23 oct 2012

Vivir y no contarlo

Durante años he escrito las Crónicas de Lunatrix, a ratos bitácora de viajes, en este blog. He contado muchas, muchas cosas, de los sitios en los que he vivido, las cosas que me han pasado, las personas a las que he conocido, etc. Escribir me ha ayudado, por épocas, a llevar mejor la soledad que sentí en Vancouver y a seguir comunicada con mi familia. No nos vamos a engañar: me gusta escribir. Este ha sido mi cuaderno de desfogues y nostalgias. Y, como no, el sitio en el que he conocido a mucha gente estupenda.

Ahora me pasan cosas y no las cuento. A ratos me da vértigo pensar que los meses y años que queden sin registrar irán a parar al agujero negro del Olvido Infinito. No hago fotos. No escribo. Los días pasan como caen las hojas del árbol que hay al otro lado de la calle. Desaparecen. Me parece increíble que la mayoría de los mortales vivan sin contarlo. Sin embargo, si logro arrancar un rato de las zarpas del tiempo veloz y abro el blog para escribir me encuentro con la barrera de la autocensura. Qué quiero que sepa quién?

Nunca he tenido problemas con eso. Lo peor que me ha pasado es encontrarme con algún pesado que quiere, ante todo y sobre todo, que le arregle los papeles para venirse a Canadá con un trabajo fetén y un sueldo fetén y le busque una novia cañón para pasárselo fetén. Supongo que se imaginan que la historia termina con una ristra muy larga de correos sin contestar, que para eso, sinceramente, pues no estamos. Pero con el tiempo (me ha costado, sí) me he dado cuenta de lo que se expone una con el blog. Incluso siendo discretas quien quiera te puede encontrar fácilmente, y no será la primera vez que una amiga me dice que un lector loco le persigue por la calle diciendo "pero tipa, si somos almas gemelas porque he leído tu vida entera en el blooooooog!!!"...

Mira que de pirados está lleno el planeta. Pero bueno, la verdad es que tengo ganas de contaros las buenas nuevas y como lo podeis encontrar en los interneses si os poneis porque sois muy listos, ahí va esa: he encontrado trabajo.

Y ahora, la sonrisa que aquí se ve chiquinina:

:D

No es gran cosa, un puesto junior en una ONG con un sueldo así-así y no mucha responsabilidad. Pero llevo un mes de voluntaria con ellos y el equipo es un amor (nota al pie: no uso estas expresiones cursiloides en vano). Además el puesto cumple una misión crucial: demostrarle al mundo que sé, puedo y quiero trabajar fuera de la Torre de Marfil. Tiemblen, personillas, que el lunes empiezo a cambiar el mundo :)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta lectora ávida por leerte, que te buscó, y encontró, se alegra mucho por tus buenas noticias.
Besos, María, desde Huelva.

ghianti dijo...

Pues hala, a cambiar el mundo, que falta le hace, jeje. Besos y enhorabuena.

Lunatrix dijo...

@ María: gracias! Y mientras no me persigas por las calles ordenador en mano, todo bien. Es una alegría tenerte como lectora :)

@ Ghianti: a ver lo que se puede hacer, jejeje ... un abrazo a los 4! Que nos vemos en Navidades!!

MMar dijo...

¡Cómo me alegro! Enhorabuena y palante, tía, que vales un montón. Y como dice nuestro amigo Ghianti, falta hace que cambien las cosas, así que mucho ánimo y paso a paso se irán consiguiendo avances.

Pilikina dijo...

Que bieeeen!
Te va a venir estupendamente y me alegro mucho por ti.

Jules dijo...

Me alegro, coleguita. Besos de los tres de aquí a los tres de allí.
:-)

Lunatrix dijo...

Gracias MMar!! Ya me contarás cómo van vuestras actividades, me han dicho por ahí que vosotros también estais poniendo de vuestra parte para cambiar las cosas!!

Pilikina, gracias :) Os mantendré al tanto.

Jules, sabes ya dónde vas a pasar las navidades? Te mando un correo.

Un abrazo enorme!

Javi dijo...

¿Y a mí porqué no me llegan updates en mi reader?, me acabo de dar cuenta de todos las entradas que habías escrito desde hace un mes, y yo, como me coincidió con la venida a Europa, etc... sin enterarme.

¡¡ENHORABUENA!!