Estando Felipe II, rey de España, visitando a su padre el Emperador Carlos V en Bruselas en 1549, ambos asistieron con regocijo a una procesión singular. A la cabeza marchaba un toro enorme con los cuernos en llamas, y entre los cuernos se encontraba un pequeño demonio. Tras el toro iba un infante en una piel de oso, a la grupa de un caballo con las orejas y la cola cortadas. Más tarde iba el arcángel San Miguel en ropajes de colores vivos, llevando una balanza.
El elemento más curioso de la procesión marchaba en una carroza de la que salía la música más peculiar que pueda imaginarse. La carroza llegaba un oso que tocaba las teclas de un órgano. En lugar de tubos, se veían las cabezas de disciseis gatos con el cuerpo confinado en una pequeña jaula; los rabos salían de las jaulas y estaban enganchados como las cuerdas de un piano, de manera que cuando una tecla del teclado se presionaba, el rabo correspondiente recibía un fuerte tirón, produciendo un maullido lamentable. (...) Los gatos estaban alineados apropiadamente para producir una sucesión de notas ... cromáticamente, creo.
(Texto de Wikipedia, mi traducción)
El vídeo de más abajo es una ilustración del Katzenklavier desde otro punto de vista: el de los gatos. Es fruto del trabajo de dos ex-compañeros de casa australianos que algun@s conoceis ... y aunque requiere cierto dominio del idioma de Shakespeare, espero que lo disfruteis porque es una pasada. Señoras y señores, The Cat Piano, corto animado de The People's Republic of Animation, (más cortos aquí) con la colaboración estelar de Renée y Ben :o)
2 comentarios:
vaya chulada de corto
besos
Jules
A que sí? :D
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