
Una reina que se pasa por aquí de higos a brevas saludando con la manita pero que está, sin embargo, en cada moneda, cada billete, cada sello y en la entrada de muchos de los edificios oficiales del país. Cuando fui a mi primera conferencia me quede de piedra, porque en el discurso de inauguración alguien dijo “God save the queen!!” Ein? La queen?!?!
En fin. Hoy es el día de la Reina Victoria, que como no, es fiesta nacional, y se celebra aquí (“British Columbia”) más que en ninguna otra parte del país. Se celebran al mismo tiempo el cumpleaños de la reina Victoria original y la actual (que, como muestra la foto, vio tiempo mejores). Canadá es el único ‘dominio’ que sigue rindiendo tributo a esta señora tan simpática. Pero los orígenes de la fiesta son antiguos: ya se celebraba antes de que Canadá se convirtiera en país en 1867, que fue cuando los distintos territorios, provincias y dominios colonizados por Gran Bretaña se unieron (nota: en España, ya íbamos por O’Donnell). Segun Wikipedia, la primera referencia que se tiene de la celebración de Victoria Day en la Costa Oeste (i.e., BC) es de 1854, cuando un grupo de ciudadanos de Victoria, en la Isla de Vancouver, se reunieron para celebrar el cumpleaños de la reina. Después este día ha sido motivo de celebración del Imperio (Británico), de la Commonwealth (que es la comunidad de naciones colonizadas por Inglaterra + Inglaterra), y de nuevo el día de la Reina.
Que Canadá, como país, siga celebrando la colonización es un misterio para mí. Y que sus ciudadanos sigan rindiendo tributo a la reina con cada gesto diario (cuando van a la compra o mandan una carta), más. Es cierto que a la hora de la verdad, a esta gente la reina ni le va ni le viene. Pero digo yo (digo yo) que en lugar de mirar hacia el pasado con tanta nostalgia y cantarle canciones a una señora a la que Canadá le importa dos pifostios, esta buena gente podría ponerse a pensar en como solucionar los problemas que “El Imperio” sigue causando en la vida de muchos. Principalmente, en la vida de los que estaban aquí antes de que los blanquitos pusieran pie en esta parte del mundo, y aun andan jodidos por eso. Es decir, a los nativos.
Pero quizás todo esto me molesta porque la única que no tiene vacaciones soy yo. Quien sabe. Allá voy Spivak!!
4 comentarios:
Es curioso, pero a pesar de eso a nadie se le ha ocurrido un referéndum sobre la monarquía, como en Australia.
Obviamente, en Quebec no son tan entusiastas con Sa Majesté la Reine como los anglos. De hecho, y ya desde hace como mucho cincuenta años, en Quebec no es el Victoria Day, sino un día de conmemoración en homenaje a Dollard-des-Ormeaux, un amable señor que (se dice) se fue al bosque a despellejar castores y al que los hurones le despellejaron a él; luego le hicieron mártir de la causa. Católicos: ya sabes como son.
En todo caso, la monarquía canadiense presenta esos momentos mágicos, tipo ver a la Elisabeth leyendo el mensaje de fin de año en francés (no lo hace mal) y las peloteras mentales que se hacen para encajar las ya de por sí intrincadísimas leyes británicas de sucesión en la legislación canadiense.
Déjalos estar, guapa: en éstos tiempos que corren resulta tan folclórico...
Y a ver si te pasas más por mi blog, que desde que te liaste con el Supervillano por el tema cárnico no se te han visto las gafas de pasta.
Y tú por qué sabes tanto, si no es mucho preguntar? Gracias por la historia, muy interesante.
Me sigo pasando por tu blog, Thiago, lo que pasa es que ahora me lo pienso más antes de dejar un mensajito, vaya a ser que me muerdan el cuello otra vez.
Un abrazo!!
La comeflores.
Tiene narices la de tonterías que hace la gente por unas familias que no hacen más que chupar de la teta...
Si es que al final la humanidad se parece más a un rebaño que a la sociedad que debería ser...
Esa reina al menos parece que sabe hablar...
Besos
Julio
Aquí también siguen rindiendo culto a The Queen y casi todo va precedido de Royal-lo-que-sea. Es algo que tengo pendiente comentar... Eso y el referendum, claro, de traca.
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