29 sept 2009

Alpujarra-style honeymoon

No sé cuándo terminaré de recuperarme del tiempo invertido en la operación bodorrio. Aún me sigo encontrando correos sin contestar, tengo las maletas sin deshacer (empiezo a preguntarme para qué me molesto, si mañana mismo salgo para Canadá otra vez) y en general, mis asuntos están como mi comedor: faltos de atención.

De todas formas, y para no estresarnos demasiado con tanto trajín, nos hemos ido unos días de vacaciones al Alpujarra. Para quien no lo sepa (esa geografíaaaaa) Las Alpujarras es una región histórica andaluza (patrióticos de izquierdas se ruega hagan click aquí) a caballo entre las provincias de Almería y Granada. El nombre viene del árabe al-Busherrat, o tierra de los (muy inclinados) pastos. Es, básicamente, una región de cumbres escarpadas y barrancos de aguas abundantes que poco tienen que ver con la imagen que suele tener la gente de Andalucía. Está dividida en el Apujarra Baja, Media y Alta. Es por esta última que he paseado mi fisonomía, mejorada y ampliada por la dieta de las últimas semanas. Un lujo.

Para los que estén potencialmente interesad@s en visitar la región ahí va un muy breve relato de nuestras aventuras. Es mejor ir en persona.

Empezamos en La Mojonera, provincia de Almería y también parte de La Alpujarra, aunque en la costa. Este fue un viaje más de trabajo que de placer, ya que nos quedaban algunas fotos por hacer para la expo. Eso sí, siempre es un privilegio tener una excusa para visitar a los amigos de allí, todos de "mi" barrio en Dakar, Guédiawaye. ¡Qué majos son, demonios! Advertencia: absténganse de visitar La Mojonera los que no tengan relaciones en este lugar tan interesante como su nombre indica (no comment).

De ahí pasamos directamente a Trevélez ... tras perdernos por las calles de Los Bérchules (para quien quiera emociones fuertes que siga por la calle de detrás de la Iglesia, que es de un sólo sentido, acaba en una verja y tiene un metro y medio de ancho -- ¿cómo se sale? pa'trás 50 metros interminables). Trevélez es la tierra del jamón serrano y pueblo más alto de la Península. A mí, personalmente, hay dos cosas que me pierden de este pueblo. La primera es su situación: a 7 horas andando (cuesta arriba) del Mulhacén, pico más alto del país después del Teide que de todas maneras está muy lejos. Alrededor del pueblo hay unas rutas por las que merece la pena perderse. Nosotros en particular optamos por la de 7 Lagunas porque no logramos salir ningún día antes de las 11. Por el camino nos encontramos unas vacas alpinistas de lo más simpático. Es increíble que comiendo sólo hierba estén tan hermosas las señoras.



La segunda cosa que me pierde de Trevélez es el Restaurante La Fragua: si hasta tiene una sección de comida vegetariana en el menú, aquí, en medio de tanta pata de jamón!!!!! Nada mejor para terminar un día de caminata.

Después de Trevélez llegamos a Capileira con muchos menos contratiempos. Capileira es de lo más bonito también, uno de los tres pueblos blancos que hay en el Barranco del Poqueira, todo empinaditos y como recién pintados. Este panorama tuvimos al abrir la ventana ese día:



Para nosotros, que ya estamos hechos al agua después de unos años en Vancouver, eso no fue ningún impedimento. Eso sí, esos dos días no nos cruzamos con nadie por los caminos embarrados ... ¿quién dijo miedo?



El primer día hicimos una ruta cortita, del pueblo a la central eléctrica del Poqueira, construida por Paquito Pantanos en el 57 y con un aire cincuentón de la muerte.



No estaba abandonada, aunque lo parecía, y tenía algunos elementos que despertaron mi curiosidad como este carrito tipo minero que iba por una vía casi vertical... ¿para qué sería?



Unos días después nos encontramos con otra instalación parecida río abajo, esta vez en Pampaneira, pero con la misma estética grandiosa-funcional. Esta venía sin carrito vertical.



La segunda ruta que nos hicimos fue más larga sin llegar a ser de alta montaña, que era nuestro objetivo, porque la Guardia Civil dijo que el helicóptero de rescate lo íbamos a tener que pagar nosotros si nos quedábamos metidos en la niebla. Esta Benemérita, qué cariño me tiene ... así que nos fuimos de peregrinación al monasterio budista que hay por allí arriba, O Sel Ling. Y aunque la Señora Guiri que nos recibió era más siesa que un canuto de acerolas (ver post anterior) nos lo pasamos muy bien subiendo y bajando por el barranco.




Si ya lo dicen, que la cabra tira al monte ... BEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!! ;O)

6 comentarios:

Laura RS dijo...

Que fotos tan bonitas y que buen viaje!

Besos!
Laura
____________________________
http://viajealatardecer.blogspot.com
http://madridallabout.blogspot.com

Anónimo dijo...

Te recuerdo que en Torvizcón,además de tus abuelos,nacieron tu madre y tus tíos

Marcoiris dijo...

Conozco Granada pero no Las Alpujarras, tengo muchas ganas de ir a conocer esa zona desde hace años, a ver si cuadra.
Buen viaje y que te recuperes pronto!
Un abrazo :O)

Montse dijo...

Estuve hace unos años en Orgiva y lo pasé muy bien, había un mercadillo con productos naturales y mucho hippy y me encantó el paisaje.
Vosotros os haceis unas buenas excursiones, siempre andais de acá para allá.

Lunatrix dijo...

Gracias!!

Anonimo/a: ya lo he cambiado, para que no te quejes. Eres una petardaaaa ... ;o)

Marco, pues cuando quieras no dudes en preguntar que tenemos muchas sugerencias. Es un sitio precioso!

Montse, has dado en el clavo: está lleno de hippies, sobre todo guiri-hippies!!! No hay manera de evitarlos.

Un abrazo a todos ... :o)

Jules dijo...

Muy chulo el album, sí señora.
besos
Jules