La historia de esta mujer se remontaba a los días de su infancia, cuando antes de saber leer se vio reprendida duramente y en varias ocasiones por acercarse a espacios reservados a los blancos, como cuartos de baño o asientos en el autobús. Las reprimendas venían tanto de blanc@s, que supongo querían defender esos espacios de privilegio, como de negr@s, que querían proteger a la niña de los castigos asociados con ese delito -- porque en aquel entonces sentarse en un asiento reservado para blancos podía tener consecuencias muy graves. Un día, volviendo a casa después de una mañana jugando en el parque, se acercó a beber a una fuente mientras su padre charlaba con un amigo. El agua estaba tan cerca de sus labios que casi podía saborearla, tan fresquita ... No!!! Gritó su padre, y empezó a echarle una regañina: este es agua de blancos, no lo ves? De blancos. Si bebes aquí te van a dar con el látigo, ¿entiendes? ¿Entiendes? La niña, de unos 3 años, no entendía, y se echó a llorar. No lo entiendo Papá, este agua es igual que ese agua, y yo tengo sed, no lo entiendo ... Y el padre, comprendiendo que lo que él daba por hecho (que hay una fuente de agua para blancos y otra para negros) no tiene sentido, le dice: mira, es muy fácil, ves las letras? Ahí dice WHITE y ahí dice BLACK. WHITE tiene picos que te hacen daño, como los blancos, por eso no te puedes fiar de ellos ni beber de su agua. BLACK -- esos somos nosotros, tu gente, los que te protegemos y te cuidamos, por eso las letras son redondas y suaves, y por eso cuando vengas a beber a la fuente tienes que acercarte a las letras redonditas y no a las picudas. Así estarás a salvo.
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El otro día estábamos esperando el autobús cuando se nos acercó un grupo de chicas afroamericanas de entre 8 y 15 años, un poco locas. Nos preguntaron: are you registered to vote? Will you vote for Obama? No creo que tuvieran ni idea de política, pero siguieron su camino cantando y bailando al ritmo del nombre de Obama preguntando lo mismo a todo el que se cruzaba por su camino. No pude evitar acordarme de esa otra historia, y darme cuenta de que la mujer que me la contó podría haber sido la madre de estas criaturas sin miedo. Así que, a pesar de que tenga mis reservas, cada vez que veo a Obama en la tele me quedo sin aliento. ¿De verdad está pasando?

Cuadro de Hannah Stoddard, fotografiado en Ba(ra)ckspace, Portland.
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1 comentario:
Pues si. Algo de lo que personalmente me alegro. Y tenia que ser aqui,para lo bueno y para lo malo. Y espero que no muy lejano tambien lo sea una mujer...
A mi tu bonita historia me recuerda a un viaje que perdimos el avion de regreso a España en Atlanta, por causas ajenas a nosotros. Y fue una bendición. Fuimos al barrio donde vivió ML King y visitamos su museo y su antigua casa. Nos hizo de guia un hombre que lo conoció y vivió con él. Le dió alojamiento, como a otros tantos, en el suelo de su casa. Y nos contó varias historias personales. Cuando salimos de su casa Laia y yo estuvimos llorando un buen rato, impactados por todo lo escuchado y visto. Fue muy especial. Nunca me alegré tanto de perder un avión. Si alguna vez teneis ocasión pasaros por alli. Un fuerte abrazo
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