Anoche fuimos al cine. Era la primera vez que teníamos ocasión de ir a ver una peli juntos desde hace 7 meses (que es mucho para un par de devoradores de palomitas como nosotros). La película elegida fue A Few dollars more, la segunda de la trilogía de Sergio Leone que incluye A Fistful of Dollars y The good, the bad, and the ugly. Por cierto, no puedo evitar mencionar que la primera peli es una versión con pocos cambios de Yoyimbo, de Kurosawa. Es verdad que Eastwood no lleva kimono, pero está igual de bueno que Mifune. Poco más cambia.
En cualquier caso, la noche fue un éxito rotundo que incluyó imágenes para recordar como, por ejemplo, esta, que reproduzco con permiso del protagonista:
Y de dónde salieron los espaguetis, se preguntarán ustedes? Pues muy sencillo: como es un ciclo de espagueti western el dueño del Rialto decidió servir espaguetis y pizzas (gratis) con la película. Ni que decir tiene que los 15 espectadores dimos buena cuenta de la comida.
Además de ver la peli, la visita de ayer al Rialto me permitió conocer más de cerca la historia de este edificio emblemático del barrio al que (confieso) nunca le había prestado demasiada atención.
Resulta que se trata de un antiguo edificio de corte neo-barroco construido en 1923-1924, inspirado en la ópera de París y desginado edificio histórico en Canadá. Recién construido y con cables de por medio al poco de ver la luz tenía un aspecto tal que así:
Foto tomada de la página del Teatro Rialto. El proyector se apagó en 1990. Entre el 2000 y el 2010 se hicieron varias renovaciones del interior para distintos propósitos, incluyendo (gasp!) el de abrir un asador. Los dueños de aquel entonces arrancaron los bancos del cine, pintaron los techos de colores, digamos, poco discretos y al final vendieron el edificio a la compañía que lleva Ezio Carosielli.
A juzgar por lo que vi anoche y lo que he visto en otras ocasiones en las que he visitado el teatro, debe ser cierto que este hombre se ha hecho con el Rialto a raiz de un amor desinteresado y el deber autoimpuesto de preservar la herencia arquitectónica que el edificio significa, porque está claro que el sitio no es un buen negocio (o al menos, no aún).
Independientemente de eso, ayer me sentí en casa. Después de un largo exilio desde que les dije adiós a mis compañeros de la Cinemateca de Vancouver, de un par de años sin utilizar la máquina de palomitas y los mismos sin ver una peli desde la sala de proyección, ayer volví a soñar con el ruido que hacen los rollos de película al pasar por el proyector. Sé que el momento está a punto de llegar, otra vez :)


3 comentarios:
sounds like you had a fantastic time! So fun! Who babysat for you? (or is Inara hiding under that hot purple boa?)
Yes, indeed!! Inara was with her grandma at home. Once she falls asleep at 8ish she's out for a few hours, so it was all fine.
Do you like my purple boa? :D
Awesome movie, great place, better people... now that's a plan!.
Hugs from redneck Calgary!
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