20 feb 2012

vergüenza me da escribirlo

Abandonadas como mi blog y mi cámara de fotos. Zuckerberg, ojalá no te hubiera conocido nunca.

Tengo una relación de amor-odio con Facebook. De hecho, es casi todo odio: lo demás es adicción pura y dura. Cuando veo que alguien ha dejado de usarlo me dan ganas de hacer lo mismo, y sin embargo, no sé por qué, no puedo hacerlo.

Antes si me quedaba atrancada con el trabajo miraba el correo o leía el periódico. A veces, me ponía a trastear con las fotos. O escribía una entrada en el blog. Perdía un rato, pero no mucho.

Ahora, si me atranco, abro la página de Facebook. Leo, miro, releo, y como se está actualizando todo el rato no acabo nunca. Y eso que no tengo a compromisos, sólo amigos. Cuando acabo con Facebook, me pongo con el periódico. Y luego con el correo. Jamás con las fotos y menos aún con el blog.

De manera que tardo 6 veces más en escribir un artículo o preparar una presentación, le pierdo la pista a correos importantes, estoy desinformada, tengo la cámara criando polvo y el blog abandonado, para mosqueo de unos (pocos) lectores fieles. Es decir: me paso el día delante del ordenador sin hacer nada.

[EDIT: ya está, he desactivado la cuenta temporalmente y la contraseña está en un lugar seguro fuera de mi alcance :)]

1 comentario:

Anónimo dijo...

cuanta razón tienes.!!!