24 ago 2012

La araña

 Araña en Tokio, octubre 2010.

En el patio de mi casera, donde aparco la bici, vive una araña. Se ha empeñado en que el hueco de mi aparcamiento es ideal para desplegar su trampa y cazar bichos. Probablemente tenga razón. Pero el caso es que también es un sitio perfecto para dejar mi bici, de modo que todos los días, una vez por la mañana y otra por la tarde, le destrozo el trabajo de muchas horas.

Retrocedamos un poco: le tengo un cariño especial a las arañas. Para mi, víctima preferida de todo bicho chupasangre con alas, los enemigos de mis enemigos son mis amigos, y las arañas ocupan un lugar muy especial en mi corazón por ese motivo (menos cuando me despiertan acariciándome el rostro con sus patitas peludas, en ese caso me dan mucho repelús).

A pesar de la simpatía que me inspiran esos bichitos, a menudo tengo pocas opciones aparte de destrozar la tela de araña para aparcar o sacar la bici. Cada mañana le pido perdón mentalmente e intento buscar un sitio para amarrar el cimiento norte de su casa, pero no hay manera. Ayer mismo llegué por la mañana, rompí la tela por la mitad, me fui a visitar una organización pro derechos humanos en la que voy a estar de voluntaria un tiempo y al volver la tela estaba ahí de nuevo. Esperando a ser demolida. Otra vez.

Hace semanas que intento comprender por qué me importa tanto esta araña en particular. Ayer, por fin, lo descubrí. Tiene que ver con las decisiones sobre mi futuro. En otras palabras, con quién quiero ser, no sólo qué tipo de profesional sino también qué tipo de persona.

Básicamente tengo dos opciones. La primera opción es buscar un trabajo donde gane mucho dinero, cuanto más mejor, probablemente dejándome los cuernos en el camino, quién sabe si, de paso, sacrificando momentos que podría pasar con mi familia con el fin de acumular y gastar y recibir elogios y hacer que otros (mis jefes) se hagan mucho más ricos que yo con mi trabajo. Es la opción investigación de mercado o similar para una compañía privada. La vida de una abeja en un panal, al servicio de la reina. No la descarto porque es un trabajo que me atrae, pero me pregunto si merece la pena tanto sacrificio. También me pregunto (porque me conozco) en quién me convertiría si tomase ese camino. Sin duda en alguien muy diferente a quien soy hoy, alguien más ambicioso, más estresado, con prioridades distintas.

La otra opción es trabajar en una causa perdida, como por ejemplo los derechos humanos o el medio ambiente o todas esas cosas tan interesantes que no dan ni demasiado dinero ni tanpoco prestigio, pero que te dejan tener una vida y disfrutarla. En cierto sentido, tomar esta ruta sería como dar un apretón de manos a la señora araña y seguir siendo quien soy. Me pasaría el día tejiendo una tela que sé que no va a durar, frágil pero necesaria, con un horario definido y una línea clara entre mi vida personal y mi vida profesional.

Abeja o araña, araña o abeja. No necesito tomar esa decisión aún, pero cada vez que la veo tejiendo su tela contra toda posibilidad de éxito me pregunto qué tipo de persona quiero ser, y cuál acabaré siendo.

2 comentarios:

Jules dijo...

Interesante, si. Yo tuve pocos dilemas, mi campo, al menos en España, tiene menos posibilidades en cuanto a decidir trabajo "pequeño y menos estresante" o lo otro...casi que cuanto mas pequeña es la empresa, mas estrés...por otro lado, si me pude permitir elegir entre proyectos civiles o militares...no se si al final cambiaré eso (Iberia me da mala espina en estos tiempos...) pero probablemente cualquier decision que tomes te cambie. Trata de atar bien en qué quieres que no lo haga...muchos besos.
Jules
pd qué rollo es escribir estas cosas en el móvil...

Lunatrix dijo...

Hola Julio!! Todo eso lo has escrito en el móvil? Qué paciencia.

Sí, me acuerdo de las decisiones que teníais que tomar los aeronáuticos del Johny. Viniendo de una carrera "de pocas salidas" (así las llaman) nunca me pareció una decisión tremenda (error). Lo que siempre me ha extrañado es que ninguno de vosotros se dedicara a las energías renovables, la verdad ... Será porque no conozco el sector pero siempre prensé que vuestros conocimientos se valorarían mucho. Un abrazo fermoso!