No tengo una foto para demostrarlo, pero desde mi nueva oficina tengo una vista de la ciudad. Un campanario asoma detrás del monitor y por la izquierda, con poca modestia, el Puente Jaques-Cartier me avisa que es la hora del almuerzo. Más allá del mediodía, y sin embargo rodeada de francófonos vuelvo a la timidez pueril que un día me condenó a comer anchoas con yogur. Creo que hoy, para celebrar el regreso al trabajo, voy a calentarme las habichuelas en el microondas del pasillo. Mañana me aventuraré a ir a la cocina de la planta baja, a sentarme en una mesa donde no conoceré a nadie (o quizás sí) a comer con prisa, a ponerme roja, a atragantarme, a que me siente mal el bocadillo. No tengo prisa, créanme.
No, no me han contratado en ningún sitio. Un alma caritativa me ha ofrecido una mesa en su despacho a cambio de regar una planta. Ahora tengo un espacio para terminar la tesis y acceso a las librerías de la institución, a los amigos que aún no he hecho, a proyectos que no se me ocurre imaginar. De hecho, estar aquí hoy es algo estupendo: significa que en unas semanas tendré el borrador final de la tesis.
Año nuevo, oficina nueva, y los mismos problemas para almorzar en público. Si es que no tengo remedio :)
3 comentarios:
¡Qué bien! Qué poquito falta... Enhorabuena. Y te servirá también para recuperar un poco el espacio de tu vida anterior y cambiar de aires :) Un besito.
he encontrado tu blog por casualidad...y me esta gustando mucho, he leido lo de los beneficios para las madres y todo...
...me encanta!!
ya tienes una seguidora más!=)
Te animo a que te pases por mi blog que es sobre Londres y algunos sitio más pero sobre todo Londres!
milittletreasure.blogspot.com
@ MMar: muchas gracias, guapa. La verdad es que es mucho más sano tener un sitio para trabajar fuera de casa. Ahora hasta me cunde! :)
@ Nere: pues gracias a ti también y suerte con tus aventuras londinenses.
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