Tranquilos, que no me voy ya ninguna parte, aunque desde hace una semana mi barrio parece un hormiguero. A través de mi ventana, durante mis breves descansos de tareas académicas y maternales, he visto colchones enrollados (y sin atar!) en lo alto de coches, dos muchachos trasladando un sofá enorme en mitad de la calle, gente transportando armarios encima de patinetas, frigoríficos descendiendo por las enroscadas escaleras de la ciudad ... y muchas salvajadas más. Y es que, queridos lectores, ayer fue El Día de la Mudanza en la provincia de Quebec.
Visto desde fuera, que practicamente todos los contratos de alquiler terminen y comiencen el 1 de Julio es una locura. Significa que los que estén alquilando su vivienda (más de un tercio de los habitantes de Montreal) se han de trasladar ese día, con muy pocas excepciones. Las empresas de mudanza concentran gran parte de su negocio en una semana al año, y los que se mudan tienen que reservar una furgoneta con hasta 6 meses de antelación o pagar precios exorbitantes a una compañía que se dedique a eso. Y la ciudad ... la ciudad parece un basurero. Porque aquí la gente deja los sofás en las aceras para que se los lleve el camión de la basura. Y como los sofás la tele rota, un par de lámparas sin cable, el torre del gato y 4 cajas de VHS de los años 80. Es decir, todo aquello que vio días mejores acaba en la acera. Y hay, se lo prometo, de todo.
En cualquier caso, esta semana ha sido una locura de mudanzas alrededor nuestra, y créanme que me alegra no formar parte de la danza de mi barrio. De todas formas (por eso de encajar en el nuevo medio y desarrollar la conexión empática con el objeto de estudio) he estado indagando sobre este comportamiento tan extraño, y esto es lo que he encontrado: se trata de una antigua tradición.
Moving Day circa 1930, image from the McCord Museum.
De hecho, se trata de una costumbre (que no una ley, ojo) mucho más antigua que la foto. Según diversas fuentes (esta y esta), durante la ocupación francesa de los territorios de la Nueva Francia (véase, Quebec) los terratenientes tenían prohibido desalojar a sus inquilinos antes de la primavera. Más tarde, en 1866, se pasó una ley que establecía una fecha específica, el 1 de Mayo, pero como el tiempo en esa época del año es aún un poco inestable y, además, coincide con la época de exámenes en estas latitudes, en 1973-1974 cambiaron la fecha al primero de Julio.
Que, por cierto, es también el día del orgullo nacional (Canada Day). Aunque con la mudanza, se pueden imaginar, aquí los vecinos han celebrado más bien poco.


1 comentario:
Que tradiciones tan curiosas!!
Un beso desde el centro
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