Tengo que reconocer que lo de dar el pecho nunca ha sido mi vocación, aunque cuando nació Inara era uno de mis 4 proyectos prioritarios para su primer año. Eso, usar pañales reutilizables, que Alex y yo repartiéramos las tareas de casa de la forma más equitativa posible, y que fuéramos a España antes de que tocara ponerle una vela en la tarta. No necesariamente en ese orden de importancia.
Las razones por las que la lactancia materna era una prioridad para mi las puse ya hace tiempo en el blog. Pero como la mayoría de las madres saben, que dar el pecho sea lo más natural del mundo no significa que sea lo más fácil. Yo, que en eso tuve mucha suerte, sólo lo pasé mal durante una semana. Cada vez que la dificultad y el dolor me parecían excesivos, pensaba: si mi abuela ha hecho esto 9 veces, yo tengo que poder hacerlo por lo menos una vez. Y así, a fuerza de repetirlo, pasaron las tomas, los días y esa semana atroz.
Pero un día mi padre, sorprendido ante mi temeridad ("lactancia materna exclusiva? Y no está muerta de hambre?") y con su habitual diplomacia ("pues va a ser que eres la vaca lechera de la familia, porque ni tu abuela ni ninguna de tus 7 tías tuvieron leche") me hizo darme cuenta de que esa frase que me dije mil y una veces cumplió el papel de la pluma en la historia de Dumbo. Mi abuela no dio el pecho. Mis tías tampoco. Y yo sí? Hm. Pionera de la familia en aventuras exóticas, una vez más.
Tras eso y durante unos meses (tres, para ser exactos) me he regocijado en todos los beneficios que la lactancia materna tendrá a lo largo y ancho de la vida de la criatura en cuestión.
Hasta la semana pasada, que me cansé y empezaron a entrarme las dudas.
Ese hombre tan sabio que escribió Un regalo para toda la vida dice que alrededor de los tres meses muchas madres tienen una crisis. Les da la impresión de que lo mismo no producen suficiente leche, por tres razones: los bebés se sacian muchísimo más rápido que de costumbre, no les duele el pecho cuando sube la leche y la rutina ... intestinal del bebé cambia. Es verdad que la idea se me ha pasado por la cabeza, sobre todo cuando veo que los bebés de mis amigas crecen a lo ancho y la mía parece un esparraguito, larga como un día sin pan pero afiladita como su padre. Si no fuera porque se me parece en todo (alta, rubia y con los ojos azules) pensaría que no es mía.
Pero mi crisis es algo más que dudas sobre mi capacidad como mamífera madre. El problema es que me aburro como una lapa durante las tomas, incluso ahora que son de 10 minutos más o menos. Inara come cada dos horas (a veces más, por el calor) con un descanso de 6 horas por la noche. Y yo no sé qué hacer. Ya lo he probado todo: mirarla como para grabar estos momentos que todo el mundo dice que no durarán mucho (puf!), hacer ejercicios de respiración, escribir secciones de la tesis que luego se me olvidan cuando me levanto. Hasta he probado a leer el periódico, pero se me queda el brazo dormido. Así que me sigo aburriendo.
Creo que darle el biberón no sería mucho más divertido. Pero no crean ustedes que no lo estoy considerando, aunque sólo sea porque así de vez en cuando podría tener 4 horas seguidas para mí solita.


6 comentarios:
Has probado a grabar lo que necesites escribir? Asi luego "solo" toca transcribirlo y aprovechas el tiempo de las tomas
Daniel tomó solo pecho hasta los seis meses, y ahora con trece aún sigue como complemento. Esti aprovecha para leer, mirar emails en el portatil...
Piensa que el biberón puede ser lo mismo, pero con el añadido de calentar agua, preparar la mezcla, comprobar la temperatura, esperar si está caliente...con ella berreando...eso sí, ya lo puedes compartir con Alex.
Además el paso al bibe dura su tiempo, que los peques no son tontos, nosotros aún estamos en trámites pero no hay manera...
Ánimo y no desesperes.
Un abrazo
Jules
Por cierto, muy guapas las dos en la foto.
BSS
Jules
Has pensado en sacarte leche y que Alex se la de en forma de biberón?? Yo lo he hecho alguna vez, y ha funcionado!
Yo esta crisis de los tres meses aun la tengo!! Estoy pensando en dejar de dar el pecho por la noche, pero pienso que luego tendria que levantarme y preparar un biberón, por lo tanto tardaria aun más... y mañana ya hará 5 meses que nació y lo voy alargaando...
¡Qué guapas las dos en la foto!
Como ya te han dicho, la decisión ha de ser muy personal. A mí lo del pecho no me cansaba ni me dolía, así que me resultaba muy cómodo y veía la tele o leía un libro (que si es pequeño se puede sostener bien con una mano) y ya que toman el pecho tan rápido, casi ni te enteras. Yo aprovechaba también para planificar mentalmente cosas que tenía que hacer (y así me agobiaba un poco, la verdad)
A Irene le costó pasar al biberón como complemento, me decía que me lo tomara yo... sin embargo, las otras no extrañaron nada, ya ves, qué diferentes son...
En fin, suerte y ánimo en esa crisis pasajera. Son tantas las inseguridades que nos crean estos serecillos... ains.
@ Luna: el secreto está en las comillas del "solo" ;o) Aparte de eso, la verdad es que no sé si esas secciones estarían bien al final, porque yo sólo sé escribir a la vieja usanza, con lápiz y papel. Lo mismo me hartaría de hablar con la grabadora y luego al transcribirlo me daría cuenta de que no cuadra con el resto. No sé, quizás lo considere, porque hoy ha estado comiendo cada hora y eso es demasiado. Por cierto, qué guapa es Nora!
@ Jules: gracias! Tienes razón, lo del biberón no es mucho más fácil. Nosotros lo hacemos de vez en cuando si me quiero ir a clases de yoga, por ejemplo. Pero no creo que se vaya a convertir en una solución permanente en el futuro próximo (lo que es lo mismo que decir nunca). Tres abrazos!
@ Nerona: sí, lo hicimos durante un tiempo pero es que me harta un poco. Si comiera cada cuatro horas, que es lo que dicen que hacen la mayoría de los bebés, no sería un problema. Pero comiendo cada hora de dónde saco tiempo para sacarme la leche? Si estoy ya más seca que una pasa! 5 meses ya ... pues te queda poquito entonces :o)
@ MMar: gracias primor! A mi no me duele, sólo me aburre, jejejeje ... O sea que tú eres como Esti (ver comentario de Julio). Yo lo que pasa es que le doy de comer casi siempre en la cama y no puedo mirar el correo ni leer libros porque es muy incómodo. Lo de planear sí que lo hago, y también me agobio! Casi mejor dedicarse a hacer relajación no? Inseguridades, ya te cuento ...
:o)
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