13 ene 2010

El viaje mas largo

La última vez que estuvimos Alex y yo en la estación de Pompier nos recibió una cabra que balaba como la niña del exorcista con neumonía y nos despidió un cuchillo jamonero que casi cierra una disputa de la que no sé nada más. De modo que ayer me puse el despertador temprano (a las 6) y decidí que lo mejor sería pasar el menos tiempo posible en la estación. Además (craso error) decidí explorar qué era eso que llaman “minibus” por si era más seguro que un sept places (o taxi colectivo). Con este fin llegué a la estación-aparcamiento a las 7 sin ni siquiera desayunar. “A la parada del minibús, que quiero estar en St Louis esta mañana!!” le dije al taxista, y no supe leer el “eso te lo crees tú, chata” en su media sonrisa.

Ilusa.



El minibús no era ni más ni menos que un Ndiaga Ndiaye adaptado a viajes de más calibre (es decir, con asientos corridos en lugar de divididos por un pasillo para facilitar la entrada y salida de la gente). Oh, oh, dije al verlo, pero siendo aún de noche y con el peligro de que la cabra demoníaca saltara de la oscuridad atacándome sin previo aviso, decidí no adentrarme en lo desconocido para buscar la sección de sept places, unos 100 metros más adelante en cualquier dirección entre charcos de líquido indeterminado, y en chanclas. Así que negocié el precio a pagar por mi equipaje, comprobé que los tornillos estaban bien puestos y el esqueleto del bus no demasiado oxidado* y me senté en mi sitio. Era la cuarta pasajera.

Aclaración: ni el sept places ni el “minibús” salen hasta que estén llenos.


Minibus limpito y en muy buen estado.

Tres horas después y estando aún desocupados 10 de los 16 espacios del autobús, comprendí la sonrisa del taxista. En ese tiempo vi limpiar 10 minibuses hasta dejarlos limpios como una patena (nuevos no serán, pero les revisan hasta la marca de los neumáticos todos los días) y pasaron vendedores con, que me acuerde ahora mismo: agua, plátanos, navajas, linternas de bolsillo, monederos, bizcochos, crema aclaradora de la piel, telas, toallas, sábanas, cinturones, gafas de sol, gafas graduadas, gafas sin cristales para parecer más listo, CDs, DVDs, huevos duros, tarjetas para el móvil, todo tipo de accesorios para el móvil, sonajeros, cuentas para rezar, radios, bragas, etc. Cuando ya pensaba que moriría allí de aburrimiento llegaron ¡¡dos granadinas!! con las que me puse a jugar a las cartas para matar el hambre, la sed y el tiempo, que iban pasando factura, delante de la mirada atónita de unos veinte vendedores ambulantes.

A las 11.30 (4 HORAS Y MEDIA DESPUÉS) un señor, que dios le de muchos churumbeles y muy guapos todos, compró la última plaza. Alhamdulillah! Dijimos todos a la vez, y salimos de Pompier camino de St Louis.



Lo que no sabía yo, y espero no volver a descubrirlo otra vez, es lo mucho que se puede pensar, admirar y reparar en detalles cuando se va a 30 km por hora por una carretera recta. Otra ventaja de esta velocidad de escándalo (que no de espanto) es que nunca vas a pillar ni a nadie, ni siquiera a la cabra más tonta, y no corres el riesgo de que tu conductor realice adelantamientos peligrosos porque su vehículo es el más lento que hay en el horizonte. Así que mirando el lado positivo de las cosas (siempre hay uno) no ha sido un viaje precisamente breve, pero ha sido muy, muy, muy seguro.



Eso sí, a las 6 de la tarde (11 horas, 2 bolsas de cacahuetes y ni una parada para hacer pis más tarde) tenía tanta hambre que me he comprado un yogur con cereales en la primera tienda y cuál sería la cara de desesperación que tendría al comérmelo, que ni los niños mendigos se han acercado a pedirme una moneda.

Pero no tiemblen señores y señoras, que el objetivo se ha cumplido con éxito: ya estoy en St Louis, bien alojada, bien comida y camino del catre :o)



* Hace unos meses cogí un Ndiaga Ndiaye para ir de Dakar a Bambey (unas cuantas horas) y me calló un tornillo en la cabeza.

6 comentarios:

Marcoiris dijo...

al principio de tu relato pense que seria como un bus indio, pero luego me di cuenta que no. En India tambien esperan a que este lleno antes de marchar, pero que este lleno significa que si hay 50 plazas de sentado entraran 120 personas en el bus. Alli se suben al techo, de pie apelotonados y gente, mucha gente, agarrada viajando en los laterales. En uno de los que viajé, que supuestamente era "Deluxe" jajaja, el lujo era que tenia ventiladores manuales en el techo cada 10 asientos. Y lo de la velocidad es como el tren alli, and que no hice fotos yo desde el tren y no me salia ni una corrida.Take care!

Alex Aylett dijo...

Cabras vivos?

Chiru dijo...

Que bueno Luna; me transporto a mi viaje en Ndiaga Ndyae de Dakar a Al sine Saloum..., puff: en mi caso, lo peor fueron las toneladas de arroz que llevabamos sobre el techo de la furgo: lo que hacia que 30 Kms la hora fuera velocidad punta, jejeje. El tiempo tiene otra dimension en esos viajes..., muchos besos y muchos animos en Saint Louis

Urban dijo...

Hola chulitrix!!

"No por mas correr se llega antes" me dice simerpe mi abuela cuando conduzco con ella, jaja.

uff que pesadez... lo bueno esque todo es nuevo o seminuevo para ti y puedes disfrutar de otras cosas pero si cada dia tuvieramos que tratar con movidas asi..... uff creo que perderia nos nervios!!

Un fuerte abrazo campeona y Feliz Año nuevo!!

Cuidaros

Anónimo dijo...

Hola desde St Louis!

Alex: vivas salieron, lo que no se es como llegarian ...

Marco: buena historia! La verdad es que aparte de la tardanza el viaje fue muy bien, mas comodo de lo normal para ser sincera. Nada que ver con lo tuyo.

Ahora vuelvo.

Lunatrix dijo...

Un día después, ya estoy de vuelta.

Chiru, me hago una idea, de todas formas ese viaje es un poco más corto, no? Al menos la parte después de salir de la "estación". Vas a volver o estás por aquí?

Urbanix, qué razón tiene tu abuela y qué razón tienes tú, si tuviera que pasar lo mismo todos los días me daba un yo qué sé qué.

Un abrazo y feliz año tardío!