El transporte de más “alto standing” (pónganse comillas en todos los costados de la expresión) es el taxi. Comillas mil, digo, porque aquí los taxis suelen ser, con contadas excepciones, un ensamblaje de piezas de coches de distinta casta que se forjan en uno solo a base de martillazos. El resultado, funcional sin llegar a ser demasiado estético, es relativamente satisfactorio, aunque eso sí, no cumple las normas de seguridad de la UE: los cinturones de seguridad brillan por su ausencia y una no sabe muy bien si todas las luces del marcador (aceite, reserva, etc.) están encendidas por decoración o por caprichos del sistema eléctrico. Dejando la comodidad de este tipo de transporte a un lado, hay que decir que uno de los grandes inconvenientes es que debe haber alguien delante del volante: en mis sueños, el taxista dakarois ocupa un lugar destacado del repertorio de seres de pesadilla junto con las monjas del psiquiátrico (de hecho, anoche tuve una pesadilla en la que un taxista intentaba quedarse con mi cámara de fotos).
Algo menos elegante a la vez que cómodo es el taxi colectivo, a veces pero no siempre lo que se suele llamar un “sept places”. Los taxistas suelen ser un poco menos molestos, supongo que porque tienen que repartir su atención entre varios pasajeros.
Después vienen los autobuses urbanos propiamente dichos, grandes y estupendos con su colorcito azul y su franja amarilla. El problema es que tienen un horario digamos … poco definido, razón por la cual son menos conocidos que el hombre de las nieves (pero más que el camión de la basura).
Otro tipo de autobús urbano es el autobús de línea, en realidad unas furgonetas blancas que van a los barrios y ciudades de las afueras de Dakar. También son muy cómodos aunque un tanto escasos, lo que significa que la mayoría de las veces están a reventar (literalmente). No es raro ver brazos asomando por las puertas, que sus dueños utilizan para agarrarse a cualquier ranura de fuera del autobús para no caerse. Teniendo en cuenta que los viajes en estos autobuses suelen ser largos (de una hora o más) no es de lo más cómodo, pero no están mal y son el último modo de transporte “oficial” de la lista, lo que es de agradecer. Por cierto: se paga al hombre de la jaula. Lo digo por si a alguien más se le escapa que el buen señor está ahí por eso. Je.
Los últimos dos tipos de transporte son el ndiaga ndiaye y el car rapid. Los dos son furgonetas del año de cuando la polka echó el primer diente de leche – eso sí, sin ellos no creo que esta ciudad pudiera salir adelante, porque mueven una cantidad de personal impresionante. Tengo que confesar que aparte del color (blanco en el caso de los ndiaga ndiaye y azul para los car rapid), las rutas, y el hecho de que los primeros tienen ventanas y decoración navideña “all year round” no veo mucha diferencia entre los dos. Es verdad que los ndiaga ndiaye son un poco más cómodos, quizás, que llevan más gente y que los aprendices (chicos jóvenes que se encargan de cobrar) parecen un poco más felices. Pero en realidad los dos tipos de furgoneta tienen los mismos precios y son, al fin y al cabo, el transporte público reducido a su mínima expresión: un chasis, algo para que no te de el sol y cuatro ruedas. Montarse en uno de ellos es una experiencia que nadie debería perderse (ojo a las señoras de culo generoso que se empeñan en entrar donde no caben!!).
¿Y a qué viene este tostón sobre el transporte público en Dakar? Quizás tenga algo que ver que ayer pasé 6 horas yendo y viniendo de Yembeul, en las afueras. Por el camino iba yo pensando que tiene su gracia que antes de salir de Canadá me lamentara del estado de los retretes españoles, porque no hay palabras para describir el baño de una casa senegalesa normal. Iba yo tratando de encontrar palabras, expresiones, silencios que reflejen la experiencia de "ir al agujero (hediondo)" cuando me di cuenta de que el aprendiz de mi car rapid estaba haciéndome una foto con la cámara de su móvil. En castigo me dejó que le hiciera esta foto que quedará asociada a mi memoria de Dakar por los siglos de los siglos.
Dakar, Dakar …
4 comentarios:
jeje, he leido antes tu entrada y me ha hecho gracia. Realmente me da la sensación que los países poco desarrollados africanos se deben parecer de alguna manera a los asiáticos. Incluso los taxistas son parecidos jeje
Que tal llevas las comidas? dominaras la mano ya que da gusto no? Luego se te hará raro comer con cuchillo y tenedor jeje. Lo de los retretes me lo puedo imaginar... eso no lo echo de menos... Un abrazo!
Conoces la música de Wasis Diop? si la respuesta es negativa, te lo recomiendo encarecidamente. Es uno de los grandes de Senegal hoy en día.
Saludos y suerte.
jajaja
muy buena la entrada
recuerda ponerle la marquita del blog a las fotos, que luego pasa como la de tu colega que cogieron para un anuncio en galicia.
besos
Julio
:D
Puaj, si vieras lo aue me cuesta conectarme a internet y tener un teclado con teclas ... lo de la marca de agua ha pasado rapidamente a un segundo plano. Por cierto, que tal los nervios de la boda (signo de interrogacion)
Gracias por la recomendacion musical. Por donde andas (interrogacion) estaras en el festival de san luis (interrogacion)
Marcoooooooooooooooooooooooooo .... el cuscus es lo peor. Cada vez que lo veo se me ponen los pelos de punto, como demonios se come eso con la mano (interrogacion)
abrazos!!
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