8 nov 2009

MAUS

Hace un par de días terminé Maus: a survivor's tale, de Art Spiegelman. Se trata de un cómic que es una mezcla entre saga familiar y revisión del Holocausto desde un punto de vista muy personal. Las primeras entregas del cómic aparecieron en la revista Funny Animals en 1972, aunque la publicación en forma de libros (la parte I, My Father Bleeds History y la parte II, And here my troubles began) no vería la luz hasta 1986 y 1991, respectivamente. La obra ha recibido numerosos premios entre los cuales está el Pulitzer. El New Yorker dijo de este libro que es "la primera obra de arte en la historia del cómic", lo que puede ser una exageración, pero lo cierto es que no hay ni un ápice de desperdicio en esta historia. En España la publicación corre a cargo de Mondadori.

Libros sobre el Holocausto hay cientos, escritos desde todos los puntos de vista, incluso del de los que niegan que ocurrió. Entre los supervivientes, que ya pocos quedan, muchos sintieron la necesidad de registrar por escrito lo que pasó en los campos de concentración nazis, sin duda en un intento por comprender, quizás perdonar, y siempre seguir viviendo con memorias que a cualquiera le harían dudar de las bases de nuestra existencia como miembros de una sociedad. Entre estas, mi favorita es la trilogía de Primo Levi, un químico italiano que en tres obras (Si esto es un Hombre, La tregua y Los hundidos y los salvados) reflexiona con punzante desasosiego sobre las experiencias que le llevaron, años después, a quitarse la vida.

Maus es diferente a otras obras sobre el Holocausto por muchas razones. En primer lugar no es una novela tradicional, sino una novela gráfica. En segundo lugar, se mueve entre dos tiempos y dos espacios: el del autor, que trata de superar la relación más que problemática con su padre y entender su experiencia del Holocausto desde los Estados Unidos de los 70 y los 80, y la Europa Central de los años del nazismo. En un intento por dar sentido a lo inexplicable, Spiegelman representa a los diferentes grupos de su obra en forma de animales: los judíos son ratones, los alemanes gatos, los polacos cerdos, los estadounidenses perros y los franceses ranas. El resultado es una obra maestra de gran fuerza visual que fuerza a la empatía y no ofrece ninguna respuesta -- porque no las hay.

Así que si teneis un poco de tiempo para disfrutar de una obra comprometida y fascinante, ahí va mi sugerencia.

3 comentarios:

ghianti dijo...

Lo he leído varias veces, y nunca me había fijado de que en la viñeta que has puesto la encrucijada es una cruz gamada. Qué cosas.

Senderista extremo dijo...

Una obra gráfica excelente. Aunque a quien llegué a coger cariño fue al hijo que aguantaba carros y carretas de su padre.

ghianti dijo...

El padre era maniático, pero joder, no creo que nadie pueda salir de una situación semejante mejor parado.
Me encanta precisamente cuando cambia las cosas en el súper, jeje