
Si no han visto El viaje de Chihiro, de Miyazaki, se la recomiendo encarecidamente. Para los que la hayais visto, sólo deciros que hoy he seguido sus pasos mientras andaba (rodeada de otros turistas) en el recinto del templo budista de Senso-ji, en el barrio de Asakusa, Tokyo. No creo que haya friki que no tenga una obsesión por estas pelis y que no sueñe con visitar esta ciudad. Yo, como friki amateur, no soy una excepción, y mientras subía y bajaba por Nakamise-dori (la calle de tiendas y comida donde los padres de Chihiro se convierten en cerdos), rodeada de colegialas con minifaldas plisadas a las que perseguían hordas de japoneses con cámaras, me ha costado muchísimo esfuerzo no arrodillarme para besar el suelo. Ay!
Para llegar al barrio de Asakusa (muy lejos de Koenji, donde está el hostal) hemos hecho nuestro primer viaje en metro sin perdernos ni una sola vez. El metro de Tokyo es un infierno, quizás un día hable de él (o quizás no). Pero es muy puntual, y limpio, y como evitamos las horas puntas siempre encontramos asiento.

Una vez en Asakusa hemos entrado al recinto del Senso-ji por la imponente puerta del Trueno, Kaminarimon.

Detrás se encontraba Nakamise-dori con sus tiendas de dulces, de juguetes, de postales y todo lo que un turista nunca supo que necesitaba.

Eso sí, los dulces buenísimos, especialmente las galletitas rellenas de pasta dulce de habichuelas rojas hechas a mano en la misma calle (también hay tiendas que utilizan máquinas).


Luego estaba la Hozomon, la puerta del Tesoro, con otras tres linternas gigantescas.

En la parte de atrás de la puerta hay unas alpargatas enormes que dicen que traen suerte si las tocas, así que eso hemos hecho, antes asistiendo a los intentos desesperados de un grupito de colegialas con falda que han hecho las delicias de un buen número de señores japoneses (cámara en mano).

El templo en sí precioso, un edificio imponente que inspira mucha más paz que cualquier iglesia que puedan imaginarse incluso con la marea de turistas que estábamos allí.

Y como no todo en la vida es comer galletas y quemar ofrendas de incienso, al poco nos hemos ido a comer tempura (que Asakusa es *el* barrio para este menester) a uno de los restaurantes con mejor reputación de la ciudad, el Daikokuya, que la verdad no me ha impresionado mucho.

Lo mejor, lo mejor: los mochi de Nakamise-dori. Por un momento pensé que me convertiría en porcina y tendría que dejar de escribirles por eso de no tener dedos XD
4 comentarios:
Eres grande, jejeje.
Tengo que ver de nuevo esa peli
:D
Muchos besos
pd, solo sale tu mano en las fotos...a ver para cuando una de tu careto, jejeje.
Y dale un abrazo fuerte a Alex.
Muy chula la entrada.
Sigue disfrutando.
Besos.
PD: Sin novedad
¿El metro es limpio? ¿Seguro que los fines de semana también? Tenia un compañero (japonés) que me decía que no, que allí vomitaban to' quisqui (o como se escriba). Qué bueno saber que hay gente civilizada por el mundo.
¡Pásalo bien! Me estás dando mucha envidia ahora...
Buenas! :o)
@ Jules: grande, pues aquí igual que todo el mundo (qué alivio!!!!!). El día que me levante con buena cara lo mismo pongo una, que tengo un jet lag con ojeras de regalo que no veas. Un abrazo a los tres!
@ Ghianti: Gracias. Todavía nada? Uyuyuy ... paciencia!!
@ Mireia: pues hoy te contaré sobre el metro, es mi primer domingo aquí. Ayer desde luego estaba limpio ... Pero es verdad que la gente parece tener un problema con el alcohol, ya he visto a un par de tíos dando tumbos por la calle (uno de ellos en calzoncillos y una elegante camiseta interior). Sobre la envidia, ya nos tocará a las demás!! XD Un abrazo ...
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