"Self-contained": Marsalis interpreta "Portrait of Louis Armstrong", compuesto por Duke Ellington. Caso todos los enlaces de esta entrada llevan a videos que merece la pena ver (y escuchar).
Hace unos días terminamos de ver Jazz, un documental de Ken Burns sobre la historia del género desde sus comienzos a principios del siglo XX hasta los 70 (se supone que llega "hasta nuestros días" pero a las tres décadas que siguen les dedican apenas un cuarto de hora). Son 10 capítulos de un par de horas cada uno, lo que explica que hayamos estado ... hummm ... 3 meses en ello.Déjenme que les cuente un secreto: sé muy poco de jazz. En realidad, sé muy poco de música y casi nada de jazz, porque yo cuando me pongo los cascos me sale el lado campestre y el jazz me pone un poco nerviosa. Cuando empecé a ver la serie no sabía quién era Sidney Bechet, Coltrane me sonaba de oídas y Miles Davis me daba repelús, porque lo relacionaba con uno de sus discos más conocidos, Witches Brew. Bueno, y con la impresionante historia de cómo compuso la banda sonora de Lift to the Scaffold, pero esa harina de otro pan.
A pesar de mi ignorancia (o quizás debido a ella) he disfrutado muchísimo de este documental. Los diez epidosdios tienen como eje central la carrera de dos de los grandes, Louis Armstrong y Duke Ellington, aunque hacen un repaso a muchos que influyeron en la historia del jazz, como John Hammond (crítico musical y promotor a quien le debe su carrera Bob Dylan, entre otros), Bessie Smith, Marie Lou Williams, Billie Holiday, Lester Young, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Dizzy Gillespie, Cliff Brown, o el mismísimo Wynton Marsalis, mi personaje favorito de todo el documental (también es el productor artístico y uno de los entrevistados). No por casualidad Marsalis tiene 9 Grammies y recibió el primer premio Pullitzer que se otorgó a un músico de Jazz por su oratorio Blood on the Fields, la historia de una pareja de esclavos negros en los Estados Unidos. Y sí: se parece un montón a Will Smith, pero en bajito.
El documental también tiene algunos, desde mi punto, fallos. Si veis el video que he puesto más abajo, os dareis cuenta de que hacen referencia varias veces al jazz como la música más puramente americana (es decir, estadounidense). Lo repiten hasta la saciedad en el primer capítulo, no sé si porque se lo exigió la cadena, porque se pasan un poco.
También hay un episodio en el que le dan demasiado bombo al swing. Yo no tengo nada contra el señor Bennie Goodman pero no entiendo por qué tienen que dejarles la pasarela a música que es tan mala que da risa (y no lo digo yo, lo dicen también algunos de los entrevistados).
Por otra parte la revisión ultra-breve del jazz más actual es un fallo porque no es consistente con el resto de los capítulos, pero a mi no me importa porque, sinceramente, es el tipo de Jazz que me gusta menos. Excepción.
No sé si se acuerdan de un documental que recomendé hace mucho, mucho tiempo, Soundtrack for a Revolution. Jazz es la prima gafapasta y regordeta de ese documental, igual de interesante pero con mucho más donde agarrar. Totalmente recomendable.
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