Hay sitios en los que eso del vegetarianismo es como poco una excentricidad (si no una actitud radical y fundamentalista, como me dijo alguien cercano). España es uno de esos lugares; Senegal es otro. Conociendo un poco la cocina senegalesa, antes de venir decidí que para sobrevivir comería pescado pero que la carne seguiría fuera de mi lista de cosas a digerir. Durante la mayor parte del tiempo la cosa funcionó, no perfectamente pero sí de manera relativamente satisfactoria. El problema es cuando empiezas a pasar más tiempo con las familias, la gente te invita a su casa y por problemas de comunicación o de comprensión acabas sentada delante de un plato que tiene carne, y la gente de tu alrededor no hace nada más que echarte trozos en tu esquina del bol. Rechazar el plato sería un insulto: las familias hacen un gran esfuerzo por recibir bien a los invitados. El plato que se tiene delante es probablemente el mejor que se ha comido en esa casa en unos cuantos meses... y toca comer.
Pero espera. Demos un paso atrás: con muy contadas excepciones aquí se come en familia, sentado en el suelo o en taburetes muy bajitos alrededor de un bol lleno de arroz que varía dependiendo del tamaño de la familia. Cada uno tiene una esquinita, y la “sustancia” del plato (carne o pescado y verduras) se pone en el centro qobre el arroz o en un bol aparte. Cada uno come con cuchara o con la mano, siempre con la mano derecha (ay!). Cuando hay invitados los demás se encargan de cortar trocitos de la carne / pescado y de las verduras para echarlos en su esquinita. A mano o a cucharadas una lucha porque llegue la mayor cantidad de comida a la boca bajo la atenta / curiosa / burlona mirada de los co-comensales expertos en el arte de comer a la senegalesa. De más a menos fácil para comer con la mano encontramos los siguientes alimentos: patatas fritas, ensalada, pescado con pocas espinas, pescado con muchas espinas, carne blandita, carne con la consistencia de un ladrillo asesino, arroz, espaguetis y cus cus. Nunca pensé que llegaría a odiar el cus cus de esta manera.
Normalmente, cuando viene alguien se le pone un plato especial. Sobre todo aquí en el sur además de ser especial es de tamaño familiar, y es todo un reto convencer a la familia de que estaba buenísimo pero de verdad, una porción capaz de satisfacer a cuatro es más que suficiente para una personilla de metro y medio. Nex naa, bare na (está delicioso, pero ya he comido demasiado) no consigue aplacar la presión y hay veces que menda no puede moverse del sitio en una media hora porque las miradas de tristeza de la cocinera le llevan a engullir mucho más de lo que sería razonable.
De todas maneras, lo peor es cuando la familia piensa que no es adecuado poner a un alulum (toubab / blanco) a comer con los demás. Entonces a la pobre paliducha la sientan en una mesa aparte, quizás en una habitación separada desde la que se puede contemplar a toda la familia comiendo junta a través del quicio de la puerta mientras mira con preocupación su bol tamaño XXL lleno de carne de puercoespín. Qué escena tan triste, cuchara en mano lejos de todo el mundo. Poco a poco los miembros de la familia vienen a sentarse alrededor de la alulum que lucha con el único útil que se le proporciona con más ahínco que acierto. ¿Alguna vez habéis probado a comeros una alita de pollo con una cuchara y sin usar las manos? Es de lo más entretenido.
Personalmente, prefiero que me pongan a comer alrededor del bol con toda la familia, incluso si se trata de cus cus maldito que acabará pringando toda mi ropa. Incluso si después de comer y para poder lavarme las manos en el bol de agua con jabón tengo que lamer del codo a la punta de los dedos. Incluso si esa enana asquerosa que ni siquiera puede hablar se ríe de mi falta de destreza mientras se mete una bola de arroz perfectamente espachurrado y hecho bola en su boca desdentada. Cualquier cosa antes que comer sola en una esquina.
6 comentarios:
Cosas leyeres...
Espero que no tengas que comer muchas veces sola. Para mí es una de las peores experiencias cotidianas a las que tuve que enfrentarme durante un año. Perdí 10 kilos! jaja! Comer tiene tanto de acto social que hacerlo solo sienta hasta mal, como un síndrome de abstinencia.
En fin, cuando vuelvas a Granada espero que nunca comas sola, y que muchas veces puedas comer cus cus (arroz, mango, o lo que sea) con nosotros (te dejamos elegir si con cubiertos o sin ellos, jeje) Muchos besos
Ay, vaya adventura!
Que triste que aveces te aparten a comer sola. Parece muy bonito el idea de toda la gente alrededor de un bol de cus cus. Con lo de vegetarianismo(por cierto, carne de puercoespín..uf!) Yo empecé a comer de forma vegetariano por primera vez en el instituto y lo dejé (un tiempo) despues de mi primer año de universidad porque fui a un study abroad en Mexico. Vivi con una familia mexicana y aunque podia haber insistido, decidí adaptarme y compartir lo que comían ellos. Es una decision personal y dificil, pero creo que haciendo trabajo de campo es importante que comes lo que te ofrecen, en general.
Sigue escribiendo tus vivencias, me encanta leerlas.
Lo que se aprende leyendo tu blog.
Así me gusta, fundiéndote con el entorno. Swartzenegger se cubrió de barro para pasar desapercibido en Depredador...parece que tú te cubres de cus-cus, por lo que leo...cada uno tiene su táctica, jejeje.
Besos
:D
ay qué mal eso de comer sola!!
muy interesante lo que cuentas, joe lo que estoy aprendiendo :D sigue así y ánimos!!!
Ismael!! Pues si, comer es una actividad social y solo los norteamericanos saben hacerlo en soledad sin perder el hambre (debe ser la costumbre). En serio me vas a invitar? Porque ya va siendo hora de que nos veamos! (y de conocer a Gael en persona)
Laia, gracias ... Hacer trabajo de campo es tan complicado como fascinante: se supone que lo haces por la tesis, pero al final aprendes tanto que dificilmente eso queda reflejado en tu trabajo. Hay que vivirlo!!
Julio!! Hombre que te casas este finde, como lo llevas!? May the force be with you!
Gracias Luna, un abrazo!! (por cierto, sabes que ayer conoci a un hombre que tambien se llama Luna? jejeje ...)
Recuerdos desde el festival de jazz de San Luis ... ;o)
Jajaja, no tengo que invitarte, siempre estás invitada. Si nuestro problema suele ser organizarnos para salir, por eso estamos siempre en el pueblo y casi incomunicados con el resto del mundo, pero venir puedes venir siempre y tantas veces como quieras, ok? Un millón de besos, y bueno, a pesar de lo dicho, cuando estés por aquí te invitaré, jeje, no vaya a ser que esto no sea invitación suficiente.
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