Una de las cosas que más me gusta de ser una deni-ciudadana española en Canadá es que en Semana Santa no tengo que aguantar Cristos Sangrantes, Vírgenes con nombres macabros llorando por las esquinas, caperuzos tipo KuKluxKlan (ver similitud entre esta y esta foto), atascos interminables en las calles de mi ciudad ni llevarle huevos a las Claritas para que recen para que no llueva el Jueves Santo.
No. Sin Cristo sangrante ni perro que me ladre, me he pasado el puente haciendo cosas típicas de aquí, como buscar huevos de pascua, comer conejitos de chocolate y ponerme hasta las patillas de las gafas de sirope de arce. Lo de los conejos y los huevos de colores aún no lo entiendo muy bien así que paso al sirope de arce (maple syrup), símbolo nacional de este país en el que si las cosas siguen así lo mismo hasta tengo que pedir asilo.
Lo que es la naturaleza: le enchufas un grifo a un árbol en primavera y flus! sale savia que después de cocer durante horas y horas se convierte en un sirope de lo más rico. No sé si teneis la suerte de tener una abuela que haga carne de membrillo, pero el proceso es más o menos el mismo. En zonas frías como Canadá los árboles acumulan azúcar en las raíces que en primavera, cuando mejoran las temperaturas, sube por el tronco. Lo del grifo no es broma:

Después de sus horas hirviendo lo que resulta es un líquido denso y pegajoso (es decir, un sirope) muy, muy dulce, algo parecido a la miel pero con un sabor diferente. Aquí se pone un poco en todo desde pancakes hasta salchichas pasando por galletas.
Resulta que Quebec es el principal productor de sirope de arce del mundo mundial. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid en primavera algunas de las ... fábricas?? artesanales de producción de sirope de arce abren sus puertas a los turistas. Son lo que se llama cabane à sucre o sugar shack. Según mi experiencia de este año la actividad consiste en ir, comer y beber hasta que no puedes más y luego darte un paseo por un bosque de arces con grifo hasta que se te pase el dolor de tripa.
Ah, sí, se me olvidaba hablaros del postre: sirope de arce congelado ...

y liado en un palo!!

Claro que nada podía ser perfecto: menos los huevos revueltos con sirope de arce, la sopa de guisantes con sirope de arce, los pancakes con sirope de arce, las patatas cocidas con sirope de arce y la tarta de sirope de arce todo lo demás es cerdo (bañado en sirope de arce). Mal paisaje culinario para una vegetariana (aunque creo que con tanto sirope de arce el beicon probablemente sabía igual que la sopa de guisantes).
En fin, un fin de semana entretenido. Y ya que estamos, qué habeis hecho vosotr@s?? :o)