27 oct 2010

Bienvenidos a Macholandia (diario de una mudanza)

Esta no es una mudanza cualquiera, sino la misión "Asentar Cabezas", que se dice pronto pero básicamente significa que de aquí no me mueve ni Cristo a no ser que suceda una catástrofe (o nos vuelvan a echar para vender el apartamento, que todo puede ser). Quiere esto decir que por primera vez en la vida de servidora estoy haciéndome con muebles y electrodomésticos que antes venían incluidos en el alquiler o me los prestaba alquien; a veces los muebles venían de alguna tienda de segunda mano para hacer el apaño de forma temporal, que total, tampoco hay mucha diferencia más allá del precio.

Pero ah! con el macho montrealense hemos topado. Se trata de una especie que existe también el La Zubia (sin ofender) y en los barrios de la periferia de Madrid, de hecho probablemente se trate de una clase obrera universal que va mostrando la hucha con orgullo bajo sus pantalones de algodón azul. La variedad local tiene un acento incofundible: el quebecois profundo. Pero por lo demás, es igualito que el señor ese que vino a hacerte la instalación del gas cuando vivías en Puerta de Toledo y te dejó la cocina hecha una mierda, colillas por las esquinas y el tubo del gas con la tuerca medio suelta. Un incompetente que además se piensa que se puede reir de ti porque eres mujer, joven y bajita. Hay una sección del infierno reservada para ellos solos.

Sin rencores, eh, sin rencores, a pesar de que ayer el técnico del gas municipal viniera a tomar las medidas y nos dejara sin hornilla porque producía demasiado monóxido de carbono; 100 euros más tarde (y tras la visita de otros dos técnicos) resulta que se le olvidó sacar una bandeja del horno que bloqueaba la salida del aire.

Con calma, eh, con calma, y no importa que me haya pasado dos días sin salir de casa, porque los que trajeron la lavadora ayer dijeron que no cabía por la puerta y nos amenazaron con cobrarnos 150 euros de portes, y hoy mira tú por dónde resulta que han vuelto a venir y por alguna razón hoy sí que cabe; ni que decir tiene que es culpa nuestra (los 150 euros que se los pidan a San Pito Pato que le sobran los billetes).

Con paciencia, porque al tío que trajo el sofá no le pagan por las formas ni la amplitud de vocabulario, ni siquiera por saber calcular la altitud desde la que debe caer la pieza en cuestión sin destrozar el parqué.

Sin reconcome, sin violencia, esa que me llevo tragando desde que el chapuzas que le puso las ventanas a la vecina empezó a darle gritos, porque claro, es su culpa que las ventanas estén mal instaladas y ahora que viene el invierno a ver quién le paga a él para que haga su trabajo bien hecho.

Señores y señoras, ya saben ustedes que a mi los hombres me caen muy bien, pero Macholandia me puede. Que la suerte les acompañe si algún día su bienestar depende de esta inenarrable clase de bípedos.

5 comentarios:

Marcoiris dijo...

jajaja, muy bueno :O)
Los siento, la verdad es que esas cosas fastidian un monton, a nosotros nos pasan cosas parecidas. Pero te ries mas cuando lo cuenta otro :D

Jules dijo...

jajaja
perdona que me ría, pero me ha hecho mucha gracia. Bienvenida al mundo de los "cabeza asentadas", sitting heads, si quieres.
Nosotros tenemos una cicatriz en el parqué del momento en que nos trajeron el sofá también. Justo en medio del salón, a la vista de todos los que entran...
Hace poco tuvimos una humedad en una pared...producida porque los que instalaron el aire acondicionado hace años prefirieron dejar el tubo de desagüe insertado dentro de la pared misma, en lugar de picar metor y medio hacia la calle...y dejarlo bien instalado. Bueno, se ve que hasta este verano no habían puesto el aire demasiado rato, porque de poco en poco no se había notado...pero llegó un día de calor infernal y lo tuvimos toda la tarde puesto...total que salió la humedad. El seguro, evidentemente no se hizo cargo, por ser de una instalación incorrecta...y nos cobraba 200€ por picar un cacho de pared y sacar el tubo a la calle...y me negué. Compré un cortafríos por 6 euros, y me hice un master en aporrear paredes y taladrar marcos de ventana. Luego mi suegro ayudó tapándolo con yeso, y una capa de pintura después está como nuevo...
En fin, bricomanía...lo que me recuerda a este video histórico.
http://www.youtube.com/watch?v=7fGJIlCfRP8

Besos

Jules

Aorijia dijo...

Juas, juas... Cómico y triste a la vez.

Cuando estés asentada todo esto habrá merecido la pena (o eso imagino, porque nunca he terminado de asentarme en ningún sitio).

Lunatrix dijo...

@ Marco: te voy a dar ... ya me contarás cuando te toque lo que disfrutas de estas experiencias, y entonces la que se reirá seré yo!! ;o)

@ Jules: pues me acabas de recordar que aún no tenemos trono para la herededa, hererededa, here -- la hija de Felipe! XD Muy buenas tus aventuras con el cortafríos, Alex se está haciendo un asiduo a la tienda de bricolaje. Ya podeis tener conversaciones de hombres más allá de las bicicletas, jejeje ...

@ Aorija: pues ya te contaré cómo sale la cosa :o)

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Lo mejor es aprender a ser independiente de los hombres, así que aprende a reparar la propia fontanería, electricidad, ventanas, etc. muchas "canucks" ya llevan años de ventaja, los hombres solo para un rato en la cama.