Yo nunca había estado en Alemania hasta hace dos años que una fundación me dio una beca, y desde entonces me estoy conociendo todas las regiones del país. Primero fue Hamburgo, con su música chill out y su arquitectura urbana de lo más chic. Luego fue Bavaria, en concreto un lugar llamado Amerang, donde sufrí el choque cultural más intenso desde que abrí los ojos hace ya tres décadas, cortesía de un cuarto de baño con música folclórica bávara incorporada (suficiente para matar la inspiración) y otras cuantas cosas más, todo eso después de casi tres meses viviendo a lo senegalés. Casi me muero del susto, de hecho acabé en el hospital y creo que el 90% de mi enfermedad fue malestar emocional ante el derroche del encuentro, en el que, aparte de tal cuarto de baño, se nos agasajó con paseitos en descapotables alemanes de los años 30 entre el hotel y conferencia. Esta vez es Göttingen y (en unos días) Berlín.
Calle en Göttingen con St Johannis al fondo.De Göttingen no sé mucho, aparte de que es muy verde, tiene un montón de carril bicis y es de lo más coqueto, así que perdónenme ustedes una entrada destinada, principalmente, a tranquilizar a la familia y conocidos que andaban pensando en la nube de ceniza. Hoy lucía el sol.
Río de Göttingen.A modo de curiosidad diré que a través de mis cortinas se cuelan las luces de neón del negocio de enfrente: Kinky Tattoo (algo así como tatuajes calentorros). Será una señal del destino? Me tientan, me tientan. Quizás un "Amor de madre" o un corazón sangrante en el antebrazo izquierdo? Hummmm ...
Y otra curiosidad: cuartos de baño femeninos a prueba de malos ratos. Como qué? Pues eso, patatas con queso.

De izquierda a derecha: compresas, tampones, salvaslips, toallitas para limpiarse las manos con olor a limón, crema de manos, desodorante antitranspirante, laca y jabón del de toda la vida. En el espejo una nota que debe decir algo así como: "señora, no robe usted compresas que ya es mayorcita y el horno no está pa' bollos). Foto hecha en la Potatohouse al ritmo de Barry White.