24 dic 2007

Commodity chains -- Christmas

Servidora ya lleva aquí unos días, y entre mazapán y mazapán ha tenido ocasión de mantener alguna conversación interesante que otra con la familia -- que, todo hay que decirlo, se ha mostrado más comprensiva con las rarezas de la guirizada hija /sobrina / prima / nieta de lo que una se esperaba. ¡Sorpresa agradable después de los difíciles primeros días!

Una de mis conversaciones favoritas (ironías de la vida) tiene que ver con los últimos trabajos que corregí antes de venirme a Vancúver. En la clase de Geografía de América Latina (recordatorio: la misma en la que un alumno me escribió una vez que deberíamos darle las gracias a "Culombio" [sic] por traer la democracia, la educación, y el multiculturalismo a Estados Unidos -- que no América) los alumnos tenían que hacer una cosa que en inglés se llama "commodity chain": escoger un producto que consumieran regularmente en el supermercado (no muy elaborado y con origen en América Latina, como una fruta, té, café...) y seguirle la pista a través de vendedores, distribuidores, exportadores y transportistas hasta llegar al lugar de producción (normalmente una plantación). Aunque hay muchísima teoría al respecto, en general el objetivo de seguir este método o enfoque es comprender que como consumidores somos el eslabón final de una cadena de producción y distribución cada vez más larga y que nuestras elecciones cuando echamos las cosas al carrito del supermercado tiene repercusiones en el medio ambiente (e.g. contaminación debido al transporte o uso de pesticidas), en las condiciones de trabajo de los distintos trabajadores implicados (e.g. por el uso de pesticidas en las plantaciones o la falta de derechos laborales en algunos países), etc. Que se supone que lo sabemos, pero se nos olvida con eso de tener todo al alcance de la mano.

La verdad es que (por una vez) he aprendido mucho corrigiendo estos trabajos. Lo primero que he aprendido es que *sí* hay una diferencia entre las empresas de comercio justo y/o biológicas y las que no lo son. Uno de los hallazgos más sorprendentes fue que los alumnos que eligieron empresas de comercio justo y/o biológicas (más o menos la mitad de la clase) llegaron a hablar con los trabajadores de las plantaciones donde se iniciaba la cadena que ellos mismos habían elegido. Los que eligieron empresas "convencionales" (la otra mitad) normalmente recibieron poco más que bufidos por parte de vendedores y distribuidores de café en Starbucks, Kraft, Safeway (que es más o menos como el Alcampo), etc. La diferencia entre la información que adquirieron unos y otros, sinceramene, fue abismal. Lo que quizás no debería haber sido una sorpresa -- al fin y al cabo, uno de los principios básicos del comercio justo es que hay que disminuir los intermediarios para que llegue más a los trabajadores -- pero creo que nos hemos acostumbrado tanto a no saber de dónde viene lo que comemos que asumimos que nosotros no tenemos derecho a preguntar y que las compañías tienen derecho a no responder. Mentira.

Quizás algún día hable más de este tema, porque me parece muy interesante lo que encontraron los chicos (principalmente -- sorpresa, sorpresa -- que la mayoría de las empresas "convencionales" utilizan prácticas laborales y "medioambientales" que en Europa o en Norteamérica nos llevarían a rasgarnos las vestiduras y clamar al cielo; tema para otro post). Yo, por mi parte, no me vuelvo a comer un plátano que no sea de una plantación biológica en la vida -- las bonitas, chiquitas y Del Monte se acabaron para siempre.

3 comentarios:

Alex Aylett dijo...

Y tenemos mucho de estos platanos! Aqui en Guirilandia, en el medio de Ontario, donde las calles neuvas no tienen banquetas y que la unica manera de llegar al supermercado es en coche, se vende casi solamente productos de este typo. Si seria possible de comer plastico, venderian platanos plasticos aqui, seguro.

Lunatrix dijo...

Hola Guiri-Alex! Pues tú no te los comas!

Un abrazo enorme desde Graná. Por cierto, tengo regalitos para tí de la mitad de mi familia ;o)
(Banquetas = aceras)

Jules dijo...

pues sí.
no sé, tengo la esperanza de que aquí no se usen tantos productos chungos de eso pero temo que estoy muy equivocado. al menos el queso que compramos es queso y no celulosa con restos de queso...¿o no?
un abrazo

jules