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13 abr 2008

Au revoir, Halifax!!

A pesar de lo que piensa mi padre, a mí no me gusta irme de ninguna parte, y menos de un sitio lleno de buena gente, buena música, y con mucho aún por explorar. Añádase que el horizonte amenaza con una semana de (más) conferencias y días maratonianos. Si no fuera porque Alex va a estar en Boston, lo mismo hasta me lo pensaba dos veces y me quedaba aquí cultivando remolachas.

Pero no caerá la breva … las maletas ya están hechas y yo tengo el pijama puesto para las cuatro horas de sueño que me tocan antes de que salga el autobús rumbo a los Estados Brutitos. Antes de irme a planchar la orejilla, however, quiero dejar una lista de recomendaciones por si a alguno/a de vosotros/as os da por pasaros por aquí, que me ha dicho un pajarito que a la gente con suerte le salen los billetes de avión gratis (ejem…).

Esta es mi experiencia de Halifax: no es una ciudad muy grande, pero tiene mucha marcha. No marcha de la de chimpún-chimpún, sino marcha de irse al concierto del amigo del primo de tu vecina y acabar a las mil en un potluck en casa de la camarera del bar de enfrente de tu casa comiendo pastelitos hechos en casa con arándanos orgánicos de la huerta de la abuela (vale, puede que no todo el mundo sea así y el problema es la gente con la que me junto, pero están muy ricos…). No parece que sea muy difícil hacer amigos en Halifax, así que yo, si fuera vosotros, intentaría tener al menos un par de referencias antes de venir para ir entrando en el ambiente del Halifax profundo.

Aparte de la gente, otra cosa muy buena que tiene esta ciudad son las cafeterías: las hay de todos tipos y no hace falta buscar mucho para toparse con sitios estupendos y especiales por una razón u otra. Personalmente, mi lugar favorito es una cafetería / tienda de libros de segunda mano que se llama Trident, cerca de la estación de trenes; tienen unos tés exquisitos y una mala hostia que me trae muchos recuerdos :o). Otras que están muy bien son Wired Monk (con ensaladas riquísimas), Just us en el centro (merece la pena echarle un vistazo a la sección de libros y mapas), y Steve-O-Reno's (los capuchinos, smoothies, y sándwiches son su especialidad). Si estáis aquí un sábado merece la pena pasarse un rato en el Farmers’ Market.

Atracciones turísticas: la que escribe es una caminante, y recomienda traerse buen calzado para recorrerse la ciudad de punta a rabo sin coger un autobús. La ciudadela (en la foto) hay que ir a visitarla aunque no tiene nada espectacular; es gratis, así que no duele :o). El Museo de las Maritimes esta muy bien, y además es una buena excusa para darse una vuelta por los muelles. La zona de South Park tiene casas espectaculares y merece la pena darse un paseo por allí de camino al parque de Point Pleasant, que seria el equivalente del Retiro pero a lo salvaje y con vistas al mar (vamos, que no tiene nada que ver pero es un parque … hmmm….).

Y si tenéis ocasión, alquilaros un coche e iros de excursión a lugares comunes como Peggy’s Cove o Cape Breton, pasando (si hay tiempo) por las otras provincias de la zona, y me contáis adónde puedo ir a pasármelo bien la próxima vez que venga a la costa Este :o)

La próxima entrega desde Boston, MA!!

PD: Gracias Ted, Gracias Tim: you rock!!!

11 abr 2008

Trash strikes again!


Las buenas costumbres hay que conservarlas. Desde que este blog vio la luz he hablado varias veces de basura y compostaje en Vancouver, Toronto y Montreal. Hoy le toca a Halifax.

Como en el resto de ciudades de Canadá y a diferencia de España, aquí la basura no la recogen todos los días, sino una vez a la semana o, en el caso de cierto tipo de residuos (ver foto) cada dos semanas. Que ciudades de entre 300.000 (Halifax) y 5 millones de habitantes (Toronto) funcionen y no apesten con este régimen de recogida de basuras al principio me parecía todo un misterio: en España recogen la basura todos los días, y un par de días de huelga significan el caos más absoluto. Sin embargo, el verano pasado tuvimos una huelga de tres meses y Vancouver siguió funcionando como si nada. (Es verdad que no era de lo mas cómodo y los barrios más pobres estaban muy sucios, pero la mayoría de la gente ni se inmutó). Y creedme: cuando tienes un límite de volumen de basura a la semana, valoras mucho mas los productos con poco embalaje.

Aquí en Halifax la broma que hace todo el mundo es que más te vale vivir en una casa grande, porque si no, no tienes dónde poner el montón de contenedores que hacen falta para separar la basura. Y es verdad que se separa todo. Por lo menos hay que tener tres contenedores, uno para basura normal, otro para reciclables, y otro para restos orgánicos (este ultimo va fuera). El gobierno municipal se encarga de recoger los desechos reciclables y los restos orgánicos una vez a la semana y separarlos o procesarlos para su reutilización (en el caso de los restos orgánicos, tienen una maquina para acelerar la descomposición); la basura normal la recogen cada dos semanas. En la foto podéis ver el tipo de contenedores que la ciudad da a los ciudadanos para que desechen los restos orgánicos en el jardín fuera del alcance de los animales (la tapita de arriba es una rendija para ventilación).

Supongo que a más de uno/a le parecerá rara mi obsesión con la basura, pero a vosotros/as no os llama la atención, primero, que se recoja la basura tan de tarde en tarde, y segundo, que se aprovechen incluso los restos orgánicos? A mi esto me parece un plan fantástico para reducir desechos. No es la solución definitiva, pero si un paso necesario para disminuir nuestro impacto sobre el medioambiente. Y además, dice mucho de cómo las políticas publicas condicionan nuestra conducta. Ojala algún día en España podamos organizarnos para que recojan la basura solo una vez cada dos semanas sin que cunda el caos!

{{PD: new Halegonian pics here}}

6 abr 2008

Conferenced out



La foto es una imagen un poco tonta en la que se muestran bastantes estereotipos sobre los canadienses, incluyendo un loonie (y yo que pensaba que el pajarito se llamaba toonie ... larga historia).

Hoy ha terminado la conferencia, y no os podéis imaginar las ganas que tenía: estoy hecha polvo. Además, el ultimo día de conferencia no ha sido para tirar cohetes. A las 9 de la mañana ya me debía haber dado por aludida. Con mi jersey rojo rojísimo me he sentado, con la cara lavá pero sin peinar, dispuesta a sobrevivir la primera sesión plenaria sobre la relación entre integración y seguridad nacional. Tres horas de sueño y cansancio acumulado = neuronas parapléjicas. Muy oportuno, el director ejecutivo de Metropolis Canada, ha decidido cambiar el formato de la sesión plenaria y sorprender a la audiencia. Cómo? Muy fácil: incrustándole el micrófono en la boca a la imprudente con el jersey mas llamativo de entre los asistentes y preguntándole: “so do you think that better integration policies are a good way to prevent radicalization among new Canadians?” (new canadians = inmigrantes). Vaya manera de dar los buenos días, delante de unas mil personas y con mi cara (a esas alturas a juego con mi jersey) proyectada en dos pantallas de 10x10. Nada que ver con lo que tenia planeado para mis cinco minutos de gloria.

Durante el resto del día la gente me miraba en los pasillos como si fuera famosa, me sonreían, y hacían comentarios sobre el color de mi jersey. Gracias, Howard.

Momento de gloria dos: veo a una amiga de hace tiempo. Tiene un barrigón de unos 8 meses, y con una sonrisa de oreja a oreja y con aire de complicidad le digo: “qué bien, enhorabuena!! Ya te queda poco, eh?” Y me contesta: “no se de qué hablas, solo he ganado un poco de peso.” (tierra trágame?!?!) Creo que con eso he cubierto mi cupo de momentos estelares para todo el 2008.

Mejor me voy a dormir …

4 abr 2008

A windy place


El día después de mis aventuras nocturnas hizo viento, mucho viento. Decidí tomarme el día libre e irme a explorar, con un objetivo: plantarme tan cerca de España como fuera posible. Así que me dirigí al parque de Point Pleasant, una turista de libro con un mapa en una mano y la cámara de fotos en la otra. El día mas parecía de otoño que de primavera. Hojas secas en remolinos a mi alrededor y el mar lleno de borregos le daban un aire de nostalgia a la ciudad. Esa sensación se intensificó en la zona de Point Pleasant, que aparte de ser un parque a orillas del Atlantico tiene restos de fortalezas militares que los británicos usaban para proteger el puerto de Halifax. Y yo no se si serian las ruinas, los borregos, el viento, la soledad (el día era tan desapacible que no había nadie en el parque) o todo junto, pero me pareció que la isla tenia un aire trágico, como una maldición de Shakespeare. Hubo un momento en el que era tal la impresión de estar en otro tiempo y lugar que me entraron ganas de coger un cascarón de erizo, hincarme de rodillas en la arena de la playa, y gritar eso del “ser o no ser.” Pero me venció el miedo al ridículo.

Esa va a ser la imagen que llevaré siempre conmigo de Halifax, aunque hoy me he enterado de que ese fue un día excepcional y normalmente no hace tanto viento. Una pena, porque la isla con ese tiempo es un escenario perfecto para rodar dramas, o simplemente para hacer obras de teatro sin necesidad de un decorado.

Por desgracia esa misma noche empezó la marcha de la conferencia, y se me acabaron las excursiones. Es la tercera conferencia de esta organización a la que voy, y aunque ya me conozco a un montón de gente siempre me siento como una “outsider.” Y no son imaginaciones mías: la conferencia atrae a gente de muchos sectores diferentes (principalmente gente del gobierno, representantes de ONGs e investigadores), pero todos tienen en común que trabajan en temas relacionados con la inmigración en Canadá. Todos, menos yo, que vengo porque me pagan el viaje y a mis jefes les queda bien en la solapa tener a alguien a nivel internacional. Y la verdad, no me quejo, porque estoy aprendiendo un montón de política de inmigración canadiense de boca de los que la hacen en el día a día, que me la explican alrededor de una cerveza o a la hora del almuerzo. Pero me pregunto si algún día tendré una razón legítima para justificar venir a las conferencias de Metrópolis.

Estoy recopilando frases para intentar explicar lo diferente que es la visión de los políticos canadienses de la inmigración, pero ese es tema para otro post, quizás mañana :o)

{foto tomada del National Geographic}

PD Fotos del viaje a Galiano here. Better late than never!

2 abr 2008

Chez Ted, Halifax


Abril es temporada de conferencias. Es epoca de dar charlas, de sentadas de doce horas seguidas, de comidas en traje de chaqueta y alguna que otra noche de marcha con gente con la que supuestamente tienes algo en comun (no siempre pasa). Es lo que me toca de aqui a finales de mes.

La aventura comienza en Halifax, Nova Scotia, una isla del Atlantico (CORRECCION: PENINSULA; en el mapa en azul). Llegue ayer a las mil, en avion porque con tanto lio no me daba tiempo a venir en tren como me hubiera gustado; pero la vuelta sera en locomotora!! Del viaje de ayer lo unico que merece la pena contar es que en WestJet las azafatas cuentan chistes justo antes de aterrizar. Marca de la casa.

Al llegar a Halifax me encontre con que Ted, un antiguo compañero de casa y estudiante en el departamento, habia venido a recogerme en un Rolls Roice de alquiler!! Ted se mudo aqui el verano pasado y compro una casa de tres plantas (es bueno saber que hay sitios donde es posible comprarse una casa siendo estudiante). La casa es fantastica, pero esta reformandola completamente, y ... mi primera noche en Halifax me toco echar una mano. El caso es que el jardin de Ted estaba cubierto de asfalto, y el quiere tener una huerta, asi que se ha pasado una semana con un martillo hidraulico destrozando suelo. Pero como aqui la basura va por peso y Ted no tiene pasta para pagar lo que piden los del basurero municipal por deshacerse del asfalto (900 euros), estuvimos unas horas cargando el Rolls Roice con pedazos de asfalto, buscando contendores por la ciudad, soltando unos poquitos trozos, buscando otro contenedor, etc., etc. Es decir, que hasta las 3am estuvimos apatrullando Halifax con el maletero lleno de asfalto para cometer asaltos a la propiedad de los vecinos! Hasta nos ataco una vieja con baston, pero al final lo conseguimos y Ted me dejo irme a dormir. Hoy, mis botas estan cubiertas de barro.

Eso es todo por hoy, compañeros. Mañana, mas.