15 sept 2012

Placeres casi olvidados

Felices, allá por el 2010...

Ya hace una semana que envié la tesis, y aún me estoy acostumbrando a no levantarme cada mañana con el peso del deber no terminado. Fiel a mi misma, de vez en cuando me castigo con un "deberías empezar a buscar trabajo" o un "madre mía de mi vida que se me acaba la beca en diciembre y aún no sé lo que va a pasar después." Pero, haciéndole caso a mi padre, que es un hombre muy tranquilo y que cuenta entre sus virtudes el saber disfrutar de la vida, he decidido mandar mi angustiosa conciencia de paseo durante un par de semanas y disfrutar (escribo esto con una sonrisa de oreja a oreja, jeje).

Entre los placeres casi olvidados que cultivo estos días destacan los siguientes, sin orden concreto:

1. Aburrirme. Véase, re-aprender a no hacer absolutamente nada. Tumbarme en el sofá y  mirar las hojas del árbol de enfrente moverse con la brisa. Tumbarme en la hierba y echarme un siestorro. Andar sin un destino fijo, mirando a la gente, hasta que me apetece parar, y entonces entrar en una cafetería cualquiera y pedirme un café con un donut mientras disfruto de estar rodeada de gente y leo el periódico.

2. Leer. Llevo siempre un libro en el bolso, y me acuesto a las mil leyendo lo que sea con tranquilidad sin importarme si luego me acordaré o no de lo que he leído. Si el libro es malo, lo dejo y comienzo otro. Leo novelas gráficas, ficción o lo que sea, en inglés, francés, o español, con el único fin de pasármelo pipa.

3. Ir al cine a la hora del café, yo sola, con la bolsa de palomitas más grande que encuentro y un vaso enorme de coca-cola. Cuando vivía en Madrid me daba casi vergüenza ir al cine sola por si alguien se pansaba que era una rarita anti-social, pero hoy por hoy creo que es la segunda mejor forma de ver una peli. Ventajas de la edad. Las palomitas, por supuesto, las hago y las mezclo en casa que están mucho más ricas. Ñam.

4. Estar con amigos. Estos días no le digo que no a nadie :)

5. Cocinar y hacer potingues con tranquilidad. La alquimia de la cocina es casi como una meditación activa para mi, me da sentido de la perspectiva y me ayuda a poner las cosas en orden. Lo echaba muchísimo de menos!

6. Volver a coger la cámara: esto es un placer aún proyecto. Empiezo la semana que viene.

7.  Hacer yoga. Me he comprometido (conmigo misma) a ir a clase de yoga todos los días durante 30 días seguidos. La idea no es sufrirlo sino disfrutarlo. De alguna manera siento que le debo a mi sacrificado cuerpo un descanso después de tantísimas horas seguidas delante del ordenador. Hoy es el cuarto día del "yoga challenge" y ya mi dolor crónico de espalda y cuello ha desaparecido (debe ser que no era tan crónico).

Si alguien tiene sugerencias para que llegue al número mágico (10) y alcance la felicidad absoluta no os corteis, que todas las ideas son bienvenidas!!

1 comentario:

MMar dijo...

Ohh, qué envidia. Yo como máximo conseguí ayer por la mañana, de 9 a 2 que estaban las niñas en el cole y era fiesta en "mi pueblo", hacer lo que realmente me apetecía y necesitaba: tumbarme en el sofá a leer y echarme una siesta. Me desperté con mal cuerpo y la mala conciencia de ver la casa hecha un desastre, pero luego me sentí muchíiiiisimo mejor. Hoy ya tenía que trabajar y esos pequeños placeres se disfrutan enormemente cuando son únicos.