Esta era yo ayer, sólo que en pijama:
Obviamente, por el bien de la armonía familar y para continuar mi rehabilitación a la vida cotidiana, me puse el delantal y saqué la espátula del cajón. Sonó como la hoja de una espada bien templada, lista para el ataque. Y entonces se presentó el dilema de siempre: y ahora qué galletas hago?
En América del Norte se les va la pinza con las galletas. Las hay en todas partes y de todo tipo, por lo general de un diámetro que le quitaría el hipo a un español medio. No es nada raro entrar a una cafetería y encontrarse con unas galletonas con pepitas de chocolate de 15 cms de diámetro, o una de arándanos y avena incluso un peín más grandes. Las oportunidades para la aventura culinaria son infinitas.
Dicen que no hay una cultura en la que la galleta tenga un estatus parecido al de aquí, y me lo creo. El otro día, sin ir más lejos, el camarero / galletero de uno de los sitios que frecuento se emocionó cuando saqué el tema de las galletas. Me dijo muy orgulloso que la palabra "cookie" viene del neerlandés "koejke" que significa pastelito. Según este señor las primeras galletas las trajeron los primeros holandeses que se establecieron en la zona que hoy se llama Nueva Inglaterra. De ahí se extendieron al resto del continente.
Muy bien, muy bien. La lección de historia la confirma Wikipedia aquí. Pero también añade que las galletas llegaron a Europa desde Persia durante la conquista de la Península Ibérica a manos de los árabes, y de ahí a América. Es decir, que de alguna manera estamos involucrados en la llegada de las galletas a estas latitudes. Eso por no decir que bueno, fijo que los nativos hacían algo parecido antes de que llegaran los europeos, porque si tenían sirope de arce y harina y sabían cocinar, no cabe en la cabeza de ningún alma de cántaro que no se les ocurriera hacer galletas.
En medio de mi hambruna brutal y mi antojo por un buen puñado de galletas que llevarme a la boca le daba yo vueltas a todo esto. Saqué mi libro galletil por antonomasia, conocido en casa como el "hippy book" porque es de los 70 y tiene recetas que utilizan cosas como "milk solids", "texturized soy protein" y "carob". Este, adquirido en la librería Powells de Portland en el año 2010:
Y elegí la receta más simple, más rápida y para la que tenía todos los ingredientes: galletas de avena, nueces y coco. Buenísimas, tal que así:
Y por si las queréis probar aquí os dejo la receta. Una taza = 240 ml.



3 comentarios:
ya, ahora sí, tras cinco minutos llorando de la risa, ahora puedo escribir. Qué tontería el video de batman, pero no he podido evitar de reirme a carcajadas...
;P
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