
El plan era dedicarse al 100% a estudiar para los exámenes que tengo en Septiembre. Así que en Abril me dediqué una semana a hacer fotocopias y comprar libros. Los puse todos en mi escritorio – tres montañas de papel (a mis ojos) de la altura del Veleta – y me hice un horario: 200 páginas para leer al día. Pensé: “un poco apretado pero si todo va bien, se puede hacer.”
Primero fue la casera, que puso en venta la casa amenazando con ponernos de patitas en la calle. Después de muchas peleas y más negociaciones, conseguimos que nos dejara quedarnos hasta diciembre. Me salieron tres canas de tanto mal rato.
Después fueron los implantes, o para ser mas exacta EL implante, que me dejo una semana metida en la cama y un mes y medio con unos dolores del infierno. Al final, la semana pasada me lo tuvieron que quitar y ahora estamos a ver si se recupera el hueso para empezar de nuevo. Con esta aventura empecé a quedarme atrás con mis lecturas.
Finalmente fue Sam, que decidió darnos la murga emborrachándose hasta perder el sentido tres veces a la semana y no dejándonos dormir. La guinda del pastel nos la encontramos la semana pasada, al descubrir que en una de sus noches de pasión etílica había sacado toda la comida del frigo y la había esparcido por toda la cocina, a propósito para que se pudriese y para fastidiar; también había distribuido los contenidos de su mochila muy cuidadosamente por encima de los mostradores y dejado una nota: “No me vais hacer sentir culpable por hacer esto.” Le pedimos que se fuera de la casa, pero ayer tuvimos una reunión y decidimos darle una (solo una) oportunidad. Dice que no va a volver a beber. Ya veremos.
Total, que yo solamente quería un verano tranquilito, mi primero y único estudiando, y esto parece una gincana. Así que, por lo pronto, hoy me cojo la mochila y me voy un par de semanas a Winnipeg porque estoy hasta las narices de tanto sopla gaitas y tanta complicación. Estaré allí un par de semanas, de acampada en el festival de música folk y visitando a unos amigos (entre medias, llevo un taco de cosas para leer – todo lo que llevo de retraso). Por cierto, no me llevo el móvil. Si se me quita el mal humor intentare actualizar. Si no, os ahorraré la ventolera.
Con dios, gente.
4 comentarios:
jajaja
tú harta de soplagaitas y te vas a un concierto de folk, jajaja
Ánimo, y a ese Sam dadle una patada y que vaya directo a desintoxicarse.
Besos
Julio
Tremendos pedos se coge el amigo, que no?
Bueno, pues ánimo y fuerza. Muchos besos desde la Herradura. ¬¬
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Pues no habia ni una gaita, Julio! Eso si, muchos banjos mandolinas, y unas cuantas armonicas ... pero eso es material de otro post, jeje ...
Sam: pues si, ese si que es un soplagaitas y ademas bebe como un cosaco. Miedo me da volver a casa: sera verdad que "se ha quitao"? Hum...
Pues no me importaria a mi estar en La Herradura tambien, con el calorcito tirada en la playa ... y rodeada de bebes, porque parece que os habeis puesto las pilas!!
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