En el blog ya he hablado unas cuantas veces del tema de basuras, reciclaje y compostaje en Halifax, Vancouver / Canada y, por supuesto, mi jardín ☺ Pero esta mañana cuando sacaba la basura me he encontrado con mi vecina “la rebuscadora” y he caído en la cuenta de que – oh, alas!! – hasta ahora solo he hablado de la parte formal de la recogida de basuras, cayendo en el común pero craso error de ignorar a la avanzadilla que recorre la ciudad los días de colecta: los llamados carroñeros o “scavengers”.
En Canadá, como en Suecia y otros países Europeos (y algunas ciudades sueltas en otros lugares) se motiva el reciclaje de algunos tipos de envase devolviendo dinero. Cuando vivía en Suecia llevábamos las latas y botellas al supermercado, donde una maquinita se tragaba la botella, determinaba la cantidad a devolver, y te daba un recibo que podías utilizar al pagar la compra. Aquí en Vancouver el sistema esta menos automatizado y hay desde supermercados donde los cajeros hacen la función de las maquinitas suecas hasta gente que va con furgonetas a las zonas más pobres de la ciudad, donde recolectan y transportan los envases al depósito llevándose una comisión nada modesta por el servicio; entre medias están los negocios de barrio que se montan algun@s, por ejemplo en un garaje donde la gente va a llevar sus envases reciclables.
Algunas prácticas son legales (llevar los envases al supermercado) y otras no (llevarse una comisión por robarle a los sin techo, por ejemplo). En parte por esta relación con “el lado ojcuro de la ley” y en parte por los prejuicios que hay contra los pobres, algunas ciudades tienen políticas muy agresivas para acabar con los carroñeros. Por ejemplo, la ciudad de Vancouver en el Estado de Washington (EEUU) tiene una lista de diez razones por las que hay que erradicar el “robo” (así lo llaman) de materiales reciclables, entre las que están que “nadie quiere a ese tipo de gente en su barrio”, que “es una puerta de entrada a crímenes mas importantes, porque esta gente puede pensar que el robo es legitimo”, “a esta gente le da igual la limpieza [con lo cual seguro que te lo dejan todo perdido]”, “esta gente se puede volver agresiva”, y “no se reconoce el esfuerzo que hacen los ciudadanos para reciclar”.
Dejando de lado el lenguaje abusivo en el que se describe a los carroñeros (desde cuándo es un robo recoger lo que otros desechan, y qué derecho tiene el ayuntamiento de Vancouver, Washington, a hablar así de sus propios ciudadanos???), todo lo que dicen es, simple y llanamente, mentira. Mentira, mentira, mentira – por lo menos a este lado de la frontera.
En primer lugar, “esa gente”, a veces será pobre, pero no siempre. Claro que hay mendigos intentando sacarse unos dólares llevando las latas al súper (o a donde sea), pero en mi barrio, como se puede desprender del principio de esta entrada, “esa gent[uza]” son mis propi@s vecin@s, que lo hacen por exactamente las mismas razones. Yo no lo tengo muy claro, la verdad, pero el grupo de ancianas chinas que recorren los callejones de mi barrio los viernes por la mañana no son precisamente “ese tipo de gent[uza]” del que suelo salir corriendo. A mi me dan los buenos días desde debajo de sus sombreros de ala ancha con una sonrisa de oreja a oreja, y a veces hasta comienzan una conversación. Visto lo visto, supongo que la próxima vez tendré que llamar a la policía para que detengan a la(s) anciana(s), que como tod@s sabemos son miembras de organizaciones terroristas transnacionales. Claro.
Pero mi protesta ante este trato tan injusto va mas allá del reconocimiento de la inocencia de las viejas, porque el sistema de los carroñeros en lugar de mermar de hecho **mejora** la efectividad del sistema de reciclaje urbano. Por qué? Porque a mi me da igual que una lata se quede sin reciclar, pero para ell@s todas las latas son valiosas. Además, como pudimos comprobar en la huelga de basura de Vancouver (que para quien no se acuerde, nos duró tres meses) cuando todos los sistemas de recogida fallan solo nos queda rezar porque los carroñeros pasen por nuestra calle y se lleven parte de toda la mierda que producimos. Y por eso digo que llamar robo al sistema de reciclaje informal es una infamia; que a mi no me molesta ver a las viejas de mi barrio llevando latas al súper, en lugar de tener que llevarlas yo o que me venga gente con más/otros problemas; y que atacarles a ell@s es un error muy gordo.
Ni que decir tiene que a mi las viejitas nunca, jamás, me han dejado la basura fuera del contenedor. Y aunque se que mis conclusiones no se pueden aplicar a España ni a muchos otros sitios, opino que lo que hay que hacer es motivar a los ciudadanos a que reciclen, como sea y cuando sea, y no estigmatizarlos por sacar provecho de un sistema ineficiente.
He dicho ;o)

--> En la foto una papelera cualquiera de Vancouver, BC, que en lugar de poner obstaculos a los carroñeros les hecha una mano al incluir espacio para que la gente ponga sus latas / botellas. Una muestra mas de que este lado de la frontera es mucho mas razonable (adonde vamos a ir a parar...)
4 comentarios:
Aquí en San Francisco la mayoría de los recogedores de latas y envases para reciclar son viejitas chinas con carritos y sombrero.
Pero cuando dices que nunca te han dejado la basura fuera del contenedor, ¿te refieres a la de tu casa? Porque aquí las basuras de las casas están en el interior de los edificios y los del camión de la basura entran y se las llevan cada mañana, quizás para evitar los "robos" de los carroñeros.
Hola Elia!! Aqui los contenedores estan siempre fuera, excepto en el caso de los edificios con muchos apartamentos u oficinas. Los demas sacamos la basura al callejon todas las semanas.
Y a ti te han atacado alguna vez las viejas? ;o)
Estoy muy de acuerdo con tu linea de pensamiento, yo los llamaría voluntarios para el reciclaje y así suenan mucho más aceptables socialmente.
Pues si, muy bien dicho ^_^
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