Los médicos que hacen intervenciones quirúrgicas para “corregir” el sexo de los recién nacidos no tienen que informar a nadie, ni a los padres del bebé, de la operación. Aunque es posible pedir el historial medico para saber si tal operación ha tenido lugar y en teoría todo el mundo tiene derecho a un acceso completo al historial medico propio, la gente no suele hacerlo por dos razones. La primera es que nadie habla del tema; la segunda es que los médicos se creen tan justificados a cortar un poquito de pellejo por aquí y dar un puñado de pastillas por allí, que no le suelen dar importancia.
Pero tratar la intersexualidad de esta manera es un problema. Es un problema porque los médicos, en algunos casos, pueden cometer errores, y ya sabemos bien que jugar con el género de las personas suele salir mal. Es un problema porque al no hablarse del tema hay gente que llega a la edad adulta llena de dilemas, complicaciones hormonales y de otro tipo, sin saber de dónde vienen esas complicaciones ni que podrían haberse tratado perfectamente de haberse hablado de una forma abierta. Y es un problema, en definitiva, porque nadie tiene derecho a moldear el mundo a fuerza de bisturí para que todos y todas nos amoldemos a la ficción de que aquí sólo hay “hombres” y “mujeres” y nada de por medio. Porque no es verdad.
La Asociación Intersex de Norteamérica tiene una serie de sugerencias que la mayoría de las asociaciones de Intersexuales han ido adoptando en otros países desarrollados. Por ejemplo, dicen que lo mejor es evitar operar nada mas nacer (lo que se hace ahora mismo por defecto en caso de duda) educar a la criatura de acuerdo con el género (social) que tenga más sentido y esperar a que este/a tenga edad suficiente para decidir el sexo que le corresponde y si la cirugía es la mejor opción. Eso significa, en primer lugar, que antes del parto hay que pedirle al medico que en caso de duda pregunte. Pero sobre todo, lo más importante es no tratar la intersexualidad como un tabú o una enfermedad vergonzosa, sino como algo que sólo es raro porque nos empeñamos en amoldar el mundo y el cuerpo a unas expectativas que hemos creado socialmente.
Enlaces a otros blogs:
El blog de Kim Perez, desde Granada.
Diario de una mala poeta argentina, entrada sobre intersexualidad y derechos humanos.
2 comentarios:
Muy interesante el post.
A algunos médicos les gusta jugar a ser dios ¿eh?
Pero con gente como tú y la asociación de la que hablas supongo que poco a poco se irá conociendo más el problema y se irá paliando. Espero.
Besos
Julio
Pues si, a mucha gente le gusta jugar a ser dios.
Un abrazo Julio, que ya mismo te vas a Mongolia!!
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