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| From Portland Oct-Nov 2008 |
Por lo tanto, y dado que hay mucha gente en la blogosfera dándole al teclado sobre el tema, voy a ahorrarles otra discusión pormenorizada de los detalles de la batalla campal que terminó (de hecho, comenzó) ayer, y les voy a hablar de mi experiencia como votante excluida en las últimas cinco elecciones. Y lo voy a hacer porque al fin y al cabo la política esta de los hombres importantes no es tan aburrida como parece, o no siempre.
A ver. Comenzamos por el principio. Las primeras elecciones en las que no pude participar (por mi culpa, mi culpa, y sólo mi culpa) fueron las del 2004 en España. Andaba yo por el Medio Oeste, en Minnesota, y se me olvidó registrarme como residente en los Estados Juntitos. Esas elecciones fueron emocionantes por muchas razones, entre otras porque tardé unos días en descubrir que estabáis tod@s bien después del atentado. Luego al descubrir que no había sido ETA, que el gobierno estaba ocultando información para ganar las elecciones, y al final con la victoria de Zapatero. La verdad es que fueron 5 días pegada a la pantalla del ordenador y frustrada por estar tan lejos. Del 1 al 10 en la escala del entretenimiento, se llevaron un 8 (es que desde tan lejos y sin compatriotas con los que cotillear del tema pierde mucho encanto).
Las segundas elecciones fueron las de los EEUU en el 2004 también, en las que no pude votar por razones obvias. Fueron emocionantes? Pues sí, porque al fin y al cabo como dijo un sabio:
One Ring to rule them all, One Ring to find them,
One Ring to bring them all and in the darkness bind them
In the Land of Mordor where the Shadows lie.
(Gallifante para quien adivine el nombre del sabio).
Claro que tanta emoción no fue recompensada y nos quedamos con Bush. Qué le vamos a hacer. Del 1 al 10, se llevaron un 6.
Luego fueron las elecciones en España (2008). Una vez más me quedé sin votar, en esta ocasión porque a los de la embajada española en Ottawa se les olvidó actualizar mi dirección. Casualidad? Quizás. Aunque después de la de problemas que he tenido con ellos por distintos asuntos empiezo a pensar que es algo personal. De todas formas, sinceramente, creo que no me perdí mucho. Las mismas caras, los mismos gestos, de media se llevaron un 5. Claro que fueron mejor que las elecciones que estaban por venir y en las que tampoco pude votar ...
Las cuartas elecciones pasaron sin pena ni gloria a principios de Octubre, y son decididamente las elecciones más a salto de mata que he visto en mi vida. De verdad que me hicieron reconsiderar eso de que los canadienses son unos sosos esaboríos. ¿Cómo, no sabéis de qué elecciones hablo? Pues no os preocupéis, que no sois l@s únic@s: las elecciones canadienses ocuparon un patético puesto en la sección internacional de El País (creo que entre un atentado y una modelo que visitaba un país pobre o algo así). Muy, muy aburridas, sin escándalos sexuales, ni líderes carismáticos (el líder de la oposición tiene menos sex appeal que un plato de churros rancios), ni nada que merezca la pena mencionar. Y encima nos quedamos con el cowboy Harper. Resultado: un 2. Pasemos página, anda ...
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| From Portland Oct-Nov 2008 |
Y aquí llegamos a las elecciones de ayer, que pasamos en un café llamado Backspace (estratégicamente rebautizado "Barackspace") en el que organizaban un evento familiar con mapas de los EEUU para que los niños colorearan según iban saliendo los resultados, películas de adoctrinamiento para menores de 6 años, una pantalla para seguirlo todo en vivo y en directo, y mucha bicicleta aparcada en la puerta. Vamos, un primor. Un poco después de las 8 de la tarde ya se sabía que Obama había ganado y todo el mundo empezó a llorar, a darse abrazos, a bailar, a cantar, y a brindar con champán. Era como cuando en misa el cura dice "daros la paz" y todo el mundo empieza a darse besos, pero con ganas. Todo fue muy emocionante porque la gente normal (y no sólo militantes) estaban emocionadísim@s, siguiendo los resultados minuto a minuto, con una atención que rallaba la obsesión. Y entonces Obama habló, y si habéis oído el discurso entero veréis que en la última parte cada tres o cuatro frases decía: "yes, we can". Y toda la gente que estaba en Chicago asistiendo al evento repetía "yes, we can", y a Oprah se le corrió el rímel y a Jesse Jackson le faltaban los pañuelos; y la gente que había alrededor nuestra en Portland decía "yes, we can", con la mirada fija en el líder y los ojos llorosos, tal y como quien dice "amén". Y yo no pude evitar sentir que este momento histórico me ponía los pelos de punta, porque tiene todos los tintes de adoración al líder con resonancias fundamentalistas.
No sé. En parte este hombre me da pena, porque está destinado a no cumplir todas las expectativas que han puesto en él -- sobre todo con el montón de mierda que le ha tocado. Pero por otra parte ... es que la palabra "moderación" no tiene sentido en este país?
(Algunas fotos de anoche aquí).


4 comentarios:
Los minutos finales del discurso fueron para grabarlos y dejarlo metido dentro del DVD para ponerlos en caso de bajón hormonal...lo vi dos veces seguidas en la CNN, brutal.
El panorama que tiene por delante es complicadillo, pero lo bonito ha sido ver la ilusión y la esperanza que ha despertado en la gente, eso es impagable.
Muy emotivo, la verdad.
¡A cuidarse!
Los yankis no pueden hacer nada sin hacerlo a lo grande, pero bueno, para eso están no? para dar espectáculo.
A ver si en 2012 puedes votar ya.
Bueno, pues yo espero que pueda capear el temporal que se le viene encima, sí.
Y como dices, con toda lo que se espera de él ahora, y el papelón que le ha dejado el Jorge Arbusto, va a tener muuuucho curro.
Besos
Jules
Hola Reina, a ver si tienes razón y la próxima vez me dejan votar! Por cierto, gracias por la visita y el comentario :o)
Joder de verdad Javi, yo creo que escuchas el discurso cuando estás de bajón y sales curado de todo mal. Espera, que lo mismo lo veo ahora a ver si Obama me cura la gripe, jejeje...
Un abrazo!!
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