Si algún día oigo a una vástaga mía pronunciar esas palabras (o las equivalentes: “Mama, quiero ser odontóloga”) bajare la mirada y, aun en silencio, meteré las llaves en el bolsillo de mi abrigo y abandonare la habitación. Con paso cansino me acercaré al bar más cercano, donde pediré a un camarero calvo y con pajarita una botella de güisqui y que me deje en paz, maldita sea. Allí, en soledad con un mejunje que no pruebo desde una melopea monumental a finales de los 90, haré cuatro cosas: maldecir, lamentar, celebrar, y disculparme.Maldeciré al perverso sistema por seducir a victimas jóvenes, inocentes, al mundo de la competencia capitalista, individualista y neoliberal, y por llevarlas a terrenos donde el idealismo y las ganas de cambiar el mundo no pueden alcanzarles. Maldito seas, estés donde estés. No te reviente el higadillo.
Lamentaré mi fracaso al no lograr inculcar mis sueños en aquellos que me siguen, y con cada trago recordaré los momentos en que pude haberlo intentado con más ganas y me deje llevar por la pereza: ay, quizás si lo hubiese hecho mejor esas palabras no estarían martilleando mis tímpanos …
Celebraré, en secreto y con la conciencia sucia, que podré utilizar la lealtad filial y los deberes familiares para que me paguen una vejez tanquila que incluya un crucero al caribe todos los inviernos. Sin querer queriendo haré las cuentas: si mi vástaga logra tener un par de clientes que necesiten implantes, el éxito esta garantizado. Así, con un poco de culpabilidad y mucha anticipación, brindare a tu salud: que siempre sigas siendo mas pragmática que tu madre, hija, esta va por ti.
Y por último, pediré disculpas a los que han de sufrir las consecuencias, tanto a los que se sienten en el sillón reclinable como a los vivos y muertos de mi familia que serán maldecidos a diario hasta que esta criatura se jubile, y quizás aun más allá. Lo siento, vivos y muertos de mi casta, pero y lo bien que voy a estar yo tomándome un cóctel en cualquier playa de arena blanca y aguas límpidas sin comerme el coco con los problemas del planeta, disfrutando al sol …
(Escrito al calor de 6 puntos en la encía de 4 horas de antigüedad.)
4 comentarios:
Me hicieron un implante hace unos meses y apenas tuve molestias.
No sé como a ti te duele tanto.
Te pilló algún carnicero?
Pues quizas si, la verdad es que no lo se. De todas formas el problema es que uno de los implantes se ha infectado y me esta dando un monton de problemas. El otro (tengo dos) esta perfectamente, no lo noto desde el tercer dia. Asi que no se que pensar ... quizas mi dentista sea un carnicero o quizas este teniendo mucha mala suerte!!
En fin. Mejores dias estan por venir, espero :o(
Que sí, que sí, que verás cómo se pasa pronto.
Bueno el post, como siempre. Muchas gracias por tener en forma esos dedillos y moverlos ágilmente por el teclado para dejarnos estas cositas de vez en cuando.
Muchos besos y ánimo con esos implantes bucales.
;P
Jules
Gracias Jules, espero que tengas razon ...
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