Estoy en crisis, una crisis existencial galopante, y no encuentro médico que me trate. La mujer que me hospeda estos días (estupenda, por cierto) tiene de fondo la retransmisión en directo de BP desde el Golfo de México, en Facebook veo estas imágenes, mi libro destripa la industria agroalimentaria (agro-militar??) de los EEUU y fuera ... llueve. Recurro a Piaf, a Hardy, a Montand para que me rescaten de esta maraña de pensamientos negativos que atrapan mis dedos y enlazan mis pestañas. Pero ni siquiera mi bicicleta prestada, azul esperanza con guardabarros de la elegancia de Jackie Kennedy, me rescatan de mi postración airada.
Se preguntarán cómo la aflición puede ir de la mano de una rabia profunda. Yo no veo la contradicción por ninguna parte. Sé que soy parte del juego que hay detrás del desastre del Golfo de México (que siguen definiendo eufemísticamente como el mayor desastre medioambiental en la historia de los EEUU -- desde cuándo el medioambiente reconoce las fronteras políticas de los países??). Pero quisiera creer que algún día los intereses de la industria privada (militar, petrolera, médica) no serán tan fuertes como para dibujar las líneas maestras que definen nuestro mundo. No será hoy cuando eso suceda.
Luchando contra la rabia y la deseperación, decido correr la cortina y hacer lo que suelo hacer en estos casos: repasar mi lista de placeres sencillos. Parto de la idea de que todos estos problemas son un resultado de una lista de prioridades mal planteada (a nivel colectivo). Sé que la lista será diferente para cada uno, pero estos son mis placeres sencillos (aptos para todos los públicos):
Primer placer sencillo: cocinar sopas en una olla enorme, con música pasada de moda de fondo (chanson, música americana de los años 20, tango). Lo admito: soy una maruja.
Segundo placer sencillo: Alex :o)
Tercer placer sencillo: comer con mis amig@s y un vaso de vino tinto (no sé mucho de vinos, así que no voy a pretender). Desayunar tostadas de aceite de oliva ubetense. Aprovechar una buena mesa para celebrar rencuentros en cualquier esquina del mundo.
Cuarto placer sencillo: leer buenas obras de ciencia ficción, literatura afroamericana, clásicos. Que me atrape un/a autor/a y no poder parar hasta que he leído (casi) todos sus libros y olido el pelo de los personajes. Cerrar los ojos tras terminar una obra maestra e imaginarme otros mundos posibles.
Quinto placer sencillo: ir en bici, sobre todo si llueve y tengo la equipación necesaria. Sentir las gotitas de agua estrellarse contra mi nariz, escuchar las ruedas apartar el agua sobre el asfalto, llegar a mi destino y tomarme un te admirando las curvas de mi bici a través de la ventana por encima de un libro.
Sexto placer sencillo: agua + luz. Una ducha caliente por la tarde cuando el sol entra por la ventana. Taparme los oídos en la ducha y escuchar el agua que parece lluvia. Cantar bajito, porque en la ducha hasta parece que afino.
Séptimo placer sencillo: cine con palomitas. Las pelis buenas de lo que sea menos de terror: las tristes como La dentelliere, las alegres y tontas como When Harry met Sally, las de animación bien pensabas como Wall-E, documentales como Soundtrack for a Revolution, las raras como Kin-dza-dza y Kusturica entero, Kurosawa, las super clásicas y las clásicas a secas de cine negro, las reivindicativas como In the heat of the night, las de vaqueros honestos y hombres de la ley con seso, las españoladas del infierno.

Imagen de Wikipedia.
Octavo placer sencillo: sentir ... un abrazo bien dado, una sonrisa, la alegría de volver a ver viej@s amig@s, las montañas rusas.
Noveno placer sencillo: la música. Bailar durante una noche de buena música con un par de cervezas oscuritas. El festival de música folk de Winnipeg y similares.
Décimo placer sencillo: ser y estar, escuchar y decir poco.
Uf, ya me siento mucho mejor. Ya sabéis para qué está la zona de comentarios! :o)
9 comentarios:
Me ha encantado tu entrada. Yo también estoy frustrada con el mundo que nos rodea y me encuentro cercana a la depresión... así que tengo que burscar también mis placeres sencillos, algunos de los cuales se parecen bastante a los tuyos, aunque muchos de ellos no me puedo permitir ahora llevarlos a cabo :S Vendrán tiempos mejores.
Gracias MMar, a mi me hubiera gustado más que me contaras cuáles son los tuyos, que algún día (algún día!!) seguro que vuelven a ser!! ;o)
Ánimo y un abrazo!
Besos guapas!
Otros placeres sencillos:
1. andar con los ojos cerrados hasta que el miedo a chocar te hace abrirlos (mi record está en 22 pasos en mi antigua calle de íllora, supongo que aquí en el campo puedo superarlo)
2. Preparar una buena pipa con el tabaco adecuado, encenderla y escuchar el crujido de las primeras hebras ardiendo, y luego saborear el humo y hacer anillos.
3. Dar o recibir un buen masaje.
4. Casi cualquer juego de mesa (Catán, ajedrez, trivial, scrabble, carcassone,...)
5. Una cerveza bien fría dentro de la piscina.
6. Sentir aire fresquito un día de calor.
7. Tocar la guitarra
8. Mirar en internet y hacer una búsqueda de por dónde andan mis amigos, leer sus comentarios y actualizaciones (aunque casi nunca escribo, pero me encanta leerles y saber que en cierto modo estamos en contacto).
9. Poner la mano en la barriga de Alba y notar las patadas de Adhara.
10. Jugar con Gael a los piratas.
11. Regar las plantas y otros asuntos de jardinería.
12. Pintar.
13. Etc.
Lo dejo, pero lo cierto es que hay cientos de placeres sencillos a los que casi nunca hacemos demasiado caso y sin los que efectivamente no podríamos superar los trances por los que nosotros, los nuestros y el mundo pasamos a diario.
Creo que he sido un poco plasta. Perdón y besos.
Pues aquí van algunos:
1. Leer un buen libro con una taza de té en mano.
2. Tumbarme en el sofá abrazada a Iván.
3. Jugar con Iren a que nos escondemos en una cueva bajo las sábanas.
4. Ver cómo crecen y van interactuando Alba y Aitana.
5. Un día en el campo.
6. Meterme en la cama con las sábanas limpitas recién puestas.
7. Un café con leche en la Cochera con amigos (también vale otro sitio, pero la Herredura tiene su encanto).
8. Pensar en viajes.
Besos.
Personalmente me gustas cuando la rabia te absorbe; se moviliza tu conciencia y escupes palabras sensatas, además de necesarias. Cuando caes en ese estado de crisis "existencial y galopante", no hay dudas de que brillas y trasmites luz.
Saludos,
Niafunké
@ Mmar ... te vas a reir, pero me acabo de dar cuenta de que eres Chiqui (por eso de que antes firmabas con otro nombre, no?). Espero que a Iván se le haya pasado la alergia, un abrazo a los 5!!
@ Ghianti: Y tú quién eres?? (es broma! No quedan muchos con esa pasión desenfrenada por el tabaco de pipa y las cervezas en la piscina, eres inconfundible). No me contestaste cuándo llega Adhara. Y por cierto, de plasta nada: yo pregunté y tú contestaste, no? Pues eso. Suerte en Íllora-Benamejí y un abrazo a la familia en proceso de expansión!
@ Alexis / Niafunké: por algo uno de mis mejores amigos me llama la Enana Furiosa. La rabia es buena sin encuentra senderos, y es lo que intento de vez en cuando, pero tampoco quisiera que este blog se convirtiera en una queja sin fin. Controlar la ira que reside en mi y me atrae al lado oscuro ha sido un proceso largo y laborioso: ahora mi objetivo es canalizarla, encontrar formas de hacerla productiva. Quizás así pasemos de la ira autodestructiva a la acción colectiva (si hasta rima y todo!!). Cuídate! :o)
No se trata en lo absoluto de convertir tu blog en una queja sin fin; más bien de estimular y felicitar la rabia cuando ésta se rebela. Recuerda que las revoluciones (en su más amplia acepción) surgen a partir de la rabia acumulada, enriquecida y diseminada. En este mundo virtual de hoy, la rabia (también virtual) puede adquirir interesantes y elevadas dimensiones. El sólo hecho de yo visitarte virtualmente, y alabar tu rabia objetiva, constituye un espaldarazo que "canaliza", en gran medida, esas formas productivas que sugieres.
Pues es verdad, me has dejado sin réplica que no sea el acuerdo ;)
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