Pero a lo que iba. No sé si saben que hoy han puesto a la venta el nuevo, impresionante, rimbombante iPhone4. Por lo visto el aparatejo es la leche y (agárrense los pantalones) un tercio menos grueso que la versión anterior, que ha quedado desfasada de un plumazo. Y hoy, precisamente, me tocaba ir a recoger mi ordenador de manos del médico-técnico.
Aquí una quinta parte de la cola para entrar a la tienda:

... que se rizaba, subía y bajaba por las escaleras y se enroscaba cariñosamente alrededor de las columnas y demás elementos arquitectónicos del centro comercial. Los primeros consumidores llevaban más de 24 horas haciendo cola (!!).

No sé, quizás estos días escribiendo sobre papel me han vuelto aún más carca, aunque -- la verdad sea dicha -- nunca me han gustado mucho los aparatos electrónicos (con la excepción de mi cámara y un posible Kindle). El iPad me parece la cosa más inútil de la historia, no consigo conectar con esa necesidad casi obsesiva de estar disponible en todo momento que parecen tener los portadores de iPhones y Crackberries, y, sinceramente, cuando entro a una tienda Apple me da la impresión de estar en un templo de pitufos adoradores de la diosa manzana. Cada vez estoy más segura de que se trata de una secta. Debe ser por eso que inician a sus discípulos temprano.

*MUY* temprano.

Para que nunca dejen de comprar aparatos extraños y olviden el idioma hablado.
Bienvenidos a la secta, pequeños -- hua hua hua hua!!
3 comentarios:
Apple
La obsolescencia intencionada convertida en tendencia
El control disfrazado de concesión
¿Los de las imágenes? Todos súbditos de Steve Jobs
Veo que tenemos todxs más o menos la misma opinión :o)
Un abrazo!
¿como se dice regadera en inglés? ¿watering can? pues todos esos están como waterin cans...y conozco a alguno aquí en espein...como decía Gomaespuma: "No, si dinero no habrá, pero pa' tontás..."
Bss
Jules
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