14 nov 2011

Una tarde de cine

Hace tiempo escribí una entrada sobre mi primera película post-maternidad, la viejuna pero inolvidable Por un puñado de dólares. En aquella ocasión dejamos a la peque con una de sus abuelas y nos tomamos una cerveza en su honor. Hoy escribo también de vuelta del cine, pero a casa volvemos los tres con una sonrisa: es la primera vez que hemos ido a ver una película juntos y ha sido todo un éxito.


La idea partió de una cosa parecida que funciona bajo el nombre de Movies for Moms aquí en Canadá: se trata de proyectar películas a horas que son convenientes para madres con bebés, en un cine donde haya unos medios básicos (es decir, donde no haya que cambiar los pañales en el suelo del cuarto de baño) y donde unos llantos no molesten a nadie. Dar el pecho no es un problema porque en Canadá se trata de un derecho recogido en el Canadian Chart of Rights and Freedoms y aunque a mucha gente le parece mal que se haga en público (no comment) los comerciantes de Montreal se andan con cuidado para no atraer la ira de las madres lactantes, que son muchas y con tiempo para sabotear negocios.

Así que copiamos la idea y la trajimos un poco más cerca de casa, al cine de nuestro barrio, que es un antiguo teatro donde hoy hemos tenido a unos 10 bebés de entre 4 y 16 meses con sus madres y padres, correteando entre las sillas, jugando unos con otros, durmiendo, comiendo ... Y de repente me ha venido a la cabeza la suerte que tengo de vivir en una ciudad donde los bebés no son un estorbo sino una excusa para hacer mil cosas que de otra manera no harías. Donde la baja de maternidad / paternidad es de un año con casi la totalidad del sueldo. Donde los lunes puedo hacer yoga post-parto e ir al cine con Inara y Alex, los martes y los jueves voy a cardio-poussette y los domingos llevamos a la pequeña a una clase de música donde está aprendiendo a tocar el xilofón (a ver si no me arrepiento de esta, jeje). Y eso sin contar las clases de pilates, natación y otras mil actividades más que se ofrecen a las madres con bebés (y a veces, pero mucho menos a menudo, a los padres).

Ahora ya sabeis por qué últimamente escribo de higos a brevas (es decir, cada mucho tiempo).

No hay comentarios: