de la aguja.
Pelocha desde Glasgow: Sin derecho a voto
Gux desde Londres: España patria querida.
Monttse en ... Groenlandia?? Españoles por el mundo sin derecho a votar.
Reena desde Salford: No sin mi voto.
Miércoles desde Glasgow: o votamos todos o la urna al río.
Álvaro desde Southampton: Vamos a ver si yo me explico.
Aorija en China: Ningún español sin voto.
Santy desde Monterrey: Quiero votar.
Cristina desde Tucson: España no trata bien a los españoles.
Para quejarse
1. Se pueden enviar correos a los miembros de la comisión para la reforma de la ley / proceso electoral (lista cortesía de Miércoles):
alfonso.guerra@diputado.congreso.es, elviro.aranda@diputado.congreso.es, jose.benegas@diputado.congreso.es, josemariabenegas@hotmail.com, jabermudez@diputado.congreso.es,gaspar.llamazares@diputado.congreso.es, jesus.quijano@diputado.congreso.es, juan.vera@diputado.congreso.es, jordi.xucla@diputado.congreso.es
2. Se puede usted unir al grupo de facebook Ningún Español sin voto.
3. Sería útil también difundir esta noticia lo máximo posible para que por lo menos haya un debate a través de blogs, cartas al director, etc.
** Gracias, de nuevo, a Saray por mandar esta información:
La Comisión Delegada de Derechos Civiles y Participación rechaza de forma enérgica la restricción de derechos a los emigrantes
Con información
El País, PSOE y PP negocian que los emigrantes sólo puedan votar para el Senado.
Clarín (Argentina): Un acuerdo político busca limitar el voto de los españoles en el exterior
El Financiero (México): Buscan reforma para limitar al Senado voto de españoles en extranjero.
Diario Crítico, 700.000 españoles en América, sin poder votar.
Crónicas de la Emigración (Galicia) Los partidos consideran que los emigrantes no voten en municipales ni autonómicas.
E-thepeople, Reforma electoral.
Thiago desde Madrid: CERA para todos (que no esté de acuerdo contigo no significa que no te agradezca la entrada).
En alemán para quien lo entienda:
- Europa online magazine: Spanien will Wahlrecht für Emigranten einschränken.
- NZZ: Weniger Rechte für Spanier in der Fremde.
... y además con sentimiento
Javi desde la carretera: Democracia basura.
Marco desde Florida: No nos quieren dejar votar y Politicuchos españoles 2 - semiespañoles expatriados 12
Saray desde León: ¿Invitándonos a cambiar de nacionalidad?, Primeros indicios de que los poíticos empiezan a recular?
Mortiizia desde Nueva York: Alegría, alegría.
Mireia desde París: Cómo pisotear la democracia pasando de puntillas
Mariano desde Seattle, Washington: España siempre ha tratado bien a sus hijos, Lo que está detrás de la eliminación del voto emigrante, reacciones en la blogosfera, De cómo la gente docta quiere pasar el camello por el ojo de la aguja.
Pelocha desde Glasgow: Sin derecho a voto
Gux desde Londres: España patria querida.
Monttse en ... Groenlandia?? Españoles por el mundo sin derecho a votar.
Reena desde Salford: No sin mi voto.
Miércoles desde Glasgow: o votamos todos o la urna al río.
Álvaro desde Southampton: Vamos a ver si yo me explico.
Aorija en China: Ningún español sin voto.
Santy desde Monterrey: Quiero votar.
Cristina desde Tucson: España no trata bien a los españoles.
Para quejarse
1. Se pueden enviar correos a los miembros de la comisión para la reforma de la ley / proceso electoral (lista cortesía de Miércoles):
alfonso.guerra@diputado.congreso.es, elviro.aranda@diputado.congreso.es, jose.benegas@diputado.congreso.es, josemariabenegas@hotmail.com, jabermudez@diputado.congreso.es,gaspar.llamazares@diputado.congreso.es, jesus.quijano@diputado.congreso.es, juan.vera@diputado.congreso.es, jordi.xucla@diputado.congreso.es
2. Se puede usted unir al grupo de facebook Ningún Español sin voto.
3. Sería útil también difundir esta noticia lo máximo posible para que por lo menos haya un debate a través de blogs, cartas al director, etc.
** Gracias, de nuevo, a Saray por mandar esta información:
La Comisión Delegada de Derechos Civiles y Participación rechaza de forma enérgica la restricción de derechos a los emigrantes
2 abr 2010
Los residentes en el extranjero somos ciudadanos de tercera
[[Respuesta a la noticia publicada en El País el 2/3/2010: PP y PSOE negocian que los emigrantes sólo puedan votar para el Senado]]
Cuando vamos al extranjero dependemos de una diplomacia inepta que atiende al público (contribuyentes) a la hora del café (de 9 a 11) y con maneras de gusto dudoso.
Como no vivimos allí no se nos deja pedir becas para nuestra formación investigadora en otras universidades (probablemente mejores). Eso sí, cuando volvemos se nos reprocha por aquí sí y por allí también nuestra deslealtad a un país, maravilloso en su generosidad y excelencia, que ha pagado gran parte de nuestros estudios. Bien, digo yo, déjame volver: "ay pero es que ... ya que te has ido mejor te quedas fuera."
Cuando estamos en España nos tenemos que conformar con subempleo, trabajos temporales, contratos en prácticas y sueldos de subsistencia (con suerte) independientemente de nuestra formación o experiencia; cuando estamos fuera siempre somos extranjeros.
Cuando salimos nos convertimos en inmigrantes; cuando volvemos, somos guiris.
Cuando hablamos mal de España, somos traidores; cuando hablamos bien, perdedores por habernos ido lejos de nuestro sol, nuestras playas, nuestros toros y nuestras tortillas de patatas.
Cuando nos tratan mal fuera de nuestro país en torno a unas tapitas les llamamos racistas y nos cabreamos; total, qué se puede esperar de un país en el buen queso no existe, el buen pan escasea y los vinos tienen el precio del oro. Cuando los inmigrantes en España no encuentran trabajo, cerveza en mano opinamos que mejor se vuelvan a su país de pobres ignorantes, total sin ellos estamos mejor.
Cuando queremos votar en el extranjero nos ponen mil trabas (dos veces van ya sin poder mandar la papeleta, y no por falta de interés sino por la incompetencia de la siempre estupenda embajada). Somos o no somos ciudadanos? Y los ciudadanos no son todos iguales?
Ahora, por fin, nuestros (perdón, vuestros) políticos politicuchos han puesto las cartas sobre la mesa después de unos cuantos chatos en sus conversaciones a puerta cerrada. Que nos creíais traidores, perderdores y mala gente ya lo sabíamos, pero lo que no me podía esperar era abrir un día el periódico para ver que os pasais las reglas del juego por el arco del triunfo. Ahora resulta que los emigrantes somos ciudadanos de medio pelo, de tercera clase, y por hacernos un favor lo mismo incluso hasta si tenemos suerte podremos emitir nuestro voto para el Senado (eso, si los planetas se alinean y los de la embajada deciden trabajar el día que les toca mandarnos los documentos).
Y eso por qué? Porque nos hemos ido después de que hayais destrozado la universidad pública, robado a los jóvenes su sueño de tener una carrera laboral decente (pero no, no asumireis vuestra parte de la culpa), destrozado nuestra herencia medioambiental mientras os llenabais los bolsillos y, en resumen, hecho de nuestro país un asilo de desesperanza para la gente de mi generación.
Me robais el voto, pero me dais la razón. Gracias.
Mortizia ha escogido Estremo Duro para acompañar esta noticia y Marco, Javi y Mariano han decidido no utilizar música. Yo me quedo con Delilah* y The Sensational Alex Havery Band y me voy a tomar una Guiness.
* La letra expresa perfectamente mis sentimientos hacia las personas que han tomado esta decisión.
PD. Aquí no he hablado de los españoles que se fueron durante la dictadura (que los hay, y muchos) pero tampoco creo que tengan derecho a quitarles el voto.
Cuando vamos al extranjero dependemos de una diplomacia inepta que atiende al público (contribuyentes) a la hora del café (de 9 a 11) y con maneras de gusto dudoso.
Como no vivimos allí no se nos deja pedir becas para nuestra formación investigadora en otras universidades (probablemente mejores). Eso sí, cuando volvemos se nos reprocha por aquí sí y por allí también nuestra deslealtad a un país, maravilloso en su generosidad y excelencia, que ha pagado gran parte de nuestros estudios. Bien, digo yo, déjame volver: "ay pero es que ... ya que te has ido mejor te quedas fuera."
Cuando estamos en España nos tenemos que conformar con subempleo, trabajos temporales, contratos en prácticas y sueldos de subsistencia (con suerte) independientemente de nuestra formación o experiencia; cuando estamos fuera siempre somos extranjeros.
Cuando salimos nos convertimos en inmigrantes; cuando volvemos, somos guiris.
Cuando hablamos mal de España, somos traidores; cuando hablamos bien, perdedores por habernos ido lejos de nuestro sol, nuestras playas, nuestros toros y nuestras tortillas de patatas.
Cuando nos tratan mal fuera de nuestro país en torno a unas tapitas les llamamos racistas y nos cabreamos; total, qué se puede esperar de un país en el buen queso no existe, el buen pan escasea y los vinos tienen el precio del oro. Cuando los inmigrantes en España no encuentran trabajo, cerveza en mano opinamos que mejor se vuelvan a su país de pobres ignorantes, total sin ellos estamos mejor.
Cuando queremos votar en el extranjero nos ponen mil trabas (dos veces van ya sin poder mandar la papeleta, y no por falta de interés sino por la incompetencia de la siempre estupenda embajada). Somos o no somos ciudadanos? Y los ciudadanos no son todos iguales?
Ahora, por fin, nuestros (perdón, vuestros) políticos politicuchos han puesto las cartas sobre la mesa después de unos cuantos chatos en sus conversaciones a puerta cerrada. Que nos creíais traidores, perderdores y mala gente ya lo sabíamos, pero lo que no me podía esperar era abrir un día el periódico para ver que os pasais las reglas del juego por el arco del triunfo. Ahora resulta que los emigrantes somos ciudadanos de medio pelo, de tercera clase, y por hacernos un favor lo mismo incluso hasta si tenemos suerte podremos emitir nuestro voto para el Senado (eso, si los planetas se alinean y los de la embajada deciden trabajar el día que les toca mandarnos los documentos).
Y eso por qué? Porque nos hemos ido después de que hayais destrozado la universidad pública, robado a los jóvenes su sueño de tener una carrera laboral decente (pero no, no asumireis vuestra parte de la culpa), destrozado nuestra herencia medioambiental mientras os llenabais los bolsillos y, en resumen, hecho de nuestro país un asilo de desesperanza para la gente de mi generación.
Me robais el voto, pero me dais la razón. Gracias.
Mortizia ha escogido Estremo Duro para acompañar esta noticia y Marco, Javi y Mariano han decidido no utilizar música. Yo me quedo con Delilah* y The Sensational Alex Havery Band y me voy a tomar una Guiness.
* La letra expresa perfectamente mis sentimientos hacia las personas que han tomado esta decisión.
PD. Aquí no he hablado de los españoles que se fueron durante la dictadura (que los hay, y muchos) pero tampoco creo que tengan derecho a quitarles el voto.
16 dic 2009
El mejor Thiéboudienne está en Gandiol
Pape creció cerca de Dakar, pero su madre está en Gandiol, un pueblo de Saint Louis que linda con una de reserva de pájaros preciosa. Khady, que así se llama, hace el mejor Thiéboudienne de todo Senegal, aunque habrá que ir a probarlo para saber si es verdad o si Pape está exagerando. Lo que es seguro es que tiene el hijo más orgulloso de su madre que hay sobre la faz de la tierra.
El resto del artículo en maneno, aquí.
12 dic 2009
6 dic 2009
Reconciliación inesperada
Dejemos clara una cosa: no soy ni votante ni muchísimo menos militante del PSOE.
Es cierto que de la Vega es una de mis personalidades políticas más admiradas. Poco después de que se la nombrara como tal un amigo, que lo sigue siendo a pesar de haber sido irrevocablemente abducido por el P(S?)(O?)E, me llevó a visitar el Congreso casi de noche. Fui directa al sillón de la Vicepresidenta, donde me senté y me emocioné muchísimo. Miré hacia arriba por eso de que las lágrimas tienen más lugar para la distracción cuando la superficie abierta del ojo es grande, y los vi. Desde allí sentada, los vi. "Carlitos Amarillo", le dije aún mirando al techo, porque si él me llama Enana Furiosa yo le puedo llamar como me de la gana, "¿eso no serán ...?" "Los tiros de Tejero", terminó él donde yo no podía. Y en ese momento, me sentí historia.
Por esa historia de España tengo más interés que conocimiento, que para eso ya están la inagotable sabiduría de alumnos aventajados como Thiago y las vivencias que mi abuela comparte al calor del brasero (ella no tiene blog). Ese interés me ha llevado esta mañana a encender la radio para escuchar la retransmisión de los actos conmemorativos del 31º Aniversario de la Constitución Española. Sólo haré dos observaciones.
La primera, la decepción: Zapatero ha hablado, pero lo ha hecho demasiado lentamente y sin un objetivo claro, demasiado mal para ser hoy. Seguía sus pausas interminables desde el fregadero pensando: "así nos luce el pelo". Vivimos en un país de políticos sin carisma, con una izquierda fragmentada, disfuncional y por tanto inexistente a efectos prácticos, con un gobierno que se dice socialista cuando sus políticas son de centro y una oposición de mierda que en lugar de aportar distrae. En resumen, este es un país que sufre de una clase gobernante que nos aliena de una de las facetas más bonitas de nuestra existencia: la de ciudadan@s libres en un mundo que se nos ofrece en bandeja. Un mundo que nos llega lleno de problemas y retos, pero nuestro para cambiarlo. Y esta clase política corrupta, sin carisma y que anda a traspiés la hemos elegido nosotros. Pues sí, así nos va, pensaba con la rabia dando patadas en la boca del estómago al escuchar a nuestro Presidente.
La segunda, la reconciliación. Ésta ha venido de manos del menos inesperado, del poco carismático, del "ejqueniano" Presidente del Congreso: José Bono. Al minuto de comenzar su intervención lo he dejado todo para sentarme delante de la radio con los ojos cerrados. Su discurso de 10 minutos se me ha hecho corto, devolviéndome a ese día, hace ya unos años, cuando miré al techo para que Carlos no me viera llorar sentada en un sillón del Congreso, abrumada por la historia. Las partes de su discurso que no han salido en las noticias del mediodía me han recordado una cosa muy importante: que la política no es de políticos con corbata, sino nuestra. Que la historia la hemos hecho y la seguimos haciendo tod@s. Que la ausencia de alternativas políticas no es excusa para la apatía.
Y así, de la mano del señor Bono, me he reconciliado con la política de este país, al menos hasta que hoy se ponga el sol.
Es cierto que de la Vega es una de mis personalidades políticas más admiradas. Poco después de que se la nombrara como tal un amigo, que lo sigue siendo a pesar de haber sido irrevocablemente abducido por el P(S?)(O?)E, me llevó a visitar el Congreso casi de noche. Fui directa al sillón de la Vicepresidenta, donde me senté y me emocioné muchísimo. Miré hacia arriba por eso de que las lágrimas tienen más lugar para la distracción cuando la superficie abierta del ojo es grande, y los vi. Desde allí sentada, los vi. "Carlitos Amarillo", le dije aún mirando al techo, porque si él me llama Enana Furiosa yo le puedo llamar como me de la gana, "¿eso no serán ...?" "Los tiros de Tejero", terminó él donde yo no podía. Y en ese momento, me sentí historia.
Por esa historia de España tengo más interés que conocimiento, que para eso ya están la inagotable sabiduría de alumnos aventajados como Thiago y las vivencias que mi abuela comparte al calor del brasero (ella no tiene blog). Ese interés me ha llevado esta mañana a encender la radio para escuchar la retransmisión de los actos conmemorativos del 31º Aniversario de la Constitución Española. Sólo haré dos observaciones.
La primera, la decepción: Zapatero ha hablado, pero lo ha hecho demasiado lentamente y sin un objetivo claro, demasiado mal para ser hoy. Seguía sus pausas interminables desde el fregadero pensando: "así nos luce el pelo". Vivimos en un país de políticos sin carisma, con una izquierda fragmentada, disfuncional y por tanto inexistente a efectos prácticos, con un gobierno que se dice socialista cuando sus políticas son de centro y una oposición de mierda que en lugar de aportar distrae. En resumen, este es un país que sufre de una clase gobernante que nos aliena de una de las facetas más bonitas de nuestra existencia: la de ciudadan@s libres en un mundo que se nos ofrece en bandeja. Un mundo que nos llega lleno de problemas y retos, pero nuestro para cambiarlo. Y esta clase política corrupta, sin carisma y que anda a traspiés la hemos elegido nosotros. Pues sí, así nos va, pensaba con la rabia dando patadas en la boca del estómago al escuchar a nuestro Presidente.
La segunda, la reconciliación. Ésta ha venido de manos del menos inesperado, del poco carismático, del "ejqueniano" Presidente del Congreso: José Bono. Al minuto de comenzar su intervención lo he dejado todo para sentarme delante de la radio con los ojos cerrados. Su discurso de 10 minutos se me ha hecho corto, devolviéndome a ese día, hace ya unos años, cuando miré al techo para que Carlos no me viera llorar sentada en un sillón del Congreso, abrumada por la historia. Las partes de su discurso que no han salido en las noticias del mediodía me han recordado una cosa muy importante: que la política no es de políticos con corbata, sino nuestra. Que la historia la hemos hecho y la seguimos haciendo tod@s. Que la ausencia de alternativas políticas no es excusa para la apatía.
Y así, de la mano del señor Bono, me he reconciliado con la política de este país, al menos hasta que hoy se ponga el sol.
19 nov 2009
Una reflexión sin importancia
El martes inauguramos las Jornadas. Ya tenemos toda la cartelería, hemos mandado las invitaciones, y las fotos estarán listas mañana. El cartel ha quedado tal que así:

(diseño de Javi Acebal)
Si dijera que el trabajo de los últimos meses para que esto saliera adelante ha sido fácil, estaría mintiendo. He aprendido tres cosas confesables. Primero, que trabajar en España es mucho más difícil que trabajar en Canadá, donde la gente te toma en serio aunque seas una mujer joven y estudiante. Jamás, y digo jamás, me han tratado tan mal en mi vida: correos y más correos con fecha de caducidad y sin respuesta, retrasos en procesos burocráticos que han significado tener que poner dinero de mi bolsillo y rezar para que me lo devuelvan, y feos que si los contara ... mejor me callo. Segundo, que el mundo está lleno de humanoides con complejo de superioridad y egocentrismo agudo. Y tercero, que a pesar de todo y gracias a la gente fantástica que me ha apoyado en el camino, meterse en estos líos merece la pena. Y no me refiero sólo a mi compi el fotógrafo-diseñador, sino a personajes (e.j., María, que ha hecho la ilustración del cartel y Patri, que ha tenido que engullir unos cuantos malos ratos -- que vivan los gijonenses!) e instituciones que se han portado estupendamente. Por esos apoyos lo volvería a hacer mil veces.

(foto de Javier Acebal)
Aún así, sigo dándole vueltas a una cosa que me pasó ayer. La biblioteca por fin nos confirmó la fecha y hora de la inauguración oficial. Siendo el 25 el día contra la violencia de género y con la cercanía del día mundial de la inmigración, varios medios e instituciones públicas nos han puesto en el punto de mira (con esto no quiero decir que la expo no sea magnífica, que lo es!!). Así que he mandado muchas invitaciones para ese día, diciendo: señores, que viene la tele, la radio, etc. etc. Y de repente todos los correos que no habían tenido respuesta en los últimos 6 meses han tardado unos 10 minutos en ser contestados con la mayor de las diligencias. Después de meses de trabajar a pelo, todo el mundo quiere echarse flores delante de las cámaras de televisión. Y me he puesto a darle vueltas a la diferencia que significa aparecer o no aparecer en los medios. Y a la diferencia entre tener una posición de privilegio o hacer lo que una quiere y como quiere por amor al arte.
Lo mismo el martes soy más famosa, si mis humanoides lo permiten. Pero ahora mismo me siento más sabia a raíz de la experiencia acumulada. Como el maestro Yoda, pero un poco más rosácea :o)

(diseño de Javi Acebal)
Si dijera que el trabajo de los últimos meses para que esto saliera adelante ha sido fácil, estaría mintiendo. He aprendido tres cosas confesables. Primero, que trabajar en España es mucho más difícil que trabajar en Canadá, donde la gente te toma en serio aunque seas una mujer joven y estudiante. Jamás, y digo jamás, me han tratado tan mal en mi vida: correos y más correos con fecha de caducidad y sin respuesta, retrasos en procesos burocráticos que han significado tener que poner dinero de mi bolsillo y rezar para que me lo devuelvan, y feos que si los contara ... mejor me callo. Segundo, que el mundo está lleno de humanoides con complejo de superioridad y egocentrismo agudo. Y tercero, que a pesar de todo y gracias a la gente fantástica que me ha apoyado en el camino, meterse en estos líos merece la pena. Y no me refiero sólo a mi compi el fotógrafo-diseñador, sino a personajes (e.j., María, que ha hecho la ilustración del cartel y Patri, que ha tenido que engullir unos cuantos malos ratos -- que vivan los gijonenses!) e instituciones que se han portado estupendamente. Por esos apoyos lo volvería a hacer mil veces.

(foto de Javier Acebal)
Aún así, sigo dándole vueltas a una cosa que me pasó ayer. La biblioteca por fin nos confirmó la fecha y hora de la inauguración oficial. Siendo el 25 el día contra la violencia de género y con la cercanía del día mundial de la inmigración, varios medios e instituciones públicas nos han puesto en el punto de mira (con esto no quiero decir que la expo no sea magnífica, que lo es!!). Así que he mandado muchas invitaciones para ese día, diciendo: señores, que viene la tele, la radio, etc. etc. Y de repente todos los correos que no habían tenido respuesta en los últimos 6 meses han tardado unos 10 minutos en ser contestados con la mayor de las diligencias. Después de meses de trabajar a pelo, todo el mundo quiere echarse flores delante de las cámaras de televisión. Y me he puesto a darle vueltas a la diferencia que significa aparecer o no aparecer en los medios. Y a la diferencia entre tener una posición de privilegio o hacer lo que una quiere y como quiere por amor al arte.
Lo mismo el martes soy más famosa, si mis humanoides lo permiten. Pero ahora mismo me siento más sabia a raíz de la experiencia acumulada. Como el maestro Yoda, pero un poco más rosácea :o)
25 oct 2009
Me voy a poner borde
Por definición, cuando termino la declaración de la renta estoy de mala hostia -- más que nada porque siempre la hago tarde y mal. Este año además he descubierto que leer el periódico antes de ir a la cama no ayuda nada.
Y es que mira que es fácil es decir ciertas cosas cuando llevas 30 años con un contrato indefinido y sin tener que dar palo al agua. Hablando de la generación a la que pertenezco y que según parece sufre el síndrome de Peter Pan, el Señor Navarrete emite su veredicto:
Claro.
Ahora resulta que somos adulescentes, inmaduros, ultra consumistas, nos aprovechamos de nuestros padres y encontrar un trabajo decente no es una de nuestras prioridades. No sólo eso, sino que además nos empeñamos en vivir solos y pedir hipotecas. Válgame la muestra de arrogancia, si resulta que quieren hacer lo que les hemos enseñado toda la vida: ¡trabajar y vivir en paz! Esto viniendo de alguien que en una de sus clases me enseñó algo que nunca olvidaré: que hagamos lo que hagamos, las mujeres nunca vamos a ser tan inteligentes como los hombres debido a la fisiología de nuestros cerebros. "Sería como pedirle a una araña que creciera 10 patas", dijo el día que consideré seriamente dejar la carrera.
El periodista, que probablemente también tiene un contrato fijo, concluye.

¿A qué etapa juvenil se refiere usted, si no le importa? ¿Y de quién demonios está hablando, y por qué se cree que puede interpretar unos datos del CIS que ni siquiera entiende, con la ayuda de personas que se hacen llamar profesores faltando a clase la mitad de los días, y sin preguntar a la gente de la que habla?
Si yo fuera usted, señor periodista, le preguntaría a los acusados:
... a Carlos, que ha estado tragando mierda unos cuantos años antes de conseguir su trabajo actual, con los 30 muy bien cumplidos. Sigue de alquiler.
A Javi, currante donde los haya, a quien he visto trabajar a tiempo completo a cambio de un abono de transportes y luego se ha dejado la salud (literalmente) echando más horas de las que son razonables.
A otro Javi, un gran profesional, que salió corriendo de España muerto de asco y ahora está de regreso, con naúseas al ver lo que se le ofrece y ganas de salir corriendo. Ahora vive con su abuela porque no tiene trabajo.
A Juan, que curra a tiempo completo por menos de 800 euros al mes y de milagro, porque la empresa casi le baja el sueldo (y también vive de alquiler).
A Esti, que trabaja más horas de las que debiera para que no le echen.
A Julio, que ha currado desde el día que terminó la carrera y a quien no le han regalado nada.
A Alicia, que con dos trabajos a tiempo completo no llega a los 800 euros al mes. Dile cuando se gasta 50 euros en un abrigo que es una consumista. Valiente hipócrita.
A Manolo, que se ha pasado dos años de reponedor en el Carrefour con su flamante título de licenciado, un turno que empezaba a las 5:30 de la mañana y un sueldo que no llegaba a los 550 euros.
Estos son sus Peter Panes. Y si no han conseguido estar mejor de lo que están, es porque las empresas en España se piensan que pueden tener titulados universitarios en prácticas con un sueldo de mierda de forma indefinida -- o hasta que haya que buscar al siguiente para no meterse en líos con hacienda. Quizás usted, y la gente a la que cita en su artículo, quiera algún día darse cuenta de que no somos unos inmaduros, sino que estamos hartos. De que nos estamos yendo. De que nos vamos, porque en España no se vive tan bien, ni el sol brilla tanto, ni a los que valen le reconocen lo que valen. De que las oportunidades laborales en esa España tan suya, tan nuestra, dependen más de quién sea tu padrino y por cuánto te vendas de tus capacidades y tus ganas de trabajar. Que no somos Peter Pans ni adulescentes ni gilipolleces por el estilo, sino gente con ganas de vivir en paz, trabajar en lo que nos guste y tener suficiente para vivir y disfrutar.
Si cuando termine, señor periodista, agotado por haberse levantado de su sillón de orejas en el centro de Madrid, sigue pensando que llamarnos Peter Pans y adulescentes es apropiado, quizás considere la opción de no ofenderme con tanta sandez y empezar a escuchar.
Mientras, acepto que usted me llame Peter Pan si yo le puedo llamar imbécil.
Y es que mira que es fácil es decir ciertas cosas cuando llevas 30 años con un contrato indefinido y sin tener que dar palo al agua. Hablando de la generación a la que pertenezco y que según parece sufre el síndrome de Peter Pan, el Señor Navarrete emite su veredicto:
El síndrome de Peter Pan es la garantía de mantener la equidistancia entre sentirse integrado y, al tiempo, también libre. Aun pensando ya como adultos conservan más actitudes y atributos juveniles. Una lucha contracultural.--Fuente--.
Claro.
Ahora resulta que somos adulescentes, inmaduros, ultra consumistas, nos aprovechamos de nuestros padres y encontrar un trabajo decente no es una de nuestras prioridades. No sólo eso, sino que además nos empeñamos en vivir solos y pedir hipotecas. Válgame la muestra de arrogancia, si resulta que quieren hacer lo que les hemos enseñado toda la vida: ¡trabajar y vivir en paz! Esto viniendo de alguien que en una de sus clases me enseñó algo que nunca olvidaré: que hagamos lo que hagamos, las mujeres nunca vamos a ser tan inteligentes como los hombres debido a la fisiología de nuestros cerebros. "Sería como pedirle a una araña que creciera 10 patas", dijo el día que consideré seriamente dejar la carrera.
El periodista, que probablemente también tiene un contrato fijo, concluye.
El único refugio que les queda ahora es su retorno a la etapa juvenil.
¿A qué etapa juvenil se refiere usted, si no le importa? ¿Y de quién demonios está hablando, y por qué se cree que puede interpretar unos datos del CIS que ni siquiera entiende, con la ayuda de personas que se hacen llamar profesores faltando a clase la mitad de los días, y sin preguntar a la gente de la que habla?
Si yo fuera usted, señor periodista, le preguntaría a los acusados:
... a Carlos, que ha estado tragando mierda unos cuantos años antes de conseguir su trabajo actual, con los 30 muy bien cumplidos. Sigue de alquiler.
A Javi, currante donde los haya, a quien he visto trabajar a tiempo completo a cambio de un abono de transportes y luego se ha dejado la salud (literalmente) echando más horas de las que son razonables.
A otro Javi, un gran profesional, que salió corriendo de España muerto de asco y ahora está de regreso, con naúseas al ver lo que se le ofrece y ganas de salir corriendo. Ahora vive con su abuela porque no tiene trabajo.
A Juan, que curra a tiempo completo por menos de 800 euros al mes y de milagro, porque la empresa casi le baja el sueldo (y también vive de alquiler).
A Esti, que trabaja más horas de las que debiera para que no le echen.
A Julio, que ha currado desde el día que terminó la carrera y a quien no le han regalado nada.
A Alicia, que con dos trabajos a tiempo completo no llega a los 800 euros al mes. Dile cuando se gasta 50 euros en un abrigo que es una consumista. Valiente hipócrita.
A Manolo, que se ha pasado dos años de reponedor en el Carrefour con su flamante título de licenciado, un turno que empezaba a las 5:30 de la mañana y un sueldo que no llegaba a los 550 euros.
Estos son sus Peter Panes. Y si no han conseguido estar mejor de lo que están, es porque las empresas en España se piensan que pueden tener titulados universitarios en prácticas con un sueldo de mierda de forma indefinida -- o hasta que haya que buscar al siguiente para no meterse en líos con hacienda. Quizás usted, y la gente a la que cita en su artículo, quiera algún día darse cuenta de que no somos unos inmaduros, sino que estamos hartos. De que nos estamos yendo. De que nos vamos, porque en España no se vive tan bien, ni el sol brilla tanto, ni a los que valen le reconocen lo que valen. De que las oportunidades laborales en esa España tan suya, tan nuestra, dependen más de quién sea tu padrino y por cuánto te vendas de tus capacidades y tus ganas de trabajar. Que no somos Peter Pans ni adulescentes ni gilipolleces por el estilo, sino gente con ganas de vivir en paz, trabajar en lo que nos guste y tener suficiente para vivir y disfrutar.
Si cuando termine, señor periodista, agotado por haberse levantado de su sillón de orejas en el centro de Madrid, sigue pensando que llamarnos Peter Pans y adulescentes es apropiado, quizás considere la opción de no ofenderme con tanta sandez y empezar a escuchar.
Mientras, acepto que usted me llame Peter Pan si yo le puedo llamar imbécil.
17 oct 2009
Casiterita, móviles y reciclaje
El País me está sorprendiendo últimamente. Hace una semana publicaron el mini reportaje Ser Negro en España, en el que (por fin!) hablaron de la inmigración sin patetismos, paternalismos, ni paterismos. Bien por ellos. Hoy me encuentro con otro artículo sorpresa, ¿Qué hago con mi móvil viejo?
Lo cierto es que todos, en mayor o menor medida, acumulamos móviles. En parte es culpa nuestra, porque nos hemos convertido en consumidores con poca cabeza. Mucho discurso sobre el cambio climático, pero aquí todo el mundo quiere tener un chachi móvil. Eso, a pesar de que sabemos que cada vez que compramos (o nos regalan) un móvil estamos alimentando esclavitud, guerra, etc. en los lugares donde la casiterita y el coltán se pueden producir baratos -- véase la República Democrática del Congo. Si me dices que no lo sabías no me lo creo, puedes elegir entre inglés y castellano.
Pero las compañías de telefonía móvil también tienen mucho que ver. ¿Por qué en muchos casos sale más barato comprar un teléfono con tarjeta que una tarjeta sola? Durante el último año he tomado la decisión de pagar más por menos; Alex no, y el resultado son 5 móviles en su maleta, uno por cada país en el que ha vivido desde Enero.
Sea cual sea la razón, el resultado es el mismo: la mayoría de la gente tiene más móviles de los que puede o quiere utilizar. ¿Y entonces, qué haces? Pues ... de eso precisamente se trata el artículo de El País, que habla de varias compañías y organizaciones que recogen teléfonos móviles usados.

cell-phone-landfill
Originally uploaded by brieahearn
Está claro que lo último que se debe hacer es tirar el móvil a la basura: los móviles desechados contienen altas concentraciones de metales y metaloides que se saben relacionados con diversos tipos de cáncer y enfermedades neurológicas, sobre todo en el caso de los niños, como el arsénico, antimonio, berilio, cadmio, cobre, plomo, níquel y zinc. Teniendo en cuenta que el uso masivo de los móviles es algo relativamente reciente, aún no se sabe lo que puede conllevar su acumulación en basureros municipales cercanos a nuestras casas ...
Las opciones que hay son varias. La primera es llevar el móvil a uno de los puntos limpios que haya en el barrio: Tragamóvil tiene una red bastante extensa que se puede ver aquí; la organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tiene otro listado aquí.
La segunda opción es vender tu móvil viejo -- no valen mucho, pero la recogida / envío es gratuito. Dos de las compañías que compran móviles usados son zonzoo y fonebank.
Por último, varias organizaciones aceptan donaciones de teléfonos móviles usados. Aparte de proyectos aislados existe una campaña a nivel nacional gestionado por la Cruz Roja y dos organizaciones relacionadas con los Jesuitas, Alboan y la Fundación Entreculturas. Se llama Dona tu móvil y las instrucciones para enviar tu móvil viejo de forma gratuita está aquí.
Lo cierto es que todos, en mayor o menor medida, acumulamos móviles. En parte es culpa nuestra, porque nos hemos convertido en consumidores con poca cabeza. Mucho discurso sobre el cambio climático, pero aquí todo el mundo quiere tener un chachi móvil. Eso, a pesar de que sabemos que cada vez que compramos (o nos regalan) un móvil estamos alimentando esclavitud, guerra, etc. en los lugares donde la casiterita y el coltán se pueden producir baratos -- véase la República Democrática del Congo. Si me dices que no lo sabías no me lo creo, puedes elegir entre inglés y castellano.
Pero las compañías de telefonía móvil también tienen mucho que ver. ¿Por qué en muchos casos sale más barato comprar un teléfono con tarjeta que una tarjeta sola? Durante el último año he tomado la decisión de pagar más por menos; Alex no, y el resultado son 5 móviles en su maleta, uno por cada país en el que ha vivido desde Enero.
Sea cual sea la razón, el resultado es el mismo: la mayoría de la gente tiene más móviles de los que puede o quiere utilizar. ¿Y entonces, qué haces? Pues ... de eso precisamente se trata el artículo de El País, que habla de varias compañías y organizaciones que recogen teléfonos móviles usados.

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Originally uploaded by brieahearn
Está claro que lo último que se debe hacer es tirar el móvil a la basura: los móviles desechados contienen altas concentraciones de metales y metaloides que se saben relacionados con diversos tipos de cáncer y enfermedades neurológicas, sobre todo en el caso de los niños, como el arsénico, antimonio, berilio, cadmio, cobre, plomo, níquel y zinc. Teniendo en cuenta que el uso masivo de los móviles es algo relativamente reciente, aún no se sabe lo que puede conllevar su acumulación en basureros municipales cercanos a nuestras casas ...
Las opciones que hay son varias. La primera es llevar el móvil a uno de los puntos limpios que haya en el barrio: Tragamóvil tiene una red bastante extensa que se puede ver aquí; la organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tiene otro listado aquí.
La segunda opción es vender tu móvil viejo -- no valen mucho, pero la recogida / envío es gratuito. Dos de las compañías que compran móviles usados son zonzoo y fonebank.
Por último, varias organizaciones aceptan donaciones de teléfonos móviles usados. Aparte de proyectos aislados existe una campaña a nivel nacional gestionado por la Cruz Roja y dos organizaciones relacionadas con los Jesuitas, Alboan y la Fundación Entreculturas. Se llama Dona tu móvil y las instrucciones para enviar tu móvil viejo de forma gratuita está aquí.
18 feb 2009
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