Pues si, despues de un dia y medio en tren (50 horas en Amtrak no son moco de pavo) estoy de nuevo en Minnesota. Esta vez se trata de "mis labores": un instituto de verano de dos semanas en el que 12 estudiantes de doctorado europeos y 12 norteamericanos nos juntaremos para hablar de inmigracion, ciudadania y multiculturalismo en la Union Europea. Una reunion de nerds, hablando mal y pronto.
Pero de eso ya habra mas.
El viaje en tren fue muy bien, de llanura en llanura parando en Chicago, ciudad que adoro (chiquipan-chum-pa!). Como siempre que pasa cuando viajo por tierra o mar el tren me transporto a un tiempo paralelo en el que nada importa aparte de observar, escuchar, relajarse. En una de esas estaba yo en la cafeteria del tren y paso algo muy curioso. En una mesa se sentaron un grupo de latinos en sus 50 que se acababan de conocer: una colombiana con muchas curvas muy apretadas, una pareja de dominicanos (el negro, ella blanca) y un ecuatoriano con facciones muy indigenas. La colombiana andaba pintandose al ritmo del vaiven del tren -- maquillaje, sombra, raya, rimel, un achuchon por aqui y otro por alla pa poner las carnes en su sitio -- mientras contaba historias, gesticulando y riendo a caracajada limpia de vez en vez. Todo al mismo tiempo. Los otros la escuchaban, y al ritmo de tren nos moviamos todos, se movia ella, se movian sus carnes bien apretadas. En la mesa de al lado se sentaron un grupo de mujeres amish (como las de la foto). Poco tardaron en girar sus cabezas hacia los latinos, y durante una media hora (mandibulas abiertas de par en par y ojos fuera de las orbitas) las tetas de la colombiana se bambolearon bajo la atenta mirada de cuatro mujeres muy recatadas, que con poco disimulo seNalaban al negro y se preguntaban por el indigena. Al final como en un reto los dos grupos decidieron confrontarse en silencio, y una guerra de miradas se desato de la que no se el final.

Dos mesas mas atras, el revisor (un negro de dos metros diez) y la menda se partian de risa, y tuvieron que partir cada uno hacia un lado del tren para no montar un espectaculo.
2 comentarios:
Muy grande lo de la colombiana y sus carnes vs mujeres amish rectadas...jajaja
ellos también se descojonarían al ver partirse de risa a una granaína de 1,55 al lado de un negraco de 2,10...¿no crees?
besos
Julio
hehehehe... maybe ;-)
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