El manitas de mi barrio andaba hoy por las calles repartiendo tarjetas de visita. Un lado está en francés: junto a su nombre, dirección y teléfono hay una lista de todos los aparatos que arregla y en letras grandes se lee "Réparation d'appareils." El otro lado está en inglés, y además de la información de contacto dice: "Appliance Repair Service: we do it right the first time."
Fred(erick), que así se llama, no es la persona más brillante del mundo. No fue al instituto porque le costaba trabajo memorizar datos. Aprendió la profesión (manitas es una profesión?) siguiendo a su tío de casa en casa, y hoy ofrece sus servicios a todos los vecinos del barrio que le quieran contratar. Fred en francófono. Sabe que se me da mejor el inglés pero quiero mejorar mi francés, así que me habla en su idioma materno con los ojos muy abiertos para ver si se me escapa alguna palabra. Si le parece que no le entiendo, me hace la traducción en un inglés sin mácula, inmediatamente.
Manitas hay en todas partes. Yo me pregunto, sin embargo, cuántos de ellos hablan dos idiomas, de hecho tres si contamos el griego, que es lo que sus padres hablan en casa. Estaba pensando en eso cuando ha pasado un mendigo más piojoso que he visto en mucho tiempo me ha parado en la calle. "Bonjour, hello, avez vous quelques sous a partager, do you have some cents to spare?" Sin respirar entre medias, como si no se tratara de dos idiomas distintos.
Fred y M. Mendigo son caracteres del barrio. Pero ahora que estoy dejándome los cuernos para mejorar mi francés y con ello las posibilidades de encontrar un buen trabajo en Montreal, Fred y Mendigo me refrescan la impresión que tuve al llegar a esta ciudad hace unos años: aquí no hay trabajos no cualificados. Matizo: muy pocos.
Cierto, hay fábricas y limpiadores, dependientas y mozos de almacén, como en todos lados. Y en algunos casos (no muchos) en las empresas se habla sólo un idioma. Hay cuatro grandes universidades, dos 100% anglófonas (McGill y Concordia) y dos 95% francófonas (la Université de Montréal y la UQAM). Los trabajadores manuales suelen ser francófonos. Aparte hay comunidades que se valen en uno de los dos idiomas oficiales, o incluso en ninguno porque usan mayoritariamente el suyo propio que sus mayores trajeron de quién sabe dónde. Pero para la gran mayoría de los mortales (incluyendo fontaneros, repartidores, dependientes, etc etc) hablar dos idiomas es una necesidad a la hora de encontrar trabajo. Y en mi mundo hablar idiomas es una cualificación.
Así que bueno, aquí estamos, en medio de una campaña electoral para lo que en España serían las autonómicas, expuesta día sí y día también al debate sobre la necesidad de defender el francés contra la amenaza (real, todo hay que decirlo) anglófona. Yendo a un colegio todos los días, cinco horas al día, para expresarme mejor en francés. Buscando trabajo sin saber si llegaré y la entrevista será en inglés, en francés, mitad o mitad o incluso si habrá partes en castellano, porque aquí cualquiera sabe. Y preguntándome cómo es que en una ciudad con un mercado laboral tan raro y tan exigente somos tantos los que queremos quedarnos y empezar de nuevo en un idioma que no es el nuestro.
Again.
Quiero decir, encore!
PD He hecho el blog privado temporalmente porque no me apetece tener los últimos años de mi vida, bajones y mejores momentos, a la vista ahora que estoy buscando trabajo. Os he autorizado como lectores para que sigamos en contacto ;)
2 comentarios:
Oye. Pues mucha suerte y ánimo con el francés. A ver di encuentras algo prontito. Beso.
Ya te contaré si pasa!! Gracias por los buenos deseos, guapísima, y a ver si nos vemos pronto :)
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